diumenge, 17 d’abril de 2011

EL MOVIMIENTO RAPIDO DE OJOS

Por algún motivo extraño llevo unos días publicando posts sólo en días alternos (por tanto no hay entradas en días pares). Si fuese un freudiano absolutamente afín acabaría encontrando un motivo en las simas de las respuestas más ignotas del subconsciente, y conociendo a Freud (no en persona, claro, ni con suficiente profundidad), quizás remataríamos diciendo que mi número favorito sería un 1 onanista o un 3 sugerente o un 7 esotérico. O que me he saltado el 5 en esta relación por algún motivo. Freud también escribió sobre interpretar los sueños, y los míos no se fijan. Quedan cuatro o cinco imágenes inconexas que escapan en el aire antes de adquirir la suficiente coherencia como para tejer un recuerdo, como para edificar sobre ellas. Puede que sea la suerte de no tener despertador (ventajas de los habitantes de Insomnia), con lo que no hay una única imagen que se corte con un repentino despertar, y se quede ahí. Las imágenes se derraman sobre el suelo, un suelo ligeramente inclinado y que acaba en un desagüe, y por mucho que uno va detrás de ellas, terminan yéndose por ahí, y puede que acaben en el mar, y se encuentren con las de los demás.
Por algún motivo que también podría escarbarse desconfío un pelo de las grandes bandas americanas de rock. Puede que sea una cierta anglofilia, que lo compensa todo a favor de Europa, puede que tenga malas experiencias previas. También influirá que no me gusta ni el folk ni el country ni el western y siempre, en algún punto, pienso que las bandas americanas (excepto las urbanitas de NY) van a acabar sacando el banjo, y no.
Supe por primera vez de REM hace muchísimos años. Eran teloneros de Peter Gabriel, lo leí en un número de Popular1, revista que compraba por el único motivo de que gráficamente era más agresiva que otras y a  mí me gustaba empapelar mi carpeta con fotos de mis ídolos (fotos que estudiaba y seleccionaba y recortaba escrupulosamente para que nadie me tomase ni por un infantiloide fan ni por un entregado fanático).
Por ese reprochable motivo no me interesó oír sus discos, y fueron sacando LPs hasta que mi primer contacto memorable fue con It's the end of the world as we know it (and I feel fine) , canción que desvaneció algo mi impresión, pero no lo suficiente. Ese ritmo trotón no me parecía superior a los Housemartins, que ya consideraba un grupo menor pues creía, equivocadamente, que imitaban, algo, a los Smiths.
Pasados unos años, y consciente de que Murmur, Fables of the reconstruction, por mencionar dos títulos, eran meras palabras que asociaba a los títulos de sus discos, pero quedaban ahí, palabras que no asociaba a sonidos conocidos (pruebo con otras, Ok Computer, y veo flashes y luces y torrentes de guitarras). Entonces vino Losing my religion. Incluida en Out of time, creo que podríamos fundar un pequeño club todos aquellos que, reconociendo su grandeza y sus hallazgos, y siéndonos familiar esa mandolina, ya estamos un poco hartitos de que sea identificada con ese segmento musical un poquitín indie, pero como adulto, como me arriesgo algo pero no del todo, hey chaval, soy tolerante, el cantante es gay y todo. Música para RAC105 y KissFM, para aclararnos. Para poner a prueba buenos equipos en coches de gama media-alta. Canales de música para auditores aburridos que son demasiado jóvenes para saber quienes fueron los Dire Straits.
Se puede saber por qué hablo de ellos, entonces ??
Porque despues vino Automatic for the people. Si algo deberíais tenir claro los que me léeis, de mi fascinación por Scott Walker es fácil deducirlo, es que adoro los suicidios comerciales (ergo, abomino de las resurrecciones comerciales). Un disco repleto de medios tempos, de reflexión, de cuerdas brumosas, de voces con ecos que no son coros, son respuestas del subconsciente. Un primer single, Drive, absolutamente a espaldas de las listas, lo menos parecido a Losing my religion o a Shiny happy people. Con ese disco REM conquistaron, por un tiempo, mi corazón. Puede que pasado ese tiempo algunas de sus soberbias canciones hayan acabado tan estereotipadas, pues a pesar de su vocación malditista, REM era REM y el disco vendió sus millones de ejemplares. Everybody hurts, Drive, Find the river, o Nightswimming puede que también se hayan oído lo suyo, y puede que en otras circunstancias alguna de ellas fuese una de esas canciones que uno jura no poder oir ninguna otra vez. Pero tan crepusculares, tan íntimas, ellas todas juntas en ese disco, le dieron sentido a la carrera del grupo. Luego, supongo que reprendidos por los ejecutivos de WEA, volverían a discos llenos de uptempos y guitarrazos, y de ese disco ya hace 19 años, o así. Pero la gente es sabia, de vez en cuando, y lo sabe. Nunca nada fue igual.

Y solo soporto armónicas en unas pocas canciones.

http://www.youtube.com/watch?v=qu3cXGXyBpE&feature=related

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