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dimecres, 7 de novembre del 2012

LA TRAYECTORIA EJEMPLAR // 2

En los relatos cutres dirían aquello de "dejamos a nuestro héroe...".

No: Almond no era ningún héroe cuando Soft Cell se desmenuzó, se dice, prácticamente cuando, o incluso antes de que se grabara su tercer y último disco. Justo en ese momento, se dice, insisto, no podían ni ser considerados un grupo. Ya no voy a decir más "se dice". A partir de aquí, mi relato se nutrirá básicamente de conjeturas. Almond tenía un aspecto horroroso: pelo largo y encrespado en onda after-punk, gorra de plato, de cuero, camisetas casi siempre negras sin mangas que mostraban unos brazos que aún no habían sido sometidos a los tatuadores más estajanovistas. Blancucho, con cara que en algunas fotos parecía la de Rowan Atkinson, ojos completamente espachurrados en rimmel, collares y pulseras que le iban grandeS dada su insana delgadez. Estaba, seguro, metiéndose en el cuerpo alguna cosilla. Ignoro si a consecuencia de una mal asumida decadencia del éxito comercial del grupo, de una mala convivencia con Dave Ball, o lo que fuera. Pero Almond era la viva imagen del divismo mal entendido. De la estrella del pop de masas que digería mal su reubicación en el mundo ante la disminución del éxito de sus proyectos.
Necesitado, como todo cantante dado al histrionismo, de una banda que le arropara musicalmente y se comportara de acuerdo con sus, seguro, caprichosas exigencias, el cantante aprovecha su estela para montar su primer combo: Marc and the Mambas. Influido por una estética roja y negra que años más tarde otorgaría buenos rendimientos a los White Stripes, sus dos discos, Untitled y Torment and toreros, son ejercicios bajo el influjo de una estética española (sí, es Lola Flores la de la portada de uno de ellos) y con participantes del más variado pelaje, desde Foetus hasta el mismísimo Matt Johnson (The The). Recuerdo la colaboración de algún miembro de Siouxsie and The Banshees, pues se rumoreaba que había sido la pareja de Siouxsie Sioux (punto que no he verificado gráficamente, pero es que sería para verlos a los dos juntitos, para verlos). Son tres discos, pues el segundo es doble, donde el universo de Almond en solitario apenas se define. Raros de la hostia: poco electrónicos, más orgánicos gracias a la profusión de pianos, de guitarras, de números pseudo cabareteros que uno imagina, en su interpretación en vivo, rozando el esperpento. Versioneando a Brel, versioneando a Syd Barrett.



La aventura es, quizás no vocacionalmente, minoritaria, pero en cualquier caso pasa desapercibida a todos los niveles, en un mundo enfrascado, aún, en identificar a Almond con su antiguo grupo. A Marc esto empieza a  darle igual. A partir de ahí parece asumir que será una estrella que solo resplandecerá esporádicamente. Su técnica como cantante se ha ido depurando progresivamente: controla al histrión, y decide iniciar ya una carrera sin el amparo de un grupo en primer plano. Su estética cambia, se hace recargada pero pulcra: el pelo es corto, casi aplastado de gomina: empieza a tatuarse los brazos profusamente y a integrarse en una parafernalia difícilmente definible. Los discos se suceden en solitario, aunque puntualmente nombra bandas de acompañamiento: The willing sinners, La magia...con ciertos miembros que repiten, pero cada vez más obsesionado en hacer la guerra por su lado, por su cuenta y riesgo. Su obra desde entonces es simplemente inabarcable, por extensa, por variada, por irregular, por esa coherencia que radica paradójicamente en comportarse de manera errática e incoherente. Marc se convierte en el neo-crooner adorador de Scott Walker que siempre había anidado en él. En un hombre que es un estilo en sí mismo.

 

Transita desde unos primeros discos despistados pero aún con cierta repercusión, donde parece dar la espalda al tecno, centrándose en melodías más clásicas, usando violines, usando cuerdas, tomando una pose prácticamente marginal y cabaretera, con ediciones sólo para fans, con colaboraciones de lo más variopintas, adaptando clásicos franceses, clásicos rusos, producciones ampulosas e hipertecnificadas alternadas con espartanas grabaciones de voz y piano, errores en acercarse al glam-rock, errores en colaborar con Bronski Beat, breves reapariciones en las listas de éxitos ( a dúo con Gene Pitney, una vieja gloria del pop), homenajes megalomaníacos a sus ídolos de siempre: a Scott Walker, a Jacques Brel, a los dos a la vez, a Kurt Weill, a Aznavour y a toda  la canción francesa, a poetas malditos, a héroes más malditos y marginales y olvidados aún, discos de versiones, homenajes a Truman Capote,  musicando poemas, cantando torch-songs junto a pianistas salidos del infierno, pariendo canciones de taberna y puerto y casi de piratas de parches en el ojo y espada fácil (úsese el término espada en sustitución de cualquiera más tenebroso y explícito).



Hace unos años, como cinco, Almond estuvo a punto de morir cuando la motocicleta en que viajaba como pasajero tuvo un accidente. Pasada una convalecencia, dicen, bastante dura, Almond volvió a grabar discos (uno de versiones), volvió a dar conciertos (dicen, uno magnífico en la Sala Apolo de Barcelona) y retomó su actividad, alejada de ventas mayoritarias, de hits multitudinarios, de fervor adolescente. Supongo que algo debió reflexionar, sobre su edad, quizás, sobre su lugar en el mundo, puede, sobre las segundas oportunidades. Sobre esas cosas que, supongo, piensan las cosas que superan situaciones particularmente difíciles. Diría que quizás noto esa madurez en sus discos más recientes.
 

