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dissabte, 16 de maig del 2015

Y15W20: Muerte

Curioso: estábamos muy acostumbrados al relativo anonimato de los condenados a muerte. Solían ser individuos de conducta objetivamente reprobable: asesinos dotados de especial crueldad, tipos de aspecto patibularia cuya mirada en la foto policial parecía revelarnos de forma inequívoca sus intenciones. Estábamos muy acostumbrados, también, a que ciertos hitos criminales se combinaran con el suicidio de quienes los perpetraban. Así que muchos crímenes han quedado, en lo concerniente a sus autores materiales, como carpetas cerradas. Pero en las últimas horas hemos sabido de sendas sentencias a  muerte cuyos, digamos, protagonistas, han traspasado la barrera del anonimato: Dzhokhar Tsarnaev, autor, junto a su hermano ya fallecido, del atentado de Boston (el de la competición de atletismo de Boston) y Mohamed Mursi, fugaz presidente del Egipto famoso de la primavera, condenado con un extraño pretexto que suena a excusa. En ambos casos, relacionados, hasta cierto punto, con la radicalización del islamismo, en ambos casos, sentencias que, nos tememos, traerán cola. En el caso de Mursi, sentencia que ha de superar el beneplácito de un muftí, actividad suprema religiosa, cuya opinión no es vinculante. Pero que va a pronunciarse. Con mi lectura de Houellebecq aún reciente. Con ese exasperantemente ininspirado post que complementó a mi reseña. Oh, ¿Es que ya no soy capaz de exponer las vísceras en un escrito? ¿No soy capaz de soltar con todo el descaro que me fascina lo que Houellebecq escribe porque me encanta cómo Houellebecq es? 
Al margen de mis frecuentes pataletas, que la posible ejecución de estos dos personajes vaya a ser fruto de discusión y de polémica acaba produciéndome cierta excitación. Sociedades dispares como la estadounidense y la egipcia toman decisiones radicales y ambas acarrean la desaparición física, la creación de un mártir que decorará camisetas en unas semanas, y me quedo corto. Y además nos enteramos que Osama Bin Laden fue delatado a cambio de 25 millones de dólares, que no hubo heroica operación de espionaje  y neutralización de un terrible enemigo sino transacción financiera y captura de un líder débil y superado por el descontrolado dinamismo de sus seguidores. 


Lecturas: varias que no acaban de tener el arranque arrasador que suele provocar que dé cuenta de ellas en unos pocos días. La hondonada, de Jhumpa Lahiri, historia de dos hermanos hindúes que se prolonga en el tiempo, prosa solvente pero aún lejos de esa sensación de necesidad de saber qué pasa a continuación. Y Reparar a los vivos, de Maylis de Kerangal, historia que mezcla surf y trasplantes de órganos, puro azar que lo tomara del estante de novedades de la biblioteca, en una especie de intento de demostrarme a mí mismo tanto mi capacidad de improvisación como mis escasas opciones de superar cierta manía que me ha dado con Caldwell. Echo de menos a sus personajes grotescos, estúpidos y desarraigados, quiero otro Ty Ty u otro Spence cuya conducta comprender y reprobar a la vez.

Los buenos: mi aportación se está perfilando más en mi cabeza que en el papel, y Álex Azkona ha asumido el ingrato papel de coordinar todo este asunto que yo desearía descoordinado, de insistir a la gente y recordarles quiénes somos y de dónde venimos, cosa que, especulo, hará especialmente dura la cuestión de llegar a un acuerdo sobre el reparto de los beneficios, que va a haberlos.




