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dissabte, 24 de novembre del 2012

ABEJAS BRILLANTES

Pobre David Sylvian, si le hubiera pasado lo que a Phil Oakey con el pelo. Mira que usó tintes de todo tipo hasta alcanzar ese horripilante tono peróxido de cuando Japan eran cinco tipos con pintas más cercanas al heavy metal o al boogie rock que al sofisticado glam-synth-pop-rock de alta tecnología e influencia oriental con el que acabaron su carrera. Pero el mundo es un sitio sumamente injusto. Así que David Sylvian conserva sus guedejas que las nieves del tiempo, que dice el tango, platearon y Oakey tuvo que optar por el rasurado craneal, ante la crueldad que esas mismas nieves mostraron ante su flequillo. Oh. El flequillo de Phil Oakey indudablemente nos posibilitaría unas cuantas frases sansonianas.
Pero no.
Portada de Gentlemen Take Polaroids, extraordinario disco
Sylvian, tras el final de la banda en 1982, cuyos motivos desconozco (pero puede que un día especule con ellos, como hice con el final de los Talking Heads: gracias a todos por los miles de comentarios sobre este post. Hagan cola, señores), Sylvian no pudo estarse mucho tiempo quieto sin seguir haciendo música. El final de la banda alcanzó a Japan muy coherentemente metidos en una deriva hacia la música de alta influencia oriental. Colaboraban con miembros de la Yellow Magic Orchestra, incluyendo al celestial Ryuichi Sakamoto. Sylvian, supongo, gran influencia en ese giro de la banda, tomó para su carrera en solitario ese camino, y facturó dos formidables discos en los que se expresó con gran libertad por una parte, al retroceder poderosamente en su exposición estética personal (igual, ejem , ya había recibido advertencias de su dermatólogo) y, por otra, al girar la espalda a los designios de la industria. Siguió en Virgin, en ese momento emblemática y todopoderosa, pero sus discos pasaron a ser material de difícil primera escucha, catálogos de la huida del estribillo. Estaba claro que Japan se conformaban con haberle prestado los peinados a Duran Duran. No irían más allá. Sylvian dejó de ser el émulo extra-andrógino de Bryan Ferry y empezó a ir por los pasos de su intuición musical.
Tejanos y corbata? Estás seguro?
Brilliant trees (1984) es su debut y pronto las cartas están sobre la mesa: la nómina de músicos incluye a Sakamoto, a Holger Czukay de Can, a Jon Hasell. Los ritmos casi bailables de Tin drum pasan al congelador directamente. Es un disco que se abre con un tema, Pulling punches, que es pura desestructura rítmica, con cambios constantes y con escasas facilidades al oyente. A continuación The ink in the well es una melodía algo más clásica, pero igualmente a espaldas de ninguno de los factores que encumbró a Japan, empezando por el glamour. Sylvian eligió la oscuridad y el fogonazo de la popularidad de masas. Nostalgia, y toda la segunda cara del disco, es una sucesión de canciones prácticamente estáticas, solemnes y tristes, con capas y capas de sonido, sobre las que la voz de Sylvian se desplaza como una textura más. El único conato de hit es Red guitar, en cualquier caso, tan alejada del mundo de Japan que más de uno de sus seguidores debió dar por muerto a Sylvian. 


