dimarts, 15 de febrer de 2011

CARTEL INDICADOR

Aunque sé que ésto puede tener efectos disuasorios sobre más de uno, voy a ponerme pesadito con The Wire. Y lo voy a hacer porque creo que merece la pena cualquier sacrificio por esa serie. Porque he visto muchas series y sé que hablo de la mejor. Y no es un caso de esos en que uno se encapricha con algo y se encabezona y empieza a insistir a los conocidos pues el milagro se ha obrado en él y anda ávido de compartirlo con los demás. Lo hice con los Soprano y 6Q puede confirmarlo, aunque de sus comentarios no acaba de desprenderse si me está eternamente agradecido o me guarda cierto rencor por haberlo enganchado. Nunca hemos hablado de eso en profundidad. 
Cuando digo que he tragado muchas series no voy en broma. Dentro del paquete de Imagenio está incluido un curioso canal llamado Paramount Comedy, que se pasa todo el día reponiendo capítulos de series de éxito, tanto producciones nacionales como extranjeras. Para mi desolación, mis hijos lo adoran, pues no paran con dos series, particularmente : Aquí no hay quien viva, y Aida. Si tragarse esas dos series enteritas, con repeticiones de tres o cuatro veces por capítulo cuenta como tener alguna opinión, os ruego me lo confirméis. Son series que han tenido bastantes temporadas, y de recorridos parecidos : comedias, estereotipos, costumbrismo. Y por qué no aguanto esas series ?? No por su banalidad, también es banal The big bang theory y me gusta mucho. Más bién porque las veo sibilinas. Detrás de ambas siempre veo a alguien muy poco sospechoso de aportar otra cosa que no sea dinero a sus fortunas, llámese José Luis Moreno o llámese Emilio Aragón ( bueno, los de mi generación le llamamos Milikito ). Y si para ello tienen que bajar a las cavernas, vaya si lo hacen. Dejaré ANHQV para otro día ( pues no estoy muy seguro si es una serie realmente acabada o está virtualmente reencarnada en LQSA ), que es tarde y hay que comer. Pero Aida, dios, serie a la que están haciendo sobrevivir artificialmente una vez su protagonista ( la Aida del título, decidme si no es surrealista ) lo dejase correr para dedicarse a otras cosas. Sí, ya sé, con lo jodido que está todo nos hace falta reír y distraernos, y no voy a negar que esas series lo consigan ( previo embobamiento quedándose absorto ante la pantalla ), pero lo hacen a costa de meternos muchos prejuicios en la cabeza, y no me gusta ese calado. 
Lo retorcido de los planes es que nadie repare en ellos hasta que es tarde. Aída es una serie manufacturada por Globomedia, productora tras la cual está Emilio Aragón. Sí, el tío que en los últimos 80 se hacía el falsamente enrrollado por el tosco mecanismo de conjugar smóking y zapatillas Converse. Un adalid del neoconservadurismo más rancio, con hitos tales como un disco de rock and roll para gente con comas cerebrales, o el ya comentado aquí ( sin reacciones, así que no me ensañé lo suficiente ) Médico de familia. Parangón y espejo de un montón de series basadas en entornos familiares de clase media, dónde siempre se repite el esquema consabido de jubilados, niños que se pasan de listos, catetos... en fín para qué insistir. Globomedia ha producido tantas series (y por tanto deben estar tan forrados) parecidas entre sí que tienen el mérito de haber desarrollado una marca propia (cosa a la que ayuda la coincidencia de repartos, el estilo visual, etc.). Yo no pretendo que a nadie a quien le guste Aída deje de gustarle. Pero sí me gustaría que la gente tenga en cuenta que hay otras cosas más que las audiencias millonarias y los chascarrillos y las risas enlatadas (si alguien piensa dos minutos sobre lo que son las risas enlatadas, puede flipar bastante). Como otras series marca de la productora, Aída es un sibilino alegato clasista. Supongo que por ese mismo motivo Emilio Aragón no se reservó ya papel, ahí, un señor tan limpito y tan repeinado ahí ni pega ni puede salir. El a su despacho a contar los cuartos.

