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dimecres, 15 de febrer del 2012

DIARIO DE DIARIOS

Debe pasarnos a los que usamos Google Chrome: las búsquedas van cuadrando con tus preferencias, de una manera tan sibilina que es aplastante, de una manera tan sutil que es definitiva. Mi costumbre de buscar una imagen de las portadas de los libros que leo y pretendo comentar, me lleva a una página web, www.deborahlibros.com, cuya autora parece llevar una cruzada similar a la mía (a la mía hace unas semanas, puntualizo) en lo que se refiere a deglución de narrativa. De ahí, extraigo la portada del libro.

Pero empecemos por lo convencional.

Llego a Heinrich Böll por recomendación de otro blogger, Tuli en johnself.blogspot.com (capaz de hacer florecer magníficos posts prácticamente del espíritu de una canción : capaz de anticipar meses los más magnos acontecimientos - mírate la crítica de discos en Cultura/s de hoy mismo). Recomienda Billar a las nueve y media, pero conseguir justo ése no es tan sencillo. En la biblioteca disponen de éste otro : El honor perdido de Katharina Blum: apenas 150 páginas, que me van de perlas para mis insanos propósitos pretéritos , aquellos de un libro por día.
Me entero de que Böll fue Premio Nobel de Literatura allá por los 70. Que El honor perdido de Katharina Blum fue considerado y aplaudido como una velada crítica al amarillismo de la prensa, a la intromisión periodística a cualquier precio, en pos de buenas noticias que no sean estropeadas por la realidad. Pero muchas más segundas lecturas de toda índole fueron dadas al libro. Que si el terrorismo, que si el telón de acero. Recuerdo vagamente sobre Alemania en 1974. Olimpiadas en Munich, el atentado contra la representación de Israel. El muro, la Baader Meinhof y, aún reciente, el pasado alemán, como un lastre casi imposible de ser soltado. No sé el motivo por el que todo eso está presente en esta novela disfrazada de fría (con pequeños lapsos de calidez empática) crónica periodística, casi de informe pericial. Katharina Blum es víctima de circunstancias que admiten diversas interpretaciones. El PERIODICO ( medio alemán insistentemente mencionado en mayúsculas a lo largo de toda la narración), elige todas aquellas que más la convierten en un ser abyecto, de moral reprobable y carácter pérfido. Sin presunción de inocencia, sin mostrar más que lo conveniente y ajustado a un perfil duro y siniestro. Esa deflagración de su persona la empuja al acto más inesperado. Algo confuso en su desarrollo (aunque he de decir que siempre se me han resistido los nombres alemanes), asocio el libro a la época descrita, a ese tono gris generalizado del momento, a esa lectura levemente inquietante.

Sigamos con lo casual, o no tan casual.

En la web de deborahlibros vuelvo a encontrarme con la revista Orsai, que la autora reseña, entusiasta, al lado de decenas de libros, en algunos de los cuales (Murakami, Nothomb, McEwan) observo coincidencias de gustos que me resultan gratificantes.
Ya son muchos los ríos que confluyen o afluyen de Orsai, ríos que dejan a su paso experiencias curiosas y excitantes, aunque sean desde la pantalla de un ordenador a miles de kilómetros. Odio la imagen, tan cursi y usada, pero será mejor que hablar de amigos que hallas a tu paso por el camino de la vida. 

Germán, en escribegerman.blogspot.com, escribe curiosas historias argentinas desde Barcelona, sin abusar del lunfardo. Historias levemente acanalladas, como si fuera aún un chiquillo que llega a casa más tarde de lo que los padres le dejan.
Ronny, desde Ecuador, en literalyabsurdo.blogspot.com, habla de sus experiencias e intercala comentarios de una inusual madurez. Puede que sea una idea que he edificado sobre dos únicas columnas raramente sólidas : ha leído a Bolaño y sabe que Adele es una mera cantante prefabricada, como amor sin sexo, un aburrimiento.
Karina,también Argentina, desde 10decorazones.blogspot.com, cronifica sus experiencias de todo tipo, las que tiene y las que tendría.

Es un breve resumen, afectando lo concéntricamente más cercano, de aquello que he encontrado, sin apenas buscar. Si a uno le da por buscar en la blogosfera, Dios, no acabaría nunca.

