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dijous, 5 de gener del 2017

DEGUSTACIÓN

Solía pensar que era imposible que hubiera buenas nuevas canciones. Que las combinaciones de notas (las primarias, las que apelan a la inmediatez pop) estaban agotadas y que eso condenaba a la humanidad al plagio permanente y apelaban a la copia o al plagio como única fórmula de continuidad. Puede que en ese momento no me planteara la posibilidad de la sofisticación, de la complicación intrínseca a buscar combinaciones más intrincadas o, simplemente, eludir la simplicidad sacrificando el consumo rápido por la degustación más calmada.
Como muchas veces, me equivocaba. La sensación de que las estrellas del firmamento son menos o incluso de menor valor artístico que hace un par de décadas es absolutamente falsa. Diferente es que los canales de difusión han dejado de ser masivos y que el espectro de elecciones posibles ha difuminado, con muy pocas excepciones, la posibilidad de acceso al estrellato. Además, que 2016 ha sido un año funesto para ese firmamento. Bowie, Prince y Cohen son un bagaje excesivo, una cruel coincidencia y una odiosa aplicación del desequilibrio estadístico. Necesitamos sustituir tres estrellas del máximo rango y no hallamos candidatos a reemplazarlas. 
Pero yo no voy a hablar de la post-verdad. Ni de un nuevo paradigma, otra vez. No tiene demasiado sentido aludir una y otra vez a lo mismo, pues ni la individualidad del hombre post-crisis ni el absurdo colectivo que vuelve locos a los estudiosos de la estadística (los que decían que Trump no iba a vencer, por ejemplo, que puede que digan en poco tiempo que los franceses no van a entregar el poder a Le Pen) pueden explicar ciertas cuestiones más mundanas.
Como el uso del sample.
Ejemplo número 1: Los Isley Brothers arrancan con fuerza en una canción. Un ritmo con regusto caribeño que evoluciona con guitarras más occidentales. Una especie de fusión que debe más de lo que parece al jazz-funk. Pero, en el fondo, devastada por una interpretación vocal endeble, repetitiva, desprovista de fuerza y debilitada tanto por el abuso del falsetto como por el efecto de reiteración, con el colofón de un solo de guitarra de duración injustificada y excesiva tendencia al lucimiento vacuo. Un oyente de hoy en día da por finiquitada la canción a los dos minutos y medio, en cuanto el solo se apodera. Y se va a por otra cosa.

¿Qué hace Kendrick Lamar con la estructura de la canción? Usarla a su antojo y beneficio.
Ecualizar esa parte atractiva de la canción y aderezarla con sus entradas vocales. No debería ser otra canción, si nos atenemos a la estructura. Pero el uso de la voz desgarbada pero atractiva de Lamar desvela su descaro. No hay nada que hacer con la pista vocal original ni con el solo, pues se aprovecha la parte que interesa. I es otra canción. Y su desarrollo posterior lo demuestra: los parones, los arranques, ya son Lamar sobre una base que ha tenido el buen gusto de adaptar, y también la oportunidad de mejorar de alguna manera. Legítimo, sin duda, indiscutible, más cuando Lamar abandona a partir de cierto momento el tema original y se entrega a la experimentación sonora, demostrando a todo el planeta que, también en algo que podríamos denominar "apropiación" hay que apreciar el gusto. Kendrick Lamar, como Frank Ocean, es un músico que empieza a trascender de sobras el género que se le ha asignado.

El caso con Hall & Oates y The XX es diferente. La versión del clásico con la incorporación vocal de Cee-Lo Green resulta espectacularmente respetuosa, incluso parece razonable ceder al poderoso registro vocal del de Gnarks Barkley, pero todo el espíritu del tema original se mantiene incólume. Hablamos de un clásico de soul blanco, una pieza con un arranque irresistible aunque asociada a esa extraña época de mediados de los 80, la del deslumbramiento con el yupismo y la ceguera de la cocaína. The XX, decididos a incorporar la luz a sus nuevas canciones (han dejado de ser post-adolescentes pendientes de su acné y de conservar la solidez del negro de sus atuendos para ser estrellas incontestables de un mundo alternativo al que no le repugna el hedonismo), han usado un sample bastante reconocible para el puente de On hold y seguramente hayan despistado a más de uno. Ello y el relativo relegamiento de uno de los elementos claves de su sonido (el punteo triste de la guitarra de Romy) pueden desconcertar a su público más fiel, pero es bueno en términos de carrera creativa. Demasiada relación entre sus dos primeros discos (aunque el segundo ya mostraba detalles de producción que hacían presagiar un cierto abandono de la obstinación por lo mínimo) les obligaba a dar un paso en algún sentido para su inminente tercer disco. Lógicamente habrá quien no lo comprenda.




diumenge, 4 d’octubre del 2015

Y15W36: IMPULSO CREATIVO

Baria: ¿devolviste esa camiseta de uniforme?
¿Es Jamie XX más feliz ahora mismo que Baria Qureshi? ¿Hay manera de saberlo? ¿Hago demasiadas preguntas últimamente?
Baria Qureshi, leí hace ya algunos años, se vio abrumada por la enorme repercusión del primer disco de The XX, y, en algún momento, que no alcanzo a concretar, entre su publicación y alguna de las giras de presentación, en que intuyó que aquello iba a ser grande, decidió abandonar la banda. Sorpresa. El trío fue antes un cuarteto. Poco más se supo de ella, nada, por mi parte, y quizás, el tiempo dirá, algún curioso con ganas de perder el tiempo y con escasa inspiración se dedique a buscarla en el futuro, a encontrarla, sea convertida en ama de casa, sea un músico contento con una menor dosis de celebridad, y le haga esa pregunta clave que esclarece tantas cosas: ¿te arrepientes de haber abandonado la banda?
Lo que está claro es que Jamie XX no siguió el mismo camino. The XX se han convertido en un referente de la equidistancia entre el mainstream y la pura vanguardia. Un punto idóneo de ese universo opuesto respecto al que tantos dudamos a veces. Es mainstream Britney Spears. Oh yes. Es Toxic una espectacular canción dotada de ritmo, empuje, trucos de producción novedosos. Oh también. En el otro extremo, nadie duda de Red House Painters o Throbbing Gristle. Bien: The XX han adquirido ese prestigio de dignificar a quien colabora con ellos y no dejarse arrastrar hacia los lodos por mucho que a veces manifiesten gustos alejados de la pureza. Que jodan a la pureza (por cierto: muchas ganas de hincar el diente al próximo Franzen) y que viva el mestizaje. Jamie XX, factótum del sonido del grupo ha mantenido una relativa ubicuidad desde que se publicó Coexist, especialmente por lo relacionado con su condición de DJ. No es tan habitual: los DJ no integraban directamente una banda pop, era más bien al revés. Algún músico recibía una invitación a reflejar en una sesión sus influencias. Pero Jamie XX no se distancia de esa condición. Más bien parece que sea ésta la que posibilite su brillante aporte al sonido de la banda. Hace unos meses ha publicado In colour. Disco que ha recibido enormes aplausos de los críticos, a muchos de los cuales les va de perillas esa condición de Jamie, puesto que pueden aplaudirle y seguir siendo snobs, o criticarle y ascender a mega-snobs. Así es la crítica musical en muchos sitios, pero, y los que hemos seguido el NME y el Melody Maker (que fueron, hace décadas, publicaciones diferentes y prácticamente enfrentadas) podemos alzar testimonio, especialmente la británica. Pues los ingleses han renunciado a encontrar los nuevos Beatles y se contentan con los nuevos Smiths, los nuevos Housemartins, los nuevos Oasis y, cualquier día, los nuevos Coldplay. Respecto a Jamie XX otra vez unanimidad: el disco será casi seguro uno de los cinco mejor valorados del año y he de decir que con merecimiento, aunque sea un disco cuya variedad haga resentir su condición unitaria. Nadie tome esto como una crítica: me encantan los discos que renuncian a tener una uniformidad que los allane.

