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dimecres, 16 de maig del 2012

OBJECIONES A LA REPUTADA TEORIA DE LAS OPERAS PRIMAS

Mi mujer me dirá que ya he reseñado "el de los vikingos". Yo le diré que es sumamente sencillo con un libro de relatos. Con las novelas tienes que acabar decantándote: la gente quiere el rojo o el verde, porque con el amarillo no pasa la calle. Si empiezas con que si sobra alguna página, si no tiene sentido el personaje éste, si tal descripción se alarga o tal parte de la trama es confusa o no queda bien resuelta... si hay alguna pega o algún comentario la gente lo interpreta como una imperfección, y pocos pierden el tiempo en cosas imperfectas, a la búsqueda irracional de lo perfecto e impoluto. Más de mil páginas de un libro teóricamente precipitado e inacabado como 2666 e, impacientes, le exigimos joya tras joya. Al que quiera la excelencia a rajatabla, le diré que la palabreja me recuerda un horroroso tocho empresarial de hace 20 años, que seguramente entonces leerían antes de ir a dormir algunos de los responsables de todo este lío. 
Así que un libro de relatos es perfecto, para eso. Nueve piezas; ni es posible el empate. Más buenos que malos?, se aclaran cuales son los malos para que los estajanovistas de la perfección pasen por encima, no pierdan un segundo de su precioso tiempo, y se les dice que el resto del libro es jodida maravilla. Como el skip, pero en libro. Literatura iPod. Más malos que buenos?, se busca el archivo del libro en la red, se recortan los buenos cuentos y se presentan como los retazos aprovechables de una obra fallida. El resto ni falta que hace mencionarlo.
Luego estaría la cuestión de si considerar un libro de relatos como realmente una primera obra de un escritor. Cuando ha publicado algunos previamente, o artículos en prensa. Uno se siente como valorando a un cocinero por servir buenos desayunos.
Disquisiciones aparte, he de decir que Todo arrasado, todo quemado, ópera prima (glups, alerta de cliché) de Wells Tower, es, y van unas cuantas, otra magnífica lectura. Para empezar, el libro desorienta por su épica pero poco afortunada portada: sólo un relato, el último, que le da título, incluye vikingos. Los ocho restantes son certeros relatos de la América contemporánea, con un sutil hilo conductor presente en muchos de ellos: el individuo que se encuentra solo en algún momento de su existencia, por la circunstancia que sea. A veces con relaciones que plantean terceros en discordia. Y no siempre solo en el hábitat al que está más acostumbrado. También flota aquí bastantes veces el tema de las relaciones familiares. Relato de unas cuarenta páginas promedio vs novelas de no más de 100, leer alguno de ellos me ha hecho establecer una cruel comparativa con dos recientes decepciones, los libros de Stuparich y de David Vann. Tan sutiles y con tanta carga psicológica que uno acababa pensando si había vivido el libro o lo había pensado. Tened clara la imagen: vivir o pensar.
Llegado este punto, debo nombrar a Carver. Lo siento, aquí sí. Lo siento mucho. Porque Carver es una clara influencia en este libro, como lo es en muchos blogs. El relato corto que es como media hora en medio de cualquier película: hay que imaginar qué nos llevó allí y qué seguirá. Hay que conformarse que eso será lo que veremos y con eso, seguramente, nos quedaremos.  Como música incidental, válida para dar soporte a imágenes, pero algo endeble sacada de ese contexto y esa asociación. Carver abrió una puerta a que el relato corto no fuera necesariamente ni un cuento alargado y autoconclusivo, ni una novela despojada de sus aderezos superfluos. Le confirió ese carácter propio, le impuso una condición de obra grande, y no son pocos los que se han aprovechado: Cheever, Salter, Quim Monzó. Puede que Carver lo hiciese bajo la prolongada sombra de Capote, también.
En cualquier caso, Todo arrasado, todo quemado funciona. Ignoro si Wells Tower tendrá un bautismo de fuego con una novela o si seguirá por esa senda. Pero llevo como tres óperas primas seguidas, todas ellas de autores nacidos en los 70: Bazell, Binet y Tower. Algunos con colaboraciones previas como articulistas en medios destacados. Tres triunfos que echan por el suelo mi teoría de las óperas primas en la literatura (siempre que estos autores no se empeñen en mejorar y mejorar, cosa que ahora no sabemos), y que me hacen pensar en lo fácil que se desmoronaba la teoría que la completaba: la que decía que con músicos el proceso era al revés: Ok computer, tercer disco, Behaviour, cuarto disco, Dare!, tercer disco...a ver cuando aprenderemos que el mundo es un montón de caos trenzados, y que la matemática sólo es una ingenua intentona de cuadrarlo todo.
Segueix a @francescbon