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diumenge, 28 de juliol del 2013

MALA OPINIÓN PÚBLICA

Me hago fotos en blanco y negro: ergo hay que tomarme en serio
Cómo se llama eso?. Catalizador. Quizás, elemento de cohesión, tal vez. Comburente. No sé. Conjunción de estrellas. Lo que sea, pero la combinación logra que yo escriba aquí sobre dos temas que no me interesan lo más mínimo simplemente por los chispazos que ha generado su combinación.
TeleCinco: cadena televisiva española, privada, caracterizada por centrar su programación de forma exclusiva en lo más rastrero (y hacia lo más rastrero) entre lo rastrero de la sociedad. El mundo rosa. La trilogía básica del neorrealismo de esa post-guerra estirada hasta la saciedad: folklore, toreo, fútbol, famoseo venido a menos. Falta de talento. Las relaciones personales, siempre desde sus aspectos más tenebrosos y cercanos al asco y la repulsión física. Infidelidad, relaciones inconfesables, peleas, insultos, bajeza. La especialidad de Telecinco son los reallity-show. Los reality show: juntar agua con aceite con café con gasolina con baileys con agua tónica con alcohol y esperar que alguien se presente con una cerilla y una batidora. No hace falta ver muchos para saber que su apuesta no es es la de mostrar a cuatro tipos leyendo tendidos en una hamaca al sol. La apuesta fue la tensión sexual, por ejemplo, pero ya se ha demostrado que para eso está el porno que lo hace mejor, con más sentido estético y el mismo realismo. La apuesta, entonces, fue la pornografia sentimental, la ratomaquia, el acoso y derribo al enemigo hasta la destrucción (con premio en metálico, por si la bajeza necesitara más justificación). El grito, la discusión, la traición, la hipocresía.  

Lucía Etxebarría: escritora en horas muy bajas. Mucho. Cuya obra ha andado liada en acusaciones (dicen que muy fundadas) de plagio. Cuya última llamada de atención fue publicar en Facebook que dejaba de escribir, ofendida por el pirateo (y cuya respuesta en masa vendría a resumirse en un "nos la suda" muy coral, casi producto de noches febriles de ensayo). Parece que con problemas con Hacienda. Sí, la Hacienda que se escribe con mayúscula, la de las cartas certificadas que, entre menciones a leyes y a normativas, incluyen una cifra que se les debe. Pero, en fin, vamos a decir que el término "escritora" le ajusta. Pues bien, decide abrazar el dinero fácil y lanzarse a participar en un reality show de Telecinco. Sus oponentes, como es de esperar, lo mejor de cada familia. Padre renegado de un travestido que ha participado en otro reality. Hijo de torero. Participante en tertulias rosas. Modelo de segunda fila a la que el tiempo empieza a pasar factura. Misses y místers. Muñequitos de silicona en diversos modelos y tamaños. Pon en medio a una escritora. A una escritora con muchas ínfulas, de esas que a algunos les cabrean tanto. Hablar con mesura, bordeando el susurro, como enviando el mensaje de que tu mensaje grita por sí mismo, sin necesidad de decibelios. Restregar formación, o sustentarse (??) del talento. País de la envidia. Donde el más respetado es el que ha robado mucho y aún no ha sido descubierto. Vaya ojo el tuyo, Lucía.

Entonces que a Lucía le haya sido imposible la convivencia y haya protagonizado (para que yo lo haya visto) uno de los espectáculos más patéticos de inmadurez jamás contemplados solo ha hecho que convencer a esa masa (despreciable? pero masa) de televidentes aborregados de que los escritores son ejemplares raros de la especie solo aptos para estar tras una mesa ensimismados, solo eficaces contra las fases agudas de insomnio y necesariamente inadaptados. Ese es tu logro, Lucía, cerrar con candado el prejuicio y perder la llave. Poner una etiqueta y pegarla con cola de impacto, aunque sea injusto, a todo un colectivo. Lo realmente jodido es que lo único que equilibraría eso, lo único que despegaría esa etiqueta que atribuye a los escritores cualidades como engreimiento, pretensiones, volatilidad, fragilidad, es que uno de los nuestros entrara en un plató y se liara a tiros. Ja. Eso cambiaría las cosas. Pero no pasará. Gracías Lucía: tus artículos se cobrarán más caros y tu próximo libro se venderá lo suficiente. Pero lo has jodido todo. Las pocas esperanzas.

dilluns, 16 de gener del 2012

USO Y ABUSO

Hace unos días:

