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divendres, 16 de novembre del 2012

CUADRO DE MANDO INTEGRAL

Subtitulo: Que el cielo la juzgue
Esta entrada estaba preparadita para las 00:01 pero olvidé validar el borrador. He sido advertido duramente por el retraso. Puedo justificarlo: mis hijos están dispuestos a testificar. Mi mujer, si la despierto, también. No salgo, por eso, de mi pesadumbre. No sé cómo arreglar ésto, pues no contraté seguro alguno para tal contingencia.
Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a pasar.

Ayer, 14 de noviembre, hubo una huelga que debía afectar a varios estados europeos. Hubo las clásicas manifestaciones con los típicos movimientos exaltados y las correspondientes carreras de fuerzas del orden azotando a diestro y siniestro a quien estaba por el medio. Todo muy previsible. Cumpliendo órdenes, principios individuales o leyes aprobadas o revisadas hace mucho tiempo.
También hay reuniones donde los dos grandes partidos del estado al que mi nación aún pertenece discuten y no deciden cómo proteger a la gente expuesta a perder sus viviendas a consecuencia de la crisis. La ley hipotecaria tiene más de un siglo y los políticos se escudan en que no se quiere que su modificación beneficie a un tipo que no paga la vivienda donde apenas va dos semanas al año a esquiar. O algo así. Vaya.
Por otra parte me entero que cualquiera que cobre de una empresa americana ha de liquidar impuestos federales USA aunque no resida allí. Un nada despreciable 30 por ciento.
Las noticias económicas dicen que no sé qué año que no está muy lejos China será ya oficialmente la primera potencia del globo, y yo sé una sola palabra de chino (¿nihao?) porque llevan treinta años diciéndonos que lo importante es el inglés. You're fuckin' wrong, man.
Mientras mi hija anda con sus lecciones de historia, con el asunto de Robespierre y la guillotina como, casi, atracción del día en los pueblos franceses. Comed los caramelos mientras el verdugo alza la cabeza chorreando sangre de un noble.
Mientras mi lectura del libro de Enzensberger (veáse, si toca, imagen de la derecha de este post) anda por la confusa época de la República de Weimar y los duros términos que el Pacto de Versalles impuso a la Alemania entre guerras. 
Mi hijo pregunta por lo del sexo, y su beato profesor se dedica a la publicidad subliminal de los prejuicios más enmohecidos. Yo soy de la escuela autodidacta en eso.
La cuestión del día 25 anda, gracias a la saturación de encuestas de todos los tipos, con una sensación muy molesta de que los políticos no van a tomar nota de la voluntad de los ciudadanos, sino que van a interpretarla. Bienvenidos al reino de la tibieza y del eufemismo y del cagarse en los pantalones. Lo avisé, del 11 de septiembre al 25 de noviembre hay muchos días para que la cosa se enfríe. Voluntad de un pueblo. Van a pasarla por el tamiz de lo que ellos saben que es posible. Traduttore tradittore.
Mientras tanto, me enamoro de unas siglas D.U.I. Declaració unilateral d'independència.
Todo parece proceder de un estamento más elevado, y entiéndase que la palabra elevado sólo es para crear una sensación física. La mayoría de las personas estamos abajo y ese 1% parece decidir qué se cernirá sobre nosotros gracias a sus decisiones y a la inestimable ayuda de la ley de la gravedad. Si lluvia o mierda. Tengo que ver a mi psicólogo y preguntarle por qué estoy tan inquieto. Para que me responda lo que ya sé.


dimarts, 1 de maig del 2012

ETERNA BREVEDAD

¿Alguien se cuestiona algo aquí?.
¿O vamos todos diciendo que sí a casi todo, y que muy posiblemente al resto de cosas?.
Ay, el limón en plena ostra, a chorro, por sorpresa, y ni así.