Pero Jamie XX ha conseguido demostrar capacidad de adaptación a prácticamente cualquier género, incluyendo el trance o el breakbeat y excluyendo las baladas soul (gracias), y ello implica que el disco carezca algo de sentido de la unidad, cosa que lo aleja del subgénero discos que te cambian la vida aunque, seguramente, conocedor de los entresijos de este mal y cruel negocio que es la música post Napster y post EMule, sepa que ya va a haber muy pocos discos que puedan alzarse con tal calificativo. Jamie XX ya debe acercarse a la treintena. Ya ha superado, seguramente (facturas de caros dermatólogos pagadas con el sudor de un par de horas de sesión) el acné que infestaba su cara allá por sus comienzos. Ya ha decidido qué peinado le sienta bien y le hace dejar de parecer un adolescente escondido tras una maraña de pelo rizado. Ya viste otros colores diferentes que el negro uniformado que escondía a la banda allá por el 2009. Ya ha publicado su disco en solitario, y los dos componentes del grupo le han ayudado colaborando en él, de forma visible, pero no ostentosa, no han buscado un protagonismo que le eclipse. Que nadie piense que la banda se resquebraja, pero tampoco que nadie interprete que el sonido de In colour va a determinar el de futuros discos del colectivo. Parece, la relación entre los miembros es ideal. Jamie no es el artista haciéndose la prima donna, despreciando a los compañeros y diciéndole al mundo no sé que coño harían estos pringaos sin mí. 
Para que nadie me acuse de usar artículos del cajón con tal de rellenar la cita semanal: este mediodía recibí algo parecido a un estímulo provocador. Desde allende el Océano. No sé si Sumisión es ese aburrido panfleto. Sé, y quedad avisados de que me gusta tanto el planteamiento que voy a hacer, que pronto voy a usarlo en otro ámbito que, como Jamie XX, como el vilipendiado Cercas o Franzen, Houellebecq es un escritor a la búsqueda final de cierto momento. El momento en que, sentado en un sofá, en una terraza frente al mar, en la taza del WC, el lector, el oyente, se enfrenta en soledad a su obra. Ese momento es crucial. Los dos, creador y lector, emisor y receptor, están unidos por el texto, por la música, por la obra. Si todo va bien nada entorpece esa relación. Quien emite no sabe quien va a estar al otro lado: puede imaginarlo, pero jamás está seguro al 100%. Quien recibe está en clara ventaja: normalmente ha elegido a esa obra frente a otras. En ese momento puede experimentar muchas sensaciones, que incluyen indiferencia y repugnancia, y estas ni siquiera tienen porqué ser definitivas. El lector lee las palabras y puede que piense que algunas parecen escritas para él. Sabe que no, pero está dispuesto a ampliar el rango: para gente como él. Sopesa, interpreta, piensa, compara, puede que haga que sí con la cabeza, o que no. Puede que lo deje todo para otro momento que nunca llegue a producirse. Ese momento, ya no digo si muchos de ellos se suceden, es el que persigue el creador: el improbable intercambio íntimo (que el creador solo experimentará en actos promocionales concretos o en la cuantía del cheque de sus royalties), el certificado intransferible de que su globo-sonda ha llegado a su destino.


dissabte, 15 de setembre del 2012

LA GUARDIA BAJA

Pues hoy sábado no tenía muy claro lo de poder publicar. La temporada futbolística de mi hijo se inicia con amistosos: tres o cuatro horas de obligaciones de delegado de equipo que ejecuto con rigor y sudor. Pero como he sido educado en la reciprocidad y la generosidad, veo un comentario curioso de un nuevo seguidor, y digo, va, espabila, pon unas cuantas líneas antes de reseñar la relectura de Monsieur Pain, que será un día de éstos, o de hablar del nuevo par de excelentes discos de nuevos artistas descubiertos a base de eso, de llenar el teléfono de música para tener algo que combinar con mis escuchas exhaustivas de Coexist: vaya, otra virtud de la obra de The XX: ser un pretexto de acompañamiento idóneo para encontrar otras músicas. Joder, que me voy por ahí. Bienvenido, Alex Azkona y tu www.cafekubista.wordpress.com a esta ínfima, y digo yo, ridícula, (pero espero que pronto se me contradiga), esquina de un mundo con muchas esquinas en que la has elegido aunque sea un rato. Dormía: por eso tardó el comentario en ese trámite automático de aprobación. Ale, señores, leamos a Alex que me parece que tiene una longitud de onda bastante afín. Leamos y disfrutemos la última semana de verano o la última semana de invierno. Muerte al aburrimiento.

dimecres, 29 d’agost del 2012

THE XX: COEXIST

¿Voy a cortarme ahora tras haber descubierto tan francamente las cartas?. Nah. O sea, no me gusta para nada mostrar este sentido del oportunismo, y esto está tan lejos de ser una especie de semanario de actualidad como sea posible: pero el segundo disco de los XX se publica el próximo 10 de septiembre en Europa. Y no sé cuantas veces es necesario oír un disco para considerarlo una maravilla. Más bien no sé cuanto tiempo ha de pasar para apreciarlo con la perspectiva suficiente. Hay que tomar el riesgo y hay que exponerse a ser pulverizado por expresarse como un fan antes que como un objetivo criticista. Mejor que el primero. Casi. Pero porque el factor novedad, la construcción e identificación del sonido propio sólo es posible conseguirla una vez. Si uno pudiera invertir el proceso, si ese fuera el primer disco, el escándalo sería exactamente el mismo. Cortes que empiezan a capella y parecen lanzarse a la pista. Ritmos esplendorosos al lado de temas que parecen grabados en dos lugares de la tundra separados por varios cientos de kilómetros. A dos voces, claro. Soul del siglo XXII junto a guitarras de los años 50, petrificadas. Las duraciones de las canciones, siempre perfectas, sólo una superando los tres minutos y medio. Los finales: otra marca de la casa, esto de saber finiquitar las canciones tan arrolladoramente. Productores y compositores amantes del filtro y del fader: sentaros a tomar notas. Insisto, y ya acabo, que esto es sólo un conato de regreso. Saber que Angels  es una maravilla con los BPM tendiendo a 0 y que Chained, al lado, gravita hacia el lado contrario, hacia, casi, un levantamiento de brazos cercano al deep house y a los bajos huidizos de los Blue six o Miguel Migs, y ver que ese emparejamiento es ejemplar, me hace entrar dudas: si es un disco tan inmediato una apuesta hacia la eternidad. 

divendres, 20 de juliol del 2012

dijous, 19 de juliol del 2012

SINDROMES A GO-GO

Ya es el momento. Hace pocos días que The XX han colgado una canción de adelanto del álbum que van a publicar en unas semanas. Cantada por la voz femenina, con una guitarra lejana al estilo de alguno de los cortes más oscuros del primer disco, en un tiempo prácticamente gélido. Es decir, en función de esta canción es previsible que no haya una evolución muy radical de su sonido, y que se mantengan fieles al sonido mostrado en el primer álbum. Peligroso, entonces, porque veo pocas posibilidades de alcanzar semejante hito, y ya veo a los críticos (veo nítidamente a los críticos ingleses) destripando el difícil segundo álbum y hablando de inmovilismo sonoro y de composiciones que no están a la altura. Del síndrome Terence Trent D'Arby por lo del segundo disco y del síndrome Pimpinela por lo de las canciones a dúo. Lo aventuro todo, me tomo esa molestia por el enorme respeto que The XX me merecen, y que me resulta algo complejo justificar.
El disco en cuestión, ese magnífico primer disco, se presentó en una etapa algo complicada para mí a nivel personal. Fusiones y adquisiciones y sinergias. Conducía de noche, de vuelta a casa, por calles tristes y solitarias. The XX me acompañaban porque su disco se ajustaba, casi a la perfección, a la duración del recorrido. Yo respetaba el orden del disco, así que Intro significaba arrancar el coche y abandonar un oscuro polígono con calles por las que nadie andaba.


Se ha de ser valiente para empezar una carrera discográfica con una canción llamada Intro. Y que ésta sea instrumental dentro de un disco donde muchas canciones son vocales y cantadas a dúo. A dúo chico-chica. Lo de mocosos de apenas 20 años ya lo dije demasiadas veces. No lo de la expresión que parece taciturna pero en realidad es tímida. No lo de las fotos promocionales siempre en escenarios umbríos y con las cabezas gachas. Con la misma cabeza gacha del niño que mide 1:95 con catorce años y pide perdón por conquistar todos los rebotes bajo la canasta.
Tras ella, una guitarra tímida y casi satiesca, en la medida en que una guitarra puede ser satiesca, daba entrada a una de esas líneas de bajo que solo se puede tocar descorriendo la cinta del bajo al colgárselo: haciendo que el instrumento descienda hasta las rodillas y no haya más remedio que encorvarse ligeramente para alcanzar todas las cuerdas. Era sencillo y era efectivo pero por debajo había muchas más cosas.