Yo no quiero morirme sin verlo otra vez en vivo. No quiero morirme sin haber criticado que se maquille como el entrañable crápula que es y siempre querrá seguir siendo. Sin atribuir esa pinta a insana al abuso de la absenta, o del éxtasis, o de las noches interminables en cuartos oscuros repletos de los marineritos que en cierta época parecían fascinarle. O de todo a la vez. Sin recordar que cuando oí Tainted love, canción que él debe odiar, porque el mundo le recordará por ella en vez de por todos los cientos de canciones restantes que creó, o a las que su voz dio nueva dimensión... que cuando oí Tainted love, vaya usted a saber si por casualidad o porque entonces ya iba tocando, mi vida cambió.


divendres, 26 d’octubre del 2012

LA TRAYECTORIA EJEMPLAR //1

Hace días tuve un conato de rifirrafe en la red. Bueno, tengo algunos, sobre todo en Twitter, donde la gente se escuda tras el anonimato para amenazar y mostrar mal perder. No amenazar en general, sino hacerlo personalmente, aludiendo a derechos fundamentales, justo los que ampara la constitución que algunos defienden ahora que les conviene.
El rifirrafe al que me refiero era sobre Pet Shop Boys y el raquítico (apenas media docena de canciones memorables) balance de su trayectoria desde 1994. Fue una chica argentina quien se lanzó a mi yugular en defensa del dúo. Lo cierto es que todo volvió a su cauce. Yo usé la diplomacia que sólo la edad y las hostias te otorgan, y la chica argentina se contuvo y actuó de la manera más educada y considerada. Tocar los ídolos es peligroso, y no quiero pensar cual hubiera sido mi respuesta en diciembre de 1990, cuando Behaviour estaba empadronado en el plato de mi giradiscos. El caso es que esta discusión ya la recuerdo con cariño, cómo, si no, si nada hay que me guste más que la pasión de la gente, aunque obviamente me decante por que esa pasión tenga un objeto decente. El incidente también trajo a mi memoria cierto comentario que leí sobre los Gutter Hearts, agresivo grupo de fans a muerte de Marc Almond, dispuestos a todo con tal de defender al cantante británico. Que es, aún, junto a David Sylvian, uno de los nombres que siempre acuden a mi cabeza cuando se habla de trayectoria ejemplar y de coherencia absoluta. No sé si ya quedan muchos Gutter Hearts por el mundo. Los clubs de fans de artistas tan alejados de la corriente tienden a concentrarse y menguar, hasta reducirse a reuniones de chalados intransigentes que ponen disco tras disco, sonándose los mocos entre llantos de nostalgia y promesas de no tardar tanto en verse la próxima vez. Por eso este que escribe ha abandonado la mitomanía hace ya tiempo. No me permitiría dar una imagen tan patética.
Aunque tened muy claro que si yo fuese un fan lo sería de este hombre.
La primera vez que oí Tainted love yo tenía 17 años; daban un programa en una emisora de FM donde un locutor aún en activo llamado Jordi Beltràn la puso y habló de la música de la nueva era. 1981 o 1982. Soft Cell, dúo electrónico que había grabado la versión del clásico del Northern Soul, cuyo cantante era Marc Almond, aún viven puntualmente de los royalties que les da esa canción. Y muchas versiones, como la repugnante que hizo Marilyn Manson, lo son de su adaptación y no del original. Jodido empezar una carrera con un hit global de esas dimensiones; todo fue, a partir de allí, cuesta abajo, en lo que a repercusión comercial se refiere.

 

Tras vender trillones con el LP que contenía la canción, un sabiamente titulado Non-stop erotic cabaret, el dúo empieza a apagar luces en The art of falling apart, donde abandonan un sonido amateur y callejero para pasar a un plano menos carnal. El primer disco era sexo sin amor, el segundo es sexo con amor. A pesar de lo cual yo noto cierta presión del grupo por repetir un bombazo como Tainted love.

   

 Para el tercer disco, apropiadísimamente titulado This last night... in Sodom el descontrol es absoluto. El caos del disco ya es perceptible en la abigarrada y caótica portada, y las canciones son bizarras, difíciles, casi voluntariamente poco melódicas, acabadas a martillazos, desprovistas de ganchos y no dando una sola facilidad al oyente. Tainted love está desterrado. Almond grita, se desquicia,desbarra, la producción tiene aristas, las canciones son tortuosas, los estribillos brillan por su ausencia, el desorden llega para quedarse. Normal que el grupo se desbandara. Dave Ball, el teclista, era un tipo discreto. Almond se había transformado en una loca sobremaquillada y sobreactuada con tendencia al histrionismo, una especie de frontman incontrolable, un animal de escenario al que un tipo con unos teclados no podía atar corto ni seguir el ritmo.

 

Así que Marc Almond inició una carrera en solitario en la que sólo contaba con la fama que le precedía. Peor: condenado a la genuflexión ante un público que le pediría Tainted love, que le pediría Bedsitter, que le pediría Say hello, wave goodbye. Canciones que, por cierto, cometió la torpeza de intentar actualizar en futuras reediciones. Rosas toqueteadas.

