diumenge, 3 d’octubre de 2010

IBUPROFENO, I LOVE YOU

Pues parece ser que sí exageraba.
Eso sí, no me he librado de mi tradicional dosis de sueños febriles, retorcidos, extraños, agobiantes, que siempre acompañan mis escasas enfermedades. Debería apuntarlos, como hacen algunos, y llevarlos al psicoanalista de guardia ( que será, casi seguro, argentino ), para que escarbe en mi psique y acabe sacando alguna conclusíón de esas a las que uno sólo puede responder con un arqueo de ceja y un amago de ir a levantarse indignado para salir de la consulta. Dr. ( seguramente se llamará con un estrambótico nombre compuesto más un apellido de resonancias europeas , pongamos Gabriel Huberto Seldemann ), no siga por ahí.
Por cierto, jamás me he visitado con un psicólogo, psiquiatra o psicoanalista. Si alguien lee ésto y esboza una sonrisa cómplice mientras dice " y a qué espera ", que salga de las tinieblas y se manifieste. Quizás sea la misma persona que veladamente criticó mi estilo y se ampara en la oscuridad del anonimato. Aún no conozco su identidad.
Éste es un extraño post mañanero pues he preferido guardar reposo ante la semana que se avecina, y es muy posible, pues tengo trabajo en casa, que esta noche mis condiciones no sean muy buenas.

6Q : dos sugerencias, más o menos imperativas ( dejemóslo, como un cabrón que conozco, en sugerencias impositivas ) .
1. Cuelga éso que me has enviado en el FB, por favor. Este blog vive mucho de esas coincidencias, señales que yo les llamaba en un post ( hablando de Monzó y de trasteros en Malgrat ). Yo podría usar el cortar y pegar pero creo que no es bueno que actúe ahi en tu nombre.
2. Yo que tú ( sabiendo que nos falta tiempo pero advirtiéndote que va bién para mitigar cierto grado de stress ) me plantearía lo de tu propio blog, al que puedes considerarme apuntado aunque escribas post sobre macramé. Sé, por qué ya hay público en mi web ( sí, son unas traidoras ) que igual me levantas clientela. Pero ésto no son los negocios, aquí cabemos todos.

En medio de este resfriado me dió por empezar a ver ( me debe faltar una media hora ) Shutter Island, de Scorsese y con Leo DiCaprio ( tampoco sería un mal nombre para un psicoanalista ). Menuda decepción, si la cosa no cambia. Quizás no haya sido el mejor momento, e insisto, puede que ses cacho final lo arregle, pero me parece un mal e indigesto refrito con algunos de los siguientes ( conscientes o no ) ingredientes :

La isla del Dr. Moreau
La isla ( de Danny Boyle y con Di Caprio)
Ciertas escenas de Aphocalypse Now
Alguien voló sobre el nido del cuco
El resplandor
El conde de Montecristo
La roca
Papillón
Birdy
Memento
La horrorosa serie el Internado ( de la cual tengo referencias de mi hija )

A ver, combinación de lo peor y más manido, no nos confundamos.
Martin, Leo, necesitabáis hacer esta película, de verdad ?? Cómo se puede ensuciar un currículum con ésto, tras dirigir Goodfellas ?
Y esto sólo hace que confirmar mi convencimiento de que la mejor ficción, hoy, está en las series. Pero vosotros ( menos honrosas excepciones ) seguid viendo La que se avecina, seguid... The Wire y The Sopranos os esperan, sentadas en la puerta de su casa, hasta que vengáis a pedirles perdón por vuestra indiferencia.

Y como no sé que tal irá Windows Vista con estornudos sobre el teclado, hasta mañana.





1 comentari:

  1. QUIZÁS NOS MATARON EL MISMO DÍA

    Sitúate.
    Vivo solo, salvo las frecuentes visitas de una novia persistente en la idea de casarnos. Por supuesto, tras reformar el piso de arriba abajo.
    Me deshago de TODO el mobiliario, con la única excepción de un catre, una mesa con una tele vieja, un amstrad (¿alguien recuerda qué es?) y una impresora de margarita colocados en el centro del comedor. El resto,… “la reina en el palacio de las corrientes de aire”. La idea es subsistir hasta que las obras me echen. Ya veré dónde voy. La posibilidad de ir a parar temporalmente a casa de mi futura suegra, me aterra.
    A punto de iniciar el proceso, un compañero de trabajo me dice que estoy hecho un chino. No le hago caso, pero con el tercer aviso el mismo día, decido ir al médico.
    Llevo días meando coca cola, pero no duele nada. Así que he ido pasando.
    Diagnóstico: hepatitis con un elevadísimo grado de ictericia. Tres meses sin moverme de mi piso vacío. Las visitas se redujeron a cuatro breves recogidas semanales de ropa sucia y abastecimiento de comida. Descubrí el verdadero significado de la expresión “austeridad espartana”. No existe Internet y la tele no va fina.

    Pasadas décadas, en un blog del que soy habitual leo que el protagonista, al que conocí hace mil años y de mi misma quinta, pasó una hepatitis cuando era joven. En mi entorno no conozco ningún caso. Veo que le pasó a los 26.

    Yendo como cada sábado a las 6:30 de la mañana al mercado de la flor con la misma “novia persistente” (no te cases ¡nunca! con una florista si te gusta dormir), le pregunto si recuerda cuándo me pasó a mí. Tras cuatro cálculos me dice que fue a los 26. Ella nada sabe del blog, así que entenderás que me sentí como la protagonista que acaba de descubrir que se está acostando con el asesino, aunque también cabe la posibilidad de que el asesino fuera yo, o en todo caso, puede que nos mataran juntos.

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