No sé la de veces que hablé de Crystalised. Del sonido que la abre, que resumiría en breves segundos el equivalente a cuatro o cinco capítulos de Twin Peaks. De como vuelve, pasado como un minuto, para arropar la primera respuesta de la voz masculina. De, otra vez, esa guitarra simple, esa guitarra que parece ir a fallar una nota en cualquier momento, mientras el ruido vuelve. Del arranque final, casi en falso, que permite ralentizar la canción como si de un giradiscos que se desenchufa de la corriente, de golpe. Qué bien sabían acabar las canciones de este disco, cojones. Daba para una teoría sobre muchas canciones que acaban absurdamente con un estribillo perdiéndose en el silencio.


Había otras canciones, sí, todas magníficas. Cuando el camino ya no permitía retorno: cuando descendía por las suaves cuestas de Montjuïc y veía la ciudad extendida, iluminada. La guitarra tenía otro tono: un tono que dice Morricone y Barry y Chris Isaac y los Shadows. El eco triste y la búsqueda de refugio.


Momentos nocturnos. Las calles, el tráfico, los semáforos, la gente metiéndose el dedo en la nariz en el coche al lado. Otra vez las guitarras de la pradera. El eco, el eco triste del que ya hablé, el de la pradera y la calle llena de gente que indica que la vida, otra vida, es posible. La caja de ritmos casi mínima, el punteo que cobra esa vida, que casi es funky, que es muchas palabras extrañas a la vez, upbeat, uptempo, dubstep, antes de acabar, con esa dignidad tan propia.



The XX son portada de RockDeLux: doble portada, porque ese número de verano es el que permanece más tiempo en los estantes del kiosco. Son una chica poco agraciada y dos chicos con pinta de no haberlo aprobado todo tampoco este año. Publicarán un difícil segundo disco sobre la segunda semana de septiembre (quizás, el 11) y, aunque la única canción que he oído no ha calado en mí con la fuerza con que la hicieron las once del primero (todas hubieran podido estar aquí, todas), nada podrá quitarles el significado de este disco. Nada podrá quitarles esa web que han mantenido mientras han grabado el disco www.xx-xx.co.uk, un sitio donde han colgado todo lo que les ha gustado o influido en el proceso de grabación. Otro sueño húmedo que podría considerar como una obra más de ellos: una especie de enciclopedia musical en la que reto a cualquiera a que encuentre menos de diez maravillas completamente desconocidas.

No sé que diré en septiembre: no sé que opinaré del resto de las canciones. Qué sentido tendría esperar, en cualquier caso. Mi opinión sobre este primer disco no cambiará, jamás.


dimarts, 7 de febrer del 2012

EL PELO DEL ACTION-MAN

Coincido con John Self en el escepticismo sobre Kanye West. Figura a la que, como a otros cortados por el mismo patrón, normalmente ignoraría. Maldito día en que George Michael (o Craig David, no sé quién sería primero) popularizó ese horrendo corte de pelo, inspirado en el Madelman o el Geyperman o el Action-Man, con la raíz del cabello escrupulosamente cortada, con finas barbas y bigotes que desafían el pulso al afeitarse. Que luego ha sido imitado al alimón por miembros de bandas latinas, garrulos de discoteca, y toda esa serie de cantantes de estilos indefinidos (crossgenring, toma palabreja). Pero el caso de Kanye West me parece muy extraño: el suyo aún es de los pocos discos (y los otros son en su mayoría reediciones de albumes clásicos) a los que la reputadísima www.pitchfork.com le ha clavado un 10 sin contemplaciones. Ya hace un tiempo, y sigue ahí. Con lo cual el efecto de una primera escucha esplendorosa se diluye. Sigo sin entenderlo, y gracias a John Self no me siento único en esa soledad, la del oyente que hurga y hurga desorientado en un disco en busca de la genialidad que alguien encontró y tú no. 
Para ponerle un 10 a un disco tiene que ser algo muy especial. Si eres crítico más te valdrá que nadie pueda acreditar que mantienes vínculos de algún tipo con sus autores. Si eres, como la mayoría aquí, meros usuarios, meros oyentes, los discos se arremolinan en busca de esa nota en función de parámetros erráticos y caprichosos : qué hacías cuando lo oías, cual fue la impresión de la primera escucha, qué momentos particulares de tu existencia marcaron sus canciones.

Algunos discos que merecen un diez, para mí, y sus motivos, cuando éstos pueden ser confesados :

Electric light orchestra : Out of the blue. Pasado un tiempo leí en el Vibraciones que ese disco doble era la cumbre melomaníaca y enfermiza de un Jeff Lynne empeñado en plagiar a los Beatles. Primer disco doble que hubo en mi casa. Lo compró mi hermano tras el éxito de Livin' thing. Catorce tiernos añitos, cuando oigo el ritmo de Turn to stone apoderarse progresivamente de los altavoces, aún me veo cantando con la carpeta en la mano. Imposible borrarlo de mi memoria.

Bob Marley & The Wailers : Survival. Hace días ya hablé de él. En justicia, cualquiera de los últimos cuatro discos de estudio de Marley deberían estar aquí. Inabarcable, y de los primeros discos que compré con plena conciencia.

Getz-Gilberto : Getz-Gilberto. Pocos discos te envían directamente a un mundo de playa, bikini, glamour, y atardeceres en que refresca algo. 

The Human League : Dare!. En el año en que se publicó, un hito absoluto. Por qué envidiabas a Phil Oakey, si iba maquillado y llevaba un flequillo ridículo ??. Por qué ??.

Soft cell: Non-stop erotic cabaret. Absenta y calles del Raval cuando cualquier yonki podía amargarte la tarde. Las camisetas de marinero nunca serán lo mismo tras ese disco.

The sabres of paradise : Haunted dancehall. Descartados otros albumes de la época por el cúmulo de samples, éste es el auténtico tributo de la escena electrónica inglesa a una de sus influencias suficientemente reverenciadas : el dub.

Goldfrapp : Felt mountain. Veo la nieve y la carretera.

The XX : The XX. La sorpresa que uno nunca espera. Nocturnidad total.

Air : Moon safari. La tormenta perfecta. París, la paternidad, cierta electrónica orgánica.

Radiohead : OK computer. La siguiente tormenta. La electricidad, estática y dinámica. La reescritura del blues, la reescritura de las nanas, la reescritura de las operas-pop de 6 minutos.

Kruder & Dorfmeister : DJ Kicks. La pura investigación en el sonido, todo lo que merecía ser salvado del drum'n'bass metido en diez minutos de un disco, pero aún había más.

Quedaron el el tintero para otra ocasión: Behaviour de Pet Shop Boys, Transformer de Lou Reed, London calling de The Clash, The river de Bruce Springsteen (sí), e hipotéticas recopilaciones nunca acabadas con las mejores canciones de Depeche Mode, Pulp o Scott Walker. Y muchos otros.

divendres, 30 de desembre del 2011

LA CONSTRUCCION DEL NUEVO MURO

Estas fechas.
Fechas que, si la nueva organización del calendario orientado a la PProductividad no altera, seguirán siendo año tras año objeto de otra más de las divisiones de opinión a la que parece irrevocablemente destinada nuestra cultura.
Y resulta curioso que quienes las defienden usan prácticamente los mismos motivos que quienes las detestan.

Trabajar menos.
Pasar más tiempo con la familia. Voluntariamente o por compromiso.
Recordar a los que no están.
Darse algún capricho.
Gastar más de la cuenta.
Comer más de la cuenta.
Beber más de la cuenta.
Salir a ver la ciudad iluminada.
Pasar frío.
Hacerse propósitos.

Parece que todo esté hecho a la medida del tipo de cosas en las que no conseguimos ponernos de acuerdo, algunos. Porque todo puede lo que es entrañable puede ser cursi y todo lo que es relajante puede ser aburrido. Simplemente dando un paso más.

Sobre mí.

No puedo decir que esté definitivamente a un lado o a otro. Dependería del año. Pero porcentualmente siempre he estado más cerca de estar a favor. Si resulta que no nos gusta disponer de nuestro tiempo y estar con nuestra familia, no sé que hemos hecho de nuestra insistencia, salvo esa enorme hucha de esfuerzo y sacrificio que tanto les gusta idealizar a las derechas (pues siempre hay algún beneficiado de ese esfuerzo y ese sacrificio). Fiestas que se han vuelto laicas, lo que seguro las ha mejorado, pues las despoja de ese regusto sórdido con el que el catolicismo lo pringa todo. Este año me gustan las fiestas, por supuesto, y me costaría recordar cuándo no me gustaron. Qué coño, quitémonos la máscara y dediquémonos a los que aún andamos por aquí, aunque sea tocando los cojones. Mariah Carey y los Wham le dieron sentido a sus carreras por popularizar nuevas canciones de Navidad. Sólo eso, no nos pasemos.