Me pregunto yo por la brevedad militante de las series británicas. Por sus temporadas de tres, seis ocho capítulos, que vuelven locos a los programadores, que no tienen qué poner para cuadrar el trimestre televisivo. Por su número escaso, una o dos, de temporadas. Por lo espartano de muchas de sus puestas en escena. Por su uso casi exclusivo de actores y actrices semi-desconocidos, gran parte de los cuales, encima, nunca vuelven a aparecer en otras. Como si fuesen snuff-movies. Me pregunto por qué éstos, a diferencia de los americanos, no son perfectos ejemplares de la raza humana sino individuos grises y ajados, que parece que interpreten sus papeles con la misma ropa con la que acudieron al set de rodaje. Por qué esas ciudades en que sitúan las tramas son siempre sucias y húmedas y escasamente atractivas. Bueno, esta última pregunta casi alcanzo a responderla.

Me acuerdo de ciertos comentarios en el libro de Kiko Amat. Que los periodistas del NME, del NME de la gran época de la prensa musical británica (larga época que ya acabó: sabedlo de seguro, y no lo olvidéis) eran todos de clase media-alta y que no soportaban a las bandas de decidida base obrera, cuando no suburbana. Me acuerdo, igualmente, de cierto comentario sobre cierta extracción adinerada de la gente (p.e. lectores de Orsai) con mejor acceso a la creación cultural. De la cuestión de Lucía Etxebarría y el arte como necesitado de mecenazgo para progresar. Un mecenazgo que sólo puede recibirse de la clase adinerada o de sus instrumentos de poder (los políticos, las corporaciones).
Pienso si mecenazgo consiste en poner un plato de comida en la mesa del escritor novel, o quizás en pagar al ya experimentado una lujosa estancia de tres meses en Nueva Zelanda en busca de inspiración, o , directamente, en financiar generosas dosis de heroína de alta pureza a toda una banda, para publicar disco tras disco, todos repletos de canciones incitando al suicidio en masa. Lento y romántico, pero suicidio al fin y al cabo.
¿Está la creación británica en manos de gente adinerada que se puede permitir magníficas obras y no tiene la necesidad de sacarles el máximo provecho económico?. Que, con elegancia y puntualidad british, saben elegir el momento en que dejar correr las cosas.
O, planteado de otra manera, ¿se limitan a sembrar buenas ideas y a sacarles su justo provecho, dejando la opción a los americanos, más empresariales, explotarlas hasta la saciedad, hasta el agotamiento?.
¿Llegó a aventurar Ricky Gervais, cuando grabó los primeros capítulos de The Office (la inglesa), que una  octava temporada americana contaría con James Spader sustituyendo a Steve Carell en una especie de descabellada huida hacia nadie sabe bien donde ?. No sé si se siente cómodo, pero quizás haya tantos parches en ese neumático que no quede nada ya del original. El título, claro, la marca de la franquicia.
Puede que un día algo parecido pase con The Shadow Line. Aunque uno diría que The shield comparte algunos planteamientos, creo que la inglesa es una serie más memorable. Bueno: serie. Quizás alguien confiese un día que filmó unas siete horas de película que le parecían buenas pero completamente inapropiadas para exponerlas al gran público y, como hizo Olivier Assayas con Carlos, decidieron fragmentarla en cómodas dosis de unos 59 minutos y empaquetarla como serie. Tras leer, en blogs tan influyentes como éste, que las series han pasado la mano por la cara al cine. Quizás los americanos, acuciados por la perentoriedad de exprimir una buena idea hasta que no da más de sí, eliminen la conclusividad de la serie y la sustituyan por tramas y generaciones que toman el relevo.
The shadow line es una fascinante serie sobre tramas de corrupción policial. Con el telón de fondo de las entregas controladas de droga, de los decomisos y sus usos posteriores, de la introducción de topos policiales en las organizaciones de narcotraficantes (y, posiblemente, viceversa) a la búsqueda de la cúspide jerárquica, a la espera de la gran operación. The shadow line es, interpreto, la fina línea en la que el infiltrado debe desplazarse, siendo un narcotraficante sin dejar de ser un policía, o al revés, comprendiendo el límite infranqueable, evitando pasar de uno al otro lado del espejo. Aderezado con un episodio de amnesia, con traiciones en todos los sentidos. Lo cual obliga a estar muy atento. Los diálogos son el armazón de la serie. No la acción, no hay acción, sino ejecuciones. Ejecuciones con diálogos previos. Voy a matarte, pero antes conocerás el motivo que convierte tu muerte en ineludible y necesaria. En The shadow line pocas cosas son las que parecen. La trama se desplaza y va mostrando los bandos a que cada uno de los personajes pertenece, y sus acciones en función de esa pertenencia. O en función de quien le observa actuar. Lo cual obliga a estar muy atento. Ya lo he dicho: lo sé. Es el pequeño hándicap de una por otra parte excelente serie; perder el mínimo detalle puede dejarte sin una pieza del puzzle.
Todos sabemos lo feo que queda un vacío en medio de un puzzle.


