dimecres, 27 d’octubre de 2010

MENTIRAS QUE SE INTERCALAN PARA DAR COHERENCIA A UN CONJUNTO

En la plenitud de su fecundo período creativo ( el que se extendió de 1985 a 1993 ) los Pet Shop Boys no dudaban en usar dos, o tres, líneas melódicas en la misma canción. Dilapidaban talento ( quizás justo ahora se estén arrepintiendo de no haber guardado algo de ese talento para el día de hoy ) en caras B, en temas ocultos, mostrando al mundo, como dijo Phil Oakey : you know your worst is better than their best.
El próximo fin de semana vamos a entrar en el horario de invierno. Eso quiere decir que, hasta abril o así, a las 6 será de noche. Me gusta la noche, pero no tan pronto. Como dije un día, con los años me he vuelto diurno, luminoso, soleado. Me gusta Barcelona, a la que le debo un post, porque es bonita de día, incluso en esos cada vez más escasos días grises y lluviosos, y no está mal de noche, cuando ves las luces en la falda del Tibidabo y en Cerdanyola y en Collserola y piensas qué hace la gente que imaginas metida ahí. Entonces piensas que estás bién en casa, pero no te importaría salir a dar una vuelta en esa, hora incierta ( entre las 10 y las 11 de la noche ) cuando no tienes muy claro si la gente que te cruzas va o viene. A esa hora es mi ego el que sale a pasear.
Antonio Carlos Jobim seguro que amaba su ciudad. Imagino que era Rio de Janeiro, cual si no. Sin molestos paseos marítimos llenos de macarras alardeando de coches, se sentaba en una terraza, en cualquier silla, sorbiendo despacio una bebida fría, suave, ligeramente alicorada, pero con una potente base de zumo de frutas, de frescas frutas. Venía un amigo y quizás traía su guitarra. Bebía un sorbo, dejaba el cigarrillo en un canto de la mesa, improvisaba unos acordes. Alguien pasaba, con un balanceo que parecía mecer la brisa del oceáno, se paraban, miraban, sonreían, comentaban, sorbo, pedían un lapicero al amo de la terraza, apuntaban descuidadamente alguna frase, algunas notas, en cualquier papel.
El sol se ponía y ahí seguían. Quizás algún día se lo tomaban más en serio y conseguían que alguien les prestara un estudio, con su piano y sus músicos profesionales. Les enseñarían todas esas canciones, ligeramente similares entre sí, pero no, esos matices que las diferencian las hacen todas geniales. El ritmo es suave, es un ritmo perezoso porque cuesta mucho levantarse. Las letras son melancólicas, pero no tristes. Echas de menos a esa garota que pasó ante tí, pues sabías cuando se alejaba que lo más posible, lo casi seguro era que no volvieras a verla nunca más. Un amor efímero, una amistad para toda la vida. En alguna habitación de un pequeño apartamento, echado en la cama, viendo las aspas del ventilador del techo marcar el compás de una noche calurosa, dio una calada a su cigarrillo y no pensó que el mundo estaría a sus pies, no lo pensó, pero debería haberlo hecho.


y este monumental himno ( ese saxo !! ) a las historias de amor imaginarias


2 comentaris:

  1. Pues este post me ha gustado especialmente. Creo que deberías estar orgullos de él.

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    1. Todo homenaje a Jobim queda corto e incompleto. Uno de los más grandes, sin duda.
      Gracias: estos posts son como una especie de trastienda en la que apenas nadie se aventura.

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