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dissabte, 13 de desembre del 2014

LAS PUERTAS DE LA PERCEPCIÓN


¿A qué obedece ese brillo en la mirada? Bueno, a qué obedecía. Puede que ese día, antes de la entrevista o la intervención televisiva o lo que quiera que fuera el evento al que corresponde esta imagen, Monzó se pimplara un par de vasos de bourbon. Id a saber: confeso amante de la buena "be-vida", jamás tuvo el mínimo reparo en reconocer su costumbre en lo referente a las bebidas espirituosas, sobre las que no escatimaba comentario alguno en sus escritos, si la ocasión lo precisaba. Para los que vamos siguiendo sus andanzas, pues Monzó encarna a la perfección ese perfil a la vez militante y crítico, queda bastante claro que, últimamente, el escritor, que debe rondar la sesentena, ha sido apercibido acerca de su estado de salud, cuestión que suele llevar aparejado el clásico consejo médico de alejarse de muchas cosas. Tabaco, bebida, comidas grasas o copiosas, estupefacientes sin receta, malos hábitos de sueño, ya sabéis. Y parece que Monzó les hace caso. Y parece que eso ha afectado a su brillantez. Por lo menos, la verbal. Monzó ha perdido su mojo. Habla más pausado, habla sin saltar de un tema a otro, sin atropellar al interlocutor, sin que su tono de voz ya nos haga imaginar su clásico derroche facial de tics. O eso me parece.
El caso es que vengo de aburrirme ayer de lo lindo en una cena de empresa. Sí; de lo lindo, y simplemente porque, años que uno tiene y temor a los controles policiales que suelen proliferar en noches como esta en Barcelona, decidí limitar de forma drástica mi consumo de alcohol, que venía siendo mi manera de sobrellevar estos eventos. El resultado fue un desastre absoluto, una especie de incomprensible actitud de no estar para muchas tonterías, y una reflexión que se me solapa con muchas cuestiones. Como acordarme del famoso personaje de cierto añejo capítulo de Friends, un tipo al que apelaban el divertido porque eso era lo que era bajo los efectos del alcohol, pero que aparecía en una fiesta hecho un absoluto aburrimiento y explicando que esa persona que era antes lo era porque era alcohólico. Como hacerme eco de todos esos famosos mitos que, aparte de afectar a escritores de los 60 y los 70 como Burroughs o Hunter S. Thompson, se extendían hacia mitos como Poe, del que se hablaba (hasta concretar en cuales en concreto de sus cuentos) que escribía bajo los efectos de los opiáceos. Y no hablaré de música en relación a ello.
Pero el remate ha sido cierta coletilla en cierto mail de hoy. Pasar página respecto a DFW. Ese escritor. Para mí, Foster Wallace no es ese sino este. Tal es su cercanía y tal es el interés y el sentido de la comprensión que me acerca a su obra. No a toda su obra. O tenemos alguna necesidad de ver a nuestros amigos en todas las facetas de su vida. Dicen, escriben, que DFW acusó cómo el abandono del Nardil, medicamento que usaba para la depresión, afectó a lo brillante de su obra. Que era extrañamente receptivo a las críticas y que su afán de perfección, su obsesión por gustar y mantener el nivel que era consciente de ser capaz de alcanzar, pesaban como una losa en una personalidad que era complicada. No voy a especular con fechas ni con eventuales reencarnaciones, aunque no puedo, a estas alturas, descartar nada. Pero ese espíritu insano, turbio, obseso y vitalista es todo un testigo que, junto a otros miles, me gustaría tomar. Aunque puede ser que ni el planteamiento de este post sea del todo cierto. 
Pues estamos bien.

dijous, 14 de març del 2013

ALREDEDOR DEL MUNDO EN UN DIA


Yo hace muy pocos meses que sé lo que es un troll. Mi experiencia en la red no es muy extensa. Apenas había considerado, hace unos años, la posibilidad de recibir mensajes directos, por cuestiones personales, desde el otro lado del globo, de desconocidos que dejarían de serlo. Cómo iba a suponer que existía eso: gente dedicada en cuerpo y alma a contradecir, a pinchar voluntades deshinchadas, gente que vocacionalmente disiente de todo, con tal de recibir una réplica enardecida e iniciar un cruce prolongado de réplicas que se elevan hasta donde haga falta, en fondo y en forma. Dicen que no hay que dar de comer a los troll, que sería el equivalente a cierta cosa que me decía hace años una compañera mexicana: solo un tonto discute con otro tonto. Que los troll es justo lo que quieren: obtener una reacción visceral y sanguínea para tirarse a la arena y revolcarse y volver sucios a casa, que no hay mejor ducha que la que uno se pega cuando está hecho un desastre, y ves el agua escurrirse a tus pies tiznada de barro o de mugre o de lo que sea. Es esa la ducha que quiere el troll: la que da frutos desde el primer chorro.
Recomendé leer cierto artículo de Quim Monzó: quien siga a Monzó sabrá que a lo único que Monzó toma en serio es al implacable paso del tiempo. En todo lo demás se caga y se mea y le da igual. Pero el troll que me tocó demostró poca profesionalidad en lo suyo, y se hizo el ofendido, porque no supo leer entre líneas al Monzó sarcástico y se pensó que Monzó se reía de la gente que tenía una enfermedad, la leve enfermedad descrita en este artículo. 
Claro que no hay que reírse de las enfermedades, pero sí creo que hay que arquear la ceja cuando la enfermedad se convierte en un reclamo comercial, en una especie de pretexto generador de un modus vivendi. Y eso es lo que me pasa con Albert Espinosa: apenas habré leido unas 20 páginas de alguno de sus libros (porque, en el colmo del absurdo, son recomendados en el colegio a mi hija adolescente - curioso, a mí me recomendaban a Monzó), y siempre he sacado la misma conclusión. Buenrollismo de código binario, apelación indirecta a la sensiblería, que, ejercida en primera persona, pues resulta creíble. Espinosa ha padecido el cáncer: le han amputado una pierna, se le ha reproducido en diversos órganos y ha pasado la vida en las condiciones en que describe a sus personajes, y se ha sobrepuesto. Es muy loable que ese espíritu quiera compartirlo con todo el mundo, muy loable que la serie televisiva basada en sus experiencias, Polseres vermelles, se encargue de difundirlas. Pero eso es puro mercantilismo, no tiene nada que ver con talento ni literatura ni otra cosa que la apelación a la sensiblería. Usa códigos que no son obvios, pero usa códigos al fin y al cabo para, a costa de su enfermedad, vender y vender y hacerse célebre y ser, en ciertos círculos, omnipresente, con su cara de majote, con sus camisetas amarillas, y con un aire que no acabo de soportar. Aunque puede que en un auto-análisis de pacotilla que me auto-practico, puede que negarle mi atención no sea más que otro medio de evitar el contacto con esos temas que, un día u otro, irrumpen en la vida de todos.


divendres, 4 de gener del 2013

EL HORROR, EL HORROR

Le he dicho al fantasma de DFW que debe dejarme tranquilo un rato. Debo abandonar los paréntesis y esas manías de las notas a pie de página que están asegurándole a los que se dedican a la crianza de perros lazarillo un próspero futuro.
Se lo he repetido y puede que me haya hecho caso.

La cosa va así.
Entro en un establecimiento de esos que en Barcelona llamamos Frankfurt. En Barcelona llamamos así a los bares especializados en bocadillos de esas salchichas ahumadas de origen alemán, lo que los yankies llaman hot dog, pero que aquí, que somos muy europeos y muy exquisitos y tenemos castillos con condes y marqueses en batín paseándose por sus estancias, hemos dado en llamar con el nombre de una ciudad. En Barcelona los hay a patadas y son un socorrido recurso para varias cosas. Cenas rápidas con amigos, antes de salir de copas (considerando que suele consumirse cerveza), sustituto de otro tipo de fast-food más denostado por su vertiente industrial y multinacional (Mc Donalds, Burger King). El que voy habitualmente está cerrado, voy a otro. Entro. La estancia está vacía: en la terraza hay una pareja. En el interior están dos empleados: camarero y cocinero, respectivamente. Mi hijo me acompaña. Los dos empleados, pero sobre todo el camarero, tienen ese aspecto de haber sido forzados a abrir en una fecha en que no lo hacen habitualmente, a la par de no tener excesivas ganas de que ese experimento resulte exitoso. Todo lo que pido (o sea, lo extremadamente poco variado que puede pedirse en un establecimiento así, que sirve exclusivamente bocadillos, bebidas y poca cosa más) es objeto de algún tipo de inconveniente por parte del camarero. Parece estarme invitando a largarme, parece estar esperando que yo diga alguna cosa para echarme a cajas destempladas. Pienso en cámaras: en una que me acabe indicando que soy objeto de una broma o en una que pueda llevar yo para explicarle al encargado del negocio como se comportan los patanes a los que deja al mando. Repito: ni uno de los productos de mi sencillo pedido de comida para llevar a casa es aceptado tal como lo pido. Donde exijo una salsa debe ir otra, donde pido que no haya una guarnición la tienen que imponer. Tengo una reacción que auto-reprimo, por considerarla aburguesada: eso de decir que soy el cliente y que tengo la razón. Pero me gana mi sentido doble de ridículo y discreción. Se trata de no volver y punto. Negociados todos los detalles, tensos mis resortes ante la casi segura situación de que se equivocarán en todo lo que me sirvan, que abriré el paquete cuando llegue a casa y me cagaré en los muertos y juraré no volver, se inicia el momento cumbre. El camarero pasa el pedido y el cocinero, a un par de metros, empieza a prepararlo. No veo lo que hace. Mi hijo está frente a mí, de espaldas a la TV de 42' HD que está puesta y que yo tengo, por lo tanto, en frente. Telecinco. Repetición de una de esas infectas galas de final de año. Nuria Fergó: toma ya. Si los triunfadores de las ediciones de OT son potentes instigadores al vómito, imaginaros una absoluta segundona de un concurso patético. Nuria Fergó, por eso, es guapa. Pero su aspecto resulta bochornoso, intentando cantar una cancioncilla con un estribillo sumamente irritante, música comercial de la más infima categoría que no cumple ni el requisito mínimo de tener un ripio pegajoso. Mi amigo el camarero se sabe la canción de memoria y la canturrea embelesado. Sé que me está provocando con eso, sé que no ha tenido bastante poniendo pegas a todo lo que he pedido. La Fergó acaba su playback entre bailarines ultra amanerados y aplausos enlatados. Salen cantando sevillanas cuatro tipos de más de 50 años con trajes de dependientes de gran almacén (no descarto que alguno lo sea: es literalmente imposible ganarse la vida cantando semejante porquería) y el camarero aún se entusiasma más en su seguimiento de música y letra. La tensión se masca pero el cocinero acaba su labor. Apunto de ponerme esa mayonesa que he rechazado amablemente, parece que el camarero no quiera desaprovechar una última oportunidad de contradecirme. No lo permito: pido la cuenta y pago. Se olvida de cobrarme las patatas. Salgo apresurado.