dissabte, 7 d’abril del 2012

SABIDURIA ORIENTAL


Repetirse cuando la ocasión lo justifica no tiene por qué ser un error. Ya hace más de un año que mencioné a David Sylvian. No recuerdo exactamente el motivo por el que vino al caso, pero sí recuerdo claramente que no llegué a ahondar mucho. Igual se trata de insistir. A veces si no insistes, no te hacen caso. Las puertas no se abren, las barreras no ceden. Los objetivos no se alcanzan
Mencioné , casi seguro, aquellas lejanas noches en las que me adentraba, en mi habitación de cuando  vivía con mis padres, a base de oír una y otra vez, Gentlemen take polaroids, penúltimo disco en estudio de Japan. Puede que tuviera la culpa el hecho de que era un disco que podía oírse bien a un volumen razonable (respetuoso con el descanso de los vecinos, en cualquier caso). Tuve que hacerlo, hace meses porque era es la imagen más recurrente. Pero podría hablar de muchas otras. Los tambores a todo volumen de Visions of China. Las cuerdas dramáticas de The other side of life, que parecía una especie de suite de incitación a los opiáceos. Japan subieron de los callejones humeantes y las aceras húmedas de sus dos primeros discos, Adolescent sex y Obscure alternatives, hacia la suntuosidad de los áticos y de las fiestas privadas. Del cuero y las melenas al maquillaje y los trajes.
La banda al principio, circa 1978
Cuando mi hermano me bajó, de aquellas míticas subidas a Andorra, a por discos inéditos en España,  allá en los primeros 80, Assemblage, disco recopilatorio de su primera época en el sello Hansa, que contenía singles y rarezas: unas proto-disco European son y Life in Tokyo, o aquella versión ligeramente editada de All tomorrow parties, cuajada del bajo-burbuja del fallecido Mick Karn, perteneciente a aquel disco que marcaba su transición estilística, la del nervio y la voz áspera y agresiva a lo New York Dolls a la dicción clásica y algo crooneresca a lo Roxy Music.
Igual que con los Talking Heads, nunca llegué a enterarme del motivo por el cual, tras el alcance de la cúspide con Tin drum, el grupo se disolvió. Aventuraría que David Sylvian tomaba un camino que lo alejaba, a él y a la banda, de los convencionalismos de grupo de rock, y que, quizás, algunos de los miembros no acababan de estar satisfechos con la progresiva pérdida de protagonismo de las guitarras y la búsqueda constante de la experimentación con el sonido por parte de Sylvian. Desde la entrada de teclados de Quiet life, las guitarras simplemente apuntaban traos en las canciones.

La imagen sofisticada, 1981
Finiquitada la banda, Sylvian se despoja de toda cortapisa y se lanza a una carrera en solitario que, tras 30 años, todavía es prolífica, frenética y brillante. Con altibajos, con toda suerte de colaboraciones, con discos irregulares, difíciles de entender en su momento. Con escarceos con el jazz, con las bandas sonoras, con la música concreta, con la música étnica, algunos dirían (pero se equivocarían), con ese monstruo llamado new age. Pero, al igual que, en otro tipo de escena, Marc Almond, siempre mostrándose un artista interesado en la evolución de la música y en ser coherente con su búsqueda.
Podría haber resucitado a Japan en cualquier momento, hacer que algunos de sus temas incorporasen exóticas letras y fueran montados como resurrecciones de la banda. Y vender montones. Pero no: prefirió mostrar respeto tanto por sus ex-compañeros (con la mayor parte de ellos colaboró esporádicamente) como por el público. 