Aída : Señora de la limpieza separada, nula cultura, ex-alcohólica, abandonada por el marido, instalada en una perpetua crisis de los 40 que tiene sus hormonas a flor de piel. Sin estudios, intenta salir adelante como puede.
Lorena : Su hija, nula cultura, esencia de la poligonera y del nuevo espejo patrio que es la Esteban. Egoísta, promiscua, vacua, su objetivo en la vida es salir en una edición de GH y la fama que ello le pueda acarrear.
Jonathan : El niño, nula cultura llegando al desprecio por quien la tenga, garrulo de peinado imposible, pendenciero y chuleta, proclive a ser y estar con malas compañías.
Soraya : chirriante giro de los guionistas cuando Carmen Machi deja la serie, introducen una nueva hija de la protagonista que, estrambóticamente, llega a liarse con Chema, antiguo novio de su madre. Mismo nivel cultural reinante. Aún no comprendo que pinta ahí.
Luisma : El hermano: Ex yonki, al que presumiblemente las malas compañías y sus dependencias han dejado sin oportunidades en la vida ni neuronas en estado de buen uso. Consciente de su parasitismo, malvive enquistado en la familia. Cultura bajo cero. Lógicamente el único trabajo al que puede acceder es el de barrendero.
El barajas : Amigo del Luisma con idéntico perfil social pero sin familia conocida. Aún más limitado intelectualmente que él.
Macu : inenarrable paleta de posible orígen andaluz, igual que Lorena pero sin ningún atractivo físico. Sobrina del del bar.
Doña Eugenia, la abuela : Jubilada patética y egoísta, hasta el moño de aguantar tanto desastre a su lado, nostálgica de una falsa fama mal asumida. Sólo piensa en comer. Odia a todo el mundo empezando por su familia.
Paz, la puta : Prostituta avergonzada que intenta acceder a una vida convencional pero a la que su vida anterior lastra. Síndrome de Pretty woman pero en el barrio no hay mucho Richard Gere.
Chema, el tendero : licenciado en alguna carrera sin muchas salidas ( filología, creo ), entregado a malvivir de su colmado, permitir que los listillos le roben, y lamentarse de su gris existencia y de las infidelidades a la cual la sometió su mujer. De izquierdas, con un idealismo retratado constantemente como bobalicón.
Fidel, el hijo gay : locaza sensible y excesivamente culto y leído, su amaneramiento es la chanza de todos. Mantiene un esperpéntico romance con un aspirante a torero completamente confundido ( papel particularmente patético y poco creible ). Para disimular la absoluta homofobia de la serie, las escenas del amor homosexual de esta pareja carecen de cualquier tipo de gag, ahí la serie se pone trascendente para demostrar un falso respeto.
Mauricio : personaje inspirado en Julián Muñoz, madrileño por antonomasia, fascista, tirano, putero, chulesco, la cultura le da igual a no ser que pretender tenerla le sirva para acceder gratis a alguna mujer.
Toni, su hermano gay : licenciado en derecho, otra loca sensible y promiscua.
El machupichu : sudamericano explotado en el bar por Mauricio de manera inmisericorde, que acaba desarrollando síndrome de Estocolmo.

Supongo que os dais cuenta de que algún capítulo he visto, no ??

A mí todo este perfil de personajes me acaba diciendo lo siguiente :

Si vives en una barriada de una gran ciudad, lo tienes jodido a no ser que te largues.
Si no estudias te espera la miseria, normalmente.
Si estudias cosas sin salida, es como si no estudiases nada.
El divorcio es malo y crea familias desestructuradas con hijos problemáticos.
Los tontos son pobres.
Los pobres son tontos.
La gente mayor es patética.
Si vas de padre sensible y comprensivo, los hijos se te hacen maricas. Es más cualquiera que estudie demasiado, ya es medio marica. Hay que estudiar cosas que permitan ganar dinero. Con las cosas que te gustan no se gana dinero.
Los homosexuales son promiscuos, los heterosexuales machotes.
Si quieres progresar en la barriada, debes delinquir de una u otra manera.
Las mujeres sólo pueden progresar ayudadas por sus tetas.

Ésto es lo que me dice el cuadro social que pinta Aída. Con sus risas, con sus chistes fáciles y con sus gags ( algunos logrados, eso sí). Y no quiero agriar a quien simplemente se sienta delante de la tele un domingo por la noche ( noche difícil donde las haya ) a pasar un buen rato y desconectar. Por muy estereotipado y caricaturizado que esté cada personaje, sabemos que no andan muy lejos de la vida real. Conocemos barrios así, conocemos bares donde la gente se pasa todo el día. Yo no quiero ni ofender ni aburrir a nadie, porque cada uno elige su vía de escape. Aída es leer el Pronto y The Wire posiblemente sea coger un libro. Sé que necesitamos de todo, por lo cual no sólo podemos vivir de una cosa. Perdón por las ofensas.

Mañana, las hostias.


1 comentari:

  1. Por alusiones.
    Efectivamente te guardo rencor por dejarme enganchado fin de semana sí, fin de semana también a Los Soprano y por la pasta que me costó (yo lo alquilé. Sí, sí, así de tonto). Sin contar con el vacío posterior.
    No me dejaré pillar por The Wire... de momento.

    También, aunque no venga a cuento, porque ahora me tendré que tragar dos libros que no tenía previstos (Los detectives salvajes y 2666). Ya me dirás el orden preferible.

    Por lo que respecta a las series de Telecinco o Antena 3, no puedo opinar. No las miro. Las conozco por los programas de zapping. Acabo viendo lo que el crio me pone a la hora de comer, que son las reposiciones de los Simpson.
    Lo mismo con Gran Hermano.
    Las portadas del Interviu hace años que para mí perdieron su morbo porque no conozco a ninguna de las que sale. ¡Mecachis!
    La última serie que sí miré, The walking dead.

    Telecinco. La telebasura, en cualquiera de sus formas, ya no me entra. Supongo que estoy saturado.

    6Q

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