dimarts, 14 de juny de 2011

ESTE COQUETEO ME MATA

Con el disco duro a reventar de ocio de lo más variado, y me da por revisar cosas ya vistas y ya oídas. Pero eso es justo lo que tiene nuestra actitud : hay que desorientar a los gurús del marketing. Así que poco importa que dejase a medias el quinto capítulo de Game of thrones, que tenga por fín, pasando por caja, La guerra del fútbol, o que los siete discos más ardientemente recomendados en el número mensual de Go-mag ya estén descargados. Una cierta sensación de apostar sobre seguro me lleva a ver, otra vez, Velvet Goldmine. Me acompaña mi hija. Le voy explicando que esa Inglaterra que la película recrea, la de la primera mitad de los años 70, era una sociedad en que las estrellas del rock son auténticos iconos. Que la gente no solo los idolatra en masa, también los imita en masa. Su aspecto, sus tendencias, sus adicciones. Eso será bueno o será malo, pero es la entronización absoluta del rock como fenómeno social. Le explico que sin glam rock, por ejemplo, Lady Gaga no existiría. Cuando suelto esta frase lapidaria, me quedo parado, por eso. Tampoco Prince, ni muchas marcas de ropa o maquillaje. Libros quizás no tantos, discos, millares. Glam es Bowie y Roxy Music, una especie de trono compartido, sin la disyuntiva beatles/stones. Tampoco existiría el segundo ni el tercer disco de Goldfrapp. Posiblemente tampoco el Cirque du Soleil. Muchas camisetas estampadas no tendrían el más mínimo sentido. Hasta el heavy metal acaba siendo una especie de desdoblamiento acelerado y descontrolado del glam-rock. Otra frase en la que paro. Sin Bowie no hay trilogía de Berlin, sin Low los discos ambientales pierden su primera referencia. Bryan Ferry muestra que el traje no es sólo para el despacho. Brian Eno se va de Roxy Music : que alguien se tome la molestia de leer una lista de los discos que ha producido Brian Eno, y que vaya haciendo cálculos de como esa influencia se extiende hasta nuestros días.


Entonces recuerdo que debo un comentario sobre Pedro Marín. Lo hago desde aquí, que es un espacio abierto y en abierto. Una prima me lo presentó a través de facebook y es la persona más famosa entre mis amistades. No es cuestión de desperdiciar a las celebrities. 
A los que tenían uso de razón hacia los últimos 70 / primeros 80 el nombre de Pedro Marín debe sonarles bastante. Hubo una especie de oleada de cantantes veinteañeros que enloquecían a las chicas, de la cual este hombre era claramente el mayor representante. Algunos que salieron después eran simplemente sus imitadores. Obviamente tanto yo como mis amigos de entonces lo odiábamos con todas nuestras fuerzas. Volvía locas a las chicas que nos gustaban, y ese sentimiento de que harían con él lo que no hacían con nosotros era muy poderoso. Luego cantaba, y bailaba, ataviado con ropa ajustada de colorines imposibles, de una manera espasmódica, unas canciones enganchosas y horrorosas. Era la viva imagen de la horterada ochentera, y el género masculino, en masa, lo consideraba nuestro peor enemigo. Muchos de nosotros debíamos pasar por comparaciones con él para ver si teníamos alguna posibilidad con las chicas que nos gustaban. En algún momento, pues estaba claro que ese ritmo no podía aguantarse, cayó en el olvido. Según leo, decidió, a la Scott Walker, abandonar su carrera. Hace unos años rompió ese silencio y se reinventó a sí mismo. Yo lo ví en una entrevista de alguna TV local (Lydia, no tengo tanta memoria pues no recuerdo cual) donde mostraba sin pudor una calva donde antes había melena y pelo encrespado. Tampoco estoy muy seguro pero también hacia revelaciones sobre sus inclinaciones sexuales. Eso es lo de menos. El caso es que retomó su carrera musical. 
Y a lo largo de estos años yo fuí ajeno a eso hasta que mi querida prima Mercè me recomendó su amistad en FB. Desde ese momento su insistencia por ese canal para que vea los clips de sus canciones ha sido tal que me ha hecho llegar hasta aquí. Yo no soy un crítico. Pruebo las cosas y digo si me gustan. Luego hay más gente que está de acuerdo o menos. Debo tener una naturaleza positiva pues hasta ahora consigo que a la gente empiecen a gustarles cosas que antes no, en vez de conseguir que abandonen sus gustos anteriores. 
Ocurre que pensaba que esa reencarnación de Pedro Marín, como frontman de una banda de rock ligeramente electrónico, con un disco en continua promoción, I will glam, con un vídeo en youtube donde versionea 20th century man (que también está presente en la banda sonora de Velvet Goldmine), en fín, que suponía una ruptura con el pasado. Pero su imagen sigue siendo omnipresente en sus vídeos, esa manera suya de mirar (ceja arqueada, cabeza inclinada, mirada ligeramente míope), esa imposición constante de su bién cuidado físico, me despierta cierto recelo. Ahora su inflexión vocal ha abandonado ese tono juvenil, y se parece a la voz de Bunbury en la época trascendente de los Héroes del Silencio. Las letras son un pelo cargadas de alegorías de tres al cuarto, y diciendo cosas tan serias uno no puede poner la misma voz que diciendo no, que no, que no. Como espero que me siga considerando amigo, se lo estoy diciendo con toda la sinceridad de este don nadie ligeramente airado; Pedro: olvida que la gente diga sólo lo bien que te conservas a tus XX años, y céntrate en la música. Forma una banda donde los músicos compartan tu protagonismo y salgan también en los clips. Deja de ser tú sólo y llámate Pedro Marín y los crímenes ocultos, o Pedro Marín y las cuentas pendientes o Pedro Marín y los cristales rotos... como sea, pero si sigues ahí, anclado a tu ego, mucha gente, escéptica, seguirá pensando que eres el mismo, pero intentando captar otro público.

Escribía ésto, probé los K&D sessions de Kruder & Dorfmeister. Demasiado nocturnos. Music for the masses, de Depeche Mode, un pelo estridentes para la hora. Y volví a Felt Mountain, de Goldfrapp, donde siempre me siento como en casa.



1 comentari:

  1. Nunca me ha gustado Pedro Marin, en casa se escuchaba poco “Aire”...Recuerdo que en 2004 salio en el programa DEC (donde estas corazón) por un problema con un tal Chema el “ex” de Eva Nasarre...su calva fue lo mas relevante.
    Depeche Mode, me gustaba

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