Por si mañana no toca, ya sabéis. 2012. Que nos dure un tiempecito medio presentable.


dimecres, 14 de desembre del 2011

ODIAR EN TIEMPOS REVUELTOS

Fases en avance de cierta auto-terapia inflingida, cortesía parcial de 6Q : no manifestar aversiones, no destilar vitriolo, no supurar bilis, evitar el ensañamiento.
Avance no significa superación, para nada. Igual que existen los atajos, tal como en el juego de la oca, existe esa casilla cerca del final, la que te envía al principio. Así que sin hacerse ilusiones.

Camps. Urdangarín. Juancarlitros reprobando comportamiento poco ejemplar. Rajoy. 759 millones. Mourinho. Merkel. El aparatoso despliegue navideño. El nuevo sistema operativo de BB. La Esteban. 

Dios mío, dame paciencia pero ya.

No sé que traman The XX. Puede que su segundo disco, por la cuestión de las reglas no escritas (las que tienen excepciones como The bends), acabe siendo un bluff insufrible, a medias entre dos situaciones previsibles, fans que quieren más de lo mismo contra fans que esperan evolución razonable. Yo tardé en comprender Black Cherry. Lo confieso, tardé demasiado en comprender que también hay discotecas en la alta montaña. A las que ir a ver qué tal se baila sin tacones, con las UGG Australia. Pero el blog, la web, lo que sea que se han montado en, repito xx-xx.co.uk, que no sé que hacéis aquí cuando allí está todo, la gelidez y la sensualidad, el vicio y la candidez. Las fuerzas y las debilidades. Las amenazas y las oportunidades. 


dilluns, 28 de novembre del 2011

LA PALABRA TODOS

Debería ser más meticuloso. Leer más veces los post antes de colgarlos. Por deformación profesional, diría que auditarlos. Pero no. Comprobar la correlación de los tiempos verbales en las frases. La puntuación. Los acentos, las tildes diacríticas. La reiteración de ciertas expresiones, la de ciertas coletillas. La duplicidad de argumentos. El uso a veces gratuito de ciertos términos cuyo estricto significado igual sería incapaz de explicar. Las bromas privadas, las casi onanistas, las diatribas contra los gustos antagónicos en ciertas cosas, que puede ser que en otras sean gustos complementarios. O sea, que hay alguien del PP y del Madrid al que puede gustarle Bolaño y los XX y The Wire, pero que se ofusque, o se enfade, o se contraríe, cuando no perdono esas primeras condiciones y las considero excluyentes. Entonces, zas, borra esta dirección de sus favoritos, si algún día lo estuvo, y restablece cierta cruel reciprocidad, basada en el justo equilibrio de dar y recibir, de sembrar y recoger.
Lo que ocurre es que no sé que sería lo que saldría de un proceso depurativo tan minucioso. Seguramente algo con lo que me costaría identificarme, quizás con posibilidades de que alguien más lo leyese. Apunto he estado de titular (siempre hay títulos alternativos, palabras y párrafos, de todo) este post "ayayay". Seguido y en minúsculas. Porque desde el día 20 pasan cosas raras. El Barça pierde un partido de forma estúpida, por ejemplo. Pero muy posiblemente eso sea la punta del iceberg. El próximo presidente mantiene un silencio incómodo (aunque a mí me resulta todo incómodo de él, silencios, palabras, cánticos, todo), mientras sus medios afines habituales (pronto surgirán más, esto volverá a ser un país de amiguetes, si es que dejó de serlo) ya se llenan de loas y alabanzas por doquier, aplaudiéndole incluso antes de empezar a hablar. Uno en concreto ya ha soltado una soflama sobre la importancia de la palabra todos. Yo ya dije, y como no me solazo tanto en repasar mi obra anterior, no sé exactamente el qué, algo sobre Rajoy y españoles todos. Que puede que sea la frase que oía en casa mientras jugaba con algún cochecito en el comedor familiar mientras la madre tenía puesta la radio. Que actúe (no menciono más a Proust) como el percutor de la memoria a largo. Con voz lánguida, en un castellano con un voluntariamente castrado acento gallego.
El Barça pierde. Los socialistas se desmoronan. ERC, ya casi nada se sabe de ellos. Mas (que me hace declararme minimalista) que saca pecho y dice que si ahora hay que ser de derechas, los catalanes seremos los mejores de derechas, faltaria més. No, no lo dicen sus palabras pero sí sus actos. Una reforma laboral que pretenderá introducir la posibilidad de reducciones salariales. Mientras parece que el frío quiere aparecer, que hay que desterrar ya la manga corta.
Me pasé de emotividad en el post sobre mi hija. Eso hay que corregirlo. También fue excesiva la brusquedad de mi comentario por que John Self pusiera Strings of life como aderezo sonoro al hablar de makina y bakalao. Su excelente educación le empuja a argumentar, lo cual me deja sin palabras ( expresión que, seguro, he repetido demasiado aquí). Mucho desaparecido, antiguos bloggers que han adoptado una pose pasiva, que me dejan a mí el testigo. Cuando yo no puedo correr 400 metros ahora. He desayunado fuerte y ayer moví un montón de cajas y las piernas no responden, y me cae esa enorme responsabilidad, la de dar palmadas para que nadie se duerma, la de tirar de tanta gente. 

The XX han montado un magnífico y curioso blog: xx-xx.co.uk. Donde ponen al día de su existencia y sus experiencias mientras andan con su segundo disco. Cuelgan música que les influye y están demostrando un excelente gusto, tan excelente como dispar. Cuelgan cualquier cosa, imágenes, frases inconexas, puede ser que un día pongan un color en pantalla, plano, y digan que su inspiración del día es el pantone 314. O el estampado de una cortina o de un papel pintado en la habitación de un absurdo hotel de mala muerte. Cómo no voy a permitirles eso, si yo considero que la clave de la música de los últimos cinco años está en el ruido de fondo que empieza en el 1:05, para subir de tono en el 1:17, en Cristalyzed. Que puede que sea un truco de producción, pero que dice muchas cosas, que las palabras no pueden. A The XX se lo permito todo, y los recomiendo con todo el entusiasmo. Quizás anden cerca de los 25 ya, pero siempre serán cuatro mocosos (no sé si siguen siendo tres), opinión irrebatible de este que os escribe, que aman la música, transmiten ese amor, y ya puede ser horrible lo que graben de ahora en adelante. Me da igual, y no lo harán peor que Björk, seguro. Segurísimo.

dijous, 10 de novembre del 2011

SODENBERGH, CRONENBERG, Y LOS CHEQUES EN BLANCO

Joder, lo que me gustaría ser como John Self. Que tiene la capacidad de abstraerse y hurgar entre poesía hasta encontrar alguna que nos hace escapar de este mundo, de este mundo de primas de riesgo y fondos de rescate, este mundo de sortilegios indescifrables, pero cuyas soluciones convergen: nada será como antes. Pero algo dentro o fuera de mí no me lo permite. Llevo horas diciéndome a mí mismo que algo quedaba pendiente en un post de los últimos días. Aquel en que recriminaba las infinitas torpezas del gobierno saliente. Como se dice, todas hieren, la última mata.
Nunca le perdonaré que, encima, hayan dado al PP el mejor de los pretextos para sus primeras acciones, para las que harán más daño pues mucha gente (ilusos) se arrepentirá de haberles votado, meras semanas después de hacerlo: tenemos que hacer estos recortes porque nos lo hemos encontrado todo peor de lo que pensábamos. Con esa patente de corso, que encima justificarán con huyeron a la desbandada y lo dejaron todo hecho un asco, adiós prestaciones, más recortes, adiós políticas sociales.
Lo sé por la escena de Michael Douglas en Traffic de Steven Sodenbergh, donde el antecesor en su despacho le habla de los dos sobres que se encontró en el cajón.
Y lo sé tal como sabía Christopher Walken lo que pasaría, cuando le daba la mano a Martin Sheen en La zona muerta de Cronenberg. Veo a Rajoy, estólido e inexpresivo (pero satisfecho y borracho de poder) dirigiendo una mirada perdida a la cámara, con una vaga expresión del que diría españoles todos. 
Paro de escribir, y pienso cómo no vamos a hacer nada, como toda la @spanishrevolution es eso, una cuenta en Facebook o en Twitter (por qué no puedo con Twitter ??) dando voces al vacío, como esos altavoces que imitan voces de rapaces para ahuyentar a las palomas. Paro de escribir un poco despues de pensar que no debería poner la palabra miedo, que es una palabra que se lee pero a la vez se huele. 