divendres, 19 d’octubre del 2012

CON CIEN PALABRAS POR BANDA

Esquemático y preciso. El libro de Monzó es magnífico, aunque hay cuentos que son situaciones de menos de dos páginas. La cosa va primero del errático funcionamiento del deseo femenino: luego hay dos largos cuentos sobre la casualidad en las decisiones de las personas, y al final se escapa un poco de la temática satirizando cuentos clásicos. Yo no puedo usar en reseñar El perqué de tot plegat más palabras de las que son necesarias. Si no aprendemos de esos ejemplos, qué nos queda.
Nota: la traducción al castellano se llama El porqué de las cosas y el propio Monzó intervino en traducirla. 


dimarts, 16 d’octubre del 2012

SENTADO EN LA BARRA

A saber cual será el preocupante motivo por el que tan poca gente comenta últimamente. No identificaré los casos. Pienso en ello y llego a conclusiones contrapuestas, alguna de las cuales es un alarde de chulería e inmodestia y alguna otra, la de justo al final de la calle, es lo completamente contrario: estás acabado, no interesas a nadie, esto es el muro de las lamentaciones que ha acabado aburriendo a todo el mundo, lo tienes bien merecido, baja al metro (al subte) y tírate, tírate.
Pero no tengo el pase: que está cada vez más caro. El IVA, sabéis, al 21 %, y los borreguitos a seguir balando.
Beee, beee.
Leo a Carver y la casualidad quiere que Sigma comente justo sobre ese cuento que acabé de leer: "Parece una tontería": leo a Carver y luego leo a Quim Monzó, que le da una catalana vuelta al espíritu de Carver: ahorra aún más palabras, escupe aún más las frases, y desnuda aún más los escenarios. Te parece que los personajes de Monzó habitan en una página blanca donde todo menos lo que les pasa es completamente accesorio. Como una chroma. Pero sobre Carver: cuánto divorcio y cuánto acto casi intrascendente que muestra su importancia. Botellas en los rincones, escondidas en muebles que deberían guardar toallas o sábanas. Rincones a los que acuden los personajes, casi siempre los masculinos, a encontrar respuestas a sus preguntas. Lástima tener tan poco tiempo para decir lo grande que es Carver (lástima que éste no sea el momento adecuado para decir qué grande es Monzó), pero igual a los dos, al que murió en el 88, con 49 años y bebiendo de lo lindo, y al que aún vive y aún bebe, les gustaría así: corto, breve, sin más en la maleta que lo que vaya a usarse: maestros absolutos.

dimarts, 13 de març del 2012

TODO ES GRIS

Pensaba que entre tanto capítulo de Treme debía salir una horita, o así, a respirar. En www.deborahlibros.com leí reseñas ciertamente entusiastas sobre algunos libros de Andrea Camilleri. Y como la recomendación sobre Los girasoles ciegos fue una auténtica revelación, decidí probar. Con una corta novela llamada El traje gris.
Podría ser que me hubiera equivocado en la elección, pero, tras unas primeras páginas ágiles, seguí adelante, aunque, a medida que la trama avanzaba, no podía evitar que me invadieran dos sensaciones complementarias. La primera, que Camilleri era descrito como uno de los escritores de mayor éxito en Italia. Profundo tufo a best-seller que impregna las fosas nasales como el olor a caucho de los neumáticos quemados. La segunda, que la trama de maduro ejecutivo bancario con servicio, y joven mujer que empieza a acumular infidelidades, empezaba a resultarme insulsa y poco creíble, ni siquiera en ese entorno ligeramente decadente de los matrimonios de clase adinerada que, poco a poco, se van desmenuzando, en medio del llevadero escenario de cenas opulentas, vacaciones en sitios caros, visitas a tiendas de lujo, et al. Entonces, si uno no planta las simientes de un desenlace con un itinerario con un mínimo de veracidad, pasa que hasta oye el ruido de los naipes desplomándose. No me interesó (y van tres) ver qué pasaba finalmente en la historia. Ni fui capaz de retener ni una frase en medio de tanto lenguaje narrativo convencional. Mal bagaje, el de las últimas semanas, para alguien que devoraba libro tras libro y lo reseñaba con juvenil (y por tanto impostado) entusiasmo. Suerte tengo de que, para quitar el mal sabor (por lo tibio y agridulce) de boca, sólo sean necesarias tres o cuatro páginas de Franzen. Qué enorme diferencia, entre Franzen y Camilleri. Matiz y sinuosidad frente a llanura y abulia. Carretera de alta montaña frente a autopista en domingo por la tarde. 
Por cierto: para aquel que se entusiasme con los cruces de referencias. Hoy Quim Monzó habla en su columna de LV. Sobre Franzen que critica a Twitter (por lo mismo que un servidor: ¿qué coño podemos decir en 140 carácteres los enfermos crónicos de la incontinencia verbal más irreversible?¿dar los buenos días?). Pero Franzen lo comenta en una conferencia en la Universidad de Tulane (Nueva Orléans), allí donde Creighton Bernette da sus clases en la primera temporada de, obviously, Treme. Monzó menciona, en la misma columna, a Ricky Gervais, y a George Pérec. 
Yo añado que ayer supe que Brad Pitt era la estrella que más había recaudado, 30 millones de dólares, para las víctimas del Katrina. Y tantas cosas separadas me llevaron de vuelta allí. Sólo queda un capítulo. 

dimecres, 8 de febrer del 2012

EL SEPTIMO SENTIDO

Los círculos se cierran a veces de las maneras más desconcertantes: hace poco hablo del sentido crítico, hoy Monzó se muestra admirado por una crítica particularmente encarnizada (la de un comentarista estadounidense sobre el restaurante de los padres de Lady Gaga), por su valiente y áspero pronunciamiento donde el periodista, un crítico gastronómico, actúa con vehemencia, no se corta un pelo, dice las cosas por su nombre, por ese nombre o ese adjetivo al que tanto miedo se le tiene. Clava el cuchillo, le da vueltas, se ensaña.

Cómo me gustaría que el mismo crítico hubiese pillado en su momento a Sabina.
Aunque aclararé que Sabina no tiene por qué cocinar, también, horrorosa y pretenciosamente.

Cómo me gustaría, también, tener un comportamiento parecido, dándome igual emplear palabras hirientes si éstas son justo las que definen mi parecer. Sin miedo a las repercusiones viscerales, sin miedo a recibir una réplica pareja en crueldad. El puesto ya está ocupado en este país, por lo menos en el imaginario popular, Risto Mejide es el clásico hijoputa que destripa sin contemplaciones ni ápice de empatía alguna las ilusiones de los pobres desgraciados que acuden incautos a demostrar pretendidos talentos. El tipo los tira al suelo, les da revolcones y les sacude patadas alternas en hígado y riñones. Luego escupe sobre sus cadáveres, porque lo de miccionar ya lo hacen los soldados USA y él no va a copiar a nadie. Lástima que se hayan encargado de situarle dos polis buenos al lado, fundamentalmente, para evitar que se dispare preocupantemente la tasa de suicidios. O para evitar que sea él mismo el que dé el tiro de gracia a tanto payaso con pretensiones de popularidad. Son justo esos cinco minutos en los que el tipo chupa cámara y tira de prosa afilada, no lo he visto tanto rato, no creáis, pero me encantaría constatar que su único juicio cercena carreras e inunda patanes en lágrimas de desesperación y golpes en el pecho clamando por la injusticia. Si el tío nos hubiese librado de todas las cucarachas que han poblado OT (o sea, todo el mundo). Si lo hubiera hecho.

Ser crítico exige, pues, ser experto en cierta especie de perfeccionismo conceptual. El que desprecia la mediocridad o, rara vez, atisba algún potencial en medio de ella, y levanta el pulgar, levemente. Levemente, y provisionalmente. De poco sirve lo que hayas hecho antes, siempre, o casi, te juzgará como a un tembloroso principiante. Los críticos y el síndrome del segundo disco, cuánta tinta podría emplearse ahí.

