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diumenge, 4 d’octubre del 2015

Y15W36: IMPULSO CREATIVO

Baria: ¿devolviste esa camiseta de uniforme?
¿Es Jamie XX más feliz ahora mismo que Baria Qureshi? ¿Hay manera de saberlo? ¿Hago demasiadas preguntas últimamente?
Baria Qureshi, leí hace ya algunos años, se vio abrumada por la enorme repercusión del primer disco de The XX, y, en algún momento, que no alcanzo a concretar, entre su publicación y alguna de las giras de presentación, en que intuyó que aquello iba a ser grande, decidió abandonar la banda. Sorpresa. El trío fue antes un cuarteto. Poco más se supo de ella, nada, por mi parte, y quizás, el tiempo dirá, algún curioso con ganas de perder el tiempo y con escasa inspiración se dedique a buscarla en el futuro, a encontrarla, sea convertida en ama de casa, sea un músico contento con una menor dosis de celebridad, y le haga esa pregunta clave que esclarece tantas cosas: ¿te arrepientes de haber abandonado la banda?
Lo que está claro es que Jamie XX no siguió el mismo camino. The XX se han convertido en un referente de la equidistancia entre el mainstream y la pura vanguardia. Un punto idóneo de ese universo opuesto respecto al que tantos dudamos a veces. Es mainstream Britney Spears. Oh yes. Es Toxic una espectacular canción dotada de ritmo, empuje, trucos de producción novedosos. Oh también. En el otro extremo, nadie duda de Red House Painters o Throbbing Gristle. Bien: The XX han adquirido ese prestigio de dignificar a quien colabora con ellos y no dejarse arrastrar hacia los lodos por mucho que a veces manifiesten gustos alejados de la pureza. Que jodan a la pureza (por cierto: muchas ganas de hincar el diente al próximo Franzen) y que viva el mestizaje. Jamie XX, factótum del sonido del grupo ha mantenido una relativa ubicuidad desde que se publicó Coexist, especialmente por lo relacionado con su condición de DJ. No es tan habitual: los DJ no integraban directamente una banda pop, era más bien al revés. Algún músico recibía una invitación a reflejar en una sesión sus influencias. Pero Jamie XX no se distancia de esa condición. Más bien parece que sea ésta la que posibilite su brillante aporte al sonido de la banda. Hace unos meses ha publicado In colour. Disco que ha recibido enormes aplausos de los críticos, a muchos de los cuales les va de perillas esa condición de Jamie, puesto que pueden aplaudirle y seguir siendo snobs, o criticarle y ascender a mega-snobs. Así es la crítica musical en muchos sitios, pero, y los que hemos seguido el NME y el Melody Maker (que fueron, hace décadas, publicaciones diferentes y prácticamente enfrentadas) podemos alzar testimonio, especialmente la británica. Pues los ingleses han renunciado a encontrar los nuevos Beatles y se contentan con los nuevos Smiths, los nuevos Housemartins, los nuevos Oasis y, cualquier día, los nuevos Coldplay. Respecto a Jamie XX otra vez unanimidad: el disco será casi seguro uno de los cinco mejor valorados del año y he de decir que con merecimiento, aunque sea un disco cuya variedad haga resentir su condición unitaria. Nadie tome esto como una crítica: me encantan los discos que renuncian a tener una uniformidad que los allane.

