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dissabte, 26 d’abril del 2014

EL DOBLE RETO

Pep Guardiola vestido de oscuro riguroso: mirada al frente y expresión algo ausente. Luego se pondrá de pie y apretará los dientes. Es el minuto de silencio que, supongo que por empatía, no creo que haya obligación, dedica el Bayern de Munich, en su partido de hoy a la memoria de Tito Vilanova. Y es el primero de los detalles que el mundo espera de Pep Guardiola, el mundo en general, pero el mundo barcelonista en particular. Cierto sector tiene demasiado en cuenta que Guardiola se fue, por voluntad propia, por razones que no quedaron claras (y todo lo que no es claro, es turbio, o es oscuro, o es misterioso), y el rencor es algo demasiado presente en el corazón de la gente. Tierra de acogida que somos, qué mal acogemos a quien vuelve después de haberse ido.
Se espera de Guardiola que esté a la altura en lo relativo a la muerte de Tito Vilanova. Que se emocione, pero sin exagerar, sin teatralizar esa emoción. Pero peor aún si no se emociona, si simplemente acude a algún acto y mantiene el digno y respetuoso silencio de quien ha compartido tiempos mejores, pero que éstos forman parte del pasado. El punto intermedio, el equilibrio, es un intervalo muy concreto que combine sentimiento sincero y carezca de cualquier sentido de la compensación por las discrepancias habidas. Incluye un silencio casi completo, pero necesita de alguna palabra, aunque sea cortada por la emoción. Incluye un discreto segundo plano, como persona que no formaba parte del hoy, pero que dispone de un poderoso peso en el ayer. También porque no es un familiar y es la familia quien está en el epicentro del dolor. Importante: hablamos de relaciones profesionales, sí, vividas con la intensidad del deporte y los triunfos, y con un pasado arraigado en adolescencia y juventud, pero de relaciones a las que el ejercicio de la profesión enrareció: de una profesión en que fluye el dinero, los celos, las envidias, los malos entendidos, los momentos tensos. Todo el mundo espera que Guardiola esté a una altura que es muy difícil de establecer.
O en su defecto, que el martes le gane al Madrid, y en algún momento mire al cielo.

dimarts, 26 de març del 2013

Juan Villoro: DIOS ES REDONDO


Hasta dónde llegará mi intención de engaño. Uh. El libro, magnífico siempre y cuando uno tenga cierto interés por el fútbol, y luego se asuma que es un libro publicado en 2006 por lo que el estallido Messi-Guardiola no se ha producido aún. Pero no voy a centrarme en ello: partiré de una de las frases que se ha quedado en mi memoria. Que no puedo reproducir fielmente: el entrenador de mi hijo, tenaz y voluntarioso pero nervioso y algo abrumado, me ha pedido el libro para leer las cosas que en él se escriben sobre el factor anímico y psicológico asociado al deporte.
La frase que rememoro alude al Guardiola jugador y al momento en que decidió abandonar el Barça para probar en otros lugares: decía algo de que a Guardiola se le había tildado de homosexual por, entre otras cosas, leer poesía. No sé si Villoro se hacía eco de otro rumor perverso: que una de sus lesiones prolongadas tardaba en sanar porque había enfermado de Sida. Circunstancias ambas que no convierten a nadie en peor persona, salvo, claro para el escaso entender de quienes difunden los rumores. Nadie acusa a nadie de guapo e inteligente. Pero en el uso del rumor de la enfermedad, en el año 2001, aún había mucha maldad.
Hoy Tito Vilanova ha regresado a Barcelona. Las webs de los periódicos deportivos han mostrado sus imágenes en el aeropuerto: todo el mundo esperaba deducir algo del aspecto que Tito presentara: ver si conservaba el cabello, si su tono de piel había mejorado (como si NY en marzo fuera California), si el aspecto demacrado de las últimas semanas en Barcelona había remitido o no. La gente parecía que hasta tuviera que interpretar si conservaba fuerzas o no para acarrear una maleta. Desde que estoy en Twitter pocos mensajes han removido tanto mi conciencia como algunos de los dedicados a Tito Vilanova: tan espeluznantes que me niego  a reproducirlos aquí, muchos ellos simples pataleos de tardo-adolescentes físicos o mentales cortos de entendederas, pero otros bordeando con lo criminal, con lo denunciable. Desear la muerte es, en el fondo, habitual. Desearla a través del curso de una enfermedad, incidiendo en los detalles, festejándola, como dice Germán a cuentas de lo de Chávez, resulta ser un signo de la más baja categoría moral. Leo mucho sobre eso últimamente, por casualidad. Casi siempre que he leído ha coincidido el esquema: persona reaccionaria que celebra una que una cruel enfermedad abata o aceche a una persona que no es de su agrado: sea Tito, Chávez, algún etarra excarcelado por motivos de salud. Muchas veces ha coincidido que en otros ámbitos esos mismos defienden la vida declarándose contra aborto o eutanasia. Una pura casualidad, claro.

