dimarts, 22 de novembre de 2011

SEÑALIZACION EXCEPCIONAL

Son días demasiado extraños. No leo ninguno de los libros que he tomado de la biblioteca. Que son nueve buenos libros que relaciono a continuación, con el deshonesto fin de llenar un poco este post, que es una especie de post de servicios mínimos, no los que se imponen a los colectivos cuando están en huelga, más bien una respiración asistida conectada a alguien víctima del bloqueo, del entorno, del miedo escénico.

Francisco Casavella, El día del watusi
Robertson Davies, Ángeles rebeldes
Sam Lipsyte, Hogar, dulce hogar
Thomas Pynchon, El arco iris de gravedad
Don DeLillo, Ruido de fondo
Jonathan Coe, El círculo cerrado
Roberto Bolaño, El tercer Reich, y también La literatura nazi en América, y también Nocturno de Chile, obra de la cual Bolaño cambió el título inicial, Tormenta de mierda, por consejos de su editor.

Mientras, especulo y sueño y fantaseo con el onírico momento en que sea capaz de disponer de suficiente concentración para rearrancar, aunque sea para, en una fase inicial, decidir cual es el orden adecuado (pues saltaría sobre los tres Bolaño si todo fuese cuestión de instinto y canibalismo literario), en que debo acometer esta especie de festín de regreso a la normalidad. Y mientras, cuelgo vídeos de Pulp y de Metronomy y esa broma preprogramada hace varios días sobre lo que nos esPPera. A la que no le acabo de ver la gracia, pero salió así. Hoy que la red es el paradigma de la inmediatez y de la naturalidad cómo puedo atreverme a la autocastración de eliminar lo que puse. Acertar era fácil, no hay que arredrarse, en todo caso, como en una pequeña, triste e insignificante canción sepultada en un disco infecto de los Boomtown Rats, sentarse en un rincón y poner la cabeza entre los rodillas.


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