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dijous, 1 de setembre del 2011

FASCICULOS SEMANALES

Acaba agosto y todo volverá a la normalidad. Los niños al colegio, y yo sin el post prometido donde iba a dinamitar ese sistema educativo a la medida del capitalismo más salvaje. Los adultos a sus quehaceres habituales sean los que sean. A mirar el periódico temiendo al FMI y al BCE y al PP y a cualquier grupo de siglas que puedan estropear tu día. Esperando que el 20-N tarde mucho. Los jubilados, a administrar su tranquila existencia. Gaddaf,i a seguir huyendo. Los futbolistas a lo suyo: ganar indecentes cantidades de dinero por hacer lo que más les divierte. "Qué hay de malo, es la dinámica del mercado", dice uno, mientras otro dice. "gano mucho pero hago ganar".
Mi pila de libros a leer (cuyo orden altero de vez en cuando por motivos aleatorios) es de elevada proporción. Cuento las páginas y las sumo y divido por 60 y me salen como 50 horas seguidas leyendo, cuando hoy no he leído mas de 10 páginas de Mantícora: cosas de exprimir con la familia este agosto como una rodaja de limón. John Self me anima. Olvida, generoso, otra promesa incumplida: he vuelto al castellano y no doy abasto con la traducción, o por lo menos con lo que yo considero una traducción decente. Abandonada la indagación musical más sacrificada, la de oír cualquier disco nuevo con buen aspecto, encima decido complicarme la vida haciendo caso de la excelente crîtica al último Houellebecq, el cual estoy casi decidido a comprar ya: recién salido, primera edición (novedad de septiembre como las más frikies colecciones en fascículos, justo ésas que uno se pregunta quién narices compra). Houellebecq uelve a Anagrama. Como Cesc Fàbregas, a casa de nuevo. Qué difícil, collons, qué enorme esfuerzo representa para mí no mencionar lo henchido que está este pechito tras el partido del lunes. Pero he de evitar que se me acuse de prosaico, que ya hay quien no me quita el ojo de encima. Así que si Houellebecq se impone, se colará por delante de esa pila, arrinconará a muchos, pero Houellebecq es mucho Houellebecq, sus novelas son esa especie de experiencias totales que tocan muchos aspectos de la vida. No hay nada en él que no me guste, pues si he perdonado a Bolaño fotografiarse con el sempiterno cigarrillo no tengo motivo para no perdonárselo a él. Respecto al peinado cada uno hace lo que puede con los pelos que le quedan. La excitación del libro nuevo, recién puesto en las tiendas. Algo de lo que no había hablado aún, mira por dónde. Tranquilos, no llegaré a hablar del libro sin haberlo leído. Lo que no puedo evitar es que ésto, y algún post en un blog amigo, inauguren una especie de semana francesa, y pienso sacrebleu.





