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dilluns, 26 de setembre del 2011

E de ESPONTANEO

REM se separan. Los artículos proliferarán, en medios afines o no tanto. Volveremos a oír, como si nos hiciera falta, Losing my religion, canción bandera de los programadores de emisoras FM más inofensivas y que pretenden ir de innovadoras. O Shiny happy people, que a mí me parece ramplona y prescindible, aunque me gustaran los B-52's. Me apostaría algo a que la mayoría olvidará las canciones de Automatic for the people, que voy a decir que es su cúspide, aunque sea por la vergüenza de decir que es el único de sus discos que me gusta del todo, cima a la que ascendieron para empezar a bajar hasta hoy, casi 20 años más tarde. Le ha pasado a tantos.
LV del jueves hablaba de REM en términos de gestión de su carrera y de progresiva conquista de mercados, pasando del local al global. Hablaba en términos de paternidad del indie, curioso cuando sus discos andaban con el reluciente logo de WEA. Pero lo que realmente me saca de quicio es que se acaban refiriendo al grupo como si de un proyecto empresarial se tratara. Que LV es prensa relativamente plural en lo político, pero situándose siempre ajena a los extremismos, que los radicalismos son perjudiciales para las ventas masivas, ya lo sabemos. Pero esa manía de valorarlo todo desde una óptica empresarial puede conmigo. Fuera de los estereotipos del músico solitario y atormentado que proyecta sus neuras hacia el mundo desde la soledad de una habitación y una guitarra (o un teclado o un ordenador), ya que no hace falta ser tan amargado, y la incomprensión de tu entorno no tiene porque repercutir en hostilidad o resentimiento en tu obra como musico. Con lo cual no comprendo que se pretenda reducir todos los aspectos de la vida a una cuestión de inversión y rentabilidad, como si fuera imposible concebir un mundo en que los individuos no aplican la mecánica mercantil a todos sus actos. Supongo que es una especie de extensión hipertrófica del mito del trabajo como redención a los pecados de la humanidad, considerando entonces que no hay talento si no hay transacción y que no hay arte detrás de lo que no puede ser vendido. El libro de Houellebecq pone indirectamente a parir la situación del mercado del arte, y creo que sería útil que los que leéis esto busquéis acerca de Jeff Koons y Damien Hirst, con lo cual comprenderéis que siga con Klee. Que la música es un arte casi me sonroja decirlo, por lo cursi y previsible de la frase. Pero, y más que el actual modelo de negocio aleja a las aves de rapiña, no creo que los auténticos músicos, aquellos que componen o interpretan porue piensan que tienen algo que decir al mundo, lo estén haciendo calculadora en mano. Creo que es bueno que eso forme parte del pasado. Las presiones de las discográficas (las expectativas de ventas, los anticipos de pedidos, el marketing, las audiciones privadas) deben haber desgraciado muchas carreras, aunque sea por el resorte de poner plazos y objetivos y magnitudes a algo tan errático y caprichoso como el talento.

Como he estado tres inexplicables días sin post, achacables a distintas circunstancias, pero severamente castigados (las visitas se desmoronan, los comentarios escasean), intento ponerme al día aunque sea de un modo atropellado y dispar. George Michael hace una gira con los grandes éxitos de sus escasos e irregulares discos en solitario, y se pone muy pelma haciéndose acompañar por una orquesta sinfónica (imagino que la pedantísima explicación para semejante despropósito debe incluir expresiones como "una lectura diferente", "una nueva dimensión", etc.), con lo cual podemos certificar su pase de artista a cadáver de artista que aún conserva constantes vitales. Rezaré a Dios para que no se le ocurra hacer lo mismo a Pedro Marín. Soy ateo pero hay que probarlo todo ante tan grande amenaza.

Me había prometido a mí mismo muchas cosas : si traicioné la de traducir casi online mis post al catalán, no veo porque no traicionar la de no meterme con alguien, otra vez

El empujón : 6Q ya me ha dado unos cuantos. En agosto de 2010 me hizo ver que si tener un blog no te sirve para relacionarte con los demás, normalmente te sirve para relacionarte contigo mismo. Hoy ver su post de ayer sobre The Wire también me ha hecho sacarme el sueño de las orejas y despejar la mesa de kleénex de varios día, DVD que no se graban bien y recortes de prensa, y volver aquí. No puedo recomendar ya nada a la altura de The Sopranos o The Wire, simplemente no lo hay, tras las cimas, como dije hace unos párrafos, solo están las dignas bajadas desde la cumbre. Entourage no te enganchará de una manera tan física, ni te hará pensar cómo coño defino algo tan bueno sin sonar muy manido. O en un principio no te lo parecerá, pero quizás te des cuenta de que sí. En todo caso es muy llevadera, pero mucho, capítulos de 20 o 25 minutos que funcionan parecido a "ah !, ya se ha acabado ??". Una buena cerveza fresca no es un vino de reserva, pero que te lo pregunten en julio a 35 grados.

Como el último libro de la trilogía de Deptford : hay que encontrar el momento adecuado para hacer justicia a lecturas tan agradecidas. Todos los sentidos deben estar en su justo tono. De eso se trata, uno no se organiza un gran acontecimiento en medio de la semana, para presentarse con la ropa con la que has ido al despacho, limitándote a pasar por casa y ver si a tu afeitado le hace falta algún repaso. 