Continuará, cualquier día de estos.

dimarts, 27 de setembre del 2011

COLOR SEPIA

Es como un drama en un solo acto que pasa a dos y luego a tres, para, en un momento que es un segundo de eternidad, parecer que amenaza con una segunda parte, o con no acabar nunca.
Uno cree que ciertas cosas que cambian, las que lo hacen en un cierto sentido lógico, no volverán atrás. La peseta no volverá, por jodido que esté el euro.
Entonces cuando el domingo vi aquellas miradas, aquellos vestidos y trajes pretendidamente elegantes, y tras leer acerca de la presencia de Sánchez Camacho, del de Ciutadans, en la Monumental, cierto escalofrío que recorre mi espinazo me advierte que quizás esa seguridad no tenga tanta razón de ser. Hay ánimo vengativo, hay ganas de hacer esa política de tierra quemada tan dada en el estado en que nos toca estar. Primero deshago lo que los otros hicieron, primero no dejar rastro de que mis enemigos estuvieron aquí antes que yo. Cambiemos hasta las cortinas del último lavabo, no quiero señal alguna de su paso por aquí.
Puede que la prohibición de los toros en Catalunya responda a algo diferente que evitar un maltrato animal, claro que sí. Por lo general no nos gusta esa asociación con los tópicos de los que llevamos toda una vida huyendo, y algo como los toros los aglutina todos de una manera tan ostentosa... vivimos tiempos difíciles y todo el mundo está muy susceptible. Cualquier cosa puede hacer saltar una chispa y cualquier chispa puede hacer estallar el polvorín social sobre el que estamos asentados. Por mucho que el movimiento indignado quiera intervenir, a las encuestas electorales me remito, la polarización se profundiza, la derecha prepara su instrumental para operar, políticas sociales, recortes en la autonomía. La que nos viene encima.

No hay ninguna duda: la versión en single es muy superior, pero este montaje muestra no sólo el delirante montaje del videoclip: también nos enseña al Marc Almond más histrión rodeado de una orquesta para él solito y sintiéndose la estrella, la justa estrella que debería ser.

dijous, 28 de juliol del 2011

HASTA AHORA SIN TITULO - A VECES PASA

Sí me acordaba de Cabaret Voltaire, misterioso anónimo. Y de Japan, claro, aunque su sintonía era más bién estética. Pero no compré discos de Cabaret Voltaire, no me acababan de convencer a pesar de ser de Sheffield. Su sonido no me convencía y sus pintas me inquietaban algo. Había uno de ellos que no tenía cejas. Me resulta inquietante la gente sin cejas. Las señoras que se las pintan encima sin tenerlas (porque han abusado de las pinzas y allí ya no crece nada) me dan miedo. Porque se parecen a Nina Hagen ??. Un misterio.
Supongo que dentro de las visitas a ese parque temático de la cultura pop que es Londres no debe faltar una visita a la boutique que montó Vivienne Westwood, famosa desde el momento en que la llamaron algo así como la modista del punk. Ahora el punk ha sido fagocitado por la industria y su influencia, aquella que en 1977 era malévola e insana y diabólica, se reduce a una cíclica vuelta del cuadro escocés, del imperdible como elemento decorativo (indudable precursor del piercing), y de la más o menos estable estancia dentro de los must tanto de los tejanos rotos o deshilachados como de las camisetas con estampados agresivos. Mucho menos dejó el speed garage, y mucho menos dejará el dubstep. El punk también dejó algún suicidio ilustre, a John Lydon gordo, a Jah Wooble desaparecido. Quizás estos días algún iluminado analizando el malditismo del pop llegue a la conclusión de que Amy Winehouse tenía algo de punk. Quizás la absenta estuviera entre algo de lo que se tomó y la envió al otro barrio. He bebido absenta un par de veces, me recuerda algo al Ricard o al Pernod o a esa cosa que usan los franceses de aperitivo. La bebí en el entorno más auténtico : en un bar de mala muerte de la calle Sant Pau, pleno Barrio Chino, aunque los puristas dirían que no, que barrio chino es Robadors y Sant Jeroni y Tàpies, esas calles donde el caballo corría en los 80 que se las pegaba. La bebí en una mesa con cuatro punkies, y yo con mi cazadora azul marino pero más coherente que ellos, porque yo no necesitaba autodestruírme para ser auténtico. Claro, alguien debía levantar acta de aquella extraña mesa para la posteridad. No es que los otro cuatro fueran todos auténticos. Mi primo era el punk más auténtico cuando se vestía de punk y necesitaba abrir las cremalleras laterales para embutirse, flaco que estaba, en aquellos tejanos. Pero al otro día podía ser tan auténtico como new romantic o pirata a lo Adam and the Ants. 
Los otros tres: ni idea. 
Las estadísticas más halagüeñas dirían que de los otros tres, uno moriría por sobredosis, o por SIDA asociado al consumo de heroína, pues no le daría tiempo al pobre a que la ciencia avanzase lo suficiente para dejarlo en un status de enfermo crónico. El policía que lo había detenido un par de veces, convencido de que no era un mal chaval, asistió a su entierro y luego se sentó en un bar a tomarse un cortado con un croissant. 
El segundo acabaría trabajando en algún almacén o de vigilante en un párking, aburrido trabajo donde de vez en cuando se arremangaría y miraría ese tatuaje, pensaría algún día que qué bién y otro que qué mal habérselo hecho. 
La chica terminó casada con algún antiguo amigo del colegio que decidió dar un paso adelante cuando la vio tan jodida, ya le decía su madre que era amiga de la de la chica. Malas amistades se la llevarán a la tumba. Decidió olvidar las brumas de su pasado y hacer de ella un ama de casa. Pero las cosas se torcerían y acabó malviviendo, haciendo bisutería y vendiéndola en una parada de la Rambla, conviviendo con putas y camellos y tironeros. Cuando decidió ser madre le dijeron que tenía anticuerpos, y lo dejó correr.

Sé que es mucho Marc Almond últimamente, pero publicó un disco que se llamaba Absinthe. Aunque creo que ya lo dije.





dissabte, 16 de juliol del 2011

I ES CLAR, SILENCI, O MUSICA QUE TREGUI ESPURNES

Perfeccionisme i completisme.
Una parella íntimament associada a la condició d'obsés per la música (encara que m'agrada més autodenominar-me vinyl junkie).