dijous, 20 d’octubre del 2011

TODO MENOS LA CHICA

Cuentan que se pusieron su nombre inspirados por ciertas tiendas en el Reino Unido, enormes almacenes donde había azafatas ofreciendo degustaciones y haciendo demostraciones, que publicitaban que podías comprar ahí Everything but the girl. Todo excepto la chica.
Hacia los medios 80 (un poquito antes : digamos 1983) , domesticado el punk, etiquetada y clasificada la new wave, con el tecno-pop (sin h, aunque luego se optó por denominarlo synth-pop) dando sus últimos coletazos (ergo, con los grandes grupos empezando a sobrevolar otros territorios menos limitados), hubo una especie de fogonazo de regreso a una especie de sensibilidad. 
Sensibilidad sumamente difícil de definir : ahí había una mezcla sumamente bastarda e impura de influencias dispares, la música francesa (onda cantautores algo retorcidos, onda cantantes mega cool como Françoise Hardy), el jazz más melódico, cierto bucolismo, cierto minimalismo (producciones toscas y ásperas que hoy justificaríamos como lo-fi), soul oscuro, el movimiento mod, cierto aire groovy, cierto aire (o humo) caribeño, cierto aire brasileño (sin bikinis ni playas, this is UK!) algunos trompetistas con sordina, aquí algo de regusto a pana y a post-hippismo, allí algo de existencialismo. No fueron muchos grupos : algunos discos de The Style Council en su onda más marxista-leninista, algo (poco) del espíritu más urbano de los Dexys Midnight Runners , Weekend, The Gist, los Young Marble Giants, y Everything but the Girl, dúo formado por Ben Watt y su pareja (en algún momento, quizás aún, esto no es el Hola...), Tracey Thorn, cantante de físico poco agraciado y de voz privilegiada, que ya había colaborado con alguno de los otros grupos, convirtiéndose en la pequeña musa de ese minúsculo movimiento, hecho que ya es revelador por sí solo de su escasa trascendencia. 


Pero Everything but the girl decidieron sobrevivir. Decidieron no ser un grupo de un solo disco (o un solo disco con cierta repercusión) como la mayoría de sus compañeros de movimiento (los Young Marble Giants, ejemplo paradigmático de convertir un solo disco en una carrera). No sé si lo decidieron, o, quizás, su sincero amor por la música les impidió resignarse al ostracismo y a la eterna repetición del mismo disco hasta la extenuación. Pasó que, dejando de ser arropados por un movimiento, sus discos eran lánguidos y se acercaban al folk más pastoril, a una especie de tierra de nadie donde querían ser indies en medio de un mundo donde lo indie era lo que hacía ruido.
A diferencia de lo que sería previsible y acostumbra a pasar, su tesón les va a resultar recompensado. Tracy Thorn pone su excelente voz en 1994 en un par de canciones del segundo disco de los Massive Attack. Pero lo mejor para ellos está aún por venir. Hacia mediados de los 90 un tema de uno de sus cada vez más acústicos y cada vez más ignorados LPs, Missing, es remezclado por Todd Terry. Todd Terry forma parte de una especie de corte suprema que ha entronizado el techno (con h) desde Detroit y otras ciudades americanas, produce, compone, remezcla, pero por encima de todo, influye. Le remezcla no es en sí nada del otro mundo, pero hace de la canción un auténtico hit global en las pistas, un sleeper que se mantiene más de un año (en esa época el panorama de la música pop está prácticamente dominado por la escena electrónica: nadie hace caso al NME, Muzik es la biblia). Así que en medio de esa vorágine, como unos quince años de su formación, Watt y Thorn se convierten en estrellas de la noche a la mañana, en un medio en el cual, al menos como protagonistas, se encuentran desubicados.
Cierto solo en parte.


Han empleado esos años en oir música y estar al tanto de las corrientes. No son tanto un grupo caduco (en el mal sentido del muy acertado término inglés dated) como un grupo que ha ido haciendo discos fieles más a su estilo que a la evolución de sus gustos.
En todo caso su renacimiento tampoco se alargaría demasiado. Probaron con otra remezcla casi idéntica de Terry para otra de sus canciones, Drivin'. Grabaron un disco influídos por la marea drum'n'bass (quién se acuerda del drum'n'bass salvo los que ponen música a anuncios de coches ?? y del speed-garage ??), no un mal disco pero ya definitivamente una excesiva operación de repentina y poco consistente modernización del grupo que, a la larga, se comportaba más como un rendido fan intentando actualizarse que como un grupo con un sonido propio.
Hacia el 2001 seleccionan sus músicas favoritas para una recopilación de la serie Back to mine : algo de trip-hop, algo de las divinidades de Detroit (Craig, Atkins) que les han permitido su resurgimiento, algo del lánguido folk que forma parte de su genotipo.

Bien poca cosa en los diez años siguientes.

Ayer leo en pitchfork.com que van a versionear Night Times, de The XX. A mí la cantante femenina de The XX siempre me recordó a Tracey Thorn, alta, desgarbada, feúcha, tímida, pero con una excelente y sensual voz. Night Times es casi (las guitarras de Cristalyzed tiran mucho...) mi canción favorita de The XX, porque es consecuente con su título, y tiene una especie de arranque simultáneo de caja de ritmos y guitarra que me tiene robada el alma. No sé si es una coincidencia, una obviedad, o una de esas bromas del destino, o que alguien a muchos kilómetros de estas latitudes sintoniza con mis longitudes de onda, pero EBTG versioneando a The XX me parece una especie de cierre del círculo.

Esperaré y veré.




dimecres, 21 de setembre del 2011

LOS RESORTES OCULTOS

El primer disco de The XX pone a prueba los bajos de los altavoces, y la paciencia de los vecinos. Sigue siendo una pieza que acapara mi fascinación, más de dos años tras descubrirlo aún me pregunto el motivo por el cual aguanto tantas canciones cantadas a dúo. Un súbito flash me recuerda una importante razón: las canciones, casi todas, no son alargadas inútilmente, acaban cuando tienen que acabar, cuando han dicho todo lo que tenían que decir, y siempre lo hacen de un modo concreto y contundente; nada de estúpidos fundidos en que el estribillo acaba perdiéndose en el silencio.
Por otra parte esto también es una contundente demostración de que últimamente mis indagaciones no dan frutos, por lo menos frutos tan consistentes. 
La literatura: vuelvo corriendo a la biblioteca para entregar los tres libros de Ricardo Piglia, pues creo que no es la época en que un autor de ese tipo pueda llegar a gustarme. Demasiado lunfardo. 
Abordo una recopilación de historias cortas de James Salter. La encuentro frívola y un poco falta de interés. Reordeno la pila de próximas lecturas, lo hago de una manera tan conservadora que me hace pensar en Mariano Rajoy. Vuelvo del lavabo. La pila queda así : El mundo de los prodigios, última pieza de la trilogía de Deptford, apuesta más que segura, luego A sangre fría de Truman Capote, otro que tal, sigue El testigo de Juan Villoro, y despues viene una borrasca llena de dudas y brumas, pues los tres suman más de mil páginas y eso va a ser más de una semana.

¿¿ Quién sabe lo que pasará más tarde ??.