Sylvian, hoy. Los años pasan, David.
Ahora ha publicado un recopilatorio que cubre la mayor parte de su carrera en solitario. 30 años de nada en los que, como he dicho ha grabado todo tipo de discos, con todo tipo de colaboradores, siempre alejados de los circuitos comerciales mayoritarios: Holger Czukay, Ryuichi Sakamoto, Hector Zazou, Bill Frisell, Jon Hassell, su ex esposa Ingrid Chavez, algunos de los antiguos miembros de la banda, y, aparte, ha puesto sus temas en manos de remezcladores y productores de la más absoluta vanguardia. Su música no es fácil, pero nada es fácil en esta vida.

divendres, 26 d’agost del 2011

EL SORBETE DE LIMON

Voy a quejarme en voz alta de que agosto es un mes que aturde e invade tu existencia y no siempre es para bién. Amigos que llevan blogs lo han mencionado en sus títulos y no recuerdo post sobre mayo o sobre octubre, por mencionar dos meses que no tienen por qué ser menos. Claro que es una maravilla (aunque quizás hubiese preferido el clima de julio del 2011 para todos los meses de verano de ahora en adelante) la sensación de dolce far niente, el pantalón corto, todos esos fashion items que tan nervioso ponen al carcamal de Ussía (hacerle la contraria podría acabar siendo para mí un poderoso principio vital), pero a veces esas agradables sensaciones vienen acompañadas de algunos incómodos efectos colaterales : pereza, somnolencia, cierto grado de indolencia que camina hacia la informalidad (cuántas cosas decimos que aprovecharemos para hacer en agosto y quedan postergadas como vulgares propósitos de final de año ?). Por lo demás sería esa época perfecta pero, desde que ando metido en el asunto que leéis, agosto se me manifiesta como una especie de algo incordiante Pepito Grillo que me impide escribir todo lo que quisiera, agravado por el hecho de tener más tiempo para pensar lo que escribiría. No espero que se me entienda.
Así que para empezar tengo miedo de decepcionar a alguno de los que espera encontrar grandes cosas aquí. Por si no quedaba claro en el post de ayer, dispersión es la palabra. En todo caso, si tendiese a pensar que sólo porque cuatro o cinco de los que te leen te ensalcen en demasía, ahí está Pedro Marín para recordarme su implacable opinión : no escribes ni medianamente bién. Ejem.

El quinto en discordia : excepcional primer paso de la trilogía de Deptford, que no tengo la más mínima duda de que funciona perfectamente como novela independiente. Una lectura excepcionalmente amena, sin alardeo innecesario de erudición. Una especie de repaso a la primera mitad del siglo XX a través de una experiencia vital llena de detalles levemente teñidos por la magia y el azar. Un libro que me ha resultado perfecto para leer en fases de 30 o 40 páginas, por su práctica estructura, fases que han sido auténticos episodios de placer literario. Gracias a quien tuvo la idea de traducir la obra de este espléndido autor canadiense. 

Hablo con Gustau de Cercles sobre el ritmo adecuado en las lecturas, cuando uno entra en esta especie de fase compulsiva. Que si alternar ficción y no ficción, que si hacerlo con autores traducidos y no. Que a veces es necesario pararse a descansar, sobre todo de ciertas lecturas de intensidad rayana con lo físico. Qué librero te recomendaría eso antes de colocarte cualquier obra ligerita, cualquier lectura inocua que haga las veces de la toallita con aroma a limón o el sorbete que te sirven entre platos fuertes. Muy pocos.

Mi sorbete de limón va a ser un cómodo libro que acabo de encontrar en la biblioteca : quizás sea una confesión excesivamente frívola, pero me pone algo nervioso que Murakami parezca el único japonés que escribe, y me acuerdo de Mishima, pero también de Kenzaburo Oé, que tiene un Nobel, y del cual no he leído nada, con lo que me abalanzo sobre La presa, novela corta en tipo de letra 14 o así, que puede hacerme el doble servicio en unas horas o así. Previo paso por Mónaco (debo reprimirme para no decir qué pienso de la hinchada madridista y sus pancartas de apoyo), pararé en ese libro antes de volver a Deptford, Canadá.
Como siempre que menciono algo relacionado con Japón, me es imposible no rendirme ante dos de los grandes genios que venero sin ningún tipo de reparo, dos carreras coherentes y sinceras que se han unido de vez en cuando, dos músicos a los que sólo ese halo ligeramente snob que acaba envolviendo a los experimentadores puede hacer alguna pequeña sombra, pero eso forma parte de las preconcepciones que uno se monta.