Vols fer aquest (depenent de l'època) casset / CD irreprotxable, on cada tema sigui el perfecte preàmbul del següent, on alternes temes curts però intensos amb temes llargs, però no en excés. El tempo és subtil en un crescendo de tensió, però també hi pot haver acceleració i moments introspectius. Instrumentals, veus femenines, veus masculines. Europa, Detroit, Brasil i Jamaica. Un fil invisible que ho lligui tot. Una cançó amb vibràfon, una altra amb theremin, potser una amb piano sol (encara que ho descartis quan et recordis del desastrós disc de Rufus Wainwright), o amb una tènue secció de corda.
També vols tot el que algú ha gravat. Aquest duet decadent en un lliurament de premis (Bjork amb Pj Harvey, però kd lang amb Andy Bell??). Aquesta col.laboració amb un artista que ja va morir. Aquests cors en el disc d'un amic. Aquesta estranya barreja on, de l'original, només queda una sílaba que es repeteix i va d'un baffle cap a l'altre. Aquesta instrumental on creus que simplement, ballava en un racó de l'estudi mentre feien les preses. O dormia en un sofà. Però hi era.

Parella i duo no és el mateix. Ja no parlem de tercet i trio.

El primer que vaig pensar quan vaig sentir West end girls dels Pet Shop Boys, per aquest to lleugerament nasal de la veu de Neil Tennant i el hieràtic posat de Chris Lowe, parapetat després dels teclats, va ser en Soft Cell. El 1986 Soft Cell ja eren un exquisit cadàver amb un últim disc delirant (This last night ... in Sodom) i la seva companyia discogràfica conformant-se d'una manera agredolça: no hi hauria un altre Tainted love, però només amb aquest ja podien omplir i omplir coŀleccions .
Jo no sé si molta gent va tenir aquesta associació de duets pop tecnificats, ja que la veu de Tennant va seguir, més o menys, igual, fins a ser pràcticament una marca de fàbrica d'un estil, d'una època, mentre la veu de Marc Almond va viure moltes experiències i va passar per algun cabaret dels horrors.


Sí, 6Q, la horrorosa melodia de Chuck Mangione té una espècie de territori comú amb Suburbia.
I sí, si et portaves pitjor, calia afegir una altra paraula.

Així que quan vaig sentir als Sparks dir Hasta mañana Monsieur, amb aquest riff de guitarra que també diu adéu, vaig tenir aquest efecte Proust. Em vaig veure llegint i retallant crítiques de discos signades per Ramón de España a la Guia de l'Oci de Barcelona, ​​cap a 1980. Crítiques dels Sparks, Devo, Roxy Music, els Damned i Magazine. No estic 100% segur Damned, però sí dels altres. Els Sparks em generen una altra curiosa associació d'idees. No sé si el del bigoti era Ron o Russell Mael, diria que Russell, però el seu bigoti em feia recordar Dieter Meier de Yello, encara que aquell (Mael) va ser primer. I els dos em donava que eren duos centreeuropeus, lleugerament tecnificats, una mica sarcàstics, altra mica embogits. OMD, Yazoo, (en veu baixa, Erasure) els Suïcidi, DAF, què rars, ahir esmento la sauna gai i els DAF són (imagino) tecno cutre i pesat de cambra fosca. No penso en els Proclaimers ni en Simon & Garfunkel. Penso en duos europeus de música sintètica, perquè hi va haver una època (que havia de ser sobre 1986 però potser en el meu inconscient no ha acabat encara), en què pensava que per fer bona música electrònica calia ser europeu. No coneixia, encara, a Derrick May, Kevin Saunderson, ni a Juan Atkins ni a Carl Craig i faltaven deu anys perquè Glenn Underground colés això en un recopilatori, al costat de Matthew Herbert.


Y CLARO, SILENCIO - O MUSICA QUE ECHE CHISPAS

Perfeccionismo y completismo.
Una pareja íntimamente asociada a la condición de obseso por la música (aunque me gusta más autodenominarme vinyl junkie).

Quieres hacer ese (dependiendo de la época) cassette / CD intachable, donde cada tema sea el perfecto preámbulo del siguiente, donde alternes temas cortos pero intensos con temas largos, pero no en exceso. El tempo es sutil en un crescendo de tensión, pero también puede haber aceleración y momentos introspectivos. Instrumentales, voces femeninas, voces masculinas. Europa, Detroit, Brasil y Jamaica. Un hilo invisible que lo una todo. Una canción con vibráfono, otra con theremin, quizás una con piano solo (aunque lo descartes cuando te acuerdes del desastroso disco de Rufus Wainwright), o con una tenue sección de cuerda.
También quieres todo lo que alguien ha grabado. Ese dueto decadente en una entrega de premios (Bjork con Pj Harvey, pero kd lang con Andy Bell??). Esa colaboración con un artista que ya murió. Esos coros en el disco de un amigo. Esa extraña mezcla donde, del original, sólo queda una sílaba que se repite y va de un baffle al otro. Esa instrumental donde crees que simplemente, bailaba en un rincón del estudio mientras hacían las tomas. O dormía en un sofá. Pero estaba allí.

Pareja y dúo no es lo mismo. Ya no hablemos de terceto y trío.

