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dijous, 6 de setembre del 2012

FONDO DE CATALOGO // 5 ó 6 MONOLOGOS ONIRICOS

He dormido bajo el agua: he tenido sueños afrancesados. Sin pensar mal. He visto gatos negros que nadaban torpemente pero que salían a flote, sin problemas.



Primera canción en la cara A de un disco repleto de singles: apuesta arriesgada, canción que parece menor pero engaña: declaración de principios de un gran disco, un disco que abrazaba la luz, fuese natural o artificial.


Gafas de ciego, o casi. Retorciéndose sobre el micrófono, forrado de terciopelo azul. Orejas y hormigas, voces, casi, de ultratumba. Ecos, cuerdas, octavas.


Vuelta a la pista de baile. Pero no a la de las bolas de espejo. Ojito. Esto es, casi, una verbena de pueblo con gente tirada en las sillas alineadas al fondo del salón, esperando que el ponche peleón acabe de hacer su efecto. O sentados en la mesa redonda de un banquete de boda cutre donde la novia ha pasado más noches con ciertos invitados que con el novio. Pero hay que ser felices, así que siempre encuentra quien la saca a bailar.


La chica de los pulgares grandes. Las praderas inalcanzables con la mirada. La ramita de tomillo en la boca y el palo para dibujar corazones entre rastrojos.


No hay que culpar a todos los alemanes. No. Algunos, aunque parezcan nazis evadidos a Centroamérica con sus gafitas redondas y sus largos abrigos, o ellas con sus narices desproporcionadas y sus rubias guedejas, se van a Inglaterra y se encuentran a Zang Tuum Tumb y a su muralla de sonido. Además, era eso o Alan Parsons.

dissabte, 4 d’agost del 2012

FONDO DE CATALOGO // 4

Nada de nuevo. Bueno: viejas cosas nuevas que se pierden por no saber atraparlas a tiempo: dónde coño se va ese concepto tan brillante que tenía esta mañana atrapado: con sus analogías y sus desarrollos, con sus símiles y sus agudas frases y con esos ganchos que se me ocurren, para enlazar uno y otro tema. Nada. El vacío. La mirada cariacontecida.
Suerte: está la música.

Brasil: Brasil!. Ya sé: siempre el mismo, siempre esas cuerdas que nos conducen a las salas de espera de todo el planeta: dentistas, aeropuertos en los 80, ascensores de edificios de más de 10 plantas. Ministerios con programadores musicales que saben que habrá fieras que amansar.


Francia: pero no, éste justo era belga. Ah, cualquiera habla de belgas ahora, con el miedo que da Bruselas. En Francia está Hollande, que quiere volver a anticipar la edad de jubilación. Que se atribuye poderes divinos, el muy ladrón. Dios dijo "ganarás el pan con el sudor de tu frente". Y va Hollande y dice que no tanto. Trata a Dios de tú, el tío. No tanto trabajar, Dios. Se lo dice en francés.


Entonces pasan estas cosas: la gente vive más porque trabaja menos, y les da por irse a los clubes y bailar y dejarse llevar por la música, por las cuerdas, por los coros femeninos. Por ir a la barra y pedir más bebida, joder, cómo hemos sudado. Desde el otro extremo, alguien te observa, lo notas, y no puedes evitar acercarte cada vez más.



Y pasa lo que pasa: dirás que estaba oscuro y que pensabas que si estaba ahí era mayor de edad. Que esas horas son esas horas y uno sabe lo que pasa cuando se entra en esos sitios. Que pensabas que el tío de la guitarra en el apartamento era un amigo más, y que esa juventud ya se sabe. Que quieres echarte un rato, coño, que la cabeza te va a reventar.