dimecres, 2 de febrer del 2011

LOS FABULOSOS TENENBAUMS

Mi familia es una suma de personas normales. A quién la normalidad le sugiera grisura y vulgaridad allá él, o ella. No tengo un proyecto educativo respecto a mis hijos. Dudo que nadie sea tan frío de tenerlo a la hora de dejar embarazada a tu pareja, o cualquier otra opción por la que uno se haga padre. Mis hijos ya van siendo grandecitos para ver como andan las cosas, y no pienso ponerles una venda en los ojos para que piensen que van mejor. El mundo es cruel y competitivo, los buenos no siempre ganan, la injusticia en sus diversos e interminables grados campa a sus anchas, resumiendo, una selva.
A mis hijos les diré que no desperdicien emociones. Bueno, les diré más cosas, pero esta se la voy a aconsejar con mucho tesón. Que procuren amar y odiar sólo cuando sean correspondidos, pues tanto el amor como el odio no correspondido son sentimientos estériles y agotadores, fuentes de sufrimiento que acaba en el vertedero. No sé por qué motivo puede que ahí funcione la ley del talión. Respecto a otras cosas, si quieren ayudar a los demás pueden hacerlo siempre que no sea a costa de fastidiar a otros. Mi hijo pequeño, con nueve años, es un niño cariñoso y temperamental, que exige que le escuchen. Sólo piensa en jugar a fútbol y en cumplir con las obligaciones que le he exigido para que pueda hacerlo. Mi hija de trece años hace muy bién de niña de trece años, sólo piensa en sí misma, y sé que se le pasará, pero me temo que lleve un tiempo. Mi mujer empieza a caer en la cuenta que la madurez no está tan mal, que tres o cuatro años de tener terror a estar en la cuarentena ya son suficientes.
Nadie de mi familia sabe que escribo este blog. No he visto el motivo de decírselo pues se trata de un espacio, ese espacio que los psicólogos se llenan la boca defendiendo que todos debemos tener para recuperar algo de intimidad y privacidad. De todas maneras sólo deberían poner mi nombre en un buscador y ahí me encontrarían, y tampoco sé que reacción les produciría. Yo estaría orgulloso, pero yo soy yo, y hay quien puede considerar ésto una pérdida de tiempo ( una pérdida de bastante tiempo ), y recuerdo alguna frase de Bolaño que mencionaba el inútil aleteo de un pájaro, pero no de manera textual, así que será otro día.
Crecí en una familia normal, fui estudiando y haciendo lo que más o menos todo el mundo, hasta que un día empecé a trabajar, y ese es un punto en el que empiezas a alienarte. Defiendo a capa y espada la máxima de la división del horario : 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso, 8 horas de ocio. Sin ocio la vida está vacía. Sin ocio no hay cine, no hay música, no hay cervezas con los amigos ni charlas absurdas en bares mientras te miras el reloj y te das cuenta que se ha hecho tarde, ya.
Ya sé, 6Q, que John Barry era un motivo para colgar links con el youtube: estaba triste pues era uno de los grandes, él y Morricone son músicos fronterizos que han franqueado barreras y abierto brechas por dónde otros han circulado. Portishead no existe sin Barry igual que muchos otros no existen sin Kraftwerk. He de hablar de Kraftwerk, pronto debo hacerlo. Y lo de John Barry me pilló cuando aún no había digerido lo de Mick Karn, y lo de Mick Karn me hizo pensar en John McGeoch. John McGeoch era el guitarrista de Magazine, también murió, físicamente, hace unos años, en su casa mientras dormía ( no soporto a los pesados que dicen que querrían morir así ). Trabajaba de enfermero, con lo que uno lógicamente concluye que su magna obra en Magazine no le facilitó suficientes réditos para disfrutar de un cómodo retiro. Dudo que alguien de los que frecuenta ésto haya oído una sola canción de Magazine, banda seminal que vendió como menos de 200 discos en nuestro país, mientras su corte de malos imitadores pasaron a forrarse a base de copiarles de la peor manera pero promocionarse mejor que ellos. Y Magazine grabaron una versión del tema de Goldfinger ( John Barry, por supuesto ), que cogió prestada su melodía y su grandeza, pero Howard Devoto no era Shirley Bassey y su manera de cantar la convirtió en otra canción, genial pero diferente. No todo el mundo sabe versionear. Mientras McGeoch murió en el anonimato y carente de toda la repercusión que su obra le hizo merecer, uno tiene que aguantar que memos como Bisbal ( sólo puede salir de donde salió ) hablen de situaciones políticas y de pirámides como si a alguien les interesase lo que iban a decir. 
6Q, ahora le toca a Jordania. Curioso lo de Abdallah y Rania, estéticos monarcas rodeados de lujo y top brands, que ven las barbas de sus vecinos cortar, y se apresuran a improvisar. Pues me temo que la cimitarra no va a parar, y cada vez veo más claro que esto generará un efecto copycat sumamente difícil de controlar. Es gente, mezclada, heterogénea, que pide libertad. Quieren ser libres y quieren liberarse de algo. Y me temo que el yugo de occidente, yugo formado por los títeres que a modo de consejeros delegados tolerábamos allí, son una parte importante de aquello de lo que quieren liberarse.
Cuidado, cuidado.