En dos semanas tendré en mis manos el número de la revista literaria Orsai. Lo tendré por el curioso procedimiento de distribución de que disponen. Un tipo me llamará y me dirá donde me parece bién que me la entregue. En un lugar público a plena luz del día o en un café vacío a medianoche. Entonces descubriré si ha merecido la pena o no los dos meses que llevo asomándome a la web de Orsai, (aunque sí lo ha merecido por los lectores que progresivamente obtengo gracias a mis links), si he de ser coherente y sincero hasta que duela, igual que el crítico de New York con el restaurante de los padres de la pájara esa, debo decir que dos meses ya son demasiado tiempo para tanta endogamia auto-referencial. Para tanto untarse mantequilla entre lectores y redactores. Que no creo que Casciari sea un tipo de los que le hace gracia tanto endiosamiento. Que los lectores de una revista quieren historias o ensayos con valor literario, y que Casciari está en su derecho de redactar un post cada semana cronificando el devenir de los hechos, puede, si quiere, elevar un post a la categoría de spin-off y decir que el tío de la imprenta le explicó la historia de su familia y como dirigía una gran editorial y ahí le tienes imprimiendo revistas a miles, cuando imprimía libros a millones. Casciari es el puto amo, que dice Guardiola, y es su blog, aunque le llama bitácora, que es más latino y más comprensible, porque es su diario de a bordo de la nave que dirige. Pero yo quiero chicha, y la quiero ya.

El público obtiene justo lo que el público quiere.



dimecres, 16 de novembre del 2011

ALERGIA A TITULOS EXPLICITOS, QUERENCIA POR FINALES ESTRAMBOTICOS

Añadiría : y por que los títulos formen parte a su modo del primer párrafo del post. Clara influencia de mi seguimiento de largo recorrido de la obra de Quim Monzó. De esa obra del día a día, que Monzó (y un servidor) sabemos lo difícil que es. Difícil era cuando uno tenía que hurgar entre notas, fotos, recortes  y papeles, y rastros en la memoria, pero igualmente complicado cuando lo que se hurga son buscadores y webs, millones de situaciones y casos, reales o no tanto. Que otros han ignorado. Entonces decides aportar tu enfoque, o a lo mejor simplemente otras palabras para el mismo enfoque. Haciendo eso aún no llega a un año y medio, os digo que cuento por decenas las veces que he pensado qué coño pongo para no caer en el abuso, en la reiteración, en la obviedad. Y el cabrón de Monzó, aguantando el ritmo, días, meses y años y décadas y, aunque a veces pueda uno tener la percepción de que tira de alguno de esos artículos preparados hace tiempo (la ineludible bandeja de congelados del que cocina cada día), muy rara vez puedes acusarle de repetirse o de bajar el nivel.

Conforme transcurre la semana se vuelve ineludible la mención a algún aspecto del delicado tema político. Si consideraremos precario este atrezzo de democracia que todavía, en mi íntima reflexión, veo algo arriesgada una manifestación demasiado clara y contundente del ideario, tanto del propio como del antagónico.

Unos cuantos apuntes sueltos :

Rajoy da un mitin ayer en su Galicia natal, sin una sola palabra en gallego.
Me gustan, y puede que sea por su ingenuidad, las medidas para el mundo laboral de Iniciativa.
No me había enterado hasta ahora de que Ciutadans no se presentaba.
Oriol Junqueras, nuevo líder de ERC, al que no he oído en un solo acto de campaña. Los partidarios de la independencia, según encuestas, por todo lo alto. ERC, en barrena. Me lo explique.
6Q me hace buscar en la red acerca de un desconocido, hasta ese momento, para mí, PMJ. Veo que Ramoncín los tilda de freaks (o de papanatas) en un comentario. Poderoso punto a favor.
Escons en blanc me resultan una curiosa opción, sólo un diputado (o sea, un no diputado) sería un poderoso escaparate, si bien no sé exactamente para qué.
Rechazo toda la propaganda electoral, pero caigo ante la tentación y leo los nombres de la papeleta del PP para Barcelona. Salvo unos cuantos nombres neutros, ni un solo nombre de pila en catalán hasta una Dolors en los suplentes. Cómo pueden pretender ser representativos, cómo pueden llevarse el premio que se van a llevar.







dilluns, 24 d’octubre del 2011

LA SINFONIA DEL NUEVO MUNDO

Existe una gran unanimidad en lo de despojar todos los nuevos movimientos globales de la posibilidad de ser asociados a una cara o un individuo, como si eso lo debilitara a costa de condicionarlo a la vulnerabilidad de un ser humano.
Sólo algunos recuerdan la cara de Julian Assange, y es justo a costa de los escándalos que se han ido generando en torno a su persona.
Será difícil saber quien empuñaba el arma que finalmente acabó con la vida de Gadafi. Gadafi ha muerto sin que yo pueda averiguar si su nombre va con una o dos d. 
La plataforma ATTAC, @spanishrevolution, y otros, son organizaciones, y dudo que se les pueda atribuir ese nombre, que han huido de conscientemente de estar asociadas a un liderazgo visible, a todo lo que sea más de un mero portavoz. Puede que tengan presente que es mucho más difícil corromper a un colectivo que a un individuo. Creencia respetable, pero un poco cándida. Si las cifras valen para las personas, con los grupos sólo es cuestión de multiplicar.
El caso es que frente a esa especie de tendencia global que ensalza el anonimato, que es como la argamasa que cohesiona al colectivo, y el colectivo, que dispone de una fuerza, concepto que, aunque pueda recordar Fuenteovejuna y turbas enloquecidas ejecutando sumarísimamente, es comúnmente aceptado como bueno y deseable, resulta que yo voy encontrándome por todas partes muestras de justo lo contrario. El espíritu individual me rodea y tropieza conmigo doquiera que voy. Cosa que no me da miedo: un individuo es asequible, puedes estar de buen día o tener suerte. Enfréntate a una masa cabreada y ya me dirás.
Lo que me preocupa más es que al lado de la individualidad está a veces la soledad.
Soledad que es colindante con sensaciones muy dispares. Ensimismamiento, anacoretismo, genialidad, extrañamiento, aislamiento, autonomía, independencia, se supone que coherencia. 
Todos los libros de Houellebecq (la lectura de los dos libros que aquí muestro me permitirá desde hoy afirmar categóricamente haber leído toda su producción publicada), incluso los ensayos, hablan de individuos que combinan su existencia con otros pero que, por las circunstancias que sea, algunas de ellas sumamente trágicas, avanzan, a veces, acompañados, pero siempre acaban solos.
Monzó se autodefine como un sociópata amable. No dice esas palabras exactas, pero sí argumenta que, sin molestarle la gente, necesita de la soledad. Sobre todo para el trabajo, claro, pero en el caso de Monzó, y esto sí que se dice, como observador y notario del universo, averigua cuándo trabaja y cuándo no. Habla de Sergi Pàmies en términos de amistad, con períodos de 8 o 10 meses sin apenas establecer contacto.

Cómo llamarían a eso los japoneses tras bautizar a los hikikomori ?.

Un nuevo mundo ha nacido desde el cual alguien puede crear y crear, y alzarse a la cúspide no coronada de los creadores, sólo con un ordenador y un ADSL. Música, literatura, pintura. Ya no es necesaria la interacción, puede que una nueva corriente surja que diga que no es que sea necesaria, que es perniciosa y hay que evitarla con tal de preservar la pureza del creador nato al cual la influencia externa sólo puede perturbar.
El otro día oí esta canción en una tienda.


Al rato pensé que ya no me acordaba en absoluto si Deerhunter era un grupo o un dúo o un solo individuo emitiendo para el universo desde la misma mesa donde había estudiado educación secundaria. No tenía ni idea, peor, no sentía arrepentimiento, no veía la necesidad. Puedo haber escrito sobre Marc Almond, al que ahora escucho distraídamente, conociendo detalles de su vida, pero no echo de menos esos detalles sobre Deerhunter... aunque me gusten, también mucho. Estos nuevos tiempos nos han despojado de ciertos placeres, no siempre límpidos, los desprendidos de la posesión y el atesoramiento de los objetos, la creación de iconos en qué reflejarnos o proyectarnos, sea para seguir sus pasos o aprender de sus errores. Sí, creemos en los colectivos pero queremos talento de individuos, pero sólo esa fórmula magistral del talento. Me da igual si eres alto o bajo. Muéstrame tu obra, intenta cobrarme por ella (que yo ya haré lo posible por evitar pagarte), intenta vivir de ello, y déjame en paz.



divendres, 21 d’octubre del 2011

LA ESTRUCTURA DE HIELO

No hace falta haberme leído demasiado para conocer el enorme escepticismo que me provoca el medio televisivo habitual. Es decir, el basado en el modus operandi consistente en encender la TV, seleccionar un canal habitual entre los que se consumen, para a continuación, apagar el cerebro y dejar que te invadan las imágenes. Modelo televisivo que es el que impera en el estado en que habitamos.
Si nos ceñimos a lo que es un aparato de televisión, al margen de los mil y un reproductores que, hoy en día, todos le tenemos conectado, diríamos que es un aparato que reproduce imágenes que nos son enviadas desde la distancia. Sólo veo en directo partidos del Barça, que lo sepáis. Todo lo demás lo veo tras un caprichoso proceso de selección cuya única base científica sería un uso casi restrictivo de la intuición combinado con el accesorio personalizado de filias y fobias y manías y rarezas, cambiantes en función de hora del día, estado de humor, actividad sexual reciente, día de la semana, y previsión del tiempo para los próximos siete días. Aquí ni siquiera dependo de que, por caprichos del destino, la biblioteca decida hacerme llegar dos libros de literatura algo humorística, cuando llevo siglos agarrado a los distintos niveles de tragedias posibles, en tonos oscuros, como mínimo.
Entonces me encuentro a mí mismo, sorprendentemente, visionando a través de la web de TV3 dos episodios, emitidos casi consecutivamente, de El convidat. Los dedicados, respectivamente, a Quim Monzó y Miquel Calçada/Mikimoto.
En cierta inconografía básica de mi existencia, los tres personajes, invitado y anfitriones, pertenecen al restringido mundo de los personajes básicos del panorama de Catalunya.