divendres, 13 d’abril del 2012

PAUSA ANTES DE 2004

Jonathan Franzen es un escritor sumamente caballeroso. Ignoro si alguien puede haberlo descrito antes en estos términos. Consciente de que sus libros son largos y no hay lugar para el relleno, admite la posibilidad, siempre que no medien plazos agobiantes (como me pasó en Las correcciones) de alternar su lectura con otras. Eso hice con El tiempo es un canalla y eso haré con algún otro libro que no creo que tarde en elegir. No porque agote, ni porque, pasados momentos intensos de relación, se necesite salir a respirar. No sé el motivo, pero Libertad no es un libro de Ken Follett, que  se devora, hoja tras hoja, de una manera compulsiva por la curiosidad, mérito que hay que reconocer a Follett, de saber que hay detrás de cada acción. Podría emplear símiles menos deteriorados por el uso, lo sé, pero perdonad: debo usar la imagen que más asocio a esta situación. Dispones una botella de un excelente whisky que debería durarte una temporada. Te gusta muchísimo, pero comprendes que, a tres vasos la noche, no te durará apenas, y nunca sabes si la siguiente va a ser tan buena. Así que decides dosificarla y administrarle un justo disfrute. Un vaso cada noche, y que ese ritmo idóneo te lleve a su natural final. Pero mientras, puedes beber agua o coca cola o cerveza, sin que ello en ningún momento entorpezca o enturbie el sublime placer que te espera cada noche.
O sea: 6Q, te comprendo en ese aferrarse al libro que gusta. Ese apretar con los dedos la pila de páginas que aún quedan por delante, que en mi caso aún son cerca de 450, y no verlo, como a veces, reconozcamos, nos pasa, como una tarea inabarcable: más bien como un excitante reto.


dimarts, 7 de febrer del 2012

EL PELO DEL ACTION-MAN

Coincido con John Self en el escepticismo sobre Kanye West. Figura a la que, como a otros cortados por el mismo patrón, normalmente ignoraría. Maldito día en que George Michael (o Craig David, no sé quién sería primero) popularizó ese horrendo corte de pelo, inspirado en el Madelman o el Geyperman o el Action-Man, con la raíz del cabello escrupulosamente cortada, con finas barbas y bigotes que desafían el pulso al afeitarse. Que luego ha sido imitado al alimón por miembros de bandas latinas, garrulos de discoteca, y toda esa serie de cantantes de estilos indefinidos (crossgenring, toma palabreja). Pero el caso de Kanye West me parece muy extraño: el suyo aún es de los pocos discos (y los otros son en su mayoría reediciones de albumes clásicos) a los que la reputadísima www.pitchfork.com le ha clavado un 10 sin contemplaciones. Ya hace un tiempo, y sigue ahí. Con lo cual el efecto de una primera escucha esplendorosa se diluye. Sigo sin entenderlo, y gracias a John Self no me siento único en esa soledad, la del oyente que hurga y hurga desorientado en un disco en busca de la genialidad que alguien encontró y tú no. 
Para ponerle un 10 a un disco tiene que ser algo muy especial. Si eres crítico más te valdrá que nadie pueda acreditar que mantienes vínculos de algún tipo con sus autores. Si eres, como la mayoría aquí, meros usuarios, meros oyentes, los discos se arremolinan en busca de esa nota en función de parámetros erráticos y caprichosos : qué hacías cuando lo oías, cual fue la impresión de la primera escucha, qué momentos particulares de tu existencia marcaron sus canciones.

Algunos discos que merecen un diez, para mí, y sus motivos, cuando éstos pueden ser confesados :

Electric light orchestra : Out of the blue. Pasado un tiempo leí en el Vibraciones que ese disco doble era la cumbre melomaníaca y enfermiza de un Jeff Lynne empeñado en plagiar a los Beatles. Primer disco doble que hubo en mi casa. Lo compró mi hermano tras el éxito de Livin' thing. Catorce tiernos añitos, cuando oigo el ritmo de Turn to stone apoderarse progresivamente de los altavoces, aún me veo cantando con la carpeta en la mano. Imposible borrarlo de mi memoria.

Bob Marley & The Wailers : Survival. Hace días ya hablé de él. En justicia, cualquiera de los últimos cuatro discos de estudio de Marley deberían estar aquí. Inabarcable, y de los primeros discos que compré con plena conciencia.

Getz-Gilberto : Getz-Gilberto. Pocos discos te envían directamente a un mundo de playa, bikini, glamour, y atardeceres en que refresca algo. 

The Human League : Dare!. En el año en que se publicó, un hito absoluto. Por qué envidiabas a Phil Oakey, si iba maquillado y llevaba un flequillo ridículo ??. Por qué ??.