dissabte, 29 de gener del 2011

LAS CIEN CANCIONES

Un día lejano ( dos años pueden ser mucha distancia en el tiempo como lo pasado esta mañana puede parecer olvidarse en la eternidad ) prometí a alguien meterle unas cien canciones en un CD que la llevarían a Paris, a NY, a Rio de Janeiro, a Londres, y que pasaríamos también por Ibiza. Las puse, sí, pero el disco sigue aquí, pues todos mis CDs ( como las cassettes de hace décadas ) son obras inconclusas que requieren una nueva revisión a la que se presenta algún disco que me llama la atención y tiene ese tema que faltaba ahí. La búsqueda de la perfección puede que sea una estupidez absoluta. Buscándola puedes perderte disfrutar de todas las imperfecciones que te salen al paso. He de parar con las citas de las que no recuerdo el autor : La vida es lo que te sucede mientras haces otros planes. Agradezco a Torkemada que me revelase, sin saberlo, que Einstein era el autor de otra frase favorita : Hay dos cosas que no tienen límite, el Universo y la estupidez humana, y de lo primero no estoy muy seguro. Si alguien duda de lo segundo le sugiero que le dedique el tiempo que su estómago le permita a leer a Alfonso Ussía, sin lugar a dudas un ejemplo vivo de lo que es un ser retorcido, ladino y detestable ( pero eso a él le parecerán palmadas en la espalda, y no querría que eso fuese un estímulo ). 
Por cierto que una de esas versiones del CD de las 100 canciones suena en mi equipo y me permite ser yo el que viaje. En el RDL de febrero ( buena noticia : RDL va a colgar en abierto en su web gran parte de los contenidos de la revista desde su creación : es bueno tener la perspectiva del tiempo cuando hablamos de obra musical ) leo que Mick Karn murió. Mick Karn era bajista de Japan. Tocaba el bajo sin trastes, lo cual daba una plasticidad a sus líneas de bajo que no he vuelto a encontrar muchas veces. Una mala enfermedad se lo ha llevado al otro mundo, con unos 50 años, viviendo en Chipre alejado de la primera línea musical. Yo creo que dediqué unas líneas a Japan en una entrada ( he de vanagloriarme : muy loada por Mlle. Burlesque ) pero este hecho va a hacer que me olvide, y vuelva al ataque. Gentlemen take polaroids, disco de Japan completamente influído por Roxy Music, me acompañó en 1981-1982, a .lo largo de noches casi en vela que empezaban ante un libro o unos apuntes y acababan delante de la carpeta de un disco de vinilo, oyendo el piano a la Satie de Nightporter, canción que debería ser de las diez mejores de todos los tiempos si esa lista la confeccionase únicamente gente con tendencia a la melancolía inexplicable, o como mínimo al amor fou. Pero el mundo no es así y Nightporter seguramente quede en el olvido, como mucho en el recuerdo del programador de algún deleznable canal como Kiss FM o RAC105 para pincharla con la intención de acunar insomnes. Mick Karn, R.I.P., gracias por los bajos de tus canciones, yo pienso echarlos de menos.
Túnez y ahora Egipto. Lejos pero no tanto. Y veo la foto en La Vanguardia de disturbios en Egipto y veo a tíos enfrentándose a la policía, vestidos con túnicas y tocados con pañuelos a la palestina. Sé que en esos países estos ropajes son usuales, pero siento cierta inquietud. Hay que acabar con las dictaduras ( si no, acaban durando 39 años y 36 de propina ), y esos levantamientos populares, especialmente si no se cobran la sangre de inocentes, cuentan con una cierta simpatía por mi parte, en cuanto son constataciones de que a veces la gente puede ostentar el poder. Pero no sé que se va a poner en el lugar de las dictaduras : y es obvio ( sólo hace falta mencionar a Hezbollah ) que los integrismos islámicos tienen pan presto para ser mojado en semejantes panoramas de inestabilidad. No sé que pasará, ni me gustaría que el capitalismo se presente ahí a proteger sus intereses, pero comprenderéis que desconfíe de gente cuya base cultural tenga el sustento de religiones donde se maltrata a la mujer, donde se lapida, y todas esas delicias.