Sería algo así como "Mikimoto consigue un programa serio (Persones humanes) donde da cobijo a una sección de comentarios de prensa (Buenafuente, en paradero español desconocido, y Monzó), que provoca una generación de falsos humoristas/falsos periodistas (Toni Soler, Toni Clapés, Albert Om) que, a larga, superan a sus mentores y constituyen una especie de nueva high class, con trazos comunes y heredados (cierta irreverencia gamberra, con continuidad garantizada, por ejemplo, en La competència de RAC1) pero con sus propios detalles y rasgos diferenciadores".

Recuerdo a Albert Om descojonándose, muchas veces, frente a Pepe Rubianes. Cómo se te echa de menos, Rubianes, por cierto.
Recuerdo a Clapés aturullado por los papeles y los datos en ciertas conexiones.

Era lógico que no pudiese resistirme:

Quim Monzó no deja de ser él mismo ni un segundo en su programa. Pero donde su aspecto serio y adusto (me recuerda a un Paul Auster que ha abusado de los hidratos de carbono), parece que nos va a deparar un canto de desesperanza similar al que esconden los cuentos de Mil cretins, resulta que Monzó se comporta como un hombre familiar, cariñoso, y no abandona en ningún momento una nada forzada estampa de buena química con Om. Se manifiesta como un escritor feliz escribiendo, comprometido por no decepcionar a quien le lee, sin que eso sea una obsesión que condicione su proceso creativo. Escritor que lee y lector que escribe, tan bien separadas sus dos facetas que acaban pareciendo una sola. ¿Me explico? ¿No?. Pues quién no lo vea igual debe irse. Ya.
Monzó no rehuye cierta emotividad con un ápice de socarronería, consciente como es de que pertenece a una generación en la que esos valores fueron castrados, sobre todo, por el estúpido sentido de la moral católica más pacata. Besa a su hijo, llama carinyo a Om, y le pide un abrazo al despedirse. Casi le dice con la mirada que puede quedarse unos días más, que qué coño, ya sacará tiempo para escribir lo que sea que se le ha atrasado. Como telespectador, que demasiadas veces es sinónimo de cabeza no pensante que babea ante lo que le eches, uno desea que diga que sí, que se quede. Que haya más desayunos de tenedor y más whisky tontorrón a deshoras.

Mikimoto : Mikimoto llevaba una estelada en la moto hace casi veinte años. Hace más de 20 sacaba clips de New Order en un programa los sábados por la mañana. Se mofó de la hermosa infanta, y se lo crujieron. Pasó a un segundo plano, y resulta que ahora estudia en Estados Unidos. Está solo en una ciudad con pinta de fría y aburrida. Recibe emocionado a Om, que pasa varios días con él. Sus compañeros en la facultad conocen entonces su condición de celebrity, aunque lo sea dentro de un subtotal de personas de un pequeño país que todo el resto del mundo parece empeñado en ignorar. Monzó que parecía más serio resulta ser más cachondo, pero Mikimoto, ahora Miquel, dice cosas íntimas con la mirada, aparte de las que dice con sus palabras. Como que es creyente. Como que piensa que no estaba preparado, intelectualmente, para la responsabilidad de entrevistar a según quién, hace años, ya. Ahora parece querer reinventarse, recuperar cierto tiempo. Él ya debe saber que eso es difícil, también es consciente del lujo que representa hacer eso. El momento clave en el programa es el instante de la despedida hacia el aeropuerto. Esos minutos, en medio de la calle, en medio de un intenso frío, Mikimoto mira a cámara sin mirar a cámara, quiero decir que lanza esa mirada a un horizonte algo difuso, e invoca el día siguiente al de la independencia de Catalunya. Lanza esa mirada teñida de añoranza, con los surcos del tiempo grabados en su rostro, con un alto porcentaje de su inicial chulería veinteañera reciclado en resignada madurez, casi nos dice que volverá para la política, es un programa de apenas 45 minutos pero, como el de Monzó, nos enseña más de la persona pública que dos horas en un plató en pleno prime time.

Ben fet, Om.




dimecres, 8 de juny del 2011

PASADO IMPERFECTO

Qué escribe uno al día siguiente de colgar un link con Camilo Sesto ??
Y cuando tenías muchas ganas de sentarte ante el ordenador pues has pensado en muchas cosas de las que hablar ??

Hace unas semanas que mi grupo de amistades de FB cuenta con la presencia de Pedro Marín. Curioso este mundo pues no he hablado jamás con él. Un familiar me lo sugirió, y ví que en su perfil era fan de Air. Con eso fue suficiente. Dos factores que suman. El mismo familiar podría haberme sugerido, por ejemplo, a un candidato del PP al cual prestaba apoyo (hecho que le recriminé y sigo haciéndolo). Quizás también hubiese sido fan de Air, pero no lo hubiese agregado. Matemática pura, el PP siempre resta, Air siempre suma. Luego Pedro Marín ametralla a sus amigos con continuos envíos de link para que veamos su obra actual. Es constante el hombre. Yo después de poner ayer a Camilo Sesto, que ya es un paso en falso, debo andar con cuidado. Veo a Pedro Marín acelerado con su música y con ganas de gustar, y, aunque disimuladas, con ganas también de enterrar ese pasado asociado al fenómeno fan. Aunque de vez en cuando lo reivindica, para no ser un caragirada. Debo ser honesto, aún me cuesta tomarme en serio esos intentos (que en cualquier caso, prefiero a la digna (a mí me parece cochambrosa) madurez de Miguel Bosé). Pero el hombre se nota que ha invertido sus medios, en hacerse clips con cierto sentido creativo, en rodearse de músicos, en cazar referencias que le hagan respetable. Quiere promocionarse. Si lo hacen las alimañas de Intereconomía, no va a hacerlo él. Comentamos acerca de un clip de Sid Vicious. Por lo menos, sabe quien es. Así que veré sus clips y opinaré con sinceridad de sus canciones. Luego que haga lo que quiera con mi opinión, puede llegar al extremo de desamigarme si digo algo que no le guste, o quizás lo haga porque le guste demasiado lo que yo diga (la adulación es el único regalo que empobrece a quien lo recibe : eso seguro que lo sabe).
Mi comentario sobre Sid Vicious era en el fondo algo trascendental. Murió y eso lo convirtió en un mito. Sobredosis, asesinatos, una novia, Nancy Spungen, a la altura de semejante angelito. Mientras los Sex  Pistols montaban semejante sarao, los Clash se dedicaban a sus discos, a abrir el abanico, el pobre abanico de los tres o cuatro acordes del punk, para visitar, quizás no países, pero sí barrios de Londres donde hallar otras culturas. Encontraron influencias que les llevaron a otros sonidos, alejados de la claustrofobia autodestructiva del punk más puro y coherente. Incoherentes, quizás, pero vivos. O muertos por causas naturales, de las que raramente te llevan al Olimpo de los Dioses.


Precisamente me ha dado por pensar, esta mañana, y con la ración extra de lluvias (junio ??) que llevamos en Barcelona, sobre lo que puede estar pasando en Plaça Catalunya. Quizás una muerte súbita, heroica, como la que podían haber sufrido, de abandonar definitivamente el famoso Día de la Limpieza, hubiese evitado lo que, me temo, está siendo un languidecer y una lenta agonía (no puedo evitarlo, pienso en esas palomas que acabas viendo arrinconadas contra una persiana bajada en la calle). Un proceso al final del cual veo un vacío, veo un último grupo de cuatro o seis personas inasequibles al desaliento, agarradas a una plaza en la que piensen que van a abandonar sus raíces, en la que piensan que, si se van, morirán simbólicamente.
Quim Monzó, héroe aquí, aunque Kiko Amat empiece a enviarle pequeños dardos, ya se ha quejado de esa apropiación del espíritu indignado. Yo no la dije, pues quería evitarla, pero él fue primero. Dijo rastaflauta, que debe ser el catalán para perroflauta. Intenté evitar esa palabra en mis posts sobre el tema, pero andaba flotando. Kiko : Quim, con quien compartes editor (Herralde), no se ha aburguesado. Se ha hecho mayor, sí, pero le da tanta rabia como a muchos, ver que por esa grieta se ha colado lo que se ha colado. 
De ahí su ira. Que no es un don.


PASSAT IMPERFECTE

Què escriu un al dia següent de penjar un enllaç amb Camilo Sesto??
I quan tenies moltes ganes de seure davant l'ordinador I ja has pensat en moltes coses de les que parlar??