Soft cell: Non-stop erotic cabaret. Absenta y calles del Raval cuando cualquier yonki podía amargarte la tarde. Las camisetas de marinero nunca serán lo mismo tras ese disco.

The sabres of paradise : Haunted dancehall. Descartados otros albumes de la época por el cúmulo de samples, éste es el auténtico tributo de la escena electrónica inglesa a una de sus influencias suficientemente reverenciadas : el dub.

Goldfrapp : Felt mountain. Veo la nieve y la carretera.

The XX : The XX. La sorpresa que uno nunca espera. Nocturnidad total.

Air : Moon safari. La tormenta perfecta. París, la paternidad, cierta electrónica orgánica.

Radiohead : OK computer. La siguiente tormenta. La electricidad, estática y dinámica. La reescritura del blues, la reescritura de las nanas, la reescritura de las operas-pop de 6 minutos.

Kruder & Dorfmeister : DJ Kicks. La pura investigación en el sonido, todo lo que merecía ser salvado del drum'n'bass metido en diez minutos de un disco, pero aún había más.

Quedaron el el tintero para otra ocasión: Behaviour de Pet Shop Boys, Transformer de Lou Reed, London calling de The Clash, The river de Bruce Springsteen (sí), e hipotéticas recopilaciones nunca acabadas con las mejores canciones de Depeche Mode, Pulp o Scott Walker. Y muchos otros.

divendres, 22 de juliol del 2011

EL EXTRAÑO VERANO DEL 2011

Por qué hago estas cosas ??

Demorar traducir al catalán los textos de este mes de julio, que resulta prolífico, de un modo disperso, pero vamos haciendo. Tampoco me estoy aplicando en repasar tanto puntuación como acentuación. Hay concursos literarios que te echan el texto para atrás simplemente por ese motivo. No he concursado en ninguno pero he mirado las bases. Debería poner más empeño en la edición, cuando incluyo fotos y links con youtube. Y averiguar cómo coño hace John Self para incluir links sólo de audio (y evitar esos horrorosos planos fijos con la sosa portada de un disco).

Me quejo amargamente del parón, cuando me quedo en plenas vacaciones sin un libro para leer. Entonces vuelvo a casa y cojo 5 libros. Leo el primero en un día, retazos del segundo (porque es un libro de artículos y cuentos cortos, y se presta a eso), empiezo el tercero pero digo: más Barranquilla, aún no, es pronto. El cuarto es largo, y cruel, y deberá esperar. El quinto es mío, no es de la biblioteca como los otros y pertenece a una trilogía. Esperará algo más. El de Kapuscinski (invitado de última hora, por tanto sexto en discordia, con lo cual este post no da ni para un guiño a Robertson Davies) se cuela en medio de todo ese lío y se proclama, de momento, ganador de meta volante. 

Lo que me da por pensar si, en el fondo, no actuamos por puros sistemas de compensación. El bipartidismo aplicado al gusto literario.

Kapuscinski, aunque haya generado su propio estilo, andaría levemente más cerca del ensayo que de la ficción. Sus personajes no son personajes, son reales y te los imaginas, no, casi los ves ahí (casi siempre pasando penurias).

Philip Roth dice que no leerá más ficción.
Ken Follett dice que los libros de Philip Roth siempre están protagonizados por viejos y que son deprimentes. No sé si establece lo segundo como consecuencia de lo primero.

Puestos, si se me plantea el dilema y he de decantarme (lo diría como Russian Red, si no me queda más remedio que elegir), antes me fío de alguien que sólo lee ficción que de quien solo lee no ficción. Porque a través del ensayo te asomas al pensamiento de quien escribe pero a través de la ficción te asomas a su creatividad, y eso es más estimulante. Podría decir que a través de la poesía accedes a sus emociones, y ahí estaría la explicación de por qué prefiero la prosa. Las emociones son demasiado incontrolables. Cuando lees ficción estás en el mundo de la fantasía del autor. Ves como esa fantasía toma cuerpo y sitúa personas en lugares, y en momentos, y hay algo ahí que no es cierto y esa mentira nos gusta más que ciertas verdades que nos rodean. Como ciertos sueños. 

