dissabte, 12 de febrer de 2011

ME SIENTO EN UNA ROCA Y MIRO AL HORIZONTE

Sé diferenciar un calentón de una decisión. Que sea irreversible ya es más complicado. Ayer hice una promesa que hoy no voy a cumplir.
A pesar de mis constantes declaraciones de amor por París, Barcelona es mi ciudad. Llevo toda la vida en ella y aunque a veces me abruma, y me aterra pensar en lo caro que resulta vivir en ella y lo muy agobiante que puede ser el centro en pleno verano, sólo hago que entrar por la Diagonal, o por Gran Vía, o por Vallvidrera, y estoy en casa. Luego veo las caras extrañas por todas partes y más bién pienso que no, que puede que no sea exactamente una casa, que quizás se acercaría más a un enorme hotel o a esos grandes edificios llenos de pisos y ascensores donde tras años y años de vivir apenas alcanzas a conocer a dos o tres vecinos, que son justamente los que nunca encuentras cuando te apetece.

1 comentari:

  1. Al leer esta entrada, he recordado el anuncio:
    http://www.youtube.com/watch?v=5e9D9auvcIk&feature=related

    Por mi trabajo podría vivir en cualquier sitio de Catalunya, pero mi mujer es asfáltica y además no conduce, por lo que estoy atado aqui. Y sufro la ciudad a menudo. Te he comentado alguna vez que voy a correr por las calles algunas noches y ahora he tomado el hábito de salir en bici los domingos muy temprano y sacar fotos de rincones o situaciones poco corrientes (heterogéneas colecciones de ropa tendida en balcones de la barceloneta, monumentos solitarios que normalmente están a rebosar, graffitis horribles, callejuelas del gòtic por las que debo haber pasado mil veces sin verlas...) y me embarga una agradable sensación de reconciliación.
    Quizás somos de donde nos han pasado las cosas que nos han ido determinando el carácter para lo bueno y para lo malo. Y supongo que que la mayoría de cosas me han pasado aqui.
    Creo que si fuera a vivir a otro sitio, seguiría siendo de Barcelona.

    6Q

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