Nada más lejos de la realidad: por si el susto no había sido suficiente, por si el método comercialmente suicida no era lo bastante efectivo, Gone to earth fue un doble disco repleto de temas instrumentales, doble en una época en que apenas había discos dobles, con una portada horrorosa estilo new age y, por tanto renunciando absolutamente del tirón comercial que la imagen de Sylvian acarreaba. Parecía obstinado en rechazar a todo el público que había acudido a la banda atraído por su estética. La música era lo primero. La lista de los que deberían aprender de esto, pronto en un DVD en todos los kioscos.
Sin ventas millonarias no hay presupuesto para maquillaje
En 1987 publica Secrets of the beehive, delicada colección de temas aparentemente casi acústicos, pero con un trasfondo de torch-song experimental que lo convierte en un clásico instantáneo. Canciones cortas, aparentemente lánguidas y perezosas, pero inspiradas y, en el fondo, perversas. Otra vez una portada sin Sylvian, otra vez un disco sin la mirada puesta en las listas, otra vez la obra de un músico al que todo parece darle igual. Honrado como pocos, David ha pasado en cuestión de cinco años a una especie de estado de ermitaño musical en constante movimiento, dando pasos en falso, experimentando con resultados desiguales, poniendo su voz y su talento al servicio de músicas de lo más variadas y extrañas, siempre con una mentalidad abierta y elusiva de lo cómodo. Ni siquiera se ha sentido en ningún momento tentado de reunir a la banda al completo de nuevo (imposible, pues Mick Karn murió hace unos años), o a sus miembros restantes, dar una gira megalómana y garantizarse un futuro de jubilado asistiendo a tertulias sobre los dorados 80. Por favor, señores, pónganse de pie y aplaudan.


dissabte, 7 d’abril del 2012

SABIDURIA ORIENTAL


Repetirse cuando la ocasión lo justifica no tiene por qué ser un error. Ya hace más de un año que mencioné a David Sylvian. No recuerdo exactamente el motivo por el que vino al caso, pero sí recuerdo claramente que no llegué a ahondar mucho. Igual se trata de insistir. A veces si no insistes, no te hacen caso. Las puertas no se abren, las barreras no ceden. Los objetivos no se alcanzan
Mencioné , casi seguro, aquellas lejanas noches en las que me adentraba, en mi habitación de cuando  vivía con mis padres, a base de oír una y otra vez, Gentlemen take polaroids, penúltimo disco en estudio de Japan. Puede que tuviera la culpa el hecho de que era un disco que podía oírse bien a un volumen razonable (respetuoso con el descanso de los vecinos, en cualquier caso). Tuve que hacerlo, hace meses porque era es la imagen más recurrente. Pero podría hablar de muchas otras. Los tambores a todo volumen de Visions of China. Las cuerdas dramáticas de The other side of life, que parecía una especie de suite de incitación a los opiáceos. Japan subieron de los callejones humeantes y las aceras húmedas de sus dos primeros discos, Adolescent sex y Obscure alternatives, hacia la suntuosidad de los áticos y de las fiestas privadas. Del cuero y las melenas al maquillaje y los trajes.
La banda al principio, circa 1978
Cuando mi hermano me bajó, de aquellas míticas subidas a Andorra, a por discos inéditos en España,  allá en los primeros 80, Assemblage, disco recopilatorio de su primera época en el sello Hansa, que contenía singles y rarezas: unas proto-disco European son Life in Tokyo, o aquella versión ligeramente editada de All tomorrow parties, cuajada del bajo-burbuja del fallecido Mick Karn, perteneciente a aquel disco que marcaba su transición estilística, la del nervio y la voz áspera y agresiva a lo New York Dolls a la dicción clásica y algo crooneresca a lo Roxy Music.
Igual que con los Talking Heads, nunca llegué a enterarme del motivo por el cual, tras el alcance de la cúspide con Tin drum, el grupo se disolvió. Aventuraría que David Sylvian tomaba un camino que lo alejaba, a él y a la banda, de los convencionalismos de grupo de rock, y que, quizás, algunos de los miembros no acababan de estar satisfechos con la progresiva pérdida de protagonismo de las guitarras y la búsqueda constante de la experimentación con el sonido por parte de Sylvian. Desde la entrada de teclados de Quiet life, las guitarras simplemente apuntaban traos en las canciones.

La imagen sofisticada, 1981
Finiquitada la banda, Sylvian se despoja de toda cortapisa y se lanza a una carrera en solitario que, tras 30 años, todavía es prolífica, frenética y brillante. Con altibajos, con toda suerte de colaboraciones, con discos irregulares, difíciles de entender en su momento. Con escarceos con el jazz, con las bandas sonoras, con la música concreta, con la música étnica, algunos dirían (pero se equivocarían), con ese monstruo llamado new age. Pero, al igual que, en otro tipo de escena, Marc Almond, siempre mostrándose un artista interesado en la evolución de la música y en ser coherente con su búsqueda.
Podría haber resucitado a Japan en cualquier momento, hacer que algunos de sus temas incorporasen exóticas letras y fueran montados como resurrecciones de la banda. Y vender montones. Pero no: prefirió mostrar respeto tanto por sus ex-compañeros (con la mayor parte de ellos colaboró esporádicamente) como por el público. 