Hablando de aspectos y de situaciones chocantes. Alucinante la gente, y sus pintas, que salía ayer sobre las ocho de la noche, de la última corrida, espero, que se va a celebrar en Catalunya. Alucinante la historia montada en torno a esto, si bién he de aclarar que soy de los que suprimiría los correbous, y que debemos dar ejemplo abandonando tradiciones trogloditas (u otros pretenderán imponernos las suyas). A lo que iba: los de la Monumental: caspa, gomina, almidón, todo parecía una especie de adelanto del previsible próximo 20-N. Pero en alguna mirada se leía : esto no acaba aquí.



diumenge, 17 d’abril del 2011

EL MOVIMIENTO RAPIDO DE OJOS

Por algún motivo extraño llevo unos días publicando posts sólo en días alternos (por tanto no hay entradas en días pares). Si fuese un freudiano absolutamente afín acabaría encontrando un motivo en las simas de las respuestas más ignotas del subconsciente, y conociendo a Freud (no en persona, claro, ni con suficiente profundidad), quizás remataríamos diciendo que mi número favorito sería un 1 onanista o un 3 sugerente o un 7 esotérico. O que me he saltado el 5 en esta relación por algún motivo. Freud también escribió sobre interpretar los sueños, y los míos no se fijan. Quedan cuatro o cinco imágenes inconexas que escapan en el aire antes de adquirir la suficiente coherencia como para tejer un recuerdo, como para edificar sobre ellas. Puede que sea la suerte de no tener despertador (ventajas de los habitantes de Insomnia), con lo que no hay una única imagen que se corte con un repentino despertar, y se quede ahí. Las imágenes se derraman sobre el suelo, un suelo ligeramente inclinado y que acaba en un desagüe, y por mucho que uno va detrás de ellas, terminan yéndose por ahí, y puede que acaben en el mar, y se encuentren con las de los demás.
Por algún motivo que también podría escarbarse desconfío un pelo de las grandes bandas americanas de rock. Puede que sea una cierta anglofilia, que lo compensa todo a favor de Europa, puede que tenga malas experiencias previas. También influirá que no me gusta ni el folk ni el country ni el western y siempre, en algún punto, pienso que las bandas americanas (excepto las urbanitas de NY) van a acabar sacando el banjo, y no.
Supe por primera vez de REM hace muchísimos años. Eran teloneros de Peter Gabriel, lo leí en un número de Popular1, revista que compraba por el único motivo de que gráficamente era más agresiva que otras y a  mí me gustaba empapelar mi carpeta con fotos de mis ídolos (fotos que estudiaba y seleccionaba y recortaba escrupulosamente para que nadie me tomase ni por un infantiloide fan ni por un entregado fanático).
Por ese reprochable motivo no me interesó oír sus discos, y fueron sacando LPs hasta que mi primer contacto memorable fue con It's the end of the world as we know it (and I feel fine) , canción que desvaneció algo mi impresión, pero no lo suficiente. Ese ritmo trotón no me parecía superior a los Housemartins, que ya consideraba un grupo menor pues creía, equivocadamente, que imitaban, algo, a los Smiths.
Pasados unos años, y consciente de que Murmur, Fables of the reconstruction, por mencionar dos títulos, eran meras palabras que asociaba a los títulos de sus discos, pero quedaban ahí, palabras que no asociaba a sonidos conocidos (pruebo con otras, Ok Computer, y veo flashes y luces y torrentes de guitarras). Entonces vino Losing my religion. Incluida en Out of time, creo que podríamos fundar un pequeño club todos aquellos que, reconociendo su grandeza y sus hallazgos, y siéndonos familiar esa mandolina, ya estamos un poco hartitos de que sea identificada con ese segmento musical un poquitín indie, pero como adulto, como me arriesgo algo pero no del todo, hey chaval, soy tolerante, el cantante es gay y todo. Música para RAC105 y KissFM, para aclararnos. Para poner a prueba buenos equipos en coches de gama media-alta. Canales de música para auditores aburridos que son demasiado jóvenes para saber quienes fueron los Dire Straits.
Se puede saber por qué hablo de ellos, entonces ??
Porque despues vino Automatic for the people. Si algo deberíais tenir claro los que me léeis, de mi fascinación por Scott Walker es fácil deducirlo, es que adoro los suicidios comerciales (ergo, abomino de las resurrecciones comerciales). Un disco repleto de medios tempos, de reflexión, de cuerdas brumosas, de voces con ecos que no son coros, son respuestas del subconsciente. Un primer single, Drive, absolutamente a espaldas de las listas, lo menos parecido a Losing my religion o a Shiny happy people. Con ese disco REM conquistaron, por un tiempo, mi corazón. Puede que pasado ese tiempo algunas de sus soberbias canciones hayan acabado tan estereotipadas, pues a pesar de su vocación malditista, REM era REM y el disco vendió sus millones de ejemplares. Everybody hurts, Drive, Find the river, o Nightswimming puede que también se hayan oído lo suyo, y puede que en otras circunstancias alguna de ellas fuese una de esas canciones que uno jura no poder oir ninguna otra vez. Pero tan crepusculares, tan íntimas, ellas todas juntas en ese disco, le dieron sentido a la carrera del grupo. Luego, supongo que reprendidos por los ejecutivos de WEA, volverían a discos llenos de uptempos y guitarrazos, y de ese disco ya hace 19 años, o así. Pero la gente es sabia, de vez en cuando, y lo sabe. Nunca nada fue igual.

Y solo soporto armónicas en unas pocas canciones.

http://www.youtube.com/watch?v=qu3cXGXyBpE&feature=related
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