dissabte, 2 d’abril de 2011

LAS HORAS Y LAS DESHORAS

Las cosas raras que uno puede hacer un sábado, gracias a habitar ese imaginario pais llamado Insomnia, que si dispusiese de un censo y capacidad de generar PIB sería una gran potencia, y posiblemente tendría la bomba atómica, y mucho peligro de tirarla en cualquier lado por puro aburrimiento. Es difícil hacer cosas excitantes evitando hacer ruido para no despertar a la familia. Miro desde mi terraza las luces encendidas en otros edificios de mi manzana. Una enorme terraza con luces encendidas. Son cerca de las seis y falta para que amanezca. Puede que haya una fiesta, puede que alguien olvidara apagar la luz al acostarse cansado y excitado. Otro piso con una enorme televisión encendida. El resto, luces apagadas, que excitan mi imaginación tanto como el armario que Bolaño nunca abrió. Detrás de esos cristales oscurecidos por la noche (una noche que agonizará en una hora o así) hay gente durmiendo (y algunos deben tener sueños y pesadillas) y gente despierta en la cama, y gente haciendo sexo. También debe haber pisos vacíos a los que sus habitantes volverán, tengan ganas o no de hacerlo. Otros pisos no tienen habitantes. Puede que haya madres esperando pacientes que vuelvan esos jóvenes hijos que el fin de semana se convierten en vampíricos huéspedes alojados en hoteles de una sola habitación. Entre los obsesos de la música deberia haber codigos escondidos: Lydia, conocías la canción de Scott Walker ??? Ese sería un enorme premio que justificaría, por sí solo, la existencia del blog. Alguien conoce una canción, la comparte, y el otro cae rendido a los pies (de la canción). Todo el mundo gana, menos la SGAE. Acostumbro leer los comentarios sobre las canciones que la gente cuelga en los videos de Youtube. Hacen que me sienta menos alienígena cuando confieso que ciertas músicas me hacen ver imágenes y que algunas otras me sientan al mando de vehiculos surcando países y escalando montañas y sumergiéndome en profundidades, físicas y psíquicas. Uno de esos comentarios dice que oir a Scott Walker ( supongo que habla de oirlo en esa indispensable racha que son Scott 1, 2, 3 y 4) cambia tu vida. Nunca después vuelves a encontrar tanta elegancia y tanta autenticidad, ni tanta contemporaneidad en discos que tienen más de 40 años. No sé si los que oímos esos discos visitamos lugares comunes, santuarios donde las cuerdas y los arreglos con olor a clásico (pero con un fuerte aroma de pop eterno) nos uniforman. No se si esa raza es identificable porque sus miembros apartan la cortina a deshoras y observan vecindarios con la única y tenue banda sonora de profundas respiraciones ligeramente entrecortadas.

1 comentari:

  1. En ese pais llamado insomnia hay iaias que desde su ventana solo ven la luna...y es cuando recuedan que de jovenes escuchaban,The Walker Brothers, ademas de Beatles..en un pais lejano hace ya mucho tiempo..si me gusta Scott,uno de mis personajes lo escuchaba

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