Pero Jamie XX ha conseguido demostrar capacidad de adaptación a prácticamente cualquier género, incluyendo el trance o el breakbeat y excluyendo las baladas soul (gracias), y ello implica que el disco carezca algo de sentido de la unidad, cosa que lo aleja del subgénero discos que te cambian la vida aunque, seguramente, conocedor de los entresijos de este mal y cruel negocio que es la música post Napster y post EMule, sepa que ya va a haber muy pocos discos que puedan alzarse con tal calificativo. Jamie XX ya debe acercarse a la treintena. Ya ha superado, seguramente (facturas de caros dermatólogos pagadas con el sudor de un par de horas de sesión) el acné que infestaba su cara allá por sus comienzos. Ya ha decidido qué peinado le sienta bien y le hace dejar de parecer un adolescente escondido tras una maraña de pelo rizado. Ya viste otros colores diferentes que el negro uniformado que escondía a la banda allá por el 2009. Ya ha publicado su disco en solitario, y los dos componentes del grupo le han ayudado colaborando en él, de forma visible, pero no ostentosa, no han buscado un protagonismo que le eclipse. Que nadie piense que la banda se resquebraja, pero tampoco que nadie interprete que el sonido de In colour va a determinar el de futuros discos del colectivo. Parece, la relación entre los miembros es ideal. Jamie no es el artista haciéndose la prima donna, despreciando a los compañeros y diciéndole al mundo no sé que coño harían estos pringaos sin mí. 
Para que nadie me acuse de usar artículos del cajón con tal de rellenar la cita semanal: este mediodía recibí algo parecido a un estímulo provocador. Desde allende el Océano. No sé si Sumisión es ese aburrido panfleto. Sé, y quedad avisados de que me gusta tanto el planteamiento que voy a hacer, que pronto voy a usarlo en otro ámbito que, como Jamie XX, como el vilipendiado Cercas o Franzen, Houellebecq es un escritor a la búsqueda final de cierto momento. El momento en que, sentado en un sofá, en una terraza frente al mar, en la taza del WC, el lector, el oyente, se enfrenta en soledad a su obra. Ese momento es crucial. Los dos, creador y lector, emisor y receptor, están unidos por el texto, por la música, por la obra. Si todo va bien nada entorpece esa relación. Quien emite no sabe quien va a estar al otro lado: puede imaginarlo, pero jamás está seguro al 100%. Quien recibe está en clara ventaja: normalmente ha elegido a esa obra frente a otras. En ese momento puede experimentar muchas sensaciones, que incluyen indiferencia y repugnancia, y estas ni siquiera tienen porqué ser definitivas. El lector lee las palabras y puede que piense que algunas parecen escritas para él. Sabe que no, pero está dispuesto a ampliar el rango: para gente como él. Sopesa, interpreta, piensa, compara, puede que haga que sí con la cabeza, o que no. Puede que lo deje todo para otro momento que nunca llegue a producirse. Ese momento, ya no digo si muchos de ellos se suceden, es el que persigue el creador: el improbable intercambio íntimo (que el creador solo experimentará en actos promocionales concretos o en la cuantía del cheque de sus royalties), el certificado intransferible de que su globo-sonda ha llegado a su destino.


diumenge, 27 de setembre del 2015

Y15W35: BREAKING NEWS


Ya lo habré dicho de veces. Este blog no se abrió por cuestiones políticas. Quedó claro. Ni por motivos futbolísticos. Ciertos debates se han ido produciendo porque yo soy así: una veleta a la cual la amabilidad y el gusto por las visitas y los comentarios ha dominado. Bueno: uno de estos debates debería quedar zanjado para, exactamente, el momento de la publicación de este post. En ese momento las televisiones están mostrando a sus espectadores esos gráficos modernos y atractivos en 3D que llevan horas preparando, esos que compilan sondeos a pie de urna, que es la curiosa manera como se llaman aquellos que consisten en abordar a las personas que salen con paso distraído de los lugares de votación, henchidos de orgullo democrático y pavoneándose de haber cumplido con su deber ciudadano, tanto que se consideran autorizados para dedicar el resto de la jornada al delito y la impudicia.

Y esto será lo que habrá pasado 

(Dedicado a todos aquellos que atribuyen mi escaso acierto en las apuestas deportivas a que siempre apuesto a favor de mi equipo y en contra del Madrid)

Datos

JpS: 41,6 % votos, 61 escaños
C's: 14,3 % votos, 21 escaños
CUP: 11,4 % votos, 15 escaños
CSQEP: 10,9 % votos, 14 escaños
PSC: 10,7 % votos, 14 escaños
PP: 6,8 % votos, 10 escaños
Otros: 4,3 % votos