Lucía Etxebarría monta el pollo mediático con su pataleta a través de Facebook y su lacrimógena apelación al futuro de su hija y a la estabilidad de la economía familiar, la cual resulta severamente afectada por todos los perversos piratas que descargan sus obras. Aporta un ratio de 100 a 1 en descargas / adquisiciones. Ignora que de esos 100 algunos, bastantes, también son sus lectores, que pueden tener motivos para no pagarla, aunque estemos en esta gorrona piel de toro.
Recibe por todos lados, desproporcionadamente. Pero obtiene su repercusión.
Pasados unos 15 días, que son unos 15 días en las selvas del Amazonas, pero que en el mundo de Twitter y Facebook y las ediciones online de la prensa, son unos 15 meses, aprovecha su página en el suplemento de La Vanguardia para prácticamente hacer el mismo anuncio. Usando prácticamente el mismo razonamiento. Empleando la palabra parnasiano, para que algunos se piensen que habla de un tipo de queso. La dialéctica de la cultura minoritaria al alcance de los ricos, o de la cultura oficialista al servicio de las necesidades puntuales de los políticos de turno. Mientras, ya ha rectificado, que, viendo la actitud del gobierno entrante, la matización a la ley Sinde que parece ir a representar la SOPA, puede que enmiende su decisión de castigar al mundo sin sus creaciones. Porque también ha recibido mensajes de apoyo. Craso error, Lucía, volver a lo mismo, aunque seas de la idea de que el suplemento de La Vanguardia es otro público que los voraces cachorros de Twitter. Quizás lea algún día Beatriz y los cuerpos celestes, obra que ganó el Planeta, premio con una dotación económica que debería haberte dado para subsistir bastante bién una larga temporada. Pero uno siempre piensa algo en los escritores que lee, cómo son: Vila-Matas, reflexivo y algo tímido, Bolaño, loco y descarado, Kapuscinski, humano y generoso, Houellebecq, huraño e imprevisible. Te crees que te ayuda que te considere torpe y pusilánime ??. Eh ??.

Hace unas horas :

Hernán Casciari sólo publica un post semanal, que está algo endogámico. Pero obtiene unos 400 comentarios, y casi los responde todos. Fenomenal.

Hoy:

Muere Fraga. Ministro con Franco. Fundador de Alianza Popular. Autor de frases recordando los fusiles con los que se entró en Catalunya. Por fín. Por fín ha dejado de sufrir, vamos. 

La Vanguardia cede una página, justo la que queda entre donde normalmente (menos los lunes) están las columnas de Quim Monzó y Pilar Rahola, para que Mariano Rajoy escriba una soflama repleta de alabanzas y toda clase de argumentos reclamando (exigiendo) un puesto en la historia a semejante elemento. Claro Mariano, al lado de Franco y José Antonio,no ??. Por qué no se le entierra en el Valle de los Caídos, de paso??

dimecres, 21 de desembre del 2011

DISPAROS DESDE LO ALTO DEL CAMPANARIO

Bloggers del mundo, uníos !! No somos capaces, uno a uno, de matar una mosca, pero a ver quien se atreve contra nosotros si decidimos unir nuestras fuerzas. El proceso es fácil: todos debemos comentar cada día los posts de los blogs que visitamos, todos, y cada día. Comentarios escuetos, o largos, o torrenciales, pero de alguna manera, que serán respondidos pues quien reciba un comentario debe contestarlo o hacer referencia, y esa será una telaraña que atrapará nuevos acólitos, y todos nos demostraremos respeto mutuo, por el hecho de observar y comentar el trabajo de los demás, y de aportarle nuestro parecer. 
O puede que nos pase lo que a Lucía Etxebarría, a la que lo de comentar públicamente su decisión le ha costado un serio disgusto pues, amparados en el anonimato, ha recibido comentarios y reacciones de lo más agresivo. Analizo lo que dije ayer de ella y no lo veo insultante. No es de mi estilo y se recrea excesivamente en temas de cierto perfil. Quizás le sugeriría que investigase el proceso que le lleva de ganar un premio Planeta a no sacar más de 18000 euros en tres años por su último libro, si eso tiene algo que ver con la calidad de su obra, o con el interés que suscita, tal pérdida de lectores. Si más que quejarse de que muchos han descargado su libro no es más conveniente intentar averiguar si a esos muchos les ha gustado hasta el punto de pagar por él. Porque ciertas recriminaciones hablan de escribir (o de componer, o de pintar) como gestos altruístas, a cambio de los cuales es casi indecente esperar una retribución (pero legítimo recogerla cuando te la entregan). Una vez más, me faltan piezas en el puzzle. Si alguien más docto puede pronunciarse, lo agradecería.
Guardiola decide que ciertos jugadores que han ganado un mundial de clubes con tal superioridad y gusto estético (ergo: objetivo cumplido), merecen unas vacaciones, especialmente aquellos que deben acometer largos viajes en avión para regresar a sus países de origen. Que un club de fútbol no es ni una empresa ni una institución pública es bastante obvio. Pero que, una vez cumplido un objetivo, uno puede descansar o hacer lo que le plazca, es algo justo y loable. La cultura del esfuerzo entroniza aspectos que me parecen estúpidos. En el intercambio que es, en esta sociedad mercantilizada, una relación laboral, los límites deben establecerse claramente. Creo que muchos de los errores que se cometen parten de no cumplir esta premisa. Qué debo hacer, y de cuanto tiempo dispongo para conseguirlo. Si lo encuentro razonable lo hago. Si me sobra tiempo, tú tienes tu objetivo. Puedo quedarme en la oficina perdiendo el tiempo o puedes decirme que vaya a casa. Si lo haces, mañana puede que vuelva más contento y motivado, y piense en como cumplir mi próximo objetivo más rápidamente. Si te das cuenta que me exiges poco, puede que me exijas más en el futuro. Entonces hablaremos de las nuevas condiciones y, si las aceptamos los dos, estaremos otro tiempo con ellas. 
El modelo de Guardiola es loado unánimemente (salvo por los de siempre), pero nadie se aplica al cuento.
Todo lo contrario, el nuevo presidente no hace más que exponer tristes panoramas, no hace más que emplear la palabra todos y la palabra unidad, no hace más que buscar las cosquillas a Amaiur (con una nutrida representación parlamentaria producto del más transparente ejercicio de voto), de mostrarles poco o nulo respeto (Juancarlitros más de lo mismo), en fín, corto y pego una opinión absolutamente centrada que leo por ahí.

