divendres, 13 de gener de 2012

ROSITA Y LA IMPOSICION

Amor-odi també es el que sents per València, oi?
Ben cert, des que em lleve pel matí fins que vaig a dormir. Fins i tot en somnis! (Riu). Per qué?. És molt clar. El meu amor per València ve donat perquè m'encanta la ciutat: la llum, els carrers, la gent passejant, el Mediterrani, el menjar...Tot això m'encanta. A més, els meus amics de tota la vida són ací, he conegut la meua dona ací, la meua filla ha nascut ací...Però també sento odi per tota aquella gent que ha fet servir aquesta ciutat per fer-se d'or: polítics, constructors, especuladors... València es una ciutat aparentment apetible, però la realitat és que cada dia està pitjor.

Lo que precede, copiado a mano, ya que los de www.365d365e.com no son tan desprendidos como para permitir el copia-pega en su web, es una de las respuestas del músico valenciano Senior. Que no necesita, por cierto, traducción del valenciano al catalán. 
Justo hoy en que me despierto con la irritante voz de Rita Barberà, ampulosa copiloto del Ferrari cuya foto publiqué hace unos días. Que le quita hierro al hecho de haber aceptado unos cuantos regalillos (naderías: bolsos de Louis Vuitton de 800 euros para arriba la unidad), lo da como un tema pasado, y sigamos ahí. Que a continuación oigo que la Generalitat Valenciana, órgano creado básicamente para no ser menos que nadie, le debe 50 millones de euros a 500 escuelas concertadas (ergo, 100.000 euros promedio por escuela), cosa que pone en peligro su funcionamiento. Que luego los habitantes de esa comunidad vayan a las urnas y aplaudan a sus líderes, como el que venera al listillo de turno, es un absoluto misterio. Yo ya escribí un post sobre Valencia, tierra vinculada a mi tierna niñez en forma de largas vacaciones estivales (las que arraigan en el hueso, como dice Robertson Davies). Algún día veré la serie (o leeré el libro: el azar determinará el orden) Crematorio, que parece relatar todo ese proceso. El proceso de unos cuantos espabilaos (vinculados a cierto partido de siglas repetidas) por hacerse con todo lo posible, siempre pensando en que luego ya vendría la masa de pringaos a cubrir los desmadres con los impuestos producto de su trabajo. Hasta el día que el proceso quedó cercenado. El pasado se ancló, el presente se acortó, el futuro se esfumó. 
Impuesto viene de imposición, es bueno recordarlo. Uno se impone en los partidos de fútbol (traición del subconsciente, otros dos miércoles de hacerlo todo corriendo y pendiente del reloj), se impone en las batallas, se impone objetivos. Pero imponerse implica un adversario, concreto o abstracto. Un antagonista que ha de bajar la cabeza, entregar las armas, aceptar un tratado de paz particularmente humillante. Mucha gente es la que ha renunciado a luchar, pereza o falta de fuerzas o una deficiente mentalización por parte de los mandos. Ni esto es un púlpito ni yo daré un discurso. 
Nos gobiernan los últimos de la clase. Ésta la dijo Pedro Ruiz. Ya he de estar mal para mentar a Pedro Ruiz. 
Así que tiro (sólo por unas horas) la toalla.
Le pongo una canción a 6Q, que se lo curra con sus comentarios, para que me diga si no parece la pieza final de un musical particularmente triste, particularmente nostálgico, y de regalo otra, para que la silbe cuando, en medio de su fragorosa actividad, se encuentre en uno de esos ascensores de enormes edificios,    y se dé cuenta de que no hay, ahí tampoco, música.


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