Junts Pel Sí acaba de obtener un triunfo contundente. Es la primera fuerza en número de escaños, triplicando a su más inmediato perseguidor. La CUP ha dinamitado todas las apuestas y se ha colocado como una tercera fuerza que es una obvia victoria, pero también una seria advertencia encubierta a Mas: mucha gente no confía en él, y mucha gente va a seguir de cerca sus primeros pasos. La mayoría para el independentismo es muy holgada, supera en 17 diputados a las fuerzas no independentistas, pero el abrumador desequilibrio genera un efecto dominó; algunos diputados de CatalunyaSíQueEsPot interpretan un gesto tan claro por parte del electorado como una clara invitación a que esclarezcan su indefinición, y deciden apelar a la libertad de voto. Será una jugada lógica, pero criticada, pues, ley electoral manda, un alineamiento abierto desde el principio hubiera aclarado las cosas y evitado algo el suspense. Hecho este comentario, muchos callarán: se trataba de evitar movilizaciones de voto adicionales como reacciones a datos muy determinantes de las encuestas. La partida de ajedrez entre partidos, empresas de sondeos, y electorado, ha resultado convertirse en un fascinante juego del escondite. La participación ha sido elevadísima, y mientras unos se lamentan del poder de movilización del bloque independentista, las fuerzas dirigidas desde la capital del estado español empiezan con las clásicas lamentaciones que apelan a la incapacidad para transmitir el mensaje y esas cosas. A la vez se exige (exige) tranquilidad y serenidad, y se relaciona una retahila de cosas que no van a pasar. Quede claro: el estado español, monolíticamente, deniega una vez más posibilidad alguna de que la voluntad expresada en las urnas por los catalanes se tenga en cuenta y se lleve a cabo.
Bien: señores que han triunfado y no tienen reparos en mostrar flequillos descontrolados y camisas sudorosas. Les hemos votado para que esas cosas pasen. Han captado nuestros votos con promesas de acciones muy concretas, promesas que incluyen fechas y hojas de ruta. Las queremos, una por una, en su momento, sin faltar lo más mínimo a su esencia, y sin pasos atrás. Esto no es una cuestión de inversión y recursos y de os prometí esto pero me he sentado en la mesa y no puede ser. Todos los pasos. Uno por uno. Esto es una cuestión política y las cuestiones políticas no tienen matices. Voy a tu boda o no voy a tu boda, Estás embarazada o no lo estás. El mensaje transmitido es clarísimo. Quien muestre dudas, quien se haya visto superado por los acontecimientos y ahora matice su convencimiento debe hacerse a un lado. La gente ha sido clara. Mucha gente ha sido muy clara. Como sea, pero fuera de España, lejos del PP y lejos del fascismo encubierto que lleva casi 80 años gobernando nuestras vidas. Eso es lo que hemos dicho. Queremos notarlo ya en unas semanas. Queremos que cambien las cosas para mejorar y notarlo lo antes posible. Eso es lo que esperamos. Si ello representa la desaparición de esa entelequia denominada España, pues precio que pagamos a gusto. Nosotros queremos determinar nuestro futuro, en la medida que podamos, y sin más intermerdiarios a los que abonar comisiones. Es así de sencillo. Es un grito claro o un susurro. Da igual. Es nuestra voz. El resto es ruido.



dimarts, 9 de juny del 2015

Y15W23: Pitos

La reciente infrecuencia en mis publicaciones queda explicada con creces en el siguiente párrafo de David Foster Wallace. Quién, si no.


"Has descubierto que disfrutas mucho del hecho de que a la gente le guste tu escritura, y también descubres que tienes muchas ganas de que a la gente le gusten las cosas nuevas que escribes. La motivación de la pura diversión personal empieza a ser suplantada por la motivación de gustar, de que haya gente guapa a la que no conoces que te aprecie y te admire y te considere buen escritor. El onanismo da paso al intento de seducción, como motivación. Ahora bien, el intento de seducción resulta muy trabajoso, y su diversión se ve compensada por un miedo terrible al rechazo. Sea lo que sea el "ego", tu ego acaba de entrar en juego. O tal vez "vanidad" sea una palabra mejor. Porque te das cuenta de que gran parte de tu escritura se ha convertido en puro exhibicionismo, en intentar que la gente te considere bueno. Y es comprensible. Ahora estás poniendo mucho de ti mismo en juego, cuando escribes; y también está en juego tu vanidad. Descubres algo peliagudo que tiene la escritura de narrativa: que para ser capaz de escribirla es necesaria cierta cantidad de vanidad, pero que cualquier cantidad de vanidad por encima de la estrictamente necesaria resulta letal. Llegado este punto, más del noventa por ciento de las cosas que estás escribiendo ya están motivadas e informadas por una necesidad abrumadora de gustar. Y esto genera una narrativa de mierda. Y la obra de mierda debe acabar en la papelera, no tanto por una cuestión de integridad artística como por el simple hecho de que la obra de mierda va a hacer que no gustes. Llegado este punto de la diversión del escritor, la misma cosa que siempre te ha motivado para escribir ahora te está motivando también para tirar lo que escribes a la papelera."


