dimarts, 15 de març de 2011

EL RECESO INEXPLICABLE

Una ausencia extraña, sin programación de ninguna clase y por circunstancias dispares. No le echaré más poética que la que merecen las casualidades. Muchas cosas que pasan entre tanto. Una comida curiosa. Japón. Un día como hoy, que invita a esas prolongadas presencias tras ventanales (la mirada melancólica es opcional), a esas reflexiones sobre el poder de la naturaleza y sus (creemos) caprichos, por fin encuentro media horita para volver. 
Antes de resolver el cúmulo de atropelladas ideas que iban surgiendo estos días (muchas de las cuales han aparecido en momentos poco propicios para recordarlas luego), intento ponerme en orden, y acudiré a este post en el futuro para que nada se quede sin su merecido comentario. Hoy me perdonaréis, vamos a lo práctico y sintético, el oropel y el lujo y lo barroco requieren tiempo del que hoy ando escaso.

Primero : 4 suscriptores del blog, despues de un prolongado tiempo dónde solo Rich me rendía ese honor ( dónde estás, muchacho ??), surgen (diría alguien menos original "de la nada", pero sé que no) otros tres asiduos, imagino que algo relacionados entre sí, imagino también que alguno, lejano de estas latitudes, y ya paro de imaginar, que he dicho que contendría el aspecto lírico. Gracias a todos, si debo agradecer esta presión en el pecho (inocua) que a uno se le pone cuando se presta al juicio de unos (teóricos) desconocidos.

Segundo : Lo siento : nuevas encendidas menciones a The Wire proliferan, otra vez Monzó (aquello de las almas gemelas), y un articulista de La Vanguardia que tampoco se corta en los elogios, ayer. 6Q, somos una minoría que crecerá y crecerá, y seguro que más adelante necesitaremos quien nos diseñe un escudo, aunque no me guste la heráldica.

Tercero : The Social Network, fantástica muestra de lo que un guión (de Sorkin, claro) pesa para construir una historia dramática, excitante, sobre hechos que a priori parecerían una mera y aburrida descripción sobre el talento y las ideas y el sueño americano (salpimentadas por deseos de venganza y sospechas de plagio). Cualquier película (menos la saga Twilight) con una canción de Radiohead en ella, ya merece ser vista.

Cuarto : Kapuscinski : tres libros, tres semanas. Ahora El imperio, vivencias de un periodista polaco en el Este europeo, antes y despues del hundimiento (si puede llamarse así, puede que sea más adecuado erosión o corrosión) de la URSS. 

Quinto : El asunto del director del festival de Sitges y A serbian film. Lo extraño de los marcos legales, el límite moral de la creación. Tema que me hace pensar, curiosamente, en que hace días que pensé en prestar apoyo a Pedro Varela, que es injusto que esté en prisión, pero es todavía más difícil para mí fijar la secuencia lógica por la que pienso que un filonazi no debe acabar en la cárcel por vender libros. Deberé, casi, organizar una hoja de cálculo para razonarlo, pero por suerte es la quinta de mis intenciones.

Sexto : Velvet Goldmine, curioso giro el producido en mi actitud, que ha pasado de un cierto repelús al verla por primera vez, a una casi incontenida fascinación cuando accidentalmente (mi reproductor se negó a reconocer el formato de Happiness que, by chance, compartía DVD con ella) volví a verla, con el skip preparado para localizar tracks en su excelente banda sonora. A veces su protagonista parece David Bowie, a veces Marc Bolan, otros personajes pueden parecer Iggy Pop, Lou Reed... verla por segunda vez, con su curioso prólogo con Oscar Wilde, ha revelado capas no apreciadas.

Séptimo : Y ya acabo, pues éste iba a ser un post corto y esquemático, y ha dejado de serlo conforme avanzaba... esa escena inicial en Velvet Goldmine me ayudo a recordar el fantástico documental 30th century man sobre la trayectoria de Scott Walker. Apenas me había interesado por su obra hace unos cinco años y ahora podría decir que es una fortisima influencia. Otra de esas inexplicables fuerzas telúricas que me empujó aquí.  Mientras los fanatismos religiosos de toda índole se empeñan en buscar mandamases para justificar todo este tinglado, la pura fuerza de la física hace que pase todo lo que está pasando, hoy día 15, en   Japón. Cosa que me hace recordar a Kraftwerk, cuánto les debemos a ellos, cuando intercalaron, actualizándola, las palabras Chernobyl, Harrisburg, y alguna otra que no recuerdo, cuando grabaron Radio Activity para The Mix. Más grandes que Jesucristo, opino.

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