dijous, 5 de gener de 2012

RODILLOS Y RODILLAS

Las definiciones que llevan los diccionarios son asépticas y objetivas, y lo que buscan es aclarar al profano en todo lo posible. A mí me gustan más aquellas definiciones que acaban siendo frases célebres, frases huérfanas o frases bastardas, pues les atribuyen muchos padres o ninguno, si tienen chispa dicen que son de Groucho o de Woody Allen, si son solemnes ahí tienes a Nietzsche o a Stendhal, si tienen más sustancia de lo que parece, Einstein o quizás Hawking no fallen.
Sobre una palabra que empleé ayer: vilipendiados.
No es que piense que Urdangarín no merece todas las críticas que puedan caerle: pero está claro que, como algunos otros personajes, cuando se trata de hacer leña del árbol caído, uno se encuentra con extrañas coincidencias. Porque hay quién critica que los plebeyos se junten con la realeza, como aseverando que alguien con clase y de buena familia no hubiera incurrido en las torpezas que ha incurrido este hombre. También hay cierto republicanismo de pega que en el fondo es una especie de ultraliberalismo sumamente demagógico, por no decir fascistoide.

"La ironía es la forma más elevada de la sinceridad"
"Si no eres parte de la solución eres parte del problema"
"El fanatismo es la compensación excesiva de una duda"

Ya dije algo sobre la primera. La segunda es una absurda manera de dividir el mundo. La tercera me deja algo fascinado. Porque soy un fanático casi profesional. Del Barça, por ejemplo. Y esa frase me dice que como dudo entre el Barça y el Madrid, mi fanatismo compensa excesivamente hacia el Barça. Vaya. No. Vaya vaya. Los duros tiempos en que nos vemos metidos (sin que sus máximos responsables reciban castigo alguno por ello) van a tener ese peligroso efecto colateral. La gente va a radicalizarse. La gente va a estar pidiendo unidad de acción, y quien discrepe de esa unidad es un elemento peligroso, una manzana podrida que hay que erradicar. Ayer dos tíos le meten una bala en la cabeza a otro, y parece que el fondo de la discusión son dos niños peloteando en la calle. Hoy muchos estamos ofuscados porque, debido al engendro oficiado hace décadas de crear un estado de 17 autonomías donde había, básicamente, 3 ó 4 naciones claramente definidas, ahora hemos de empezar a hacer marcha atrás en nuestras competencias, para pagar que los de la foto se pasearan en Ferrari, y algunas cosillas más. Una vuelta a la centralización, aprovechando mayorías absolutas. 13 millones al mes a la Iglesia. Lo difícil que resulta no colgar canciones de Joy Division, narices.





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