Soñé que estaba en un enorme estadio (creo que era el de Montjuïc) donde se celebraban cenas de empresa multitudinarias. La gente estaba sentada en grandes mesas redondas. Había una enorme celebración con montones de chicas jóvenes, me dicen que son de Aguas Font. A la mesa en la que estoy sentado se le otorga el turno de la palabra. Me toca a mí, pero no digo nada. La gente me mira, expectante, y alguien se acerca para tirarme una tarta. Antes de hacerlo, nuestras miradas se cruzan, y la mía parece contener algo que impide que lo haga. 

Todo lo que alguien pueda pensar sobre cómo está el mundo puede no interesarnos, pues las opiniones son siempre sesgadas. Pero la ficción, que aún sería más sesgada pues puede contener trampas de la psique del creador, personajes que son en realidad monstruos disfrazados, casi siempre nos llevará a un lugar donde no hemos estado. Philip Roth debe haber estado ya en muchos sitios, entonces. 
Esto no deja de ser una enorme incongruencia, pues desde aquí ensalzo la ficción y lo hago a través de esta larga serie de pseudoensayos. Es una trampa más, como este estilo mío que copia de aquí y de allá. Que se apoya en dos o tres grandes firmes columnas indiscutidas, para pergeñar un engaño, un enorme fraude de estilo bastardo, que debo esconder y proteger con mimo, pues ese día en que todo el mundo descubra esa verdad, estaré solo, y me quedaré solo.


dijous, 28 d’abril del 2011

CIUDADES SANTAS Y CIUDADES CULPABLES

De todos los hechos remarcables que se suceden relacionados con estas páginas, últimamente me llama poderosamente la atención el número de ciudades con nombre de santo desde las que recibo visitas. Ya comenté, dado que muchas de esas visitas proceden del continente americano, que se notaba la influencia de la presencia hispana ahí, pero, señales que uno capta, a ver si nadie se fijaría.

San José, USA
San José , Costa Rica
Sant Louis, USA
Santiago de Chile
San Cristóbal, Venezuela
Sao Paulo, Brasil
Santo Domingo, República Dominicana
Santa Fe, Argentina

Diría que internet y sus caprichos se manifiestan para que yo abrace la fe ??. Dios dirá. Leo acerca de la exacerbada fe de Antoni Gaudi y acabo concluyendo que esa fe puede que fuese la que motivase el tesón por su obra, y puede que su inspiración fuese fruto de ella. Crecer en el barrio de la Sagrada Família en Barcelona debería aportarme cierto caché, entonces, como si la majestuosa sombra de esas torres afectase el carácter, despues de todo más cercanas eran esas torres a mi persona en mi niñez, que los astros que se posicionan y marcan el signo del zodíaco y, a pesar de eso, no dejan de proliferar horóscopos en todos los medios de comunicación. Que están en un rincón, en esas páginas que poca gente se mira, pero no dejan de estar. Y la palabra zodíaco siempre acaba recordándome este clásico del cosmic disco.

http://www.youtube.com/watch?v=f03l-hU6jxM&feature=related

Si pensase o atisbase algún indicio de que hay algo más, podría aprovechar para preguntárselo a un amigo (o yo lo considero en esa escala, igual el diría que somos conocidos, en cualquier caso, más que saludados) que anduvo cerca, puede que se asomase demasiado a esa ventana, quizás no sea conveniente recordarle los hechos, a veces uno se acerca a los fogonazos, atraído por la luz como un girasol, y esos fogonazos queman. Luz de día o luz de noche, esa luz de neón que surge de entre las sombras, y que parpadea a lo lejos. Esa luz que sale en la portada de Hotel California de los Eagles, ese disco donde hay sombras en las fotos de la contraportada. 
En un fallido intento de encontrar nuevos estímulos, escuché un disco de Ella Fitzgerald. Cantando canciones de George y Ira Gershwin. En un engaño del e-mule, ese disco aparecía como una colaboración entre Ella, Astor Piazzola (figura emblemática del tango instrumental) y Chick Corea (prestigioso pianista de jazz). No lo era, pero a consecuencia de ese engaño accedí a A foggy day in London. Esta espléndida interpretación, inencontrable en Youtube, pero que os recomiendo que busquéis, me hizo escarbar y escarbar en las interpretaciones de Ella Fitzgerald hasta encontrar, esta sí, una grabación donde abordaba clásicos de Jobim. Pero se acabó el romance ahí. Quizás Sinatra, seguramente tan canalla como si fuera un menino da rua, fue capaz de travestirse en brasileiro para grabar estas eternas canciones, pero las interpretaciones de Ella Fitzgerald, impecables vocal y técnicamente, adolecen del sentimiento vívido y auténtico, y acaban sonando frías y algo forzadas.