Mientras los españoles piensan en como impedir que los franceses especulen con los éxitos de los deportistas. Coño, decidle a Sarkozy (muy próximamente ex-presidente, pero aún decidiendo sobre el futuro de millones), que se ha de poner alzas para besar a su esposa. O recordadle que Mick Jagger también estuvo allí.






dimarts, 7 de juny del 2011

SECCIONES DE CUERDA SIN FRONTERAS

Para envidia de 6Q, que está pero no está (y puede que mire desde la ventana, pero esa ventana parece una mirilla y yo no sé qué pasa al otro lado), mi perniciosa influencia en gustos empieza a tener cierto alcance. Naturalmente la primera onda concéntrica están siendo mis hijos. A pesar de que he renunciado a teñir esto de comentarios excesivamente personales y que las apelaciones sentimentaloides me repelen como las uñas rascando una pizarra, creo que no me salto ningún principio básico. Ayer hablé de 14 años en 1973 o en 1978. Bién, 14 años en 2011 es lo que va a tener mi hija. Tiernas edades en las que uno ya debe pensar, como padre, como dosificas su acceso a determinado tipo de libros, de películas, de series, para evitar que otras influencias la sobredosifiquen. Debería alegrarme, pues mis recomendaciones van obteniendo sus éxitos. No sé si eso me convierte en un ser único o en adocenado integrante del montón de los que no quieren ser del montón, pero conseguí que leyese Estrella distante, ahora anda en El guardián entre el centeno, ya ha visto películas de Tarantino, y de Sodenbergh, sabe quién es Scott Walker y los Radiohead y por qué son tan importantes, todos ellos. Claro que es una despiadada manipulación, pero qué os pensáis qué es este blog más que un intento de influir en los gustos con el pretexto de mostraros o sugeriros cosas. Mis gustos no serán la panacea, claro, en los 90 compré, claramente, demasiados discos de house, algunos no se lo merecían pues son de esa turbia época donde el house dejó de ser una música dura y sensual para pasar a ser tralla para amenizar tardes en tiendas de ropa. 
Hay casos en que todo ha resultado extremadamente sencillo, mucho más de lo esperado. La verdad es que me es difícil imaginar quién no puede quedarse prendado o conmovido por el cine de Quentin Tarantino. Acción, sin ser la centralidad del argumento. Diálogos que retienes y evocas. Crueldad, a veces excesiva, pero con el contrapunto del humor negro. Actores sensacionales, montajes que quitan el hipo. Y esa cualidad, fascinante, de cuadrar música e imágenes de tal manera que ya no puedes despegarlas. Oyes la melodía, ves la toma, ves la cámara desplazándose, como si fuera al revés, como si la imagen se hubiera creado para acompañar a la canción, para marcar sus ritmos y sus parones. Este es un ejemplo extraordinario, presente en Kill Bill vol I. Ya sé que no es la primera vez, pero todas las obras geniales han de ser revisadas cada cierto tiempo.


Curioso como nos atrapa una canción completamente melódica, con un sonido stándard, en un japonés del cual nadie entenderá una palabra, supongo. Cuya intérprete muchos desearemos que sea el equivalente  nipón de alguien cool, de Françoise Hardy, de Mina, de Astrud Gilberto, pero igual no es ni Jeanette, igual es la pura Isabel Pantoja del archipiélago !!. Pero está en la película que nos encantó, y eso de repente la hace mejor. Preferimos no explicarnoslo.
Porque ese arreglo de cuerda, límpido, exacto, ese clarinete sonando en las nubes, igual no es tan diferente de este otro arreglo inicial. Oídlo hasta donde os llegue el aguante. A mí, sorprendentemente, hay veces que me ha llegado hasta el final.

Ya puestos, pidámosle al cielo para que Tarantino encuentre imágenes que cuadren con esta remezcla de los Zero 7, y la ponga en su próxima película. Aunque solo sea para ver qué puede acompañar a esas cuerdas sintetizadas que empiezan a subir a partir de los 2 minutos, que se van adueñando de la canción hasta crecer desde el 3:30, con la compañía de un Rhodes, subiendo hasta lo alto de los rascacielos. Para oir con el volumen a toda castaña, por supuesto. Como casi todo lo que pongo por aquí. Los vecinos no merecen vivir a espaldas de estas maravillas.


