diumenge, 12 de maig de 2013

VISITANDO AL ESPECIALISTA

Parece que Richard Clayderman me dirija aún desde las portadas de sus discos esa sonrisa rubia y bobalicona solo concebible en unos años setenta desorientados. Cómo marcó ese single, que andaba por mi casa, mi primera impresión de lo que era un pianista que actuaba solo, frente a su instrumento, con esa cara de trascendencia lánguida, con ese contoneo facial y esa caída de ojos.
Por suerte, no todos son así. Bueno, la gran mayoría no son así. Ni confunden virtuosismo con trascendencia ni piensan que sus dedos sobre las teclas fundirán el hielo de los polos. Ni vierten el azúcar sobre el teclado hasta que queda pringoso ni se tiran media hora manipulando la altura del asiento hasta situarla en la posición celestial.

Seré insistente: ¿Qué opinas, Horacio?




Por si alguien piensa que hay cosas más fascinantes para mí que ver a buenos músicos disfrutar de su inmersión en la producción de buenos discos. En este contexto particular, por supuesto.

6 comentaris:

  1. A Richard Clayderman lo ponía yo mucho en uno de mis programas de radio. Por las mañanas era un éxito entre las 'marujas', Francesc. Igual estabas tú por ahí, entre la audiencia, ensimismado. Recuerdo un pico de oyentes en el segmento de 12 a 16 años, cuadraría, claro que entonces no había Internet y resultaría extraño que un joven en la edad del pavo y en Barcelona escuchara a Richard Clayderman en la FM de Bilbao. Cuestión de cobertura, supongo, aunque si uno mira al mapa, Bilbao está arriba y muy centrada y Barcelona más abajo y a la derecha. Ahí podríamos compensar la falta de potencia de emisión con la gravedad extra que nos ofrece la pendiente del terreno y hacer posible la cobertura, no sé si me explico.

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    1. Tengo que encontrar al tío que le hacía las chaquetas. Nunca he podido encontrar justo ese tono de rojo. Me daría el pantone, aunque sea.

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    2. Bueno, lo siento, pero debo comenzar por comentar –amigablemente, ¿eh?- que no me convence demasiado este incipiente rol de experto que me has endilgado… Si la intención era visitar al especialista, temo que había que tocar otro timbre…
      Muy en el fondo, siento muy sinceramente que, en ultimísima instancia, mi aporte/opinión/pretendido dictamen no excederá el elemental “me gusta” o “no me gusta”; quizá sea posible apoyar esa opinión con algún detalle que intente fundarlo sobre terreno menos movedizo, pero no mucho más que eso…

      Yendo más al asunto, la apertura no será, estrictamente hablando, musical: me cayó muy bien esa especie de ascetismo en la imagen. Van a reír a carcajadas los productores y creadores de video-clips, pero no me privaré de decirlo: todos los videos de pianistas deberían ser como éste. La pura y despojada imagen del teclado y las manos, en un plano cenital. No sólo no hace falta más, sino que –estoy mal de la cabeza, ya sé, no lo digan- todo lo demás molesta, distrae, dispersa, miente, enmascara y oculta. A la Música, digo. Que es la que merece TODA la atención. La mía, quiero decir. Ya saben ustedes que no soy exactamente conciso, de modo que abundaré: cuando se concibe un producto audiovisual (esto es: audio, Y visual, desde su origen) encuentro más lícita esa interpenetración mutua: ojos y oídos están igualmente convocados a la fiesta. Pero –no estoy tratando de convencerlos, créanme- si se trata de “ponerle imágenes a una música”, empiezo a rebelarme: ¿y si las imágenes que el director me impone de prepo no coinciden con las que mi pobre cabecita había imaginado, las que esa misma música me había dictado? ¿Con qué derecho etc., etc., etc. y bla? (Respuesta, al correr del teclado: en este mundo donde todo es mercancía, hasta un paisaje, vende más lo predigerido que el estímulo a la propia percepción y creatividad del espectador. Un motivo más para elogiar y agradecer la simple contundencia de la imagen en este clip; me resuena –acaso inexplicablemente- a respeto, vean si no es para agradecer).

      La música propiamente dicha: me gustó. El que avisa no es traidor: ya había adelantado que, al final, nada en mi opinión iría a llegar demasiado más lejos que eso: me gustó, o no me gustó. Me gustó. No me partió la cabeza, pero me gustó. No es demasiado complejo, ni melódica ni armónicamente, pero bueno, hombre, ¿por qué habría de ser todo complejo y arrevesado? Yo disfruto de la complejidad, en general, salvo cuando lo inesperado pasa a ser caótico. (Lo caótico, lo aleatorio, en música, es inesperado, también, pero no hay caso, no puedo encontrarle la gracia…)
      Como para no irme antes de dejar algún tecnicismo, diré que me cayó bien el empleo de una tonalidad poco frecuente (mi bemol menor) en su modo eólico; me parece ver una cierta dosis de personalidad e inconformismo en esa elección inusual.
      Tiene razón el amigo Gonzales, cuando dice (a los 2’44” del segundo video) que la armonía es “un arma subutilizada” en el panorama de la música pop. Me atrevería a más: desde la música popular de los ’40, puede notarse un claro retroceso en la utilización de riquezas armónicas en la música popular; los contraejemplos -que los hubo, claro- no son demasiados, ni suficientes. Este retroceso que me atrevo a señalar trasciende lo armónico, y alcanza a pulverizar, aun, a la melodía, que uno tenía como indisolublemente ligada al fenómeno musical: géneros como el rap/hip-hop, por ejemplo, prescinden deliberadamente de ella (no les niego a esos géneros el carácter de importante expresión cultural de minorías, antes marginadas que marginales; ahora, si hablamos de Música… mmmh… )