Que no, que lo último que te hace falta son más bajos y más profundos. Que ves hombres saltando de un altavoz a otro, que los persiguen chorros de líquidos que cambian de color al ser barridos por los focos. Que el líquido caerá al suelo, lo sabes, que parece azul como ese anticongelante que nunca recuerdas si te toca poner a tí o no, y te hará resbalar, el suelo está sucio, hay cristales y hay pisadas que cobran formas caprichosas, que son azuladas, ves,  y pronto lo ocupan todo: suelo, techo y paredes. Están ahí, y todas te vigilan.

diumenge, 22 de juliol del 2012

FONDO DE CATALOGO // 3 - en esencia, un homenaje al tiempo

¿Qué era lo fácil en tiempo de verano, según la canción?, vivir, o irse, living, or leaving. Si lo fácil hubiera sido decir loving. En cualquier caso, salvo salir de casa al mediodía, todo parece más sencillo, parece incluso haber más tiempo para todo, y, dicen, eso es lo que hacen los grandes potentados, comprar tiempo. Tiempo para disfrutar libertad, tiempo para esperar que los peces piquen, tiempo para alargar los pasajes amorosos, tiempo para paladear platos exquisitos y frases corrosivas.


Tiempo para experimentar profundos pensamientos completamente inútiles. ¿Por qué las palmeras son tan bonitas de lejos, y tan horribles de cerca?.¿Por qué todas las piscinas se pintan de azul, y ninguna de verde?.


Esa pereza, esa pereza que se filtra a través de la voz. ¿Cómo pueden los brasileños levantar el culo del sofá en todo el verano?.¿Cómo pueden hacer otra cosa diferente que dejarlo todo y oir una y otra vez los mismos discos y las mismas canciones?


Las hamacas, las hamacas. ¿Por qué Kurtz, el militar con nombre de salchicha, había de decir lo del horror. Con este calor, es lo que se necesita: una hamaca y dos palmos de sombra, y rezar para que el viento sea del norte.


Y si refresca al anochecer, nada hay de malo en bailar. Muerte a David Ghetta, por eso.



dissabte, 14 de juliol del 2012

FONDO DE CATALOGO // 2

La suntuosidad de la sala de cine: suntuosidad con ligero olor a polvo, y a ambientador para ocultar la peste (algunos le llamarán aroma) de las palomitas, que preside, beneficios mandan, el vestíbulo de entrada. Por mucha luz cenital y pilotos en azul y normativa que impone señalizar luces de emergencia que indican las salidas en casi de incendio, la sala de cine es rancia de por sí. Un glamour rancio el de ese sitio, donde algunos empezamos a avistar otros mundos y otras culturas. También otras maneras de pensar y de vivir la vida: no nos dimos cuenta siempre a la primera de cambio. Pero muy posiblemente de eso se trataba, de usar la sutileza de vez en cuando. Hoy todo es más directo: lo quiero, lo tomo, lo veo. Zas, zas, zas. Los trailers inacabables y los anuncios y el tipo de delante que no parecía acabar de sentarse nunca.

Arriba y abajo de las colinas, arriba y abajo y al centro y pa' dentro de la botella. Pasan los años, viene el Opel Tigra y tiran de edición de vídeo.


Eurovegas? No sé. Van a poner una de esas fuentes completamente decadentes, con luces de colores y chorros que surgen de entre otros chorros, donde reunirse fascinados y conscientes de que el golpe ha dado resultado?. Pues venga, bienvenida Eurovegas. Bienvenidas las cuerdas que de ampulosas parecen sintéticas, bienvenidas las orquestas con nombres de tipo con camisa de chorreras.


Bostezo tras bostezo entre canales y relaciones tortuosas.


La llanura se extiende a los pies y tener un pulgar enorme es una gran ayuda a la hora de hacer auto-stop.  De ahí las sonrisas lesbianas que flanquean tu entrada en los bares.


Relaciones adúlteras, carreras en pasillos a altas horas de la madrugada. Smóking de color blanco, sombrillas para preservar palidez fuera de toda moda.


¿Quién dijo que se necesite una película para hacer música de cine?


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