Fa unes setmanes que el meu grup d'amistats de FB compta amb la presència de Pedro Marín. Curiós aquest món, ja que no he parlat mai amb ell. Un familiar m'ho va suggerir, i vaig veure que en el seu perfil era fan de Air. Amb això va ser suficient. Dos factors que sumen. El mateix familiar podria haver-me suggerit, per exemple, a un candidat del PP al qual prestava suport (fet que li vaig recriminar i segueixo fent-ho).Potser també hagués estat fan d'Air, però no ho hagués afegit. Matemàtica pura, el PP sempre resta, Air sempre suma. Després Pedro Marín metralla als seus amics amb continus enviaments de link perquè vegem la seva obra actual. És constant l'home. Jo després de posar ahir a Camilo Sesto, que ja és un pas en fals, he de anar amb cura. Veig Pedro Marín accelerat amb la seva música i amb ganes d'agradar, i, encara que dissimulades, amb ganes també d'enterrar aquest passat associat al fenomen fan.Encara que de tant en tant ho reivindica, per no ser un caragirada. He de ser honest, encara em costa agafar-me seriosament aquests intents (que en qualsevol cas, prefereixo a la digna (a mi em sembla patética) maduresa de Miguel Bosé). Però l'home es nota que ha invertit els seus mitjans, en fer-se clips amb cert sentit creatiu, en envoltar-se de músics, en caçar referències que li facin respectable. Vol promocionar-se. Si ho fan les feristeles d'Intereconomía, no va a fer-ho ell. Comentem sobre un clip de Sid Vicious. Si més no, sap qui és. Així que veuré seus clips i opinaré amb sinceritat de les seves cançons. Tan bon punt faci el que vulgui amb la meva opinió, pot arribar a l'extrem de desamigarme si dic alguna cosa que no li agradi, o potser ho faci perquè li agradi massa el que jo digui (l'adulació és l'únic regal que empobreix a qui el rep: això segur que ho sap).
El meu comentari sobre Sid Vicious era en el fons una mica transcendental. Va morir i això el va convertir en un mite. Sobredosi, assassinats, una núvia, Nancy Spungen, a l'altura de semblant angelet. Mentre els Sex Pistols muntaven semblant sarau, els Clash es dedicaven als seus discos, a obrir el ventall, el pobre ventall dels tres o quatre acords del punk, per visitar, potser no països, però sí barris de Londres on trobar altres cultures. Van trobar influències que els van portar a altres sons, allunyats de la claustrofòbia autodestructiva del punk més pur i coherent. Incoherents, potser, però vius. O morts per causes naturals, de les quals rarament et porten a l'Olimp dels Déus.




Precisament m'ha donat per pensar, aquest matí, i amb la ració extra de pluges (juny??) que portem a Barcelona, ​​sobre el que pot estar passant a Plaça Catalunya.Potser una mort sobtada, heroica, com la que podien haver sofert, d'abandonar definitivament el famós Dia de la Neteja, hagués evitat el que, em temo, està sent un llanguir i una lenta agonia (no puc evitar-ho, penso en aquestes coloms que acabes veient arraconats contra una persiana baixada al carrer). Un procés al final del qual veig un buit, veig un últim grup de quatre o sis persones inassequibles al desànim, agafades a una plaça on pensen que van a abandonar les seves arrels, en la qual pensen que, si se'n van, moriran simbòlicament .
Quim Monzó, heroi aquí, encara que Kiko Amat comenci a enviar-li petits dards, ja s'ha queixat d'aquesta apropiació de l'esperit indignat. Jo no la vaig dir, doncs volia evitar-la, però ell va ser primer. Va dir rastaflauta, que ha de ser el català per perroflauta. Vaig intentar evitar aquesta paraula en els meus posts sobre el tema, però estava surant.Kiko: Quim, amb qui comparteixes editor (Herralde), no s'ha aburgesat. S'ha fet gran, sí, però li dóna tanta ràbia com a molts, veure que per aquesta esquerda s'ha colat el que s'ha colat.
D'aquí la seva ira. Que no és un do.

dimarts, 26 d’abril del 2011

SONIDO EXPERIMENTAL

Hace unos días, y no recuerdo exactamente a cuento de qué, pero sí que lo hacía de una manera muy contundente, Quim Monzó definió a Samuel Eto'o como gentuza en uno de sus artículos. La cuestión me resultó chocante, primero porque creo leer entre líneas que Quim Monzó es barcelonista, con lo cual el calificativo no tendría que ver con esa irracional inquina que a los que rozamos el hooliganismo nos entra por aquellos que visten los colores rivales. Después porque se me ocurre otras personas para definir la palabra gentuza antes que un futbolista (cuyo único crimen, al margen de perseguir enriquecerse como hacen todos ellos, quizás fuese tener un indecentemente costoso Hummer). Si uno duda de opciones para definir como gentuza, antes que a Eto'o, sólo tiene que sintonizar Telecinco, en el 99 % de los momentos en que no haya publicidad, seguramente tendrá en pantalla a cuatro o cinco muestras (p.e. Lydia Lozano) más claras y definitorias de lo que es esa gentuza. En fín, ni tengo por qué entender todos los mecanismos racionales (si los hay, tampoco tiene por qué) de la lógica monzoniana, ni mucho menos pedirle explicaciones, pues él podría pedírmelas a mí acerca de los motivos de mis inconscientes plagios constantes en estas páginas.
Si fuese Lydia, no Lozano, sino la fiel lectora y seguidora de consejos, titularía este post, con esa claridad prístina que ella usa, cosas que no entiendo. Cierto es que ando días reprimiendo ciertos comentarios relacionados con el fútbol, que forzosamente tendrán que aflorar, en pocos días, y voy a comprometerme a hacerlos acabe como acabe la cosa. Cierto es también que a mí Samuel Eto'o me caía fenomenalmente y no ponía en duda ninguna de sus cualidades, más cuando en ese descomunal Hummer la música que sonaba, el día que lo ví, era Bob Marley. Todos podemos fallar, bueno, no podemos más bién lo hacemos constantemente. Bob Marley falló entronizando a alguien tan dudoso como Haile Selassie, al poético objetivismo de Kapuscinski le doy un elevado porcentaje de credibilidad, simplemente porque creo que no hay imaginación humana que pueda crear personajes como el funcionario que limpiaba de los zapatos de los visitantes el pis que se hacía el can real. Haile Selassie era un tirano y Bob Marley cometió ese error al entronizarlo. Que luego tanta gente hayamos creído, por el descomunal talento de su inmensa obra, que todo lo que decía y pensaba no había que ponerlo en duda, ya no es culpa suya. Sé que el fanatismo no es bueno, aunque sea este inofensivo fanatismo por unos colores, por un escritor, por un artista, por una obra. Pero nadie podrá negarme que es bastante más divertido que la indiferencia, que ese todo me resbala tan propio de esta época. 

dilluns, 11 d’abril del 2011

LAS CONCLUSIONES PRECIPITADAS

El mapa que se ve a la derecha ya se encarga de recordarme puntualmente ciertas circunstancias. Francesc, no te vuelvas excesivamente localista, de ahí al provincianismo sólo hay que girar la esquina. Sevilla, Avilés (curioso, Avilés pasaría por anagrama de Sevilla, pero nos sobraría una ele), Murcia, Madrid, Celaya, Federal, NY, Mountain View, Buenos Aires, Santiago. Qué dirán ahí de esas palabras en catalán que de vez en cuando se intercalan (esquifidet, rondinar, grinyolar), qué pensarán de alguna entrada solo en mi lengua natal, qué reacción cuando (si soy capaz de resolverlo) todo esté duplicado, y haya que empotrar ciertos giros difícilmente traducibles, ciertos juegos de palabras que pierden todo el sentido.
Seré repetitivo, no menospreciaré el intelecto de nadie si explico ciertas cosas dos veces, no es mi intención. Nací en 1964, año en el que el franquismo celebraba 25 años de paz, sacando pecho de su victoria. Hasta 1976 el idioma que hablábamos en mi casa,  ese idioma que me enseñaron mis padres (ambos con raíces más o menos lejanas fuera de Catalunya pero que habían elegido para sus hijos esa lengua a pesar de todas las enormes dificultades, dificultades vestidas de riesgos, imperantes), ese idioma en que oí y pronuncié las primeras palabras, no pude verlo habitualmente escrito, y sólo entonces pude escribirlo y comprender su transcripción fonética. Todo era extraño, pero a mi alrededor había otros muchos casos como el mío. Un dictador lo había prohibido, nadie quiso jugarse el pellejo haciendo demasiadas preguntas, los dictadores tienen estas cosas, van con la definición. Prohibió eso y otras cosas, e impuso también costumbres, obligaciones. Murió e intentamos rebelarnos y recuperar lo que pudimos de entre las cenizas, de entre los cadáveres. Voté ayer, 10 de abril, fecha con un significado personal pues hace años (ayer 21) de un accidente que casi me cuesta la vida. Voté que SI, que quiero que Catalunya tenga sus derechos como nación y que pueda decidir por sí sola su futuro. No voté en contra de nadie, sino a favor de mis orígenes y mi cultura y la tierra donde yo nací y también lo han hecho mis hijos. Sí votaría en contra de un estado donde aún pueda acercarse al poder gente que piense que lo de Franco era un mal necesario. No había ninguna necesidad, nadie va a convencerme. Ninguna ideología política puede justificar la anulación de una cultura sobre ninguna otra base que no sea la pura colonización.
Lleo, y creo recordar que vuelve a ser Monzó, que una de esas lenguas ignotas en México, una de ese largo centenar de lenguas que lentamente van sucumbiendo a la doble presión del castellano y el inglés, va a desaparecer pues sus últimos dos parlantes, ambos de avanzada edad, hace años que no se hablan entre sí. Que perpetuar, o hacer un esfuerzo para ello, su lenguaje natal, no es suficiente argumento para resolver sus diferencias. Si no se hablan (y por sus edades se me hace dudoso que uno de ellos escriba un blog, y que el otro lo lea y le haga comentarios), el idioma, dice Monzó, ya está muerto.
Semanas muertas en mi actividad ociosa. Many things to do. Algo impide la concentración, por lo menos esa concentración que estimo necesaria para sacar partido. Episodios sueltos de The Big Bang Theory (serie que madura y se ramifica y da lecciones de pulso narrativo y de introducción de nuevos elementos sin perder un ápice de su frescura). Relecturas de pasajes ya leídos, nuevas escuchas de discos que se las merecen, esa y muchas más. Sidney Lumet que ha muerto, y que nos dejó su última película Antes de que el diablo sepa que has muerto, como para decir de todo lo que era capaz. Cualquiera iguala eso, al margen de esa pulsación ligeramente hormonal de recordar la magnífica presencia de Marisa Tomei. La gente va desfilando, vaya.