diumenge, 31 d’octubre del 2010

JAPON 2.0



Justo me entero que en L'Hospitalet hay estos días un salón del manga y el ánime ( y supongo que su versión porno el hentai ). La publicidad subliminal, no decían que estaba prohibida ??. Puede que dos posts sobre el Japón puedan parecerle un exceso a alguno pero la inspiración tiene esos extraños giros.
El turista accidental era una película sobre un escritor ( creo que el protagonista era William Hurt y no sé si también salía Geena Davies la de Thelma y Louise ) dedicado a escribir libros de viajes sin haber pisado los países de los que hablaba. Recuerdo eso y poco más : supongo que la historia se empezaba a ir hacia el tema de que era un tío raro y acomplejado y Geena Davies debía hacer algo para sacarle de esa extraña situación. Retener eso sólo, aparte de revelar el tiempo que hace que la ví, debería decir algo a su favor. Sí : hay películas ( y discos, y libros, y amistades, y tardes y noches de nuestra vida ) que no nos dejan ninguna huella en absoluto. En este sentido, los guionistas de la película algo, aunque fuese ese personaje, hicieron que trascendiera.
Japón crea hasta figuras que creemos que son exclusivas de ese lugar ( diría el engolado, "recóndito lugar" ) del planeta. Los hikikomori son personas que se han retirado voluntariamente de la sociedad. A veces son gente muy joven. Se encierran en su casa, supongo que aún más concretamente en su habitación, y de ahí no salen. Bueno, aquí les llamaríamos de alguna manera parecida a "ermitaños", quizás "anacoretas". La verdad es que me imagino que los hikikomori (todo parece más cool dicho en japonés ), a pesar de esa reclusión, y más allí, deben conservar su ADSL, su acceso, su Facebook o su Twitter, y deben ir haciendo su informe de qué tal les va la reclusión. Pijama limpito, cama hecha por mamá, supongo que la leche con galletas para pasar la tardecita, y venga informar al mundo de lo cruel que ha sido su entorno con ellos para que hayan acabado así. Eso chicos es trampa, las ventanas del mundo siguen abiertas y la luz se cuela por ellas. Así que he perdido la esperanza de encontrarme con un hikikomori. Si anda por la calle es que ya ha dejado de serlo. Procuro evitar a los traidores. Y a los impostores.

A costa de defraudar expectativas diré que lo único que tenía previsto para las palabras bonsai, karaoke, hara-kiri y sushi era mencionarlas, y ya lo he hecho.

