dimarts, 18 de setembre de 2012

LA SENDA DE LAS DUDAS

Nada de efecto Selassie: no es que Monsieur Pain sea una mala novela: más confusión y descontrol hay en páginas iniciales deotras muchas que en las suyas: más o menos sabemos por donde vamos. Y el estilo de Bolaño, ese impecable y elegante engranaje de frases, también está presente. Problema: todo en precario, todo en provisional, y aún sin asentarse del todo. No ayuda ese tono parisino que evoca vaga pero estérilmente novelas de caballerías y de gente con capa. Ni el conato de engarzarla con otros de sus libros: la guerra civil, los nazis. Si Monsieur Pain es una novela que decepciona y que deja frío es en relación con y en comparación con. Y ahí sus grandes obras, con sus errores voluntarios y los que no, 2666 con su extensión majestuosa y su prosa precipitada (a ver cómo escribiría más de uno cuando siente la cercanía del fin), o Estrella distante, novela que ya sé, soy muy pesado en recomendar una y otra vez, esas obras dejan en evidencia toda la bisoñez y el titubeo de este libro menor, publicado, seguro a raíz de su eclosión, más que por sus escasos méritos, que no son más que los que son: poner palabras y escritura con una cierta marca de la casa al servicio de una trama tan exigua y tan endeble (los motivos por los que ciertos hombres boicotean el intento de curación de otro hombre presa de un extraño mal) que da para llamar a esto con palabras que encuentro un poco crueles e inmerecidas, seguro inmerecidas a la vista de lo que después aconteció. Cuento alargado, comedia algo absurda, misterio incomprensible, relato deslabazado, ejercicio de estilo, conato de misterio centroeuropeo. Todo ello apelativos no crueles ni sangrantes: simples arañazos producto de la frustración que me bloquea: saber que, salvo que Anagrama guarde un as en la manga tras buscar y rebuscar en discos duros y montones blandos, la obra del genio chileno ya se da por cerrada, y todo lo que nos queda es eso: decepciones relativas y relecturas cada vez más familiares, cada vez más transitadas.

7 comentaris:

  1. No he podido con 2666, de momento, lo tengo ahí, lo veo de lejos todos los días, pero me resisto a tocarlo, siempre hay algún otro libro breve dispuesto a echarme una mano. Ultimamente releo mucho a Perec.
    No creo que Mondadori tenga algo escondido o pergeñe más material, al menos espero que no. Hace un par de meses leí la recopilación del material que quedó pendiente, no recuerdo ahora el título, y excepto por dos o tres cositas, algo así no debería permitirse, o sí, pero, por ejemplo, gratis, o en un suplemento dominical por entregas si lo que quieren obtener su oportuno rendimiento económico, que no seré yo quien lo critique.

    Lo comentamos en Twitter y te informo: esta última noche no fui capaz de encontrar la librería del sueño, donde anteayer estuve a punto de comprar la última de Bolaño. Se ve que por allí sigue la racha, seguiré informando.

    Oiga don Francesc, se mueve usted como las birlochas: cada vez que verifico un comentario, me sale junto a la clave un número de portal diferente (yo me imagino que es el de su casa) y no hay forma de ubicar bien su esquina.

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    1. 2666 es inmenso en todo: genial e irregular, evocador y ensimismado. Eso sí, incompatible con las prisas y con "este me lo tengo que acabar el jueves"... mi perpetua recomendación de Bolaño es Estrella distante. Ni un fallo.

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    2. Ah, y por cierto. Es Anagrama, y no Mondadori, quien tiene los derechos de la obra de Bolaño. Hasta se han hecho con los de La literatura nazi en América, libro que se publicó en Seix Barral. Espero que siga así, y que el progresivo trasvase a Feltrinelli no acabe con su independencia. Sí: algunos de los albumes de retales de Bolaño que se han publicado bajo la apariencia física de libros no son merecedores de tal condición. Pero en tanto crezca el mito (cosa por la que yo hago todo lo posible) esas gotitas que le quedan por exprimir al limón resultan rentables y codiciadas. Abur.

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    3. Pues sí, es Anagrama, ¿Mondadori? No sé de dónde he sacado esa afirmación. Me gusta Bolaño, aunque mi galán de Anagrama es Vila-Matas. Tengo ya por aquí Estrella distante, gracias por la recomendación. Agur zuretzat.

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    4. Pues vaya, resulta que no sé si fue Seix Barral que le birló Vila-Matas a Anagrama. Aire de Dylan ha salido ya en la nueva. Vila-Matas me gusta, pero lo considero mejor escritor que novelista. Está muy claro: además somos casi vecinos.

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    5. Comprenda usted, don Francesc, que en las ediciones de bolsillo vamos con un poco de retraso..., déjenos respirar, sius plau.

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