divendres, 20 de gener del 2012

APROPIACION INDEBIDA

Estoy de acuerdo en que identificar Catalunya y el Barça es una exageración en toda regla. Lo corrobora mucha gente a la que el fútbol le da igual. Gente a la que intento hacer por compensar, y equilibrar la media, pues a mí me gusta mucho el fútbol. Aunque sepa que lo acompaña cierta parafernalia que acaba empachando, no puedo negarlo. Lo echo de menos cuando hay parones, me coge esa sensación, cuando acaba un partido particularmente emocionante, como de cuánto hay que esperar hasta el próximo y qué largo se hace. Me deprime (pero voy camino de olvidar esa sensación), cuando quedamos fuera de una competición y tengo que saber que juegan otros equipos y nosotros ya no. La pequeña parcela en que lo veo desde dentro (el fútbol base) me resulta sumamente fascinante. A pesar de los madrugones y de los pesados que comparan los equipos de fútbol siete con estructuras empresarialess cuando yo los veo más bien como bandas de rock algo cargadas de personal (estilo Arcade Fire, vamos).
Que el Barça no encarna precisamente unos valores que acabamos identificando con toda Catalunya?. Que se lo expliquen a los de la Damm, que empalman uno tras otro anuncios por todo lo alto con el Barça en el centro de todos los focos. Nadie, o nadie demasiado relevante, se alza en armas para ordenar que se boicotee a la marca por su excesiva asimilación del cuatrinomio fútbol/Barça/Catalunya/cerveza. Lo único que puede empañar un poco esto, tal como comenté en un post de John Self, relacionado con Pa negre, es que esa oficialidad, ese pensamiento en masa, a veces es proclive a generar rechazo. Hay quien reacciona cuando se siente abrumado.
Así que, y más tras lo de ayer, Guardiola es esa especie de héroe nacional cuyos actos más banales son tomados como referencias y analizados con perspicacia. Desde las corbatas estrechas hasta los conciertos a los que asiste. Desde sus libros hasta las frases de sus frecuentes ruedas de prensa. Es nuestro Obama, no el de ahora, encanecido y denostado. El Obama de la toma de posesión, antes de caer cautivo de fondos de inversión y la cruel dinámica de los mercados. Obama, no Guardiola.
Como una Elsa Pataky cualquiera, incluso encabeza listas de hombres más deseados. Catalán, alopécico, poco atlético. No volverá a repetirse. Seguro.

Guardiola cumplió ayer 41 años. Abidal marcó ante el Madrid.

