divendres, 5 de novembre de 2010

CIRCULOS CONCENTRICOS O ANILLOS DE SATURNO

No alcanzo a saber la razón por la que hoy me siento particularmente emotivo. Veamos, sin pañuelos ni mocos, ni episodios de golpes en el pecho y cabeza contra la pared. Me apetece decirle a gente con la que como que las quiero, me apetece decírselo a la gente con la que ceno. A un buen amigo al que acompaño en el coche, a otro que me acompaña a mí, que me dan consejos, que oyen los que les doy. 6Q me envió el otro día un link con la intro de Love actually, y esa espoleta debe ser de efecto retardado. Este mediodía, en una comida a todas luces demasiado breve, la conversación se paraba y arrancaba, había silencios pero había también una cierta dinámica. De muy poco acabo dedicando este post a volver a machacar a la Esteban por culpa de esa dinámica . Pero de repente pienso que quizás no nos convenga aquí tanta unanimidad. Esperemos al día 19, vale ??
Así que el hombre más airado de l'Eixample hoy repartiría abrazos y palmadas en los hombros y afectuosos apretones recíprocos de brazos, pero ya a estas horas va a ser tarde.
Cuando aún no había adquirido la costumbre de anexar links con Youtube para presentar mis canciones, recomendé, con un cierto sentido de la vergüenza, un par de canciones de la cantante extremeña Bebe. Como sabéis no soy muy dado a defender los artistas de aquí. Pero pasa el tiempo y sigo pensando lo mismo. Bebe hizo, a la Scott Walker , un salto para alejarse de una popularidad multitudinaria y muy relacionada con las radiofórmulas: desaparecíó de la primera línea despues de un disco que la entroncó con un cierto estereotipo rumbero-rapero-popero. Creo que era un cinturón demasiado estrecho para su talento. Vamos, no os asustéis, el otro día puse a los Gipsy Kings, y eso no quiere decir que mañana no os caigan los Two Lone Swordsmen. El capricho y la arbitrariedad forjan también el carácter de uno.
Esa rica guitarra que entra en el 1:00, con esa percusión seca y árida como una bola de esas de matorrales que ruedan por el desierto, ese bajo que rebota y hace burbujas, ese parón en el 1:57, esa letra con la que súbitamente te identificas ( la huída, la soledad consciente y voluntaria, el viaje interior ) ese arranque de rumba, más rico que toda la carrera de Estopa, esa rabia contenida y ese certero final. A veces te sorprendes de lo que una buena canción pop ( aunque la producción precisa y preciosa de Carlos Jean tenga algo qué ver ) es capaz de obrar.



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