dilluns, 4 de juliol de 2011

EL ESFUERZO SOBREHUMANO

Menudo topicazo sobreutilizado lo de la desconexión. Se supone que huyo de los tópicos. Ahora que justo he matado (pero no hay que descartar la criogénesis) al animal politico que se había convertido en un parásito, me doy cuenta de sus nocivos efectos: encabezonado en encontrar explicaciones y soluciones a los movimientos de las masas, te olvidas, secuestrado por la multitud, que no hay mejor solución que la suma de individuos satisfechos para conseguir esa satisfacción en el colectivo. Desconectar de ese invasivo ente, difìcil y necesario.
Vamos a cambiar el mundo con música. La frase que cerraba mi último post no era mía. No era mía porque es demasiado buena pero tampoco es mía porque es demasiado candorosa. Es el título del extraño disco de Prefab Sprout que se quedó grabado en los baúles hasta que se editó, lustros despues, el año pasado. Paddy McAloon lo grabó siendo un treintañero en su plenitud, con un ligero parecido con Matthew McConaughey, que aún habitaba el hogar paterno. Ahora parece un anacoreta con largas y blancas melenas y barbas, y ya es más un casi anciano que cuida de otros ancianos. Y el disco al principio me deslumbró, con sus resplandecientes arreglos y su mensaje, pero en algún momento lo ví ligeramente ingenuo, cosa que me hizo comprender que no se editara en su momento. Sólo los auténticos músicos y los auténticos yonkies de la música creemos en esos mensajes. Sumados, no somos suficientes.
Episodios de vuelta a los antiguos placeres puros # 1: leer La guerra del fútbol de Kapuscinski (creo que son más de 10 los libros en unos cinco meses), aunque sea únicamente para corroborar con qué maestría usaba esa cursiva que se transforma indistintamente en una voz en off pero también es una toma de perspectiva a la vez que una nota a pie de página o un análisis del work in progress. Entonces contagiarme (eufemismo sumamente sibilino de inspirarme) de esos trucos, me lleva a lugares sumamente inhóspitos. Leo sobre la vida de Arnaldo Otegi en prisión y me sorprende en esa relación de sus hábitos su presencia en misa de manera semanal. Y es un abertzale y esto me choca y me dan ganas de ser eso, un ácido entrevistador que le pregunta cómo es eso de ser lider abertzale y católico practicante. Ganas que acompañan a las de preguntarles a un montón de gente por sus preferencias en cine y en música y en literatura. El viejo tópico de los hombres y las listas.
Había otro tópico al principio, pero casi me he olvidado.

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