La última, y soy consciente de que la he repetido. Pero esta canción me merece un enorme respeto, y por eso la elijo como final provisional de este homenaje. 

No es sólo para demostrar que Scott Walker era más que una especie de toma alternativa de la elegancia de Sinatra.
No es sólo por su descomunal línea de bajo, ese trote que parece venir de otro mundo.
No es sólo por su inclusión en LateNightTales, sesión de Air, grupo favorito donde los haya y absoluta referencia necesaria para entender mi obsesión más adulta por la música, la que viene de 1998 hacia la actualidad.
Ni tampoco porque en 30th century man, imprescindible reportaje sobre su figura, sea la canción en la que Radiohead, otros favoritos, mueven acompasada y respetuosamente la cabeza cuando la oyen sentados en el sofá. 
Posiblemente lo definitivo sea su irónico subtítulo (dedicado al régimen neo-stalinista), y el old man al que el título se refiere, porque me ayuda a despejar incógnitas.




dijous, 24 de febrer del 2011

GESTION DE RECURSOS

Entregado como ando a los posts políticos (que antes me hacían triunfar en términos de comentarios, ahora ni así), la verdad es que se hace difícil que existan ficciones que superen la realidad imperante.
Leo en la columna de Quim Monzó que alguien en Egipto le ha puesto de nombre de pila Facebook a su hijo. Despues de Madonna, Barça, Garycooper - todo seguido -, y otros, ya no me extraña nada. Ya ayer mencionaba (visionario que es uno, o Monzó ha alterado el sentido de la influencia) a la red social como un poderoso factor, si no de cohesión, sí como vehículo de convocatoria. Igual que los móviles con cámara (si es que quedan móviles sin cámara), que son esa especie de metaperiodista gráfico al que no le puede velar el carrete el agente de turno. Hay que reconocer que ésto hace cambiar el mundo, no sabemos hacia dónde, pero seguro que no queda como estaba. Y por qué los italianos no se revelan contra Berlusconi, por ejemplo ??. Claro, el ciudadano medio italiano tiene mucho más que perder que el ciudadano medio libio. O dicho de otra manera, no está tan jodido. Y en medio de entradas sobre individualismo, sobre emperadores, sobre líderes visionarios con empacho de carisma (habría que definir el carisma), ayer fue 23 de febrero, día favorito para que los de cierta generación más o menos gobernante recuerde que hacía justo en ese momento. Todo me empacha un poquito. Y particularmente me empacha esa unanimidad (y cuando la unanimidad te empacha, la alternativa es la amargura o la sociopatía) en atribuir al reyezuelo de marras su serenidad y su compostura y su firmeza (aunque yo diría que tenía alguna maletita preparada con lo necesario aquel día) para oponerse al golpe. Yo no espero que este blog me dé dinero (apañado estaría), pero para  que no me lo cueste vía demandas, voy a consultar con mi gabinete jurídico antes de escribir lo que pienso de la monarquía. A ver si aparte de toda la inversión (son horas de recursos las gastadas aquí) debo afrontar el peso de la ley.
La de frases que se me escapan, cuando la cabeza no para pero no te da para retenerlo todo. Sigo viendo a 6Q hacer progresar a su hijo virtual, y resulta que su influencia se esparce con más rapidez que la mía y ya ha dado para otro blog. La que he liao.
En días como éstos, con una sesión de John Peel para fabric sonando a todo trapo, yo debería racionar mi vertiente creativa y repartir esos extensos post en varios trocitos, dejarlos guardados para los tiempos de vacas flacas. No va conmigo. 
Tengo una prima que, en su juventud, tenía un retrato de David Bowie en su habitación. Creo recordar que lo había dibujado ella, a lapiz, quizás carboncillo.
Creo que Bowie debería haber dejado de publicar discos hacia 1981, con Scary monsters. Como mucho, le  hubiese dejado editar algunas canciones de Modern Love, como la versión de China girl de Iggy Pop, quizás alguna otra como la que colgué de la película con Sean Penn, pero ya basta, David. Cuando el dinero entra por la puerta, el talento salta por la ventana. Y con una mujer como Iman en casa es difícil aburrirse. Por lo que tengo entendido es un inversor en bolsa con buen ojo, aunque ésta no es una información muy actualizada. La influencia de Bowie sigue presente, por eso. En algún momento pensé que Prince podría eclipsarlo, pero no. Y ya no sabría decir cuándo Prince debería haber dejado de editar discos, pero aventuraría que fue cuando le cogió por cambiar su nombre por aquel extraño símbolo (iba a usar la palabra estrambótico pero tengo un post pendiente para hablar de esa palabra). Bowie es una influencia hasta para la academia de imagen que tengo al lado de casa. Ashes to ashes sigue siendo una canción de esas que acabas cantando a grito pelado en el coche, sobre todo ese puente i've never done good things, i've never done bad things. 
Fín del momento fan. Y en días normales este post acabaría aquí, pero hay incontinencia que eclipsa criterios estúpidos de productividad. 
He de hablar de Boardwalk Empire. Bueno, he de escribir sobre Boardwalk Empire.
Nunca he faltado tanto a promesas como por culpa de esta serie. Me dije que no la vería con demasiado entusiasmo, pues me abrumaba (y desconfiaba) la opulencia de su planteamiento, como si de una especie de dream team de las series se tratase. Luego, cuando incumplida esta promesa empecé a ver sus capítulos, me atreví a prometer verla de una tacada una vez hubiese concluida la primera temporada. Tampoco. Lunes la dan, creo que por Canal+, martes la descargo, miércoles la veo, si puede decirse que la veo a devorarla con fruición. Sólo os diré, como siempre a los mínimamente interesados en series con chicha (los demás ya saben las opciones de que disponen) que esta es la oportunidad que HBO nos brinda de vivir en directo el clímax de una serie. No sólo por el culto que se genera tras temporadas de existencia y fama y prestigio acumulado - como The Sopranos o The Wire. Con Boardwalk Empire podemos vivir eso online. Yo no lo he podido resistir. Y por eso mismo, porque creo que es tan genial (con la opulencia y el exceso que me pusieron tan a la defensiva, tan estérilmente a la defensiva), creo que voy a dedicarle un post íntegro, que no será éste. 



diumenge, 30 de gener del 2011

A LA MONZO

Ayer, al comprar La Vanguardia, una amable encuestadora me preguntó si yo compraría una edición en catalán de publicarse. Espontáneamente ( a veces uno piensa más lo que va a responder, pero fue una reacción muy rápida la mía ) le contesté que me era indiferente el idioma en que la pudiese encontrar, que la compraría en uno u otro idioma de una manera indistinta. No sé que debió poner la chica ( supongo que marcó la casilla del sí en el muy rígido formulario que llevaba ), pero decidí no alargar mi respuesta y decirle que a veces es indiferente en que idioma estés leyendo algo si te gusta y te produce placer. Leo ese periódico hace más de 30 años ( soy de los que recuerda que en cierta época fue obligada a llamarse La Vanguardia Española y, aunque me carga un poco la persistencia de su editor, Javier de Godó, en recordar a todo el mundo que es Conde ( pues no creo en títulos nobiliarios, ni en aristocracia, ni, vamos, en otra cosa que no sea el talento propio de cada uno ), es el periódico que leo todos los días, con mayor o menor afección dependiendo del articulista, pero por lo menos en sus páginas encuentro ( junto a un exceso de atención por la religión ) diversidad de opiniones, temas de conversación, y ese justo equilibrio ideológico que te permite, a base de contemplar diferentes enfoques, enriquecer el tuyo. Si uno tiene la paciencia de leer periódicos como La Razón, aunque sea para comprobar lo mucho que uno es capaz de apretar los puños de indignación, se da cuenta de que hasta la más inocua de sus entrevistas queda sesgada por ese insano sentimiento de continua confrontación, anti izquierdas, anti catalán, anti vasco. No se puede estar sólo en contra de cosas. No soy el más indicado para hablar.
Así que éste curioso individuo que os escribe, catalanoparlante y castellanoescribiente leerá, si algún día se publica, y entonces se llame Comte de Godó al señor editor, La Vanguardia en catalán. Y quizás eso me ayude a enriquecer mi léxico, empobrecido, y pueda contestarle algún día a mi hija cuando me pregunta como se dice "exiguo" en catalán. Puto Franco.