Lo primero que pensé cuando oí West end girls de los Pet Shop Boys, por ese tono ligeramente nasal de la voz de Neil Tennant y la hierática pose de Chris Lowe, parapetado tras los teclados, fue en Soft Cell. En 1986 Soft Cell ya eran un exquisito cadáver con un último disco delirante (This last night... in Sodom) y su compañía discográfica conformándose de una manera agridulce: no habría otro Tainted love, pero sólo con ése ya podían llenar y llenar recopilatorios.
Yo no sé si mucha gente tuvo esa asociación de dúos pop tecnificados, pues la voz de Tennant siguió, más o menos, igual, hasta ser prácticamente una marca de fábrica de un estilo, de una época, mientras la voz de Marc Almond vivió muchas experiencias y pasó por algún que otro cabaret de los horrores.



Sí, 6Q, la horrorosa melodía de Chuck Mangione tiene una especie de territorio común con Suburbia.
Y sí, si te portabas peor, había que añadir otra palabra.

Así que cuando oí a los Sparks decir hasta mañana Monsieur, con ese riff de guitarra que también dice adiós, tuve ese efecto Proust. Me ví leyendo y recortando críticas de discos firmadas por Ramón de España en la Guía del Ocio de Barcelona, hacia 1980. Críticas de los Sparks, Devo, Roxy Music, los Damned y Magazine. No estoy 100% seguro de Damned, pero sí de los otros. Los Sparks me generan otra curiosa asociación de ideas. No sé si el del bigote era Ron o Russell Mael, diría que Russell, pero su bigote me hacía recordar a Dieter Meier de Yello, aunque aquél (Mael) fue primero. Y los dos me daba que  eran dúos centroeuropeos, ligeramente tecnificados, algo sarcásticos, algo enloquecidos. OMD, Yazoo, (en voz baja, Erasure) los Suicide, DAF, qué raros, ayer menciono la sauna gay y los DAF son (imagino) tecno cutre y machacón de cuarto oscuro. No pienso en los Proclaimers ni en Simon & Garfunkel. Pienso en dúos europeos de música sintética, porque hubo una época (que debía ser sobre 1986 pero a lo mejor en mi inconsciente no ha acabado aún), en que pensaba que para hacer buena música electrónica había que ser europeo. No conocía, todavía, a Derrick May, a Kevin Saunderson, ni a Juan Atkins ni a Carl Craig y faltaban diez años para que Glenn Underground colase ésto en un recopilatorio, al ladito de Matthew Herbert.




dilluns, 16 de maig del 2011

IMPOSAR EL DESORDRE

No sé què és el que va passar entre dimecres i divendres a blogger.com. No funcionava, les entrades apareixien i desapareixien, no es podia editar. A part d'aquest calfred que va recórrer la meva espinada, pensant on podien acabar tantes hores d'esforç (improductiu per a la societat però no per el meu ego), em preocupa quedar com un ase. L'entrada que parla dels 30 anys de la mort de Bob Marley va haver de publicar-se el 11 de maig, data correcta, no el 14, com finalment ha quedat.
Al marge d'aquesta circumstància, que suposo que a tots ens ha fet reflexionar sobre la nostra dependència real de que tot funcioni correctament, vaig una mica desordenat, i ahir nit vaig començar a entreveure una cosa que pot semblar-se a un cert retorn a un equilibri manejable. Després del final de la primera temporada de Boardwalk Empire estava acusant una mica la falta d'una sèrie de referència, aquesta de la que estàs pendent per trobar el seu últim episodi. Després d'uns quants dies, vaig trobar el moment per veure el capítol inicial de Game of Thrones. També de HBO, també una aposta decidida d'aquest canal per temptejar terrenys que l'apropin a les seves cúspides creatives (que segueixen sent The Sopranos i The Wire). De moment no m'ha decebut, si bé, en no haver llegit (i no se'm manifesten intencions) la sèrie de llibres en què es basa, encara no encerto a veure si estem parlant d'alguna cosa més o menys mística, amb aquesta subtil referència a clàssics com El bosque en la seva escena inicial. Òbviament cal estar a sobre, i per una vegada el meu escepticisme a sèries no purament contemporànies queda a un costat.
La biblioteca del meu barri i jo seguim mantenint aquest idil, no hi ha res més sexy que les coses gratis.



Fruit de la meva òbvia obsessió vaig agafar aquest llibre, tipus de llibre que jo dic de consulta, on em limito a buscar referències, noms, títols que puguin haver-me passat inadvertits, amb el poc honest fi d'encarregar-los a la mula. Però aviat qualla en mi el desengany: malgrat l'entusiasme del seu autor, no hi ha tants discos meravellosos ni tantes obres mestres com s'entesta a enumerar. És, massa pel meu gust, el llibre d'un fan rendit i lliurat a convèncer a tot el món. Dirà més d'un: doncs Francesc, el que fas tu amb el teu bloc. Sí, però una pèssima traducció (només així pot anomenar publicar un llibre que persisteix a traduir el vocable francès numérique per numèric quan és la paraula que els francesos fan servir per a digital per contraposició a analògic), més una obcecació, molt pròpia això sí, de seu autor en carregar el pes de l'escena electrònica francesa, en detriment d'altres. No, Ariel, Zend Avesta no són tan bons, Daft Punk no són millors que Underworld (almenys que els Underworld de dubnobasswithmyheadman), i Laurent Garnier no és ni Danny Tenaglia, ni Paul Oakenfold, i ja no et dic Richard D. James. Un fanzine editat a tot luxe.
Per compensar, i encara que aquest agressiu sol entre núvols aconsellaria Jobim, Marley, és Absinthe, el autosotstitulat àlbum francès de Marc Almond, el que sona.