Si no tuviera una familia extremadamente catalana, volvería a vivir a Argentina ahora mismo. No me había pasado nunca en estos once años de vivir afuera. Pero resulta que ahora el contraste es inmenso. España se prepara para cuatro años horribles (no hablo de crisis económica, sino de aburrimiento monumental, de ausencia de ideas, de gente con corbata tomando decisiones en todas partes) y Argentina en cambio está explotando de pibes con los ojos brillosos.


dimarts, 20 de desembre del 2011

LUCIA Y, OTRA VEZ, LA PALABRA TODOS

Entre sueños que se desvanecen, me despierta a muy temprana hora la noticia de que Lucía Etxebarría va a dejar de publicar libros ante el hecho de que las descargas ya superen las ventas. Pues su último libro sólo se ha publicado en formato físico. Tengo algunos de sus libros por casa y les he dedicado muy escasa atención, en cualquier caso sí he leído muchos de sus artículos para el suplemento dominical de La Vanguardia. Me parece monotemática, algo egocéntrica, y no recuerdo una sola de sus frases en tanto artículo, esas que otro subrayaría o anotaría al margen. Pero me sorprende que haga pública esa decisión, que tiene un cierto regusto de pataleo. La red la ha aplaudido, más bién irónicamente, lo cual debe parecerle muy cruel. Puede que ella pensara en algún momento que su rendido público fuese a pedirle que reconsiderara tan tajante medida. Pues también se queja de los escasos ingresos que recibe como escritora por cada unidad vendida. No puedo pronunciarme: escribo gratis, me leen muy pocos, nadie paga por mí por lo que nadie puede exigirme en un sentido de la reciprocidad (sí puedo recibir estirones de orejas, pero son simbólicos y por lo tanto indoloros). De Lucía Etxebarría no sé que puedo esperar a estas alturas. Sé que no es tan recatada como Amélie Nothomb, sé que es prolífica, recuerdo que ganó algún premio. Pero ahora no voy a escarbar en su obra a ver si el mundo podrá recuperarse de tal pérdida. 
Hace muy pocos días conversaba casualmente sobre Corea del Norte. Sobre que allí ministros que cometían errores de gran repercusión acababan siendo fusilados. Iba a emplear la palabra ajusticiados, pero hubiera inducido a equívoco. También hablamos de la aplicación de la pena de muerte en China, silenciada en todo lo posible, pero una clara realidad para cualquier chino con tentaciones, por ejemplo, de malversar caudales públicos. Esto es así, y yo (que conozco un par de cagadas judiciales de mucho cuidado) no puedo abogar por la pena de muerte. Pero igual los europeos continuamos pensando en nuestros perfectos (sobre el papel) sistemas políticos mientras Asia prefiere gobernar el planeta desde la discreción y la ausencia de boato. En cualquier caso Kim Sung Il ha muerto, dicen los partes oficiales que cansado y estresado de tanto trabajar para su pueblo. Leo que en Corea del Norte hay 3 internautas. Entre más de 25 millones de habitantes. Hace años que sé de un tal Alejandro Cao, tarragonés que ejerce de delegado especial, comunista convencido por lo que veo. Visito su web, veo noticias algo curiosas, como la apertura, hace más de un año, de un restaurante italiano en Pyongyang, gracias a la formación de sus cocineros en Italia (con escasa modestia manifiestan que sus cocineros ya son tan buenos como los italianos: no sé). El mundo tiene esos rincones (no pequeños rincones: Corea del Norte es un país de unos 120.000 km2. 
Quizás esa es la imagen: sentado en una avenida desierta en Pyongyang, en la pose oficial establecida por las leyes del país, leyendo un libro de Lucía Etexebarría, o lo que de él haya dejado la censura norcoreana. Mientras las cuerdas sintéticas parece que quieren volver a acercarse, pero se alejan.


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