Si tuviese que inclinarme por algo que me evoca completamente Japón sería esta canción.
Ryuichi Sakamoto ( el oficial japonés joven ) era uno de los miembros de la Yellow Magic Orchestra, grupo electrónico de gran influencia en toda la escena de Detroit de los últimos 80 que acabó con la inclusión del techno y el acid house. Aparte de protagonizar la película compuso parte de su banda sonora.
A quien me diga que no sabe quién es David Bowie ( el oficial británico no tan joven de pupilas de diferente color tal como mencioné en mi post Thought he was James Dean for a day ) le podría preguntar muy irónicamente en qué parte de la Amazonia profunda ha residido durante los últimos 40 años, o dejarme de ironías y decirle que si tan poco le interesa la música que no sé que hace aquí. No recuerdo que mencione Japón en ninguna de sus canciones, pero obtuvo un gran éxito versioneando a Iggy Pop en China girl.
Y quien canta en esta soberbia canción, que declaro aquí y ahora que, para mí, es una de las 50 mejores de la historia, es David Sylvian. Es muy injusto que no haya hablado de David Sylvian hasta ahora. Tanto como líder de Japan, que, a pesar de su nombre, nunca grabaron ningún disco en Japón, como por su arriesgada y fructífera carrera en solitario. Lo más que Japan se acercaron a Oriente fue grabando Visions of China. La influencia fue constante en su obra. David Sylvian ( veáse sino la imagen ) llevaba una pinta muy ambigua, que acabó inspirando a grupos como Duran Duran. Parecía muy amanerado , está claro que se pasaba empalideciendo su cara, y ese pelo es so eighties, pero contra todo pronóstico acabó casándose con una guapa cantante llamada Ingrid Chávez. Las pintas de los Japan tenían una inspiración clara en The New York Dolls. Su música bebió de varias fuentes : Satie, el glam-rock, Bowie, Roxy Music, cierta música concreta. El grupo se disolvió por diferencias creativas en la absoluta cúspide de su carrera y su potencial creativo. Aún así, poca gente les llegó a conocer por aquí. Nocturnos, experimentales, oscuros, algo turbios, si un día hubiese que echar cuentas habría que ver cuánta música no hubiese existido de no ser por su influencia. ( De hecho, si hiciésemos el mismo ejercicio sobre el grupo alemán Kraftwerk puedo asegurar que mi primera confesión es que este blog no existiría de no haberlo hecho Kraftwerk ).


Hace unos meses, un antiguo jugador del Madrid ( no podía ser de otro modo ), el italiano Antonio Cassano, confesaba, al presentar un libro ( su primer libro ) dónde narraba su vida y las muchas mozas que había conocido, que ya había escrito más libros en su vida de los que había leído. Más que confesarlo parecía alardear de ello. Vaya tela, muchacho. Yo debo admitir que, desde que ando líado con ésto, no consigo reunir el tiempo suficiente para leer un libro como Dios manda. Y mira que he llegado a comprar en estos meses, que se acumulan pacientemente ( los libros son amigos llenos de paciencia ) sobre mesitas o estantes, esperando su día. Ya hablé un poco acerca de mi ilusión por el blog : siempre he sido más de hacer regalos que de recibirlos; por lo tanto sacrifico a gusto no poder disfrutar con el ocio entrante porque ando líado con el ocio saliente. Mañana puede que volvamos a Europa.

diumenge, 29 d’agost del 2010

COSAS QUE TRASCIENDEN SIN PONERSE TRASCENDENTE

No sé qué me está pasando en este extraño final de verano. Puede que el primer mes todo fuera euforia, impulso inicial. Pero no tengo ninguna sensación de estar sentado en un lado del camino tomando fuerzas. Tras dos semanas con apenas unas cuantas entradas podría estar planteándome el final de ésto. Voy a darme unos días para evaluar qué he hecho mientras y, quizás, o no, ponerle el epitafio que casi tengo redactado. Vosotros diréis. Si esto me hubiera pasado en 1981 hubiese puesto en el plato Gentlemen take polaroids de Japan que era un disco que me ayudaba a pensar y me hacîa ver claras algunas cosas. Bueno, al menos era lo que entonces pensaba. Quizás sí. Entonces quizás no hubiese pensado que el inicio de una temporada de fútbol podía influir en un estado de ánimo determinado. Otras muchas cosas no las hubiese visto como las veo ahora. Se llama perspectiva.

Segueix a @francescbon