Sylvian, hoy. Los años pasan, David.
Ahora ha publicado un recopilatorio que cubre la mayor parte de su carrera en solitario. 30 años de nada en los que, como he dicho ha grabado todo tipo de discos, con todo tipo de colaboradores, siempre alejados de los circuitos comerciales mayoritarios: Holger Czukay, Ryuichi Sakamoto, Hector Zazou, Bill Frisell, Jon Hassell, su ex esposa Ingrid Chavez, algunos de los antiguos miembros de la banda, y, aparte, ha puesto sus temas en manos de remezcladores y productores de la más absoluta vanguardia. Su música no es fácil, pero nada es fácil en esta vida.

divendres, 26 d’agost del 2011

EL SORBETE DE LIMON

Voy a quejarme en voz alta de que agosto es un mes que aturde e invade tu existencia y no siempre es para bién. Amigos que llevan blogs lo han mencionado en sus títulos y no recuerdo post sobre mayo o sobre octubre, por mencionar dos meses que no tienen por qué ser menos. Claro que es una maravilla (aunque quizás hubiese preferido el clima de julio del 2011 para todos los meses de verano de ahora en adelante) la sensación de dolce far niente, el pantalón corto, todos esos fashion items que tan nervioso ponen al carcamal de Ussía (hacerle la contraria podría acabar siendo para mí un poderoso principio vital), pero a veces esas agradables sensaciones vienen acompañadas de algunos incómodos efectos colaterales : pereza, somnolencia, cierto grado de indolencia que camina hacia la informalidad (cuántas cosas decimos que aprovecharemos para hacer en agosto y quedan postergadas como vulgares propósitos de final de año ?). Por lo demás sería esa época perfecta pero, desde que ando metido en el asunto que leéis, agosto se me manifiesta como una especie de algo incordiante Pepito Grillo que me impide escribir todo lo que quisiera, agravado por el hecho de tener más tiempo para pensar lo que escribiría. No espero que se me entienda.
Así que para empezar tengo miedo de decepcionar a alguno de los que espera encontrar grandes cosas aquí. Por si no quedaba claro en el post de ayer, dispersión es la palabra. En todo caso, si tendiese a pensar que sólo porque cuatro o cinco de los que te leen te ensalcen en demasía, ahí está Pedro Marín para recordarme su implacable opinión : no escribes ni medianamente bién. Ejem.

El quinto en discordia : excepcional primer paso de la trilogía de Deptford, que no tengo la más mínima duda de que funciona perfectamente como novela independiente. Una lectura excepcionalmente amena, sin alardeo innecesario de erudición. Una especie de repaso a la primera mitad del siglo XX a través de una experiencia vital llena de detalles levemente teñidos por la magia y el azar. Un libro que me ha resultado perfecto para leer en fases de 30 o 40 páginas, por su práctica estructura, fases que han sido auténticos episodios de placer literario. Gracias a quien tuvo la idea de traducir la obra de este espléndido autor canadiense. 

Hablo con Gustau de Cercles sobre el ritmo adecuado en las lecturas, cuando uno entra en esta especie de fase compulsiva. Que si alternar ficción y no ficción, que si hacerlo con autores traducidos y no. Que a veces es necesario pararse a descansar, sobre todo de ciertas lecturas de intensidad rayana con lo físico. Qué librero te recomendaría eso antes de colocarte cualquier obra ligerita, cualquier lectura inocua que haga las veces de la toallita con aroma a limón o el sorbete que te sirven entre platos fuertes. Muy pocos.