Lydia em contesta sobre la nostra comuna desorientació, ara que s'acosta l'hora de triar alcalde, que és, després del president de l'escala, la personalitat més propera que se'ns permet votar. Veig a la contraportada de LV del diumenge, on els diumenges sempre acostuma a haver publicitat d'alguna signatura de luxe, un anunci d'una curiosa formació política Via Democràtica. Els seus candidats tots tenen els seus noms en castellà, aspectes un pèl passats (un, Pedro Cabrera, es fa una espantosa foto amb la corbata fluixa que em fa pensar, alternativament, en Torrente i en Daniel Johnston, curiós tàndem). Avui dia fins a un tapat del PP com Ciutadans, fa la concessió i diu Albert al seu poc catalanista líder. I aquests, tot i publicar l'anunci en català??. Bé, com era previsible, ultradreta, sucant pa amb el tema immigració, aquest tema que tants rèdits dóna.Un link amb la web d'Espanya i llibertat (partit que sembla prometre molt del primer i res del darrer) acaba de dissipar els meus dubtes. Penso que aquesta contraportada de LV val un pico, i aquí ja veig nítidament una d'aquestes espartanas seus on es fan reunions a altes hores de la nit, amb poca assistència, però molt convençuda que això no pot seguir així.
Llavors el CD de Marc Almond s'encalla i (per un caòtic sentit d'ordenar CD que costaria diversos posts explicar) em fixo en què el de Massive Attack que hi ha prop (Mezzanine) és el menys preferit dels seus tres primers discos, i que aquest (tot i la versió de Man next door) està lluny de ser un disc assolellat. Els meus ulls acaben en Homebrew de Neneh Cherry (ella es va quedar en només dos bons discos). El tema inicial conté una col.laboració amb Guru, traspassat membre de Gang Starr. Records que em porten la meva, encara, incomprensió del hip hop.
Una versió instrumental d'Move with me, d'aquest disc, present a la banda sonora d'una pel lícula de Wim Wenders, acaba d'aclarir els meus dubtes. Sense veus, sembla que la cosa em funciona millor.


IMPONER EL DESORDEN

No sé qué es lo que pasó entre el miércoles y el viernes en blogger.com. No funcionaba, las entradas aparecían y desaparecían, no se podía editar. Aparte de ese escalofrío que recorrió mi espinazo, pensando dónde podían acabar tantas horas de esfuerzo (improductivo para la sociedad pero no para mi ego), me preocupa quedar como un cateto. La entrada que habla de los 30 años de la muerte de Bob Marley debió publicarse el 11 de mayo, fecha correcta, no el 14, como finalmente ha quedado.
Al margen de esa circunstancia, que supongo que a todos nos ha hecho reflexionar sobre nuestra dependencia real de que todo funcione debidamente, ando un poco desordenado, y ayer noche empecé a atisbar algo que puede parecerse a un cierto retorno a un equilibrio manejable. Tras el final de la primera temporada de Boardwalk Empire estaba acusando un poco la falta de una serie de referencia, esa de la que estás pendiente para encontrar su último episodio. Tras unos cuantos días, encontré el momento para ver el capítulo inicial de Game of thrones. También de HBO, también una apuesta decidida de este canal por tantear terrenos que le acerquen a sus cúspides creativas (que siguen siendo The Sopranos y The Wire). De momento no me ha decepcionado, si bién, al no haber leído (y no se me manifiestan intenciones) la serie de libros en la que se basa, todavía no atino a ver si estamos hablando de algo más o menos místico, con ese pequeño guiño a clásicos como El bosque en su escena inicial. Obviamente hay que estar encima, y por una vez mi escepticismo a series no puramente contemporáneas queda a un lado. 
La biblioteca de mi barrio y yo seguimos manteniendo ese idilio, no hay nada más sexy que las cosas gratis.


Fruto de mi obvia obsesión cogí este libro, tipo de libro que yo llamo de consulta, donde me limito a buscar referencias, nombres, títulos que puedan haberme pasado inadvertidos, con el poco honesto fín de encargárselos a la mula. Pero pronto cuaja en mí el desengaño : a pesar del entusiasmo de su autor, no hay tantos discos maravillosos ni tantas obras maestras como se empeña en enumerar. Es, demasiado para mi gusto, el libro de un fan rendido y entregado a convencer a todo el mundo. Dirá más de uno : pues Francesc, lo que haces tú con tu blog. Sí, pero una pésima traducción (sólo así puede llamarse publicar un libro que persiste en traducir el vocablo francés numerique por numérico cuando es la palabra que los franceses usan para digital por contraposición a analógico), más una obcecación, muy propia eso sí, de su autor en cargar el peso de la escena electrónica francesa, en detrimento de otras. No, Ariel, Zend Avesta no son tan buenos, Daft Punk no son mejores que Underworld (por lo menos que los Underworld de dubnobasswithmyheadman), y Laurent Garnier no es ni Danny Tenaglia, ni Paul Oakenfold, y ya no te digo Richard D.James. Un fanzine editado a todo lujo.
Para compensar, y aunque este agresivo sol entre nubes aconsejaría Jobim, Marley, es Absinthe, el autosubtitulado álbum francés de Marc Almond, el que suena. 