Ocurre que la lectura del último de Houellebecq ha vuelto a transformar mi actitud ante los libros. Y es difícil ahora optar por algo ligero, pero a la vez demasiada profundidad me hará empezar a comparar. Si comparo, todo palidece ante el inagotable torrente de Houellebecq, la primera víctima ha sido Beigbeder, ya os lo dije, al que le daré una oportunidad pero más adelante, uno no puede oír la copia justo después del original, el sucedáneo has de consumirlo cuando compruebas que no encontrarás originales por mucho que busques, entonces te conformas, a falta de otra cosa. 
Mecanismos que me acercan a los libros, parte 1 de algunas cuyo número ignoro: el autor, en su época de plenitud, el tema, contemporáneo a ser posible y de un mundo que considere accesible, no tan ignoto que parezca irreal, que sea interesante y esté bién escrito, que la trama tenga algo de misterio pero que la desaparición del misterio no anule el interés. Que haya frases que me hagan cerrar el libro contra la mesa y desear tener algún sitio donde apuntarla. Que sean párrafos enteros, hasta que me sienta abrumado por una especie de síndrome de Stendhal, lo suficientemente fuerte para escoger momentos que merezcan la lectura, no tanto para que esos momentos no surjan nunca.
En cualquier caso, libros que me empujen al teclado a escribir sobre ellos, como cuando corres a llamar a los amigos para explicarles algo bueno que te ha pasado. No hay tanto tiempo y no conviene perderlo en estupideces.
Como esas canciones que hace ya demasiados años, ya algunos, te empujaban a la pista o a levantarte, porque el pie no se estaba quieto. 






diumenge, 18 de setembre del 2011

ISLA FANTASIA

Sabida es la divergencia entre los gustos populares y la opinión de los críticos. También he de reconocer la influencia que críticos de ciertos medios ejercen sobre mí a la hora, básicamente, de acercarme a muchas de las obras que acaban gustándome. Ser el primero es difícil, para alguien ajeno a la propia industria imposible, el primero es el propio autor cuando toma distancia y juzga su obra, la mayoría dirán que le encuentran todavía un montón de cosas a mejorar, pero, llegado un punto, la ofrecen al mundo.
Muchas veces pienso en cuantas personas a la vez que yo oyen una canción, la misma que yo, o leen un libro, el mismo que yo. Los gustos minoritarios, por vocación o no, ayudan a contestar estas cuestiones con cifras de pocos dígitos.
Parece ser que Sukkwan Island, intraducido (queda más guay) título de la primera novela de David Vann, quiere ser uno de esos libros clásicos de autor novel, editorial pequeña, tema sensible, se encumbra gracias al boca-oreja hasta la cúspide de las preferencias de un sector limitado, pero connaisseur, de público, encumbramiento en el cual acostumbra a ser un factor clave el entusiasmo de cierto perfil de críticos. No sé qué pasa entonces, conmigo, que ese patrón tan cumplimentado paso a paso no llega a ser suficiente. Cuando queda atrás el entusiasmo y estás a solas ante el libro, nada de eso importa: las páginas y tú. 
No creo que este libro vaya de conflicto generacional : un niño de 13 años que acepta pasar una temporada con un padre alrededor de la cincuentena, obsesionado con reencontrar alguna identidad perdida entre divorcios, infidelidades y vida algo aburguesada (quién, si no, se permite adquirir una propiedad en Alaska tras renunciar a su trabajo). Aquí no hay angustia adolescente, si acaso algo de crisis de la mediana edad, pero no es el aderezo básico. Referencia básica al leer este libro: La carretera de Cormac McCarthy, otro libro seco como mascar una bola de algodón, otro libro de soledad compartida, pero también, ya andaba cerca de decirlo, otro libro del que acabas pensando no era para tanto. Ocurre que, como pensé del libro de Kenzaburo Oé de hace apenas unas semanas, cuando una trama es justa la de un cuento o cualquier cosa que los grandes liquidan en breves páginas (pienso en Robertson Davies o Bolaño por su inserción rozando con lo casual de historias que son grandes creaciones, como si no pasara nada, pero también pienso en Monzó por su capacidad de concreción y pasar de puntillas por circunstancias trágicas ), pues en ese momento, sacar 210 páginas en base a alargar una historia, pero hacerlo sin gran aportación literaria (la frase que te apuntas o que te hace pensar), y darle un colofón (evitaré los spoilers) excesivamente novelesco, en el mal sentido, a mí me deja una cierta sensación de semi-bluff.
Sukkwan Island es seguramente mejor que el 98 por ciento de los libros, pero yo no me leo el 2 por ciento restante de ellos. La sensación, a no ser que uno sea uno de esos eruditos remojados hasta las cejas en clásicos romanos y griegos, es haber leído una historia algo increíble y poco rigurosa, contada con frialdad y un estilo limitado. Historia que en un libro de Raymond Carver o de Richard Ford quedaría allí, entre la de una pareja que sólo discute en lugares públicos para que los extraños puedan opinar sobre ellos,  y cualquier otra historia de literatos de verdad, cosa a la que Vann, de momento, no llega.

Sin respetar apenas la cuarentena, contraviniendo sabios consejos de Gustau de Cercles sobre períodos de  descanso aconsejables entre libros (y la alternancia de estilos), acabo las últimas veinte páginas de Sukkwan Island para tirarme, literalmente, sobre El mapa y el territorio. Apenas 50 páginas y Houellebecq ya ha arremetido contra los grandes artistas/performers millonarios, las empresas de servicios por internet, y ha opinado de sí mismo en tercera persona, como si fuese un crítico de la sección literaria ( de unas cinco líneas semanales ) de una revista del corazón de última categoría. Ahí me esperaba, y ya voy.





dimecres, 16 de febrer del 2011

LA INTENCION LITERARIA

Cuando lees a Kapuscinski escribir sobre Haile Selassie a veces crees estar leyendo pura ficción. Kapuscinksi era un reportero que intentaba dar a los reportajes escritos algún valor más allá de la triste nota de prensa. Por lo tanto es un deleite leerlo. Porque se mantiene en la línea de la creación sin atravesarla, pero la realidad que describe toma otras tonalidades. E incluso tiene más mérito pues prescinde de la descripción truculenta de la crueldad más gratuita. Dejar que se intuya es más cruel aún.
Y hoy yo, que tengo sueños donde sale un tío que se llama Onofre, disfruto lentamente de ese placer fruto de la intención literaria de Kapuscinski. El viaje es el mensaje. Hay quien lee libros para saber cómo acaban. Eso es sexo para procrear. Hay quien lee libros para apuntar frases, para quedarse con ellas, hay un tío en un parque al que voy que subraya libros de Haruki Murakami ( que a mí me resulta excesivamente otoñal ), yo no sé si formo parte de muchas manadas (últimamente seguro que no) pero una sería indudablemente la de los que leemos por placer. En eso soy un delincuente que actúa en solitario. Pero leer por disfrutar de las palabras y las ideas por encima de finales felices o coherencias de las historias, es como el sexo, disfrutando porque sí, sin intención de procreación, pecaminoso. Y la palabra pecado atrae, más que culpa o más que arrepentimiento. Por lo menos al tipo de gente del que me gusta rodearme. Cosas del género humano.
Qué pasa en el mundo. Egipto, que cada vez está todo más controlado. Israel que se tranquiliza, aparentemente. Los Hermanos Musulmanes que acuden a ruedas de prensa con ropa occidental. El ejército que toma las riendas seis meses. Revolución con apariencia de gas de La Casera, lo siento. Y como me siento como occidental ??. Como en muchas cosas, sentimientos encontrados.
Ayer leo de cierto centenar largo de chicas europeas que han creado una nueva orden religiosa. Parte de sus hábitos los confeccionan con ropa vaquera. Eso parece ser muy importante. Veo las fotos, paso a otro tema.
Hoy compruebo que hay nexos entre Angela Merkel y Santiago Segura. Compruebo también que el tiempo gris me causa una extraña pesadumbre, que necesito sol y las nubes y el cielo plomizo me matan lentamente como esos pobres bichos que echamos en la cazuela para que se mueran conforme el agua empieza a hervir. Que incluso en Barcelona el aire de la calle es algo que hay que respirar para despejarse. Que sigue la gente muy pesadita con los 80 por hora, y que 6Q pone una nota en su blog diciendo que iba a clausurarlo pero se lo pensó mejor. Chico, ni siquiera es un pez en una pecera al que hay que echar comida de vez en cuando. Déjalo ahí, lleva tu ritmo, nadie corre, se anda más rápido o menos pero es importante no estar parado. Y como hay influencia en los dos sentidos, me estoy mirando zapatillas de running, y la selección de música de mi Ipod.
Y vuelvo a sentarme en una piedra del bosque, y a veces al fondo lo veo todo gris, pero de cerca es verde oliva.
Y esta es mi canción favorita de los últimos dos años, aunque la número 50 y la número 100 también son maravillas, y muchas más. Malditos mocosos.