Y en LV leí un artículo de Monzó, que me vino a la memoria el otro día, sobre cierto inexplicable pasotismo en el personal de ciertos bares. Mi pedido para la cena el otro día en un frankfurt al lado de casa, pues uno se harta de enfrentarse a los fogones ( y a niños muy poco ávidos de bledes i peix bullit ) :

Un frankfurt sin nada
Una hamburguesa sólo con queso
Un bratwurst sin nada
Uno de ortilla a la francesa en pan con tomate
Dos raciones de patatas fritas sin ninguna salsa ( les aclaré que tenía salsas en casa )
Una cerveza de importación ( Becks ) bién fría en una bolsa separada para que no se calentase con el calor de los bocadillos

El contenido de la bolsa al llegar :

Un frankfurt con cebolla
Una hamburguesa con queso y cebolla
Un bratwurst con cebolla
Uno de tortilla de patatas en pan sin tomate
Una única ración de patatas fritas, repletas, literalmente anegadas de mayonesa
La cerveza, Voll-Damm, en la bolsa con todo y calentándose para ser consumida a la irlandesa

Y ahora debo preguntarme ( al margen de si en el frankfurt tenían excedentes de cebolla a los que dar salida ) : para qué te preguntan cómo quieres las cosas, para qué lo apuntan ?? Para que tengas claro a partir de ese día donde no piensas volver ?? Que nadie me pregunte donde está, hacedme ese favor. Y si me preguntáis por qué no fui a quejarme, estaba tan convencido de que no serviría de nada, y que aún sería yo el que no me había hecho entender bién...

diumenge, 21 de novembre del 2010

ALERGIA A LA SINERGIA

Aviso :

Como disfruto escribiendo, he decidido no hacer demasiado caso a esas peticiones de brevedad. Lo siento, y que nadie lo interprete como un desafío. Eso no quiere decir que hoy no aproveche para usar esa coartada, pues he vuelto a localizar el link con el reportaje sobre Bolaño que me perdí, y al cual no podía acceder, y no pienso dejar que vuelva a desaparecer de la red.


Requiem por un sueño : justo me entero que tiene ya diez años, y que no debería haber esperado tanto a verla. Buena película, mal final. Moralina barata : las drogas son malas, pero todas. Las de camello de la esquina y las de farmacia de la otra esquina, y justo las otras dos esquinas las ocupan un estanco y un bar. Ja hi som tots. Yo, y esta va a ser otra polémica que caerá en saco roto, estoy por que se legalicen las drogas. Todas y cada una de ellas. Drogas Viña Tondonia y drogas Don Simón. Cada uno se ajusta a su presupuesto, como hacemos con todo,

Mas : en la entrevista de Monzó y Pámies ( no veo lógico que le hayan dedicado el domingo a él y no a cualquier otro ) se autoautribuye casi constantemente guapura y considera que su atractivo físico le perjudica políticamente : mira, chato, pide el teléfono al que opera a la princesa del pueblo. A ver si te afea en lo que queda de campaña y consigues la mayoría absoluta. Jodido lo tenemos.

Alergia a la sinergia. Eso.

Barça-Madrid : cómo voy a poder evitar nombrarlo, alguien sugiere algo diferente que sufrir un conmoción cerebral que me mantenga en coma hasta el minuto final del partido ??

El Pacma y los animalistas : de acuerdo, pero tampoco estoy de acuerdo con correbous, animales de compañía, encerrados en jaulas o en casas o en zoos.

Bona nit.


dimecres, 17 de novembre del 2010

LIQUIDACION DE ATRASOS

Ya sé que este ritmo tan errático tiene a los habituales un poco despistados. Antes era un diésel, constante, ahora llevo unos días de frenazos y acelerones. Veremos cual de las dos versiones acaba estableciendo residencia permanente. Hoy voy a intentar enmendar un poco las últimas faltas.

Entre otras cosas que evolucionan conforme uno madura ( voz en off : envejece ), a mí, resulta que empieza a gustarme mucho ir en tren. Seguro, no demasiado incómodo, prensa, gente a su rollo ( en los aviones todo el mundo va más tenso ), más ese tiempo de tránsito donde no acabas de desconectar pero tampoco estás conectado. No acabas de estar parado pero tampoco estás trabajando. Así que I pay my dues y empiezo a recuperar, que la estadística de noviembre fa figa y estoy incorporando ( tímidamente, aragonesamente ) nueva clientela. No puedo permitirme pasos en falso, la lista de iniciativas que han caído en saco roto es demasiado prolongada como para sentirme cómodo ( el cine, Miguel Ríos, la crítica a lo sobrevalorado…cuánta iniciativa estéril !! ).

Así que he de calcular mucho mi próximo tiro.
La prensa de hoy, que gracias al Euromed, devoro, estilo weekend, a primera hora, y no, estilo working day, molido en el sofá después de cenar, lleva unas cuantas cosas dignas de remarcar.
La Vanguardia, obviously, que cuenta con un ( para mí ) estimulante reclamo estos días, las entrevistas que, a dúo ( pero sin identificar quien hace cada pregunta ) realizan Quim Monzó y Sergi Pàmies a los candidatos punteros a las Eleccions del día 28 ( las que iban a coincidir con el Barça-Madrid, pero no ). Hoy le toca a Joan Puigcercòs. Puigcercòs me cae bastante bien. Mucho mejor que Carod, que no me cae nada mal, pero al que se le ha pasado claramente el momento. Yo hace años hubiese apostado sin dudarlo por un tándem entre el dinámico Portabella y la sexy Marina Llansana. No sé que fue de ellos. Me gusta lo que dice y creo que me convence, casi, de que es honesto. Cuidado con los casi hablando de políticos. Son cuatro letras que pesan como cubos de hormigón.

A diferencia de cierta amiga que seguiría siéndolo aunque me confesase su voto a Falange Española de las Jons ( pero sé que no, no confiesa nada, habrá que hacerle cosquillas o algo así ), no me importa ( y creo que ciertas tonalidades bien definidas de mis comentarios no dejan lugar a dudas ) decir a los cuatro vientos a quién he votado, si bien como, afortunadamente, ya lo he hecho unas cuantas veces, me es un poco difícil recordar el sentido y el orden, y la voluntad subyacente de mis primeros votos. He votado a lo largo de mi vida a CDC ( cuando iban por libre y se definían de centroizquierda ) , a CIU ( cuando pensaba que iban a ser otra cosa que democristianos conservadores bajo una senyera ), al PSC ( cuando pensaba que iban a ser otra cosa que españoles pseudo-progresistas bajo una senyera, ésta un poco más pequeña ) y a ERC ( casi siempre últimamente, con diversas razones muy científicas, entre las cuales destacaría que me gusta mucho su logo ). Recuerdo muy claramente a quien nunca he votado. Que levante la mano quien no lo sepa, que lo voy a echar de clase. Hoy he decidido ya al 100 % votar a Joan Laporta ( a pesar de que creo que ha elegido el nombre - Solidaritat Catalana - más horroroso posible para un partido político, suena muy rancio, Joan ). Motivos profundos : la intuición. Porque me da una inacabable pereza darme un garbeo por todos los aburridísimos programas políticos de los partidos: eso lo dejo para los eruditos, para esas personas concienciadas y concienzudas que sopesarán pros y contras lejanos y cercanos antes de decidir en quien depositan su confianza. Total, qué más da, pienso quejarme de todos, el orden ya lo decidiré sobre la marcha. Al menos Laporta no esconde sus ideas más poco complacientes, al menos no coge a Carmen de Mairena de segón cap de llista. Ahora estoy preparado ( espera lo mejor, prepárate para lo peor ), para algún tipo de réplica sanguinaria y guerrera. A qué esperáis, que sea esta misma noche. Que sí, Laporta está chalado, y tal y tal, pero considerando las alternativas existentes, al menos me ha procurado unas cuantas alegrías en los últimos años. De muy pocos puedo decir eso. Lo de votar a Laporta y proclamarlo a los cuatro vientos, aparte de la obvia provocación ( de lo que soy capaz para recaudar comentarios aunque sean insultantes… ) me viene de haber leído un artículo en el mismo sentido del muy mediático economista Xavier Sala i Martin, el cual no es que me merezca una excesiva admiración ( ni él ni sus atroces e incomprensibles chaquetas ), pero por esas banalidades que me permito a mí mismo a tutiplén me ha dado por apreciar su frescura.

València ( así, con grafía catalana ) : parece mentira que a 3 horitas justas de BCN pueda cambiar tanto el panorama. No hay tanta gente, no se ven tantos coches ( eso sí, los que hay no tienen muy claro el concepto de las señales de tráfico ), no van con el cohete en el culo. Por el contrario hay montones de homeless ( supongo que en BCN los escondemos  en lugares menos visibles ). La gente para al mediodía y para de verdad. Nada de comer a dos carrillos en 12 minutos. No se habla prácticamente otro idioma que el español, obviamente el PP que gobierna a sus anchas ha hecho bien ( para sus parámetros centralizadores y aniquiladores de las diferencias non gratas ) su trabajo. Sepámoslo en Catalunya, cuidado con esa gente.

En este tren 6Q aullaría : realmente el público es de lo más variado y resultaría un poderoso estímulo hipotetizar con sus historias. Desde los viajeros por placer, que miran a los que viajamos por trabajo con un indeciso aire teñido de admiración ( miradas a las cuales respondemos con aires decididos de desdén ), hasta los ejercitos de encorbatados con Notebooks y Blackberries y sesudos informes siendo creados en pantallas, la gran mayoría ensimismados en agotar las tres horas en algo que incremente su productividad ( yo no : yo con el blog ). Gente que va a dar información o a recibirla, a controlar o a ser controlados, relaciones biyectivas y complementarias. Gente que lee vs gente que escribe. Gente que habla vs gente que escucha. Dormidos vs despiertos. Van o vuelven. Miro los libros de la gente. Ven que les miro. Pongo cara de póker. Chico, cómprate otra cosa. O haz como yo : conserva eternamente Los detectives salvajes a medio leer, sin acabarlo, pues cuando lo acabes sabrás que no hay nuevos Bolaño en los anaqueles, se acabó para siempre.
En 1981 oí a Jordi Beltrán glosar las virtudes de una escueta canción, ni siquiera original, sino un cover de un antiguo tema de Northern Soul : el grupo era Soft Cell y la canción era Tainted Love. El ritmo era trotoncillo sin pasarse, casi gélido, sintetizado con un efecto que nunca he llegado a averiguar como se hacía, como gotas de agua, no pequeñas sino algo consistentes. Jordi Beltrán, que aún hace radio y lleva las gafas de pàsta más paradigmáticas del hemisferio norte, la definía, a falta de 19 años para el 2000, como el ritmo del nuevo milenio. Soft Cell ganaron, creo que aún ganan, mucho dinero con esa canción. Se hicieron algo populares, protagonizaron un inolvidable concierto en Studio 54 y se fundieron, por lo que al conocimiento popular se refiere, en la nada. Es decir, editaron discos, pero ya no llevaban más Tainted Love. Yo casi me lío a tortas con el maromo de una chica a la que me acerqué ( técnicamente ) demasiado, oyendo, y bailando, esa canción, y la siguiente, Where did our love go, en un fundido sintetizado completamente inolvidable.