Mi sorbete de limón va a ser un cómodo libro que acabo de encontrar en la biblioteca : quizás sea una confesión excesivamente frívola, pero me pone algo nervioso que Murakami parezca el único japonés que escribe, y me acuerdo de Mishima, pero también de Kenzaburo Oé, que tiene un Nobel, y del cual no he leído nada, con lo que me abalanzo sobre La presa, novela corta en tipo de letra 14 o así, que puede hacerme el doble servicio en unas horas o así. Previo paso por Mónaco (debo reprimirme para no decir qué pienso de la hinchada madridista y sus pancartas de apoyo), pararé en ese libro antes de volver a Deptford, Canadá.
Como siempre que menciono algo relacionado con Japón, me es imposible no rendirme ante dos de los grandes genios que venero sin ningún tipo de reparo, dos carreras coherentes y sinceras que se han unido de vez en cuando, dos músicos a los que sólo ese halo ligeramente snob que acaba envolviendo a los experimentadores puede hacer alguna pequeña sombra, pero eso forma parte de las preconcepciones que uno se monta.



diumenge, 31 d’octubre del 2010

JAPON 2.0



Justo me entero que en L'Hospitalet hay estos días un salón del manga y el ánime ( y supongo que su versión porno el hentai ). La publicidad subliminal, no decían que estaba prohibida ??. Puede que dos posts sobre el Japón puedan parecerle un exceso a alguno pero la inspiración tiene esos extraños giros.
El turista accidental era una película sobre un escritor ( creo que el protagonista era William Hurt y no sé si también salía Geena Davies la de Thelma y Louise ) dedicado a escribir libros de viajes sin haber pisado los países de los que hablaba. Recuerdo eso y poco más : supongo que la historia se empezaba a ir hacia el tema de que era un tío raro y acomplejado y Geena Davies debía hacer algo para sacarle de esa extraña situación. Retener eso sólo, aparte de revelar el tiempo que hace que la ví, debería decir algo a su favor. Sí : hay películas ( y discos, y libros, y amistades, y tardes y noches de nuestra vida ) que no nos dejan ninguna huella en absoluto. En este sentido, los guionistas de la película algo, aunque fuese ese personaje, hicieron que trascendiera.
Japón crea hasta figuras que creemos que son exclusivas de ese lugar ( diría el engolado, "recóndito lugar" ) del planeta. Los hikikomori son personas que se han retirado voluntariamente de la sociedad. A veces son gente muy joven. Se encierran en su casa, supongo que aún más concretamente en su habitación, y de ahí no salen. Bueno, aquí les llamaríamos de alguna manera parecida a "ermitaños", quizás "anacoretas". La verdad es que me imagino que los hikikomori (todo parece más cool dicho en japonés ), a pesar de esa reclusión, y más allí, deben conservar su ADSL, su acceso, su Facebook o su Twitter, y deben ir haciendo su informe de qué tal les va la reclusión. Pijama limpito, cama hecha por mamá, supongo que la leche con galletas para pasar la tardecita, y venga informar al mundo de lo cruel que ha sido su entorno con ellos para que hayan acabado así. Eso chicos es trampa, las ventanas del mundo siguen abiertas y la luz se cuela por ellas. Así que he perdido la esperanza de encontrarme con un hikikomori. Si anda por la calle es que ya ha dejado de serlo. Procuro evitar a los traidores. Y a los impostores.

A costa de defraudar expectativas diré que lo único que tenía previsto para las palabras bonsai, karaoke, hara-kiri y sushi era mencionarlas, y ya lo he hecho.