No como ésto, claro. Que hubiese probado a fumar ahora, por ejemplo.

dijous, 31 de març del 2011

VICIOS Y PROMOCION



Fueron muy malos los tiempos de enero para este blog. El crudo invierno, supongo. Como hoy empieza a hacer ese placentero calor mediterráneo, ese tipo de clima agradable en el que Barcelona se sume hasta finales de mayo, más o menos, me he decidido a poneros el gráfico de arriba, donde, antes de mediodía, este blog dobla en marzo las visitas que tuvo en enero. Un enorme placer.
Las calles empiezan a oler a ese Sant Jordi tan estereotipado y, ya lo tengo asumido, yo no estaré en ninguna librería firmando hojas impresas a los fans, con algún post favorito. Los escaparates de las librerías también calientan motores, pronto TV y radio anunciarán libros para toda clase de gustos. Mucha gente cumplirá el ritual, y el libro de este año empezará a criar polvo al lado del del año pasado, que tiene una capa, y el del anterior, que tiene dos, y esa progresión aritmética nos marcará su edad y su inicio en la costumbre, justo como los anillos en los troncos de los árboles. Los que dedicamos otros días a comprar libros puede que busquemos la complicidad de alguna calle adyacente al centro, para instalarnos en una terraza, a observar. En una terraza de esas que tanto le gustan a Y, si me leyera sabría que me he acordado. Una terraza de esas que, cerca de una playa te hace desear a gritos que alguien ponga ya de una santa vez el mejor disco para oír al sol de todos los tiempos (a un sol que acaricie como lo hacen sus notas) : GETZ/GILBERTO (con Jobim, con Stan Getz al saxo, con Joao Gilberto, con Astrud Gilberto, a los que habría que unir una divinidad en la mesa de mezclas). Una terraza de esas que ahora aún encienden esas estufas, pero puede que en abril ya no, veremos, hay que ver como evoluciona el tiempo. En París ya se han prohibido las estufas, por su elevado nivel de emisiones. Como somos un país muy  mimético, ver que los franceses lo hacen provocará que pronto se haga aquí. Curioso que en un día donde saco pecho (no pechito argentino, pero pecho) de la exitosa andadura del blog me dé por sacar un tema que es pasto de suicidas del marketing. No me gusta criminalizar a nadie, pero tampoco me gusta que ahora sentarse en una terraza sea prácticamente un sinónimo de ser lentamente ahumado. Alguien debe comprender ya que estas leyes a medias no funcionan. 
Catherine Deneuve y Joaquín Sabina desafian las leyes y fuman ostentosamente en salas de prensa de hoteles (la Deneuve en Madrid, Sabina en Montevideo). Su chulería desprende distintos aromas : la de Deneuve es la de la diva que piensa que su belleza, aunque sea crepuscular, pero no marchita, y el mito que la rodea, la pone por encima de todos. Fuma, pero si le apeteciera, y su glamour se lo permitiera, pincharía sus venas con toda la elegancia que les falta a los pobres desgraciados de The Corner. Puede que su estampa, con su blanca dentadura tirando afanosamente de una tira de caucho, mientras la aguja hipodérmica atravesase su piel, que olería a algún perfume exclusivo, fuese fotografiada y, pasadas unas décadas, fuese portada de algún disco de guitarras y medios tiempos otoñales.
Pero con Sabina no puedo. Sabina carece de todo talento y su cigarro encendido dónde no le está permitido es sólo una manera más de llamar la atención, de pretender que todo el mundo le considere un maldito, un transgresor. No chico, ser maleducado no es ser transgresor. Y su insoportable música, sus trilladas letras llenas de ripios y pseudolírica, letras a las que las descripciones de los catálogos del Lidl no tienen nada que envidiar, su pose con sombrero y chaleco y vaso de whisky y cigarro en mano (y dejar pensar en lo que se dejó en la mesa que está detrás), me enferman y me ponen de los nervios. Detesto tanto a Sabina que me dan ganas de buscar la manera de decirle a Serrat (no un santo de mi gran devoción, pero al menos una persona discreta y coherente) que qué hacía con ese mamarracho (de Ana Belén y Víctor Manuel mencionarlos aquí ya es mucho más de lo que se merecen) sobre un escenario, dejando que ensuciase sus canciones, y ensuciándose él con las suyas.
El bajón : ya dejo de emitir chorros incontrolados de bilis. Mi hija avanza por las cortísimas 150 hojas de Roberto Bolaño regalándome estampas a las que me va a costar mucho no acostumbrarme. Lee pasajes en voz alta y pegará frases que le impacten, que ya lleva unas cuantas, en su perfil de Facebook. Creo que le pediré que escriba algo sobre lo que el libro le ha inspirado, y puede, que lo cuelgue en mi post, mencionando la fuente. Puede que le diga que es para eso, como cuando la mencioné en una carta a RDL, o puede que simplemente ésto quede entre nosotros. Si alguien quiere sugerirme qué hacer, sería un consejo que tendría en cuenta. 

