No tengo motivos para recelar de una revista como RockDeLux, a la que me mantengo fiel hace décadas. A la que he enviado cartas que me han sido publicadas. Calculad, antes de disponer de un blog, lo que a mí me halagaba que una revista de distribución nacional, aunque sean unas decenas de miles de tiraje, publicase las cuatro líneas editadas que les enviaba de vez en cuando. Con la caída de las ventas de música, la revista cada vez se parece más a Orsai. Mucho contenido, apenas publicidad.
En el número de marzo han aparecido las votaciones de los lectores. Que eligen desde lo obvio para una revista musical, los discos y las canciones y los artistas, hasta lo más dispar, producto de la diversificación de los contenidos, a la búsqueda de suscitar el interés de nuevos lectores. O resignados a conservar de la manera que sea a los antiguos. En cualquier caso, los lectores de RockDeLux que se han tomado la molestia de votar eligieron como noveno mejor programa de televisión (tras programas más focalizados en la música) un pintorsco programa llamado Alaska y Mario. Por delante de Breaking Bad.
Así que decido ver ese curioso programa del que ya había oído hablar. Lo cual resulta francamente sencillo : está en la web de la MTV española (donde se emitió), está en la web de la productora El Terrat, está en el Emule. Ocho capítulos de media horita, más una especie de making-off de cuarenta minutos que aporta bien poca cosa. Total, algo más de cuatro horas de ligereza.
Se trata de una especie de reality show que muestra las vicisitudes de una pareja más o menos célebre que decide casarse. Alaska es el nombre artístico de Olvido Gara. Cantante y famosa desde los primeros años 80, aún en activo. Debe andar sobre los 48. El novio: Mario Vaquerizo (en la foto) sensiblemente más joven, trabajó en una distribuidora ligeramente indie, Subterfuge Records, y desde ahí, tiene a su banda de playback (no puedo decir que sean otra cosa), llamada las Nancys Rubias, y representa artistas.
No sé que hubiera sido de esta serie en un canal de los que pugnan por las grandes cifras de audiencia. Resulta curioso ver a una estrella del frágil star-system musical español convertida en una prudente ama de casa que archiva facturas. O ver como el novio se refiere a sí mismo en femenino. El aburguesado sentido común de ella y la pléyade de amigos de todas las clases (en el sentido más amplio del término : profesiones, género, edades,) que van apareciendo. Me quedo desarmado si empiezo a pensar que en algún tiempo remoto eran el futuro de la música del país. T-shirts de Mecano y de Camilo Sesto y de Sabrina Salerno. Iconografía kitsch por doquier. La fiesta continua de la frivolidad, como olvidando todos los miembros de esa generación que el sida y la heroína se cobraron. Dos chaquetas por 20.000 euros. Una réplica afeminada de Johnny Ramone convertido en modistilla. El glam-rock como pretexto para pasarlo por el túrmix de una España cañí, y decir que todo es creación y joie de vivre. Los New York Dolls acompañando a sus ancianas madres a comprar zapatillas de franela.
Y la desagradable sensación de pensar que me ha gustado (algo, no os alarméis), y que no debería.
Se trata de una especie de reality show que muestra las vicisitudes de una pareja más o menos célebre que decide casarse. Alaska es el nombre artístico de Olvido Gara. Cantante y famosa desde los primeros años 80, aún en activo. Debe andar sobre los 48. El novio: Mario Vaquerizo (en la foto) sensiblemente más joven, trabajó en una distribuidora ligeramente indie, Subterfuge Records, y desde ahí, tiene a su banda de playback (no puedo decir que sean otra cosa), llamada las Nancys Rubias, y representa artistas.
No sé que hubiera sido de esta serie en un canal de los que pugnan por las grandes cifras de audiencia. Resulta curioso ver a una estrella del frágil star-system musical español convertida en una prudente ama de casa que archiva facturas. O ver como el novio se refiere a sí mismo en femenino. El aburguesado sentido común de ella y la pléyade de amigos de todas las clases (en el sentido más amplio del término : profesiones, género, edades,) que van apareciendo. Me quedo desarmado si empiezo a pensar que en algún tiempo remoto eran el futuro de la música del país. T-shirts de Mecano y de Camilo Sesto y de Sabrina Salerno. Iconografía kitsch por doquier. La fiesta continua de la frivolidad, como olvidando todos los miembros de esa generación que el sida y la heroína se cobraron. Dos chaquetas por 20.000 euros. Una réplica afeminada de Johnny Ramone convertido en modistilla. El glam-rock como pretexto para pasarlo por el túrmix de una España cañí, y decir que todo es creación y joie de vivre. Los New York Dolls acompañando a sus ancianas madres a comprar zapatillas de franela.
Y la desagradable sensación de pensar que me ha gustado (algo, no os alarméis), y que no debería.




