Si tuviese que inclinarme por algo que me evoca completamente Japón sería esta canción.
Ryuichi Sakamoto ( el oficial japonés joven ) era uno de los miembros de la Yellow Magic Orchestra, grupo electrónico de gran influencia en toda la escena de Detroit de los últimos 80 que acabó con la inclusión del techno y el acid house. Aparte de protagonizar la película compuso parte de su banda sonora.
A quien me diga que no sabe quién es David Bowie ( el oficial británico no tan joven de pupilas de diferente color tal como mencioné en mi post Thought he was James Dean for a day ) le podría preguntar muy irónicamente en qué parte de la Amazonia profunda ha residido durante los últimos 40 años, o dejarme de ironías y decirle que si tan poco le interesa la música que no sé que hace aquí. No recuerdo que mencione Japón en ninguna de sus canciones, pero obtuvo un gran éxito versioneando a Iggy Pop en China girl.
Y quien canta en esta soberbia canción, que declaro aquí y ahora que, para mí, es una de las 50 mejores de la historia, es David Sylvian. Es muy injusto que no haya hablado de David Sylvian hasta ahora. Tanto como líder de Japan, que, a pesar de su nombre, nunca grabaron ningún disco en Japón, como por su arriesgada y fructífera carrera en solitario. Lo más que Japan se acercaron a Oriente fue grabando Visions of China. La influencia fue constante en su obra. David Sylvian ( veáse sino la imagen ) llevaba una pinta muy ambigua, que acabó inspirando a grupos como Duran Duran. Parecía muy amanerado , está claro que se pasaba empalideciendo su cara, y ese pelo es so eighties, pero contra todo pronóstico acabó casándose con una guapa cantante llamada Ingrid Chávez. Las pintas de los Japan tenían una inspiración clara en The New York Dolls. Su música bebió de varias fuentes : Satie, el glam-rock, Bowie, Roxy Music, cierta música concreta. El grupo se disolvió por diferencias creativas en la absoluta cúspide de su carrera y su potencial creativo. Aún así, poca gente les llegó a conocer por aquí. Nocturnos, experimentales, oscuros, algo turbios, si un día hubiese que echar cuentas habría que ver cuánta música no hubiese existido de no ser por su influencia. ( De hecho, si hiciésemos el mismo ejercicio sobre el grupo alemán Kraftwerk puedo asegurar que mi primera confesión es que este blog no existiría de no haberlo hecho Kraftwerk ).


Hace unos meses, un antiguo jugador del Madrid ( no podía ser de otro modo ), el italiano Antonio Cassano, confesaba, al presentar un libro ( su primer libro ) dónde narraba su vida y las muchas mozas que había conocido, que ya había escrito más libros en su vida de los que había leído. Más que confesarlo parecía alardear de ello. Vaya tela, muchacho. Yo debo admitir que, desde que ando líado con ésto, no consigo reunir el tiempo suficiente para leer un libro como Dios manda. Y mira que he llegado a comprar en estos meses, que se acumulan pacientemente ( los libros son amigos llenos de paciencia ) sobre mesitas o estantes, esperando su día. Ya hablé un poco acerca de mi ilusión por el blog : siempre he sido más de hacer regalos que de recibirlos; por lo tanto sacrifico a gusto no poder disfrutar con el ocio entrante porque ando líado con el ocio saliente. Mañana puede que volvamos a Europa.