CORDES SENSE FRONTERES

Per enveja de 6Q, que està però no està (i potser miri des de la finestra, però aquesta finestra sembla un espiell i jo no sé què passa a l'altre costat), la meva perniciosa influència en gustos comença a tenir cert abast. Naturalment la primera ona concèntrica estan sent els meus fills. Tot i que he renunciat a tenyir això de comentaris excessivament personals i que les coses sentimentaloides em repelen com les ungles rascant una pissarra, crec que no em salto cap principi bàsic. Ahir vaig parlar de 14 anys el 1973 o el 1978. Bé, 14 anys el 2011 son els que tindrà la meva filla. Tendres edats en que un ja ha de pensar, com a pare, com dosifica el seu accés a determinat tipus de llibres, de pel lícules, de sèries, per evitar que altres influències la sobredosifiquen. Hauria d'alegrar-me, doncs les meves recomanacions van obtenint els seus èxits. No sé si això em converteix en un ésser únic o en adotzenat integrant de la pila dels que no volen ser de la pila, però vaig aconseguir que llegís Estrella distante, ara està amb El vigilant en el camp de sègol, ja ha vist pel lícules de Tarantino, i de Sodenbergh, sap qui és Scott Walker i els Radiohead i per què són tan importants, tots ells. És clar que és una despietada manipulació, però què us penseu què és aquest bloc més que un intent d'influir en els gustos amb el pretext de mostrar-vos o suggerir coses. Els meus gustos no seran la panacea, és clar, als 90 vaig comprar, clarament, massa discos de house, alguns no s'ho mereixien perquè són d'aquesta tèrbola època on el house va deixar de ser una música dura i sensual per passar a ser tralla per amenitzar tardes en botigues de roba.
Hi ha casos en què tot ha resultat extremadament senzill, molt més del que s'esperava.La veritat és que m'és difícil imaginar qui no pot quedar enamorat o commogut pel cinema de Quentin Tarantino. Acció, sense ser la centralitat de l'argument. Diàlegs que retens i evoques. Crueltat, de vegades excessiva, però amb el contrapunt de l'humor negre. Actors sensacionals, muntatges que fan caure d'esquenes. I aquesta qualitat, fascinant, de quadrar música i imatges de tal manera que ja no pots desenganxar-les. Sents la melodia, veus la presa, veus la càmera desplaçant-se, com si fos a l'inrevés, com si la imatge s'hagués creat per acompanyar la cançó, per marcar els seus ritmes i les seves aturades. Aquest és un exemple extraordinari, present a Kill Bill vol I. Ja sé que no és la primera vegada, però totes les obres genials han de ser revisades cada cert temps.



Curiós com ens atrapa una cançó completament melòdica, amb un so estàndard, en un japonès del qual ningú s'entén una paraula, suposo. La intèrpret molts desitjarem que sigui l'equivalent nipó d'algú cool, de Françoise Hardy, de Mina, d'Astrud Gilberto, però potser no és ni Jeanette, igual és la pura Isabel Pantoja de l'arxipèlag!!. Però està en la pel.lícula que ens va encantar, i això de cop i volta la fa millor. Preferim no explicar.
Perquè aquest arranjament de corda, límpid, exacte, aquest clarinet sonant en els núvols, potser no és tan diferent d'aquest altre acord inicial. Esculteu fins on us aguanti el cos. A mi, sorprenentment, hi ha vegades que m'ha arribat fins al final.



Posats a fer, demanem-li al cel perquè Tarantino trobi imatges que quadrin amb aquesta fabulosa remix dels Zero 7, i la posi en la seva pròxima pel lícula. Encara que només sigui per veure què pot acompanyar a aquestes cordes sintetitzades que comencen a pujar a partir dels 2 minuts, que es van apoderant de la cançó fins créixer des del 3:30, amb la companyia d'un Rhodes, pujant fins a dalt de els gratacels. Per sentir amb el volum a tota castanya, és clar. Com gairebé tot el que poso per aquí. Els veïns no mereixen viure a esquena d'aquestes meravelles.




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