      No se vayan, no se vayan… ahora viene la segunda mitad, no me dejen solo…
      (¿O ya se fueron todos…?)

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  2. No estoy tan de acuerdo con lo que sigue en la charla: también a mí me atrae (mucho) el trasfondo matemático/científico de la música; no me parece, sin embargo, que se pueda acceder a la creación musical a través de ese trasfondo; sin querer, sin proponérmelo, me salió un buen ejemplo de lo que intento transmitir: componer “desde” las matemáticas sería como entrar al templo del Arte Musical no por el pórtico magnífico de La Creación, sino –justamente- por el (tras)fondo…

    Más acotadamente: me “huele” (me hago la película, suele decirse por aquí) que en tu consulta hay este otro trasfondo: intentaré que Horacio se acerque a una forma musical (el tecno, o la electrónica) por la que no parece sentirse demasiado atraído, mostrándole que algunos músicos (=instrumentistas) colaboran con (y respetan a) quienes practican aquella forma, Daft Punk, en este caso. Si así fuera, supongo que no te habrá caído del todo bien mi comentario sobre la parafernalia extramusical utilizada en shows o clips… Quevacer, F., así es la vida…

    Quisiera compartir con todos ustedes algo más. Pero requiere una introducción, larga y pesada, como siempre. Por lo que dejaré aquí, y veré luego cómo hacer para que ese nuevo intento no caiga, “descolgado”, en un post en donde no tenga nada que ver. “Ultims comentaris” funciona nuevamente (que lo diga Alex, si no…), de modo que intentaré, en algún momento, acercar ese nuevo ladrillazo aquí mismo; quien así lo quiera, podrá volver y padecerlo.

    Un abrazo, para todos.

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    1. Gracias por el comentario en su totalidad.

      No pretendo imponerte un estilo sino llamarte la atención sobre los músicos con cierta actitud peculiar que lo dignifican y lo hacen avanzar.
      Y a mí siempre me ha resultado excesivo el envoltorio visual que ciertos vídeos aportan a la música. Sí: es como una imposición de cierta imagen sobre la que nuestro cerebro genera espontáneamente.

      Espero ansioso eso que prometes. De aquí no se mueve nadie hasta que nos enteremos.

      Gracias H.

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    2. Gracias a vos, viejo. Por tu paciencia, y tu insistencia para importunártela. Y por tu hospitalidad.
      Ciertamente, sé que no pretendés imponer nada; ni aun el más vehemente de tus posts (en apoyo admirado o crítica feroz de lo que se te ocurra) encierra una pretensión como ésa. Eso es lo que me gusta de este blog; no tengo mayor experiencia en otros, pero me da la sensación de que la gente anda muy nerviosa por el mundo, y se pelea -no es que discuta, sino que pelea- por casi cualquier cosa. Ni hablemos, si de política se trata. Mucho menos aún, si de política argentina se trata.
      Bienvenida sea toda invitación a degustar lo que todavía no se conoce; no de otro modo entiendo tus reseñas, con toda la buena onda que eso implica. Ojalá se entienda de igual modo una eventual respuesta tipo Che, mirá... la verdad es que no comparto tu opinión, sin pre-supuestos tales como "éste se cree que lo que le gusta a él es superior (?) a lo que me gusta a mí", o "está tomándome por ignorante", o similares. Es sorprendente cuán proclive es (o está) la gente a entender (???) las cosas de esa manera...

      Me doy cuenta de que ésta es, sin haberlo intentado así, la larga introducción (o al menos gran parte de ella) que requería la propuesta que tengo para hacerles; vamos, que ni siquiera es una propuesta, es simplemente mostrarles cosas que a mí me gustan, y compartirlas con ustedes, sin la más mínima intención de "ahora, por fin, van a ver lo que es bueno". Se me podrá decir: ¿Y por qué no abrís tu propio blog, y nos las mostrás desde allí? Dos respuestas:
      1) me da fiaca (peninsulares: a ver cómo andamos de porteñismos extemporáneos), y
      2) fui varias veces invitado a hacerlo aquí, y me da gusto aceptar, por una vez, la invitación.

      Serán -con permiso- algunos links, con algunos comentarios sobre su contenido... y ojalá compartamos el rato, como si a una de las reuniones en el living de Francesc cayera yo con algunos discos, o DVD's para mostrarles.

      Gran abrazo para todos.



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