dimarts, 28 de setembre del 2010

REFERENCIAS CRUZADAS

Intentar no parecer populista o demagogo con lo que voy a decir va a resultar bastante difícil. Pero caminaré sobre el filo de la navaja. Creo que muchos de nosotros nos sentimos igual ante lo de mañana : entre la escasa comprensíón de empresarios y directivos blandiendo dedos acusadores, con la tiza y la pizarra listas para apuntar, la calculadora para descontar y controlar, y cierta pose intimidatoria de pretendidos compañeros que mañana se ocultarán tras la máscara de saber mejor que uno lo que a uno le conviene. Entre unos y otros lo único que consiguen es que uno desee que realmente se pare todo, que no se mueva una mosca y mañana sea un domingo metido entre un martes y un jueves. A pesar de todo, para que no olvidemos dónde estamos, los bares abrirán.
A raíz de cierta sequía creativa que padezco últimamente, he vuelto a pensar que debería dar un paso adelante e intentar ser algo más imaginativo. Me planteo usar algo de ficción en las entradas. Lo cierto es que siempre me han gustado los escritores de relatos cortos, esos cuentos de no más de diez , veinte páginas. Hace unos años eran mi lectura favorita : Monzó, Carver, Dahl, Welsh, Calders...me encantaba esa inmediatez, esa libertad del argumento sin estructura clásica, esa licencia al saltarse relleno, descripciones, detalles. Ahora, mira tú, encuentro lógico estirar una historia, llenarla de matices y de tramas paralelas, no escatimar en páginas si ello ayuda. Tengo miedo a no demostrar talento, vamos, a no tener talento. Lo dije aquí, no recuerdo si las palabras son exactas, una cosa es la técnica ( por la cual uno puede reproducir con exactitud cualquier obra ajena ) y otra es el talento : ahí, chico, tienes que aportar algo que salga del alma.
Luego está quien observaría este proceso : estoy seguro que la gente apreciaría tintes autobiográficos ( aunque usara, para despistar, narración en segunda persona ) en todo aquello que escribiera. Si el protagonista está enamorado, él está enamorado, si es cojo, él es cojo, si tose, él tose, si su trabajo no le colma de satisfacción, lo mismo, y puede que un protagonista de un relato sólo pudiese vagar por calles de Barcelona, o París, que yo haya pisado.
Tiremos de la prensa : otra vez Quim Monzó pisa lugares comunes. Su artículo de hoy en LV habla, y no sólo habla de éso, de un partido político creado en Islandia llamado el Partido Mejor. Parece ser que se han presentado como en broma y resulta que, en un municipio, se han convertido en la formación clave con la que tiene que pactar quien pretenda gobernar. Ante esta situación, el Partido Mejor ha exigido a la fuerza política que pretenda lograr su apoyo que todos los concejales de esa fuerza hayan visto todas las temporadas de la serie The Wire. No es broma. Por cierto, Quim Monzó califica en su comentario la serie como espléndida. Bonita palabra. Sé que soy un pesado, pero la compañía de Quim Monzó hace más llevadera la carga de la pesadez.
En otra noticia : a Carmen de Mairena le precintan parte de su vivienda por cederla para uso de prostitutas. La foto ( la he buscado en la web pero no la encuentro ) no tiene desperdicio. Me pregunto : si estuviese en NY y se hiciese llamar Divine, cuanto modernillo idolatraría a semejante engendro ??

Intento encontrar música con algún detalle especial que conmocione mi alma pero me cuesta lo suyo. Debo olvidar ya las constantes recomendaciones de The XX, que se lo merecen y mucho pero, ya para chico, lo que va a pensar la gente es que llevas un año oyendo un solo disco, o que tu cerebro ha alcanzado lo que no te da la gana reconocer : ya no me cabe más música, ya rechazo la música nueva y sólo escucho música que quiero escuchar porque me trae recuerdos o vivencias, o me la sé de memoria, o escuchaba al lado de cierta chica ( entonces seguro que no son los Beatles ) o en cierta enorme fiesta de esas que casi te aviva el dolor del hígado. No pensabas en tu hígado cuando tenías 20 años, todo iba a funcionar de narices sin parar  ni un segundo. Cuidado, tenemos una edad.

diumenge, 12 de setembre del 2010

GUSTOS MUSICALES, EFECTOS COLATERALES Y AMISTADES PELIGROSAS

Leáse con el mismo ritmo cansino de Sexo, mentiras y cintas de vídeo.
Tranquils : el català s'anirà colant de tant en tant, però...
6Q definió mi entrada de ayer como "poc florida", o así : el problema de la educación en castellano, puto Franco de los cojones. Habrá que hacer algo para que el catalán recupere un uso cotidiano con una variedad, sobre todo de vocabulario, pareja a la que el castellano, en franca ventaja, disfruta. Desde aquí pido permiso a 6Q para intercalar una imagen suya aquí y que todos los ajenos puedan conocerle, pues resulta que le está dando una cierta marcha a ésto y yo soy el Sr. Incoherente pero no Don Desagradecido.
Había pensado llevar al foro privado la respuesta a su extenso comentario de ayer, pero creo que es justo que siendo un blog público éste sea el canal.
Sobre ver esos programas : uno no puede vivir al margen de conocer lo que son las corrientes mayoritarias en un país; de lo contrario, te acercas a un cierto modelo de sociopatía. Ya se sabe lo de tener cerca a los enemigos. Despues de todo, hay que ser consciente de que en una sociedad como la nuestra, es fácil estigmatizar al "rarito". Os recomiendo About a boy de Nick Hornby dónde una madre aisla a su hijo de los gustos mayoritarios de los niños de su clase : Le hace oír a Joni Mitchell, y le viste con estrambóticos ropajes, bajo la premisa de no plegarse a la uniformidad de la moda Made in USA, instaurada entre los adolescentes ( Nike,TH, PRL... ), con el magnífico resultado de convertir a su hijo en la chanza de todo el colegio. La historia del libro no gravita sobre éso, os advierto.
Acerca de las diferencias : ninguna nos llevará al odio, tenlo por seguro, pero me hubiese gustado tu abierta opinión sobre la banderita.
Sobre la música a tope. Me gusta la música, me gusta conducir, a veces la radio (RAC1) no está mal, pero mejor un CD con una buena selección ( llevo cientos, y mi próximo coche será con USB y MP3, o no será ), y a disfrutar.
Sobre tus gustos :
U2 - Not my cup of tea . Me gusta Achtung Baby, breve momento de abrazo por cierta corriente electrónica ( y tiene One, su mejor canción ). Antes, sobre todo el Joshua Tree, los veo demasiado mesiánicos ( aunque me gusten un poco en sus inicios, cuando querían ser los Simple Minds, que luego han acabado queriendo ser U2 - o al menos, sus cuentas corrientes ), después, creo simplemente que la inspiración se les ha ido acabando, y entonces han optado por suplirla con espectáculo, un poco como los Stones. Además, no me cuadran mucho los artistas concienciados, y encuentro que Bono se hace demasiadas fotos con negritos ( algún cargo de conciencia, chaval ?? ). En todo caso, me cae mucho mejor que Sting, al que despues de The Police deberían haber abducido las naves alienígenas con rumbo a muchos años luz de aquí. Sobre los famosos dispuestos a ayudar a los necesitados hubo un buen artículo de Pilar Rahola peinando a más de uno ( p.e. Judit Mascó ).
Serrat - El problema es que lo veo más poeta, la música más bién parece un acompañamiento a unas letras que a veces me parecen un pelín cursis ( aunque Mediterráneo, con más arreglos, es un tema eterno ). Soy un indudable consumidor de música instrumental pues prefiero evitar enrrojecer al traducir o entender ciertas letras, y me gusta el sonido y la producción. No sé qué narices hace Serrat con Sabina ( al que le dedico un odio profundo, irracional, visceral,e irreversible ) y no te digo con Ana Belén ( comunista de pose, pero en Las Rozas y de Loewe ). Mejor Serrat que Sabina, por favor, ese con Sting en la nave, pero limpiando las letrinas.
Elton John - Algunas canciones, pero hasta, como mucho, 1980 ( o sea, Your Song, Goodbye Yellow Brick Road, ésas ). Despues, lo siento, cantante de funerales.
Armando Manzanero - Si te gusta, oye El Cantante de Andrés Calamaro, íntegramente versiones de clásicos latinos ( tangos y boleros ), que ya comenté en algún post. La sensibilidad con que Calamaro hace propio ese material ajeno te va a fascinar.
Pet Shop Boys - La serie Please-Actually-Introspective-Behaviour-Very es el mejor quinteto inicial de discos que un grupo pueda soñar. La inspiración también fue a menos, pero entre 1986 y 1990, casi no oía otra cosa. Comenté en un post mi enorme admiración, que remitió ( me he vuelto muy poco dado a mitificar a nadie ) cuando desde 1994 empezaron a explotar en exceso su condición de grupo gay.
Beatles - Una ex-novia me saturó de Beatles, ellos seguramente no tengan la culpa. Es un odio que viene del corazón. Y se ceba en Paul McCartney, particularmente.
Tom Jones - Gracias por desenterrar Kiss de Prince, pero podría haberse ahorrado Sex Bomb. De su obra en los 60, por lo que conozco ( tengo que confesar que no demasiado ), me gusta mucho más Scott Walker.
Bandas sonoras - Dedicaré un post a las bandas sonoras ( y he visto el link que me has envíado ).
Jobim - Ahí me has dado de lleno. Jobim sería uno más en una lista de dioses ( ya sería el tercero, y el tercero también fallecido ). Comenté Wave aquí, disco oscuro pero formidable, pues todo el mundo debe conocer Garota de Ipanema, Desafinado, Corcovado, One note samba... todo el mundo excepto, por ejemplo, los fans de Kiss... pero por aquí no paran fans de Kiss. Cuantas cosas no hubiesen existido sin Jobim. Veneración absoluta. No sé por qué lo has puesto el último, cuando para mí, de esa lista, tendría que ser el primero.
Artur Mas - he tardado en comprender lo que Convergència hizo de nuestro país. Sólo diré : Marta Ferrusola ( y Joan Gaspart ) fueron a Roma a la beatificación o santificación o véte a saber qué de Josemaría ( si así todo seguido ) Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Y una antigua conocida ( importante : conocida no es igual a amiga ) se encuentra a Artur Mas en la misa los domingos. No me fío de la gente de iglesia. NADA.
Meryl Streep : cómo has sabido que no me cae bién ?? Forma parte de mi trilogía de actrices con cara de pollo ( Meryl Streep, Glenn Close, Bette Midler ), y ninguna me mueve a ver sus películas, aunque deben hacer buenas interpretaciones, no puedo con ellas. Tienen un aspecto que en ciertas revistas que corren a veces por mi casa, pero que yo no me miro merecería un Aaaaaarghhh !! muy grande. Me pensaba que era una manía mía, pero 6Q, medio mundo !! joder, tantos no podemos equivocarnos. A pesar de eso, he decidido encargarle a la mula El cazador, pues héte aquí que he descubierto una película de De Niro ( tercer Robert de la trilogía de los Robertos ) que no había visto. Y sale también Christopher Walken, mi actor marciano favorito. Porque es marciano, que nadie lo dude.
Bién, si alguien queda ahí, porque creo que he batido el número de líneas de una entrada, y ésto era una mera contestación a 6Q, ahora abro los micrófonos a todos.
He pensado quién recomendar, de la actualidad, a alguien tan poco conectado con lo de ahora. Y me he acordado : el miércoles 8 de septiembre The XX fueron galardonados con el Mercury Prize ( una especie de óscar británico a la música ) como autores del mejor disco de 2009. Van tarde los ingleses, pero si es para acertar, como es el caso, perdonemos ( San Josemaría lo haría, hermanos... ja !! que os dén, carcas ) . Su disco es el mejor debut en décadas, y un disco perfecto para llevar a toda castaña en el coche con ese sonido minimalista y sensual, con esos espacios que se abren. Lo tienen todo, y se lo merecían. Sirve con cascos y de noche y de día, para relajarse y para excitarse. Cuatro mocosos de 20 años ( como dice uno en un blog : tengo tejanos más viejos que ellos !!). Dios qué envidia tener ese talento a esa edad. Y si no consigo que leáis un libro porque todos tenemos muy poco tiempo, conseguir este disco y oírlo requiere muy poco esfuerzo. He de ponerme de rodillas y declarar mi amor ?? Una respuesta, please...
Mi preferida es la primera, no es un single, pero ese punteo de guitarra...

