dilluns, 14 de febrer de 2011

LA CELEBRACION DE LA MISERIA

200 entradas. Sí, contando con ciertas escuetas, meros cuelgues de link y relleno, pero incluso para eso uno tiene que levantarse. Y un público que mengua, pero que a mí eso no me afecta, de verdad, estoy bién ( silencio en el que uno coge un kleenex y se suena, puta alergia, estos plataneros ). Y como el ombligo siempre anda cerca, y miro esa (patética, triste, timorata ) primera entrada donde tiraba tantas monedas al aire. Y recomendaba a Bolaño (del que he hablado tantas veces que su nombre está en un tipo de letra muy grande en las etiquetas de aquí al lado ), y a Goldfrapp ( que también ha merecido sus menciones, pero seamos sinceros, tengo como quince o veinte escritores venerados, pero los músicos son varios cientos ), y finalmente recomendaba ver The Wire. Y aquí me paro. No he hablado lo suficiente de The Wire, a pesar de amagar varias veces con hacerlo, a pesar de decir que voy a verla enterita por segunda vez, a pesar del libro que me compré sobre ella (rozando un frikismo poco habitual en mí ). A pesar de haber hablado de Omar Little, de que Torkemada diese su conformidad a mis enaltecidos elogios, llevo 200 entradas y ese monográfico se resiste. Y en mi BB llevo unas notas para el blog dónde una dice textualmente cuando no sepa de que escribir dedicaré una semana de posts a comentar cada capítulo de The Wire. Y en medio de tanta injusticia, cual turba tocada con velo y chilaba en plaza de Egipto (estoy seguro de que todo va a quedar como estaba ), mi voluntad se alza en armas ( teclas ) y pone las cosas en su lugar.

Baltimore : ciudad media portuaria de los USA, importante comunidad afroamericana, industria en recesión gracias a la simpática deslocalización. Viviendas abandonadas en barrios conflictivos, policía, juzgados, gobierno de la ciudad desbordado por la falta de medios para atender todo lo que se les descontrola. Todo el mundo tiene ganas de jubilarse.



McNulty : policía de origen irlandés. Divorcio complicado. Problemas con el alcohol. Problemas con sus superiores, pues su intuición le juega malas pasadas. Amistades en los bajos fondos, amistades en las altas esferas del mundo judicial. El antidivo por antonomasia. Ni guapo, ni implacable, lleno de defectos. Me cuesta recordarlo, pero creo que no pega un tiro en toda la serie. Eso sí, rellena unos cuantos impresos. Teme morir de aburrimiento, pues cree que de éso uno puede morirse. Pero no teme otras cosas. Tira botellines vacíos de cerveza donde no debería. Siempre hace cara de haberse levantado hace dos minutos. Y a veces es eso lo que ha pasado. Los pequeños camellos confían en él. Los grandes camellos empiezan a comprender que no deberían.

La primera temporada de The Wire habla de como los traficantes de droga tienen su sofisticada red llena de precauciones con objeto de evitar a la policía y poder imponer su orden. Los mandamases de las bandas no tienen ningún pudor en quitar de en medio no sólo a quien les molesta, sino también quién no ayuda suficientemente a sus intereses. Lo tienen todo controlado, pero a veces tu enemigo no sólo está cerca, sino que puede que lleve tu misma sangre. Y entonces la decisión que se toma es la que favorece al colectivo.


D'Angelo Barksdale : un buen chico en una mala familia. De repente se da cuenta de que, aunque un tío narcotraficante sea garantía de una buena y plácida vida si haces lo que debes, quizás no todo debería estar permitido, como por ejemplo, matar a inocentes. Un malo que duda. Malo. Duda.


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