Considerando, como considero, que muchas de mis últimas entradas han sido ejemplos de este, digámosle, síndrome, decido no marcarme una frecuencia que me lleve a un viernes relajado, un sábado presuroso y un domingo histérico. O sea, cualquier momento de la semana debería ser bueno y cualquier tema puede constituirse en pretexto. Ni forzar ni evitar, si los temas se amontonan, que estos fluyan, por el avaricioso y mercantilista procedimiento de dosificar o reservar material.

Mascherano ondea una estelada. Soy de los que se enfada con cierta insistencia de la prensa en alabar el discurso de Mascherano. Parece que tengamos que dar por hecho que ningún futbolista sea capaz de expresarse con corrección y que esa apreciación coarte la naturalidad del tipo. Mascherano, presumiblemente bajo los efectos desinhibidores del alcohol, ondea una bandera independentista catalana mientras está en el autobús que, entre la multitud, recorre Barcelona. Curioso: algunos futbolistas catalanes han tenido miedo de la reacción pública y no lo han hecho. Las críticas a Iniesta y a Pedro por expresarse en catalán son ácidas, crueles, acusándolos de querer ponerse en el bolsillo a la gente por el hecho de aprender el idioma del país que los acoge y les paga emolumentos estratosféricos. El odio español siempre encuentra vía de salida y siempre encuentra cajas de resonancia y ese odio suele ser inversamente proporcional al éxito porque, ya sabemos, lo de la envidia. Sobre la evolución deportiva no voy a hacer más hincapié: después de una época coronada por los triunfos y una breve temporada de desorientación, parece otra vez que va a haber cuerda para rato.

Hace unos días que me fijo en un detalle que leí, creo, en Twitter. Que es cómo Rajoy está tiñendo su cabellera justo por encima de la patilla de sus gafas, de modo que por encima el pelo es negro, y por debajo, la barba muestra una apariencia encanecida. La imagen de Rajoy que, como todo político que ostenta cierto poder, está controlada por un ejército de asesores, busca esa mezcla de poderío juvenil combinado con la experiencia que aportan las canas, pero su aspecto es cada vez más cansado y apático. No es que sufra por el país que gobierna ni por el calvario que su torpeza está haciendo atravesar a millones de personas. Sufre porque ve que su continuidad al mando del país, y la de la pandilla de corruptos a los que ampara, está en serias dudas, y que el tiempo para robar se agota, que el tiempo para beneficiar a empresarios afines se acaba, la posibilidad de extender su trama mafiosa para seguir obteniendo dinero de las arcas públicas empieza a mostrar una fecha de caducidad y, como ladrón avaricioso que es, querría que esto no acabara jamás.


Jamie XX es uno de los componentes de The XX. Creo que he hablado alguna vez de él. Es un tipo joven y tímido que posa fatal. Siempre mira hacia abajo como avergonzado del acné, o quizás echando de menos los platos o los teclados que son su hogar, que son el sitio en el que se siente cómodo.
Por muchos motivos, Jamie XX es el niño mimado de la crítica musical. Porque es justo el personaje que parece: un adorador contumaz de todo tipo de músicas que fagocita influencias, las digiere y las regurgita al mundo en forma de exquisitos productos electrónicos que están muy por delante de lo que hace la gran mayoría. Apenas he oído media docena de veces unas cuantas canciones de In colour, su primer disco en solitario, pero ya me he visto escribiendo sobre él en pocas semanas para insistir en su profundidad y en su importancia. Tan inmediato ha sido el impacto, y tan necesitado estaba yo de, por fín, poder insistir en algo nuevo y fresco. Oid al tipo: prescindid de eso que puede parecer una especie de jugueteo absurdo con el sampler, y fijad los tímpanos en esa trascendencia de los teclados, mientras vemos Marte, como va a ser, porque este tipo lo sabe. Conoce el futuro de la música, no va a conocer el de la humanidad.


Lecturas: resumámoslo en un preview para un próximo post. Las nubes se ciernen sobre Anagrama.



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