dimecres, 27 d’octubre del 2010

MENTIRAS QUE SE INTERCALAN PARA DAR COHERENCIA A UN CONJUNTO

En la plenitud de su fecundo período creativo ( el que se extendió de 1985 a 1993 ) los Pet Shop Boys no dudaban en usar dos, o tres, líneas melódicas en la misma canción. Dilapidaban talento ( quizás justo ahora se estén arrepintiendo de no haber guardado algo de ese talento para el día de hoy ) en caras B, en temas ocultos, mostrando al mundo, como dijo Phil Oakey : you know your worst is better than their best.
El próximo fin de semana vamos a entrar en el horario de invierno. Eso quiere decir que, hasta abril o así, a las 6 será de noche. Me gusta la noche, pero no tan pronto. Como dije un día, con los años me he vuelto diurno, luminoso, soleado. Me gusta Barcelona, a la que le debo un post, porque es bonita de día, incluso en esos cada vez más escasos días grises y lluviosos, y no está mal de noche, cuando ves las luces en la falda del Tibidabo y en Cerdanyola y en Collserola y piensas qué hace la gente que imaginas metida ahí. Entonces piensas que estás bién en casa, pero no te importaría salir a dar una vuelta en esa, hora incierta ( entre las 10 y las 11 de la noche ) cuando no tienes muy claro si la gente que te cruzas va o viene. A esa hora es mi ego el que sale a pasear.
Antonio Carlos Jobim seguro que amaba su ciudad. Imagino que era Rio de Janeiro, cual si no. Sin molestos paseos marítimos llenos de macarras alardeando de coches, se sentaba en una terraza, en cualquier silla, sorbiendo despacio una bebida fría, suave, ligeramente alicorada, pero con una potente base de zumo de frutas, de frescas frutas. Venía un amigo y quizás traía su guitarra. Bebía un sorbo, dejaba el cigarrillo en un canto de la mesa, improvisaba unos acordes. Alguien pasaba, con un balanceo que parecía mecer la brisa del oceáno, se paraban, miraban, sonreían, comentaban, sorbo, pedían un lapicero al amo de la terraza, apuntaban descuidadamente alguna frase, algunas notas, en cualquier papel.
El sol se ponía y ahí seguían. Quizás algún día se lo tomaban más en serio y conseguían que alguien les prestara un estudio, con su piano y sus músicos profesionales. Les enseñarían todas esas canciones, ligeramente similares entre sí, pero no, esos matices que las diferencian las hacen todas geniales. El ritmo es suave, es un ritmo perezoso porque cuesta mucho levantarse. Las letras son melancólicas, pero no tristes. Echas de menos a esa garota que pasó ante tí, pues sabías cuando se alejaba que lo más posible, lo casi seguro era que no volvieras a verla nunca más. Un amor efímero, una amistad para toda la vida. En alguna habitación de un pequeño apartamento, echado en la cama, viendo las aspas del ventilador del techo marcar el compás de una noche calurosa, dio una calada a su cigarrillo y no pensó que el mundo estaría a sus pies, no lo pensó, pero debería haberlo hecho.