Confirmando lo que ocurre cuando empiezas con un éxito avasallador, a partir de ese momento, en lo que a popularidad y fama se refiere, las cosas fueron para abajo. Sus propias composiciones no tuvieron tanta repercusión. Grabaron tres LPs, más uno de prescindibles remezclas, y se separaron. Marc Almond, su muy carismático cantante, inició prácticamente de inmediato una carrera en solitario, repleta de discos que han cruzado las barreras teóricamente insalvables entre la música de cabaret, cierta música ligeramente aflamencada ( cometiendo el casi imperdonable desliz de colaborar con alguien tan gris como Manolo García ) , canciones tradicionales rusas, homenajes tristes a Jacques Brel, homenajes eufóricos a Jacques Brel. En uno de sus mejores discos, Mother fist and her five daughters (cuya traducción dejo para el día en que sea capaz de recordar - fue Capote, fue Henry Miller ? - quien llamó así a la mano con la que te masturbas), mencionaba sus andanzas por Barcelona. Yo supe que había vivido en Barcelona, concretamente en la zona del Gótic, mucho más tarde de que eso pasara. Luego recordé haberme cruzado, hacía tiempo, con un tipo en el Boulevard Rosa, que pensé que se parecía mucho a él. Claro. Ahora me arrepiento de no haber ido a alguno de los conciertos que viene dando en solitario. Conciertos que leo, y leerlo incrementa mi pesar, que son magníficos, apasionados, fascinantes. Que son apasionados sin histrionismo, melancólicos sin lloriqueos, afectados sin amaneramiento.

No sé por qué coincidencia de fechas, en LV le dedican dos páginas a Razzmatazz, con una gran foto de la entrada, con un poco apropiado Mercedes de los de más de 80.000 euros presidiendo la puerta. Tenía, ya hace años, ganas de que me confirmasen que el nombre de la sala venía de una cancíón de los Pulp. Otra canción de los Pulp habla de ayudar a los mayores. Hoy me entero de personas mayores, de verdad, en residencias tratadas con metadona, porque hasta esa edad han arrastrado ciertas adicciones. Uno no deja de sorprenderse.

http://www.youtube.com/watch?v=6-Cm9NnsCpA

dimecres, 10 de novembre del 2010

EL ESTADO 51

No me acuerdo dónde, hace unos días leí que, en uno de esos estudios que confecciona una serie de gente, imagino que entre bostezos de aburrimiento, se había llegado a determinar que todas las grandes obras de la literatura contemporánea están basados en un total de ( creo recordar ) 31 estructuras narrativas clásicas. Supongo que se referían al argumento central de las historias ( y que no contaban ni Rayuela de Cortázar ni Ulises de Joyce ) y debían partir de las típicas tramas amor - odio - odio que se vuelve amor - viceversa -ambición -triángulos -celos.... así hasta esas treinta y pico, las cuales, con todas sus combinaciones y variaciones. He reflexionado y me doy cuenta de que - con las limitaciones de este pequeño rincón del cosmos pseudo literario - aquí támbién estoy empezando a desarrollar una especie de esquema en el que ando repitiéndome ( al margen de la reconocida influencia de Bolaño y Monzó, a las que debería añadir Francisco Casavellla ). Normalmente empiezo con un párrafo más o menos largo comentando algo leído o visto recientemente, lo explico y dejo caer mi opinión, siempre buscando promover alguna reacción ( de esas que no llegan nunca ). Suelo acabar ( puro Monzó ) con alguna frase algo lapidaria. A continuación doy el volantazo ( con algún para mí indescifrable vínculo que me hace saltar de una cosa a otra ) y hablo de algún grupo, escritor, director, cantante (táchese lo que no proceda), intentando glosar su figura, contar algo original o poco conocido que resulte algo chocante, y acabar explicando por qué lo encuentro tan genial. Alguna vez, y voy a ponerme en serio en evitar que se produzca a menudo, la cosa va más que de glosar, de despedazar a alguien. Y entonces, zas, el link con el Youtube y a otra cosa mariposa.
Reconozco que, inconscientemente, esto es una influencia de mi delirio musiquero. Dicen que las grandes canciones son las que esconden detalles que sorprenden a cada escucha. Por eso no te cansas de ellas, surgen cada vez que las oyes matices, algo en lo que no reparaste ni la primera ni la quinta vez.

dissabte, 6 de novembre del 2010

TESTIGO DE CARGO

Mediodía, y aquí. Necesito ayuda.

Hechos :
Acabo de leer ( placeres básicos del fín de semana : desayuno un pelo tarde, con la familia, leyendo el periódico ) el artículo de Quim Monzó ( que hoy firma con un muy apropiado Quim Benavent ) en La Vanguardia. Tema del artículo : la modificación a partir del 2012 del orden de los apellidos al inscribirse en el Registro Civil, cuando no hay acuerdo entre los progenitores; se adoptará el orden alfabético en estos casos. Conclusión de Quim Monzó : la progresiva desaparición, a medida que avancen las generaciones, de aquellos apellidos ( empezando obviamente por los muy euskaldunes que empiezan por Zu ) cuyas letras empiezan por letras de la M ( que parece marcar el centro del alfabeto ) hasta esa Z, concluyendo que los apellidos que empiezan con A, mencionando especialmente el relativamente frecuente pero muy inicial Abad, que puede, de prosperar esta estrambótica propuesta, erigirse en el rey no coronado de los apellidos. 
Desde aquí añado yo : Fuera Rodríguez, luego Pérez, más tarde Martínez, López y Hernández. González, Gómez y García ofrecerían dura resistencia, vencida la cual los Alvarez mantendrían una sangrienta batalla final que, leyes en mano, tendrían perdida de antemano. Tras cientos de generaciones todo el mundo se apellidaría Abad Abad o Abad Abadías y habría que inventar una manera ( creando así un problema donde antes no lo había ) de diferenciar a tanta gente, pues empezaríamos a pensar en los nombres de pila pero los previsores ya habrían llamado a sus hijos Aaron, Abel y Abelardo y Ada, dejando Zaira y Zenón y Zoë para los suicidas. Entonces a alguien se le hubiese ocurrido que quizás lo más sencillo hubiese sido dejar el orden de los apellidos, cuando no hay acuerdo entre los padres, al azar de las caras de la moneda, un azar tan incierto como el anillo que golpea la barandilla al borde del Támesis en Match Point. Porque el destino tiene caprichos.
Hechos #2 :
Ayer comiendo, comida repito demasiado breve, comenté con dos habituales, en un momento de alejamiento ( le llamé viaje astral ) de esa mesa algo excesivamente concurrida, que me había puesto a pensar en lo que escribiría en el blog. Dije, aunque al final no lo hice, que hablaría de esa curiosa cuestión de los apellidos, que había oido en la radio. Mademoiselle, e Y la del segón, lo recordáis, verdad, lo mencionamos ??. Y hoy Monzó lo pone ahí, con la misma lógica matemática ( emanando de los límites y de la teoría de las grandes series ) que yo pretendía plasmar. Por favor, confirmadlo con un comentario, de rodillas me pongo si cabe, pues creo que voy a escribir a Monzó, para  mencionarle este humilde y patético blog y esta humilde pero orgullosa entrada donde reivindico, si no la paternidad, sí el espíritu, que no es santo, que nos trae aquí, a algunos a escribir proponiendo, a otros a escribir respondiendo, a otros a leer y pensar, a otros a leer y pasar.

Hechos#3 :
Soy cliente de una librería - pequeña, modesta, de barrio - donde adquirí varios libros iguales hace no muchos días ( libros que sólo dejarán de ser un lomo en el estante cuando cobren vida en la imaginación de quien venza la pereza y se sumerja en ellos ). Su propietaria me comentó, pues es de esas libreras que no se limitan a envolverte y cobrarte, tras una conversación corta pero que trazó rectas y curvas pronunciadas, que Quim Monzó había comprado mucho ahí pues cuidaba a su madre, cuyo domicilio era cercano. El también es un catalán escribiendo en castellano pequeños artículos para ampliar su mercado. Hablamos de Mil cretins y su excesiva amargura. Las señales con Quim Monzó ( las de Malgrat y las de Barcelona ) empiezan a ser de una cuantía considerable, y hay señales subliminales ( cortarme el pelo el mismo día que un hermano ?? ) que también me recuerdan que prometí dedicar frases casi a diario, y no siempre lo cumplo.

No me gusta la música clásica pero si la de películas. Y me gustan muchísimo esas sencillas canciones a las que un buen arreglo de cuerda envía al cielo. Me ha dado por pensar hoy en esas canciones que acaban con exactitud, contrapuestas a esas otras que acaban con un fundido final que se va perdiendo ( y me ha dado por pensar que esto es un poco tontorrón ). Esta canción, otra canción en castellano ( pero de un grupo vasco ), cumple las dos condiciones : un sutil, preciso, tímido arreglo de cuerda, un final donde toca, una letra un poco otoñal, un clip ( a la Gondry ) dónde se juega al fútbol...


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