divendres, 10 de setembre del 2010

TAN INOFENSIVO QUE OFENDE

Cuando alardeo de no ver un minuto de TV convencional, puede que esté exagerando algo. Convivo con otras tres personas que no comparten ( faltaría más, dos son niños menores de 13 años !!) la totalidad de mis gustos, y, por supuesto, pretender imponerlos sólo serviría para generar rechazo. Ya aprenderán por sí solos ( pero ahí tienen la biblioteca, videoteca y discoteca paterna ). Quiero decir : hay veces que la TV de mi salón emite programación de prime time de cadenas nacionales, y yo, pues alguna vez ( señor juez ), me paro y veo algo de lo que están viendo, especialmente, mi mujer y mi pre-pre-adolescente hija. El último programa ante el que me he parado ha sido un engendro mezcla de Pigmalión y Gran Hermano llamado Las joyas de la corona. Presentado por el sumamente gay ( extraño en T5, no ?) Jordi González, presentador que va de sensible y de andar como perdido en eso ( pero que se debe estar forrando ), la cosa consiste en reunir a los más granados garrulos y chonis (ahí hay mucho polígono recorrido haciendo cásting ) que seas capaz de encontrar, y meterlos en una casa para que un montón de estiraos ( expertos en protocolo, moda, bla bla bla ), intenten pulirlos y consigan extraer de semejante pandilla de patanes algo digno de ser presentado en sociedad. Claro, cómo desentonan los tíos en medio de tanto pretendido glamour ( ellos, intentando disimular acentos indisimulables, ellas, luchando contra la guarrilla que todas parecen llevar dentro ) es la base del programa, dónde ( redoble ) la estrella absoluta es un elemento llamado Carmen Lomana, sesentona de buen ver ( previas frecuentes visitas al quirófano, I suppose ), buen vestir ( parece ser que vive a cuenta de la herencia de un señor que la dejó desconsoladamente viuda ), exquisitas maneras ( o eso se pretende ). En fín, una clásica señora bien. El programa es un insulto clasista y descarado, un bofetón en toda la jeta a los pobres 12 o 15 concursantes que ( aunque se prestan a ello, y dudo que gratis ), lógicamente, sólo pueden que pugnar por que su ridículo sea lo menos indigno posible. Acentos de provincias, de pueblo, chelis, arquetipos, madres solteras, todo a la medida de dejarlos como unos auténticos trozos de carne con ojos, incapaces de decir dos frases coherentes, con un nivel cultural propio de niños de parvulario ( perdón, preescolar ), con una ignorancia supina que les impide, a ellas, dejar de parecer fulanas de barrio, a ellos, aprendices de bustamante, saber combinar una corbata con una camisa; en fín, la señora bién se acerca al extrarradio e intenta sacar a damas y caballeros dónde solo hay golfas y rufianes. No sé si el programa triunfa, pero madre mía, que contento entro luego en mi habitación y veo un par de capítulos de, por ejemplo The Office, despues de 10 minutos de semejante esperpento clasista. Por suerte, en casa siempre hay Primperán.
Inconscientemente me viene a la memoria otra serie, también, creo de T5, de hará unos 10 años largos : Médico de familia. Esa sí triunfó, recuerdo perfectamente, al repeinado y Pepero y ultraconservador Milikito haciendo de sufrido viudo con tres hijos, perpetuamente atontado de puro todo bondad que era, al que ( robo la obscena frase de Michel Houellebecq ) la polla sólo le servía para mear. Con un amigo carota y graciosillo, un abuelete de contar batallitas, pero todo corazón, unos niños traviesos pero con buen fondo, una cuñada (la pretendida actriz Lydia Bosch, expresiva como el palo de la fregona de mi casa ) a la que se quiere beneficiar pero como que no se lanza el hombre ( no fuese que hubiese que poner una escena con un beso en la boca, no digamos un revolcón ) y, ahí viene el enlace con Las joyas.., una chacha ( faltaría más, esto es clase media-alta ) y el novio, un empleadillo de párking, los dos un par de pasmados, con acentos remarcadamente grotescos, muy buenos, muy honrados y muy trabajadores, pero, sibilinamente, personajes que nunca sabías si eran pobres porque eran tontos o eran tontos porque eran pobres. Asco de serie, medio país pendiente de ella hace unos años. Espero que hayamos cambiado. Y hay Primperán, pero no dos frascos.
Un poco de autobombo : puede que aumenten las visitas, Sra. de Nick (Cave ) cantante australiano de aspecto patibulario y poesía desde the wild side, bienvenida y pásese por aquí con frecuencia porque a veces hay perlas, uno sólo debe esforzarse en encontrarlas. Mlle. Burlesque, ésta semana nos hemos quedado a cero, no debería repetirse. 6Q, si veinte años no son nada, que dice el tango, 30, los que casi hace que Bob Marley nos dejó, me parecen casi menos vista la frescura y la intemporalidad de su obra. Trinity R., vamos, descuélgate con algo. Iban Didac Hair, faltan 19 días para hacer algo sonado ?. MB, qué bien te sienta Ibiza. Y, least but not last, ya sabes quien... sólo te faltaba saber tocar el piano. No sé que voy a hacer. Lo juro. Nos vamos a Japón ?
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