Jamás concede entrevistas. Los de www.365d365e.com tuvieron que inventarse una el día de los Inocentes. Bién hecho, pero no sois los primeros. Otros inventan entrevistas, chavales.
Le perjudicó, en sus últimas épocas como jugador, revelar su sensibilidad, su condición de lector, su inquietud por la cultura. Entiendo a Martí-Pol. No entiendo lo de Los puentes de Madison. A mí me gustaría hacerle una entrevista. Lo digo desde aquí, por si me lee. A mí y a cualquiera, no te jode. No hablaríamos de fútbol, por eso, ni de futbolistas como Bojan, Eto'o o Ibrahimovic. Ni de Pepe ni del PP. La haríamos sentados en dos bancos en una de esas plazas duras, con la gente tan lejos que ni pudieran reconocerle. En un día nublado. Le preguntaría acerca de libros y discos y películas que le han impresionado, y los motivos. De cómo emplea su tiempo libre. De su familia. Dije en el pobre texto con que introduje, hace mucho ya, este blog que manifestar nuestros gustos nos ayudaría a conocernos. Seguro que los gustos de Guardiola acabarían diciendo más sobre su fútbol que cinco preguntas sobre el 3-4-3 y el doble pivote, o el rombo. 
Pensándolo mejor, hace bien en no conceder entrevistas. Tanta gente (mucha en puestos donde mandan más de lo que se merecen) está ávida de interpretar cualquiera de sus palabras, cualquiera de sus silencios, en la clave que les sea más favorable a sus intereses, por perversos que estos sean. De apropiarse indebidamente de cualquier miga que deje sobre la mesa.
En el fondo, se ahorra disgustos.





dimecres, 21 de desembre del 2011

DISPAROS DESDE LO ALTO DEL CAMPANARIO

Bloggers del mundo, uníos !! No somos capaces, uno a uno, de matar una mosca, pero a ver quien se atreve contra nosotros si decidimos unir nuestras fuerzas. El proceso es fácil: todos debemos comentar cada día los posts de los blogs que visitamos, todos, y cada día. Comentarios escuetos, o largos, o torrenciales, pero de alguna manera, que serán respondidos pues quien reciba un comentario debe contestarlo o hacer referencia, y esa será una telaraña que atrapará nuevos acólitos, y todos nos demostraremos respeto mutuo, por el hecho de observar y comentar el trabajo de los demás, y de aportarle nuestro parecer. 
O puede que nos pase lo que a Lucía Etxebarría, a la que lo de comentar públicamente su decisión le ha costado un serio disgusto pues, amparados en el anonimato, ha recibido comentarios y reacciones de lo más agresivo. Analizo lo que dije ayer de ella y no lo veo insultante. No es de mi estilo y se recrea excesivamente en temas de cierto perfil. Quizás le sugeriría que investigase el proceso que le lleva de ganar un premio Planeta a no sacar más de 18000 euros en tres años por su último libro, si eso tiene algo que ver con la calidad de su obra, o con el interés que suscita, tal pérdida de lectores. Si más que quejarse de que muchos han descargado su libro no es más conveniente intentar averiguar si a esos muchos les ha gustado hasta el punto de pagar por él. Porque ciertas recriminaciones hablan de escribir (o de componer, o de pintar) como gestos altruístas, a cambio de los cuales es casi indecente esperar una retribución (pero legítimo recogerla cuando te la entregan). Una vez más, me faltan piezas en el puzzle. Si alguien más docto puede pronunciarse, lo agradecería.
Guardiola decide que ciertos jugadores que han ganado un mundial de clubes con tal superioridad y gusto estético (ergo: objetivo cumplido), merecen unas vacaciones, especialmente aquellos que deben acometer largos viajes en avión para regresar a sus países de origen. Que un club de fútbol no es ni una empresa ni una institución pública es bastante obvio. Pero que, una vez cumplido un objetivo, uno puede descansar o hacer lo que le plazca, es algo justo y loable. La cultura del esfuerzo entroniza aspectos que me parecen estúpidos. En el intercambio que es, en esta sociedad mercantilizada, una relación laboral, los límites deben establecerse claramente. Creo que muchos de los errores que se cometen parten de no cumplir esta premisa. Qué debo hacer, y de cuanto tiempo dispongo para conseguirlo. Si lo encuentro razonable lo hago. Si me sobra tiempo, tú tienes tu objetivo. Puedo quedarme en la oficina perdiendo el tiempo o puedes decirme que vaya a casa. Si lo haces, mañana puede que vuelva más contento y motivado, y piense en como cumplir mi próximo objetivo más rápidamente. Si te das cuenta que me exiges poco, puede que me exijas más en el futuro. Entonces hablaremos de las nuevas condiciones y, si las aceptamos los dos, estaremos otro tiempo con ellas. 
El modelo de Guardiola es loado unánimemente (salvo por los de siempre), pero nadie se aplica al cuento.
Todo lo contrario, el nuevo presidente no hace más que exponer tristes panoramas, no hace más que emplear la palabra todos y la palabra unidad, no hace más que buscar las cosquillas a Amaiur (con una nutrida representación parlamentaria producto del más transparente ejercicio de voto), de mostrarles poco o nulo respeto (Juancarlitros más de lo mismo), en fín, corto y pego una opinión absolutamente centrada que leo por ahí.

