dijous, 15 de novembre de 2012

EL FIN DE LA ETERNIDAD

No hay nada más desacreditado que la década de los 80. Por lo menos para cierta generación. Los 80 significan hombreras, pelos cardados, flequillos imposibles, trajes de color lavanda, tonos pastel aplicados hasta a las prendas exteriores, discotecas basadas en las luces de neón y los rayos de láser. Películas cursis. Y ya no hablemos de la segunda parte de la década, pues la primera parte aún resultó relativamente dignificada por el synth-pop. Lo cual no quiere decir que no se hicieran discos dignos: pero el imaginario cultural estaba monopolizado por el despiste y la tibieza.  No significa que no hubiera buenas canciones, algunas, pero, en fin, hagamos una relación con lo que acude a mi mente y veamos cuanto hay de aprovechable.

Va.

Johnny Hates Jazz (con ese nombre), Simply Red, Curiosity killed the Cat, Swing out sister, Black, Climie Fisher, Tanita Tikaram, Double (uf), Halo James, Bronski Beat, The Communards.

Puf.

Pero vino 1989 y nos salvó a todos. Se instauró una dictadura del sintetizador, lo cual tiene un mal nombre, pero a mí me pareció de fábula. Sí: quería ese sonido, que parece frágil pero no se detiene, yo lo quería en todos lados. Qué queréis: me saturaba tanto la porquería heavy-metal que pensaba, equivocadamente, que la sensibilidad había caído toda sobre el mismo lado de la balanza. En cualquier caso en 2001 nunca pensaba, en medio de toneladas de discos plagados de beats por minuto, que me enamorara perdidamente de un disco en el que costaba distinguir apenas un ritmo.

Ese disco era Felt mountain, sus autores eran Goldfrapp: hace mucho que no hablo de él y, todavía, es una casi obvia elección cuando me quedo solo y no sé qué disco poner. Nunca falla. Jamás: de hecho, aún me sorprenden sonidos incrustados en sus nueve canciones. Puede que esa contraportada evocadora (que por cierto, fue la primera imagen del primer post de este blog: al loro) y cierto viaje a la Vall de Boí-Taüll en el cual el CD fue protagonista absoluto (viaje en el que, por cierto, debo recordar que llegamos al hotel a las 15:00 h. -09:00 a.m. hora USA- del 11-S del 2001) tenga que ver: lo de los sonidos anclados a los recuerdos como una ratatouille cualquiera. No parece, en cualquier caso, que yo estuviera solo en esa apreciación. Precioso como pocos, este vídeo que alguien se ha currado en Youtube, para acompañar a una de sus canciones, la que da título al disco y que son hipotéticamente, menos conocidas. Lo aclaro porque el disco contenía singles, sí, canciones relativamente popularizadas, pero los tracks secundarios son los que mostraban su espectacular potencial. Va, disfrutad. En cualquier caso, unas imágenes atractivas no son las que hacen que una música sea mejor o peor. Curioso, pues eso también debían pensar los realizadores de los video clips que nos aturdieron, también, en los 80. Va, llamémosles ya los malditos 80. Goldfrapp fueron injustamente comparados con Portishead. Por la cuestión del tiempo de la música y la fuerte presencia de la voz femenina. Lo siento: Alison Goldfrapp es mejor cantante que Beth Gibbons. En técnica y en sentido de la experimentación: y Goldfrapp no tiraron tanto del catálogo de samples. Goldfrapp sonaba a Morricone o a Barry , a Shirley Bassey tocando en un cabaret de mala muerte o sentada con los pies colgando frente a un lago con el agua casi helada.


Goldfrapp dispusieron de total libertad: la cuestión de grabar en Mute, donde los royalties de Depeche Mode (y en otra época, de Erasure) garantizaban cuantiosas sumas destinadas a que otros artistas dispusieran de presupuestos para sus desvaríos. Así que si decidían que tenían que usar estructuras de vals.

Original o remezclada.


O música de circo.

Pues lo hacían, y listo, o si debían optar por instrumentaciones espartanas, por violines en pizzicato y minimalismo gélido y sonoro, pues también.


Voces de ópera, tonalidades cercanas al blues o al soul, distorsión pura y dura en la voz hasta convertirla en una experiencia estremecedora. Daba igual. 


Claro que Goldfrapp no repitieron un disco así: para qué, conscientes de que cuando uno alcanza una cúspide de una manera, deberá intentarlo por la otra cara. Los líquenes en las piedras mostraron las pistas. Las de baile, de Supernature, o el electroclash de Black Cherry. No les hubiera hecho falta seguir, claro, pero lo hicieron, para demostrar, como dice Bolaño, que son personas y no dioses. Pero ahí quedó eso. Hasta hoy, inigualado.


11 comentaris:

  1. No había escuchado nunca a Goldfrapp pero me gusta. Una banda más para investigar. Agrego a Portishead, que los tengo poco escuchados.

    Los 80's. Un traje color lavanda no suena a tan buena idea.

    Abrazo.

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    1. Bájate el disco y óyelo con cascos. Alucina con los arreglos de cuerda y el uso de los efectos de estudio. Una experiencia única, amigo.

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    2. Seguiré consejo, Francesc. Lovely Head me pareció muy buena.

      Curiosidad: Los ochentas y Goldfrapp. Tuviste contacto con alguna sustancia que mejore las escuchas? Digo, porque los temas dan!

      Simple curiosidad.

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    3. El disco es del 2000 o el 2001. Lo de los 80 era una introducción. Referente a las sustancias, todo lo más cerveza y algún Martini. Para mí ya es suficiente. De hecho una de las versiones de Lovely Head (la instrumental) es un remix que se editó en una edición especial de doble CD. Un disco espectacular.

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    4. Uf! Error fatal no confirmar fechas antes de comentar.

      Por acá llueve y la música suave pega bien. Incluiré algo de Goldfrapp para el disfrute. Ni cerveza ni martini en mis manos, lamentablemente.

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    5. Uf! Error fatal no confirmar fechas antes de comentar.

      Por acá llueve y la música suave pega bien. Incluiré algo de Goldfrapp para el disfrute. Ni cerveza ni martini en mis manos, lamentablemente.

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    6. Siempre he sido de gustos sencillos: en qué lugar del mundo la cerveza no está accesible?. Eso hay que denunciarlo donde sea.

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    7. Bueno, tanto como inaccesible no, pero acá Papá Gobierno nos ha prohibido las bebidas espirituosas los domingos. La venta no ha caído: se tiene una reserva o se acude a ciertos lugares donde la mano de la ley no llega (o se hace la ciega).

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    8. La ley seca?? Joder, estoy alucinando muchísimo.

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  2. Y pensar que yo era una de esas que llevaban las hombreras bajo la tira del sujetador...;)
    Muy buenos estos Goldfrapp! ( ains, que recuerdos...)

    Besos!

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    1. Mi mujer también hacía eso !! Magnífico disco, todo el mundo debe enterarse !

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