dissabte, 14 de maig del 2011

EFEMERIDES Y ESCOZOR

Bob Marley murió hoy hace treinta años. A pesar de que 6Q percibe un poderoso olor a naftalina ante menciones como ésta, he de reincidir en la condición de Marley como divinidad virtual en este submundo, en su poderosa influencia (mirad, y evitad miradas sesgadas, la presencia de su imagen entre las nuevas generaciones), pero, sobre todo, en la atemporalidad absoluta de sus composiciones. 
A la vista de los resultados publicados hoy respecto a cierta votación de ayer en el Congreso, no me queda más remedio que añadir el PSC a la ya nutrida lista de partidos políticos a los que no votaré. Cada vez lo tengo más difícil, pero es que se lo ganan a pulso. He de hacer mención del enorme tesón con el que cierto familiar se me ha justificado por prestar, de manera local y puntual, su apoyo a cierto candidato del PP. Sintiendo mucho mi intransigencia, de momento (y ese momento puede prolongarse décadas) el PP es personal descalificante, al menos, cosa que sé que no va a pasar, mientras sus figuras de referencia condenen abiertamente el franquismo. Siguiendo con un cierto afrancesamiento iniciado ayer, hoy suena Bertrand Burgalat y su catálogo de remezclas y producción para otros artistas. Me suscribí a sus noticias en Facebook y me gusta Burgalat. Me recuerda a Houellebecq, incluso físicamente, por una parte por esa ligeramente trasnochada pose de eterno rebelde, un pelo ingenua, posando con un discutible peinado, sin miedo al ridículo. Houellebecq posa siempre, o casi, fumando (cosa que hacía también Bolaño). Puede que este comentario no venga a cuento.
En cualquier caso la música de Burgalat, la de su cima, hace unos 8 ó 9 años, es fresca y veraniega, es una música para oir en momentos previos o posteriores a cenas repletas de cosas ligeras. Usa el piano Rhodes y el vibráfono, y no tiene miedo de meter congas. Es como una especie de mezcla imposible entre un cierto misterio mediterráneo y una pulsación de guerra fría, como si el bloque del este hubiese avanzado más allá de las costas del adriático, llegando a Italia o quizás a tener alguna oscura embajada en la Costa Azul, o en el mismo Montecarlo. Tumbonas blancas y azules, jubilados centroeuropeos, hombres aferrados a trajes oscuros, para poder esconder el arma.
Ladytron, grupo británico con cierta repercusión allá por el 2001 (y con una interesante conexión búlgara), puede que pasen más a cierta historia particular por la inspiración de ciertos peinados, o su guiño al nombrarse homenajeando a Roxy Music. En todo caso, Bertrand Burgalat aportó luminosidad con su remezcla.

EFEMERIDE I CUISSOR

Bob Marley va morir avui fa trenta anys. Tot i que 6Q percep un poderós olor de naftalina davant mencions com aquesta, he de reincidir en la condició de Marley com divinitat virtual en aquest submón, la seva poderosa influència (mireu, i eviteu mirades esbiaixades, la presència de la seva imatge entre les noves generacions), però, sobretot, en la atemporalitat absoluta de les seves composicions.
A la vista dels resultats publicats avui respecte a certa votació d'ahir al Congrés, no em queda més remei que afegir el PSC a la ja nodrida llista de partits polítics als quals no votaré. Cada vegada ho tinc més difícil, però és que s'ho guanyen a pols. He de fer esment de l'enorme tenacitat amb què cert familiar se m'ha justificat per prestar, de manera local i puntual, el seu suport a cert candidat del PP. Sentint molt la meva intransigència, de moment (i aquest moment es pot prolongar dècades) el PP és personal desqualificant, almenys, cosa que sé que no passarà, mentre les seves figures de referència condemnin obertament el franquisme. Seguint amb un cert afrancesament iniciat ahir, avui sona Bertrand Burgalat i el seu catàleg de remescles i producció per a altres artistes. Em vaig suscriure a les seves notícies en Facebook i m'agrada Burgalat. Em recorda a Houellebecq, fins i tot físicament, d'una banda per aquest lleugerament passat de moda posat de etern rebel, un pèl ingènua, posant amb un discutible pentinat, sense por al ridícul. Houellebecq posa sempre, o gairebé, fumant (cosa que feia també Bolaño). Potser aquest comentari no vingui al cas.
En qualsevol cas la música de Burgalat, la del seu cim, fa uns 8 o 9 anys, és fresca i estiuenca, és una música per escoltar en moments previs o posteriors a sopars plens de cosetes lleugeres. Fa servir el piano Rhodes i el vibràfon, i no té por de ficar congues. És com una mena de barreja impossible entre un cert misteri mediterrani i una pulsació de guerra freda, com si el bloc de l'est hagués avançat més enllà de les costes de l mar Adriàtic, arribant a Itàlia o potser a tenir alguna fosca ambaixada a la Costa Blava, o en el mateix Montecarlo. Gandules blanques i blaves, jubilats centreeuropeus, homes aferrats a vestits foscos, per poder amagar l'arma.
Ladytron, grup britànic amb certa repercussió allà pel 2001 (i amb una interessant connexió búlgara), potser passin més a certa història particular per la inspiració de certs pentinats, o el seu gest de complicitat al nomenar homenatjant a Roxy Music. En tot cas, Bertrand Burgalat va aportar lluminositat amb la seva remescla.

http://www.youtube.com/watch?v=zZgkou4z2c0
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