y este monumental himno ( ese saxo !! ) a las historias de amor imaginarias


divendres, 8 d’octubre del 2010

CATALA, A L'ATAC

Lo del título, aparte de una declaración de principios, es una figura llamada palíndromo. Por decirlo sencillamente, un palíndromo es una frase, o  varias seguidas, capicúas. Se leen en un sentido o en otro y lees lo mismo. Algún colgado ha escrito una novelita entera en palíndromo, lo cual debe ser insufrible cuando ya disponiendo de muchas palabras te cuesta encontrar qué poner nada más falta que te compliques tanto la vida. Pero puedo poner unos cuantos palíndromos sencillitos y parece que tengan hasta su gracia ( puede ser que sean una cosa amena ) :

Ámeme, mema
Sobornos son robos
La ruta natural
Roma nada, Adán, amor
Ata la lata

Lata es lo que se vuelve esto de los palíndromos despues de un ratito, no ?. Son como la sal, si te pasas, eso no hay quien se lo coma. Me gustan más los anagramas ( aparte de que Anagrama, mi editorial favorita, uso un casi anagrama / falso palíndromo para bautizar su colección en catalán, La Magrana ), que consisten en reordenar las letras de una palabra o varias hasta obtener otras. No es tan coñazo y es más imaginativo. Es como un scrabble, pero si tienes bastantes letras puedes hacer guiños. Salen cosas raritas, por eso.

Este es un anagrama del nombre de cada persona con la que he comido hoy :

Rezarán : Húndela, retabas    (curioso que salga un palíndromo también : Retabas, Sabater. )
Ya reirá : flota, gandul
Va, que querrán el Matizzz ( problema con tres z, R , pero saqué el modelo de tu coche, no ??)

Sí, estoy bastante mal. Bueeno, cuatro días de fiesta curan alguna que otra cosa.

John Barry : Quizás musicar las películas de 007 haya acabado encasillando demasiado a John Barry ante el público de a pie. Luego alguna banda sonora excesivamente edulcorada ( Out of Africa ), ya en lo avanzado de su carrera, para mí, fallos muy perdonables para alguien que compuso, aparte de The Persuaders theme, que colgué ayer, y que contiene en sus escasos dos minutos más talento que la carrera enterita de, pongamos, Phil Collins ( no aguanto a ese tío ), auténticas perlas como las dos que os regalo a continuación, evocadoras, elegantes, suntuosas. Como suben esas cuerdas en la primera, qué título ( La chica con el sol en su cabello ). Y a qué misterioso rincón de una ciudad europea en plena guerra fría nos lleva la segunda.

http://www.youtube.com/watch?v=J3LopRkEPOI

http://www.youtube.com/watch?v=HTCq3CUdJ4E

6Q empieza a tener maneras de auténtico poeta, y empiezo a pensar que sus comentarios toman forma de spin-off de este tinglado. Le pedí permiso para mostrarle ante quien no le conoce por aquí ( de manera críptica eso sí ) pero no he obtenido respuesta. Sí es curiosa nuestra progresiva coincidencia de gustos, ahora bién, puede resultar obvio que, por ejemplo, Antonio Carlos Jobim es tan objetiva y jodidamente bueno que, si no eres un auténtico trós de carn amb ulls, debe gustarte. Lo mismo de Barry ( mañana me arrepentiré de haber despachado a John Barry en unas poquitas líneas, pero volverá : ya he decidido que este blog se pare a la entrada número 2666), lo mismo de Lalo Schiffrin.