Lydia me contesta sobre nuestra común desorientación, ahora que se acerca la hora de elegir alcalde, que es, despues del presidente de la escalera, la personalidad más cercana que se nos permite votar. Veo en la contraportada de LV del domingo, donde los domingos siempre acostumbra a haber publicidad de alguna firma de lujo, un anuncio de una curiosa formación política Vía Democrática. Sus candidatos todos tienen sus nombres en castellano, aspectos un pelo trasnochados (uno, Pedro Cabrera, se hace una espantosa foto con la corbata aflojada que me hace pensar, alternativamente, en Torrente y en Daniel Johnston, curioso tándem). Hoy en día hasta un tapado del PP como Ciutadans, hace la concesión y llama Albert a su poco catalanista líder. Y éstos, a pesar de publicar el anuncio en catalán ??. Bueno, como era previsible, ultraderecha, mojando pan en el tema inmigración, ese tema que tantos réditos da. Un link con la web de España y libertad (partido que parece prometer mucho de lo primero y nada de lo último) acaba de disipar mis dudas. Pienso que esa contraportada de LV vale un pico, y ahí ya vislumbro nítidamente una de esas espartanas sedes donde se hacen reuniones a altas horas de la noche, con poca asistencia, pero muy convencida de que esto no puede seguir así.
Entonces el CD de Marc Almond se atasca y (por un caótico sentido de ordenar CDs que costaría varios posts explicar) me fijo en que el de Massive Attack que hay cerca (Mezzanine) es el menos preferido de sus tres primeros discos, y que ese (a pesar de la versión de Man next door) está lejos de ser un disco soleado. Mis ojos acaban en Homebrew de Neneh Cherry (ella se quedó en sólo dos buenos discos).El tema inicial contiene una colaboración con Guru, fallecido miembro de Gang Starr. Recuerdos que me llevan a mi, aún, incomprensión del hip hop.
Una versión instrumental de Move with me, de ese disco, presente en la banda sonora de una película de Wim Wenders, acaba de aclarar mis dudas. Sin voces, parece que la cosa me funciona mejor.

dimecres, 17 de novembre del 2010

LIQUIDACION DE ATRASOS

Ya sé que este ritmo tan errático tiene a los habituales un poco despistados. Antes era un diésel, constante, ahora llevo unos días de frenazos y acelerones. Veremos cual de las dos versiones acaba estableciendo residencia permanente. Hoy voy a intentar enmendar un poco las últimas faltas.

Entre otras cosas que evolucionan conforme uno madura ( voz en off : envejece ), a mí, resulta que empieza a gustarme mucho ir en tren. Seguro, no demasiado incómodo, prensa, gente a su rollo ( en los aviones todo el mundo va más tenso ), más ese tiempo de tránsito donde no acabas de desconectar pero tampoco estás conectado. No acabas de estar parado pero tampoco estás trabajando. Así que I pay my dues y empiezo a recuperar, que la estadística de noviembre fa figa y estoy incorporando ( tímidamente, aragonesamente ) nueva clientela. No puedo permitirme pasos en falso, la lista de iniciativas que han caído en saco roto es demasiado prolongada como para sentirme cómodo ( el cine, Miguel Ríos, la crítica a lo sobrevalorado…cuánta iniciativa estéril !! ).

Así que he de calcular mucho mi próximo tiro.
La prensa de hoy, que gracias al Euromed, devoro, estilo weekend, a primera hora, y no, estilo working day, molido en el sofá después de cenar, lleva unas cuantas cosas dignas de remarcar.
La Vanguardia, obviously, que cuenta con un ( para mí ) estimulante reclamo estos días, las entrevistas que, a dúo ( pero sin identificar quien hace cada pregunta ) realizan Quim Monzó y Sergi Pàmies a los candidatos punteros a las Eleccions del día 28 ( las que iban a coincidir con el Barça-Madrid, pero no ). Hoy le toca a Joan Puigcercòs. Puigcercòs me cae bastante bien. Mucho mejor que Carod, que no me cae nada mal, pero al que se le ha pasado claramente el momento. Yo hace años hubiese apostado sin dudarlo por un tándem entre el dinámico Portabella y la sexy Marina Llansana. No sé que fue de ellos. Me gusta lo que dice y creo que me convence, casi, de que es honesto. Cuidado con los casi hablando de políticos. Son cuatro letras que pesan como cubos de hormigón.

A diferencia de cierta amiga que seguiría siéndolo aunque me confesase su voto a Falange Española de las Jons ( pero sé que no, no confiesa nada, habrá que hacerle cosquillas o algo así ), no me importa ( y creo que ciertas tonalidades bien definidas de mis comentarios no dejan lugar a dudas ) decir a los cuatro vientos a quién he votado, si bien como, afortunadamente, ya lo he hecho unas cuantas veces, me es un poco difícil recordar el sentido y el orden, y la voluntad subyacente de mis primeros votos. He votado a lo largo de mi vida a CDC ( cuando iban por libre y se definían de centroizquierda ) , a CIU ( cuando pensaba que iban a ser otra cosa que democristianos conservadores bajo una senyera ), al PSC ( cuando pensaba que iban a ser otra cosa que españoles pseudo-progresistas bajo una senyera, ésta un poco más pequeña ) y a ERC ( casi siempre últimamente, con diversas razones muy científicas, entre las cuales destacaría que me gusta mucho su logo ). Recuerdo muy claramente a quien nunca he votado. Que levante la mano quien no lo sepa, que lo voy a echar de clase. Hoy he decidido ya al 100 % votar a Joan Laporta ( a pesar de que creo que ha elegido el nombre - Solidaritat Catalana - más horroroso posible para un partido político, suena muy rancio, Joan ). Motivos profundos : la intuición. Porque me da una inacabable pereza darme un garbeo por todos los aburridísimos programas políticos de los partidos: eso lo dejo para los eruditos, para esas personas concienciadas y concienzudas que sopesarán pros y contras lejanos y cercanos antes de decidir en quien depositan su confianza. Total, qué más da, pienso quejarme de todos, el orden ya lo decidiré sobre la marcha. Al menos Laporta no esconde sus ideas más poco complacientes, al menos no coge a Carmen de Mairena de segón cap de llista. Ahora estoy preparado ( espera lo mejor, prepárate para lo peor ), para algún tipo de réplica sanguinaria y guerrera. A qué esperáis, que sea esta misma noche. Que sí, Laporta está chalado, y tal y tal, pero considerando las alternativas existentes, al menos me ha procurado unas cuantas alegrías en los últimos años. De muy pocos puedo decir eso. Lo de votar a Laporta y proclamarlo a los cuatro vientos, aparte de la obvia provocación ( de lo que soy capaz para recaudar comentarios aunque sean insultantes… ) me viene de haber leído un artículo en el mismo sentido del muy mediático economista Xavier Sala i Martin, el cual no es que me merezca una excesiva admiración ( ni él ni sus atroces e incomprensibles chaquetas ), pero por esas banalidades que me permito a mí mismo a tutiplén me ha dado por apreciar su frescura.

