dilluns, 16 de maig de 2011

IMPONER EL DESORDEN

No sé qué es lo que pasó entre el miércoles y el viernes en blogger.com. No funcionaba, las entradas aparecían y desaparecían, no se podía editar. Aparte de ese escalofrío que recorrió mi espinazo, pensando dónde podían acabar tantas horas de esfuerzo (improductivo para la sociedad pero no para mi ego), me preocupa quedar como un cateto. La entrada que habla de los 30 años de la muerte de Bob Marley debió publicarse el 11 de mayo, fecha correcta, no el 14, como finalmente ha quedado.
Al margen de esa circunstancia, que supongo que a todos nos ha hecho reflexionar sobre nuestra dependencia real de que todo funcione debidamente, ando un poco desordenado, y ayer noche empecé a atisbar algo que puede parecerse a un cierto retorno a un equilibrio manejable. Tras el final de la primera temporada de Boardwalk Empire estaba acusando un poco la falta de una serie de referencia, esa de la que estás pendiente para encontrar su último episodio. Tras unos cuantos días, encontré el momento para ver el capítulo inicial de Game of thrones. También de HBO, también una apuesta decidida de este canal por tantear terrenos que le acerquen a sus cúspides creativas (que siguen siendo The Sopranos y The Wire). De momento no me ha decepcionado, si bién, al no haber leído (y no se me manifiestan intenciones) la serie de libros en la que se basa, todavía no atino a ver si estamos hablando de algo más o menos místico, con ese pequeño guiño a clásicos como El bosque en su escena inicial. Obviamente hay que estar encima, y por una vez mi escepticismo a series no puramente contemporáneas queda a un lado. 
La biblioteca de mi barrio y yo seguimos manteniendo ese idilio, no hay nada más sexy que las cosas gratis.


Fruto de mi obvia obsesión cogí este libro, tipo de libro que yo llamo de consulta, donde me limito a buscar referencias, nombres, títulos que puedan haberme pasado inadvertidos, con el poco honesto fín de encargárselos a la mula. Pero pronto cuaja en mí el desengaño : a pesar del entusiasmo de su autor, no hay tantos discos maravillosos ni tantas obras maestras como se empeña en enumerar. Es, demasiado para mi gusto, el libro de un fan rendido y entregado a convencer a todo el mundo. Dirá más de uno : pues Francesc, lo que haces tú con tu blog. Sí, pero una pésima traducción (sólo así puede llamarse publicar un libro que persiste en traducir el vocablo francés numerique por numérico cuando es la palabra que los franceses usan para digital por contraposición a analógico), más una obcecación, muy propia eso sí, de su autor en cargar el peso de la escena electrónica francesa, en detrimento de otras. No, Ariel, Zend Avesta no son tan buenos, Daft Punk no son mejores que Underworld (por lo menos que los Underworld de dubnobasswithmyheadman), y Laurent Garnier no es ni Danny Tenaglia, ni Paul Oakenfold, y ya no te digo Richard D.James. Un fanzine editado a todo lujo.
Para compensar, y aunque este agresivo sol entre nubes aconsejaría Jobim, Marley, es Absinthe, el autosubtitulado álbum francés de Marc Almond, el que suena. 

Lydia me contesta sobre nuestra común desorientación, ahora que se acerca la hora de elegir alcalde, que es, despues del presidente de la escalera, la personalidad más cercana que se nos permite votar. Veo en la contraportada de LV del domingo, donde los domingos siempre acostumbra a haber publicidad de alguna firma de lujo, un anuncio de una curiosa formación política Vía Democrática. Sus candidatos todos tienen sus nombres en castellano, aspectos un pelo trasnochados (uno, Pedro Cabrera, se hace una espantosa foto con la corbata aflojada que me hace pensar, alternativamente, en Torrente y en Daniel Johnston, curioso tándem). Hoy en día hasta un tapado del PP como Ciutadans, hace la concesión y llama Albert a su poco catalanista líder. Y éstos, a pesar de publicar el anuncio en catalán ??. Bueno, como era previsible, ultraderecha, mojando pan en el tema inmigración, ese tema que tantos réditos da. Un link con la web de España y libertad (partido que parece prometer mucho de lo primero y nada de lo último) acaba de disipar mis dudas. Pienso que esa contraportada de LV vale un pico, y ahí ya vislumbro nítidamente una de esas espartanas sedes donde se hacen reuniones a altas horas de la noche, con poca asistencia, pero muy convencida de que esto no puede seguir así.
Entonces el CD de Marc Almond se atasca y (por un caótico sentido de ordenar CDs que costaría varios posts explicar) me fijo en que el de Massive Attack que hay cerca (Mezzanine) es el menos preferido de sus tres primeros discos, y que ese (a pesar de la versión de Man next door) está lejos de ser un disco soleado. Mis ojos acaban en Homebrew de Neneh Cherry (ella se quedó en sólo dos buenos discos).El tema inicial contiene una colaboración con Guru, fallecido miembro de Gang Starr. Recuerdos que me llevan a mi, aún, incomprensión del hip hop.
Una versión instrumental de Move with me, de ese disco, presente en la banda sonora de una película de Wim Wenders, acaba de aclarar mis dudas. Sin voces, parece que la cosa me funciona mejor.

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