En 1989 un auténtico idiota al que conocía ( desgraciadamente no el único ) que alardeaba de saber mucho de música me avisó que se subía a Andorra ( entonces aún se subía a Andorra a por discos que aquí no llegaban ) y que si quería algo. Como era un enteradillo decidí pedirle los dos discos más estrambóticos que se me ocurrieron ( y que creo que aún no estaban editados cuando se lo pedí). La cara que puso de no enterarse de nada no se borrará de mi memoria. Los discos eran Electribal Memories de Electribe 101, y el maxi Getting away with it del supergrupo Electronic.  Electronic fue una banda de corta duración formada por miembros de los Pet Shop Boys, los New Order y los Smiths. No fue la suma de sus partes pero dejó algunas excelentes canciones como ésta.

http://www.youtube.com/watch?v=DSfjtdnUsls

dissabte, 10 de juliol del 2010

SIENTO DECEPCIONAROS A LOS DOS

Buenas noches :

No fui a la manifestación, no. Motivos : pereza, cosas que hacer, cierto respeto hacia como suelen acabar estas cosas, nulo respeto a hacer el paripé detrás de políticos muy preocupados en figurar y rentabilizar en votos tal o cual cosa.
Pierdo pedigree independentista por esto ? En todo caso, en un brevísimo inventario, éste es el cómputo de los 4 comentarios que mis entradas acumulan hasta hoy ( cochambroso pero ésto empieza a ser una obra literaria ) :

Comentarios por temas políticos : 2
Comentarios por temas personales : 1
Autocomentarios : 1

Así que entonando este mea culpa cumplimento mi obligación hacia mi extenso público. Sí, chicos, puedo fallar.

Ya en un círculo más próximo : mañana acaba el mundial y empieza como quien dice esa especie de verano real, mediados de julio, empieza a haber mucha gente de vacaciones y a hacer mucho que mucho calor. Empiezas a planificar qué hacer para que las semanas de libertad no se quemen como pasa todos los años, entre desplazamientos, maletas, y la sensación apresurada de que si no hacemos cundir esos días, estaremos un año arrepintiéndonos.
Del verano pasado tengo un recuerdo muy nítido : conseguí acabar de leer 2666, obra magna ( en todos los sentidos, más de 1.100 páginas ) de Roberto Bolaño, que llevaba dos veranos empezando y abandonando, básicamente por la desagradable sensación de no dedicarle la atención que se merecía semejante obra maestra. Os dejo en manos Googlear sobre este libro, su autor, su influencia paulatina y el abrazo unánime de toda la crítica literaria, sólo comentaros que digan lo que digan, 1. uno tiene que juzgar por sí mismo, y 2. todo lo que dicen se queda corto.
Hay libros que sirven para tumbarse en la piscina y leerlo entre remojón y visita al bar, otros requieren whisky y mesita con luz tenue, con 2666 probé ambas cosas y funcionó.

No tengo un día muy inspirado. Me preocupa que mañana debo hacer muchas cosas, la casa y tal, y puede ser que el calor, que agota lo suyo, me lo impida. Ya veremos. En todo caso sí he pensado qué es lo que debo poner de música, para que ésto se haga llevadero. Pondré Wave, grandísimo disco de Antonio Carlos Jobim, músico fallecido ( como Bolaño, por cierto ) brasileño ( no, Bolaño era chileno ), cuya obra quedó marcada irremisiblemente por la bossanova y su emblemática canción Garota de Ipanema. Juro que borraré de mi Facebook a quien me diga que no ha oído ese tema ( tranquila que haría excepciones a esta regla, previa negociación ). El caso es que ese disco ya no tiene canciones conocidas, apenas hay tratamientos vocales, y algunos temas se parecen sospechosamente entre sí : resultado , acojonante. Son menos de 40 minutos ( son los años 60, los discos eran de vínilo con su limitación de duración ), y habrá quien le llame música de ascensor, por su tempo, por su pulida producción, por su espaciosidad... pero ponlo, cierra los ojos, concéntrate, y oirás el oleaje.

No podía ser de otra manera :

Canción del día, para mañana , Antonio Carlos Jobim : Mojave ( sólo te faltará broncearte )
la de hoy quedará desierta.

http://www.youtube.com/watch?v=1fI5T5Jcp_4&NR=1&feature=fvwp
Segueix a @francescbon