València ( así, con grafía catalana ) : parece mentira que a 3 horitas justas de BCN pueda cambiar tanto el panorama. No hay tanta gente, no se ven tantos coches ( eso sí, los que hay no tienen muy claro el concepto de las señales de tráfico ), no van con el cohete en el culo. Por el contrario hay montones de homeless ( supongo que en BCN los escondemos  en lugares menos visibles ). La gente para al mediodía y para de verdad. Nada de comer a dos carrillos en 12 minutos. No se habla prácticamente otro idioma que el español, obviamente el PP que gobierna a sus anchas ha hecho bien ( para sus parámetros centralizadores y aniquiladores de las diferencias non gratas ) su trabajo. Sepámoslo en Catalunya, cuidado con esa gente.

En este tren 6Q aullaría : realmente el público es de lo más variado y resultaría un poderoso estímulo hipotetizar con sus historias. Desde los viajeros por placer, que miran a los que viajamos por trabajo con un indeciso aire teñido de admiración ( miradas a las cuales respondemos con aires decididos de desdén ), hasta los ejercitos de encorbatados con Notebooks y Blackberries y sesudos informes siendo creados en pantallas, la gran mayoría ensimismados en agotar las tres horas en algo que incremente su productividad ( yo no : yo con el blog ). Gente que va a dar información o a recibirla, a controlar o a ser controlados, relaciones biyectivas y complementarias. Gente que lee vs gente que escribe. Gente que habla vs gente que escucha. Dormidos vs despiertos. Van o vuelven. Miro los libros de la gente. Ven que les miro. Pongo cara de póker. Chico, cómprate otra cosa. O haz como yo : conserva eternamente Los detectives salvajes a medio leer, sin acabarlo, pues cuando lo acabes sabrás que no hay nuevos Bolaño en los anaqueles, se acabó para siempre.
En 1981 oí a Jordi Beltrán glosar las virtudes de una escueta canción, ni siquiera original, sino un cover de un antiguo tema de Northern Soul : el grupo era Soft Cell y la canción era Tainted Love. El ritmo era trotoncillo sin pasarse, casi gélido, sintetizado con un efecto que nunca he llegado a averiguar como se hacía, como gotas de agua, no pequeñas sino algo consistentes. Jordi Beltrán, que aún hace radio y lleva las gafas de pàsta más paradigmáticas del hemisferio norte, la definía, a falta de 19 años para el 2000, como el ritmo del nuevo milenio. Soft Cell ganaron, creo que aún ganan, mucho dinero con esa canción. Se hicieron algo populares, protagonizaron un inolvidable concierto en Studio 54 y se fundieron, por lo que al conocimiento popular se refiere, en la nada. Es decir, editaron discos, pero ya no llevaban más Tainted Love. Yo casi me lío a tortas con el maromo de una chica a la que me acerqué ( técnicamente ) demasiado, oyendo, y bailando, esa canción, y la siguiente, Where did our love go, en un fundido sintetizado completamente inolvidable.

Confirmando lo que ocurre cuando empiezas con un éxito avasallador, a partir de ese momento, en lo que a popularidad y fama se refiere, las cosas fueron para abajo. Sus propias composiciones no tuvieron tanta repercusión. Grabaron tres LPs, más uno de prescindibles remezclas, y se separaron. Marc Almond, su muy carismático cantante, inició prácticamente de inmediato una carrera en solitario, repleta de discos que han cruzado las barreras teóricamente insalvables entre la música de cabaret, cierta música ligeramente aflamencada ( cometiendo el casi imperdonable desliz de colaborar con alguien tan gris como Manolo García ) , canciones tradicionales rusas, homenajes tristes a Jacques Brel, homenajes eufóricos a Jacques Brel. En uno de sus mejores discos, Mother fist and her five daughters (cuya traducción dejo para el día en que sea capaz de recordar - fue Capote, fue Henry Miller ? - quien llamó así a la mano con la que te masturbas), mencionaba sus andanzas por Barcelona. Yo supe que había vivido en Barcelona, concretamente en la zona del Gótic, mucho más tarde de que eso pasara. Luego recordé haberme cruzado, hacía tiempo, con un tipo en el Boulevard Rosa, que pensé que se parecía mucho a él. Claro. Ahora me arrepiento de no haber ido a alguno de los conciertos que viene dando en solitario. Conciertos que leo, y leerlo incrementa mi pesar, que son magníficos, apasionados, fascinantes. Que son apasionados sin histrionismo, melancólicos sin lloriqueos, afectados sin amaneramiento.

No sé por qué coincidencia de fechas, en LV le dedican dos páginas a Razzmatazz, con una gran foto de la entrada, con un poco apropiado Mercedes de los de más de 80.000 euros presidiendo la puerta. Tenía, ya hace años, ganas de que me confirmasen que el nombre de la sala venía de una cancíón de los Pulp. Otra canción de los Pulp habla de ayudar a los mayores. Hoy me entero de personas mayores, de verdad, en residencias tratadas con metadona, porque hasta esa edad han arrastrado ciertas adicciones. Uno no deja de sorprenderse.

http://www.youtube.com/watch?v=6-Cm9NnsCpA
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