Si no tuviera una familia extremadamente catalana, volvería a vivir a Argentina ahora mismo. No me había pasado nunca en estos once años de vivir afuera. Pero resulta que ahora el contraste es inmenso. España se prepara para cuatro años horribles (no hablo de crisis económica, sino de aburrimiento monumental, de ausencia de ideas, de gente con corbata tomando decisiones en todas partes) y Argentina en cambio está explotando de pibes con los ojos brillosos.


dissabte, 10 de setembre del 2011

QUE INVENTEN OTROS

Cómo va a costar que vuelva a confiar en los medios del Grupo Godó como antaño. Me decepcionaron en su tratamiento cínicamente escéptico sobre las acampadas. Yo no creo que haya servido de gran cosa, pero es una conclusión a la que he llegado con una cierta lentitud. Parece que para estos medios estaba muy claro desde el principio, así que para qué hacerles el mínimo caso. Servidumbre al poder, se llama eso. Conflictos como el de Manel Fuentes y Vicenç Navarro me hacen ver que en todas partes cuecen habas. Peligroso como el rodillo de CiU se impone de una manera absoluta en prácticamente todas las instituciones. En todo caso mi vagancia me impide cambiar las presintonías de la radio: o música o RAC1. Y hoy Basté emitía desde NY, en el centro del mundo, no voy a llevar la contraria. Excelente entrevista con Antonio Banderas, que recomiendo a la gente que busque, pues aunque no la he oido en su integridad, sólo los veinte minutos que han empezado hablando del archiconocido donde estabas el 11-S y han evolucionado, sin forzarlo, hasta el Hollywood solidario y consciente de los orígenes de tantos de esos multimillonarios actores y directores, y la crisis de las narices. Banderas, 51 años, cuyos errores serían una cierta querencia merengue y un excesivo empeño en masticar las palabras en inglés, me ha dejado impresionado con su sentido común. En una delirante declaración de principios, diría que como estoy prácticamente seguro de que Ussía lo odia y lo critica, yo debo hacer necesariamente lo contrario. Además de que prácticamente es la primera vez en unos quince años que me siento impaciente por ver una película de Almodóvar (daré las razones otro día, aunque recuerdo vagamente haberlas apuntado en algún post anterior). Puestos a mencionar palabras de otros, a apuntarse a caballos ganadores y a otros vicios propios de arribistas, podría empezar con Guardiola, que da lecciones a todos, incluso a los de Ciutadans, que miran el móvil mientras habla. Pero es una costumbre demasiado obvia, así que prefiero esperar a hablar cuando algo se estropee, por si ya hay ratas que abandonen el barco. Con lo que es muy posible que no hable nunca del tema, ahora que pienso.


