dimecres, 13 de juliol de 2011

UN CORTO JUEGO DE ENIGMAS FAMILIAR

En la costa donde paso estos días el mar es azul, y las patatas bravas están muy ricas.
Ya echaba de menos responder a la gente en mis posts, es dura (aunque soportable) la soledad del que escribe y escribe y no sabe nada del otro lado.
Pronto vuelvo a casa, así que mi opción escogida ha sido la de escribir en vez de leer. Apareció alguna otra, como la de refugiarme en la sombra de la barra del bar a someter a mi hígado a tests de esfuerzo dignos de maltrechas entidades financieras, pero ese concurso estaba perdido de antemano. Por lo visto el pelo rubio es un requisito genético imprescindible (junto al farfulleo ininteligible en lenguas centroeuropeas) para ser un experto en estas lides. Ya es bastante narcótico, o etílico, escribir.

Estoy confuso sobre el primer comentario de Lydia: no sé si se refería a algún libro que quería recomensarme. Me gustaría saberlo.

Isabel Allende es el Georgie Dann de los escribidores (ser escritor es otra cosa). Esto constituye una declaración de principios.


El segundo comentario, sobre 1Q84. No lo he leído, y también ha estado en mis manos, y más cerca de la caja de la librería que muchos, y recientemente además. Pero, insisto, a éstas no les tocaba ser las vacaciones Murakami. Los dos libros que he leído de Murakami me han gustado, sin aspavientos (bonita palabra, a ver qué equivalente el encuentro en catalán). Parece ser que 1Q84 representa un ligero cambio en su estilo, y que pretende ser su gran novela total (ya dije que eso, y titularla con un número, o casi, me resultaba algo bolañiano), pues añade cierto tono policíaco a la trama, incluso hay asesinatos (cuando en las dos que he leído es el suicidio lo que siempre sobrevuela, y llega a posarse). Como, a diferencia de El hombre que subraya los libros, no soy un experto en Murakami, me inclino por decir lo que hubiese hecho en mi ajada piel. 
Sólo en contadas ocasiones (escritores a los que soy irredentamente fiel) compro un libro en su rabiosa actualidad. Suelo esperar a su edición de bolsillo, cuestión de presupuesto, y de paso me evito esos molestos fajines de los cuales no te acabas de desprender, relacionando sus grandes criticas del Observer y del Newyorker y del Guardian y del suplemento del dominical de Palafolls. Asi como llevar el mismo libro que todo el mundo, que me da un poco de grima. 
Consulté las críticas sobre el libro en internet y me resultaron algo dispares. Ya hace la pinta de que Murakami ha traspasado cierta barrera hacia el estrellato. Seguramente acabaré leyéndolo pues mi intriga hacia el motivo de su súbito culto no quedará saciado si no leo tanto este como Kafka en la orilla. Creo que Murakami debe escribir bién en japonés pues su (difícil) traducción al castellano conserva una ostensible carga poética. Y su obra empieza a ser extensa. De todas maneras, Lydia, salvo por mis excéntricas manías, parecía de lo mejorcito para leer. 

2 comentaris:

  1. Sé lo que estás pensando, es una novela de John Verdon...que yo se que destriparas...pero es detraída...tipo novela negra...justo, tenia 1Q84 y Sé lo que estás pensando en las manos...mi estado de animo, decidió “distracción”...pero la de Murakami la leeré en invierno

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  2. Estás de vacaciones (creo). Has de irte lejos. Poner distancia. Ventilarte.
    Edgar Allan Poe con La narración de Arthur Gordon Pym y su continuación La esfinge de hielo de Julio Verne. 1838 y 1897.
    Otra opción es...pintar. Dibujar. Paisajes, retratos. Da igual lo inútil que seas (que no lo sé, igual eres Van Dyck), pero es creativo y por norma general divertido. Aunque el resultado vaya al contenedor, o se cuelgue en un blog.

    6Q

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