dimarts, 13 de juliol del 2010

SON-ROJA-DO

Si esto fuese una nota de suicidio lo pondría al principio, encabezado por el consabido Sr. Juez : Pero noJustificar a ambos lados lo es, así que, en un requiebro completamente clientelista, acepto que me he tragado un buen ratito de celebraciones por la tele, eso sí, mis ojos se iban hacia la senyera que Gerard Piqué y algún otro mostraban, con algo de disimulo no sea que un exceso de alardeo acabase con la fiesta.


Señorita del segundo : tengo las cifras que me exigió, y serán mostradas. Pero por diversos motivos, hoy ya he tenido bastantes números, así que comunico a todo el mundo que hoy ( glups, martes ) trece de julio, pasadas las 00:10 soy hombre de letras, hasta nueva orden.


Más cosas, algunos individuos son poco recomendables cuando complementan camisetas rojas con tatuajes, cráneos afeitados, y cara de muy pocos, o ningún, amigo, combinado con cierto aire desafiante. Dios me libre de generalizar.


A lo nuestro : no voy a esperar más de un día para hablaros de este disco : El cantante, de Andrés Calamaro (2004).
No soporto a este tío cuando quiere ser Bob Dylan, ni los Stones ( eh ! yo no les llamo los Rolling ), ni Joaquín Sabina ( al que metería junto a Belén Esteban en el mismo barco con un muy poco aconsejable destino ).
Pero aquí, en este magnífico disco, le dio por ser Carlos Gardel, Los Panchos, Rubén Blades, Atahualpa Yupanqui, Diego El Cigala... Escribí una carta a RDL emocionado por el impacto que este disco me causó, me la publicaron. Ese año cumplía 40 años ( dale con los años lo pesadito que estoy ). Seis años despues, poco o nada de ese impacto ha desaparecido. Son clásicos, con una instrumentación ligeramente aflamencada ( podría gustarle a fans de Niña Pastori, que yo oigo lo que me dicen... ), canciones prácticamente eternas que hablan de amor, de enfermar de amor, de morir de amor, y de otras cosas, y en alguna parece que hasta te maten. Hay que tomarse muy en serio este disco, aunque lo demás que ha hecho Calamaro te dé cien patadas, que a mí me las da, pero por este estupendo homenaje a la música popular sudamericana, Calamaro, te saludo.

Momento endogamia : 5 comentarios ya, lacrimales a punto de estallar, pero la gente me va diciendo que se lee esto de tanto en tanto ( seré eficaz contra el insomnio ? ). Chica a la que le gusta el burlesque : manifiéstate, o debo comprarme una tabla Ouija ??

Tema para buscar, por que ni salía en el LP ni es su composición :

Florence & The Machine : You got the love ( The XX remix ) - que es como decir que sacan petróleo de la nada. Qué buenos son...

dijous, 1 de juliol del 2010

JAN'S VEUREM

Sóc de Catalunya, sóc catalanista, sóc de Barcelona, sóc barcelonista. Aquest curiós sil-logisme no amaga cap mal-lévola intenció, només és una honesta i humil declaració que de ben segur uns quants subscriuríeu sense més complicacions. Sembla ser que a un president del Barça, president en el sentit més ceremoniòs de la paraula - segut en una còmoda butaca, rodejat de partidaris i de rivals a qui tracta per igual, tot molt diplomàtic - dir aixó, i actuar en conseqüència, no se li pot ni permetre ni perdonar. Doncs mira per on, jo sí, president Laporta, el millor de l'història, Laporta forever, Jan's veurem.

I ara he de dir : Vaig recomanar, la jornada inaugural d'aquest blog que acumula zero visites en cinc dies, Estrella Distante, petita obra magna de Roberto Bolaño, xilè que va viure a Blanes i va morir al Clínic de Barcelona ( a escasos 300 metres de casa meva per tant ). Entre centenes de petits ganxos que té la novel-la, ( la menció a Rosemary's baby de Polansky n'es un altre de la que parlaré , maybe soon ) es la presència d'un personatge que, de visita per Barcelona amb finalitat que no convé desvetllar, insisteix en visitar el Nou Camp. Petites coincidències que fan aquest llibre més proper amb un mateix, petits somriures que s'escapen quan les llegeixes, somriures que potser es congelin quan segueixis llegint.

Cançó del dia : Crystalized dels THE XX.
Llibre del segle : Estrella Distante de Roberto Bolaño ( pels que es pensin que em cansaré de recomanar-lo : Fuck You )
Segueix a @francescbon