dimecres, 27 d’abril del 2011

LLUIS LLACH EN UNA LLAVE USB

6Q habló hace unos días sobre marchas, militares o no. Esas piezas musicales ligeramente ramplonas cuya función final podría ser que la gente aplauda a su ritmo (en un grado mínimo de su repercusión), o (en su grado máximo) que tomen las armas y den un golpe de estado. Ahora he pensado que en ese post faltaban algunas canciones casi circenses de Tom Waits o de Pascal Comelade. Canciones que parecen marchas por su ritmo, pero que adolecen marcialidad. Más bién parecen el errático camino de alguien volviendo a casa agarrándose a las farolas.
Pero no he madrugado para hablar de eso.
Me acosté, y me he levantado, oyendo la guerra dialéctica y el cruce de declaraciones entre Mourinho y Pep Guardiola. Sería muy sencillo esperar a ver que pasa esta noche, pero ya no se trata de un resultado. Habrá quien critique que este rincón, sin vocación erudita pero sí algo snob, ceda espacio a lo prosaico. Como el fútbol, mi blog es así.
Gracias a los avances de la ciencia (esos que son una barbaridad según un antiguo dicho), el equipo de música de mi coche reproduce la música que tengo metida en una llave USB. Para evitar previsibilidad, la tengo en modo aleatorio, y, abrumado por el descomunal número de canciones que permiten 16 Gb, opté por poner una carpeta que tenía en mi HDD bajo el nombre varios. Ahí llevo años metiendo toda serie de canciones sueltas que he ido bajando a lo largo de este tiempo, sin ningún criterio, a veces por la curiosidad de oirlas, a veces por peticiones de mi familia, a veces para acceder rápidamente a ellas con un fín determinado. Llevando a mis hijos el otro día, la casualidad hizo que sonara el himno del Barça, que estaba ahí a petición de mi hijo (si eso es el buen o el mal camino que cada uno me juzgue). Los dos se pusieron a cantar a grito pelado, con más tesón que muchas de las canciones que les gustan. Tonto que es uno, me enorgullecí.
Como ayer también me enorgullecí de oir responder a Guardiola. Y hacer mención en su respuesta a estrofas de canciones, en concreto, País petit de Lluïs Llach. Fue un guiño que me fue familiar, que me generó ese sentimiento de cercanía, inversamente proporcional a la lejanía, una lejanía desconfiada y recelosa, que me genera Mourinho y ese poderoso lobby de Florentino Pérez, empresario de éxito y de mucho cuarto pero, como muchos, siempre sospechoso de manipulaciones y de turbios movimientos en aras de sus intereses. Y Pep se defiende, solo (dónde está Rosell, en Qatar ??) de tanto ataque, de tanto ataque por tanto tiempo, nombrando una canción, y apelando a la relación entre las personas, a caer y a levantarse, no una si no muchas veces. Y ya nos veremos en el campo. A lo largo de los últimos años mucha gente ha caído en el fácil recurso de apropiarse del éxito de Pep Guardiola. A muchos de ellos querré verlos si las cosas cambian, o, si he de ejercer de culé de los de siempre, cuando las cosas cambien. Ahora, cuando hoy podría ser, o no, veremos a las 11 de la noche, un punto de inflexión, desde este modesto (qué inmodesto es autocalificarse modesto!!) rincón del universo virtual, voy a defenderle a capa y espada, goleemos o seamos goleados, pues me ha parecido enorme su pequeña respuesta. Igual que me parece enorme su encono en no ser un patán y demostrar, a base de no mostrarlo, que lee de vez en cuando, y asiste a conciertos, y ve cine, por interés, no por mitigar el aburrimiento en las concentraciones. Me ha gustado tanto que, quizás, y a pesar de que ni Llach ha sido mucho un plato de mi gusto (añadido al íntimo recuerdo de malos momentos en que oía algunas de sus canciones) ,quizás repito, decida bajarme País petit, ponerla en la USB de marras, y, sin esperar que la función aleatoria la encuentre, ponerla, subir el volumen, y convertirla en otro himno. Conmigo eso no es nada fácil, vosotros ya lo sabéis.

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