diumenge, 3 d’octubre de 2010

UNA TRISTE ASOCIACION DE IDEAS

Bueno, acabé Shutter Island. Lástima que ya haya quedado asociada al estado febril en la cual la he visto, en tres sentadas.
Espero que todo el talento que Scorsese se ha ahorrado ( o ha racaneado ) para esta floja película, a la cual otorgaría un adjetivo que no pensaba usar con este, todavía, totémico director ( risible ), lo emplee en la serie Boardwalk Empire. Martin, quien bién te quiere te hará llorar . Di Caprio (pues a primera vista el proyecto no debió parecerle lo malo que ha salido, y su actuación sola, con no ser nada del otro mundo, no podía salvar este desaguisado ) : tú vigila lo que haces, que estás bajo el microscopio ( bueno, ha hecho Inception / Orígen , y parece que no está mal, pero habrá que verla).

Próxima parada : There will be blood ( Pozos de ambición, anda que... ). Pienso dedicar la semana que viene al cine, aunque sea para corroborar mi teoría de las series, el pulso narrativo, el desarrollo de los personajes, la importancia de las tramas paralelas, el papel de los secundarios, bla bla bla...A ver si con ésto los tan entusiastas seguidores se sueltan alguna frasecilla.

Para despedir el día ( curiosamente prolífico día ) ahí van tíos con barbas y bigotes armando jaleo, machacando guitarras, con Nick Cave al frente - para recordar que su estimada Sra. aún no ha podido colgar su comentario, muy esperado por un servidor.

http://www.youtube.com/watch?v=pfLol92MD_8

1 comentari:

  1. QUIZÁS NOS MATARON EL MISMO DÍA

    Sitúate.
    Vivo solo, salvo las frecuentes visitas de una novia persistente en la idea de casarnos. Por supuesto, tras reformar el piso de arriba abajo.
    Me deshago de TODO el mobiliario, con la única excepción de un catre, una mesa con una tele vieja, un amstrad (¿alguien recuerda qué es?) y una impresora de margarita colocados en el centro del comedor. El resto,… “la reina en el palacio de las corrientes de aire”. La idea es subsistir hasta que las obras me echen. Ya veré dónde voy. La posibilidad de ir a parar temporalmente a casa de mi futura suegra, me aterra.
    A punto de iniciar el proceso, un compañero de trabajo me dice que estoy hecho un chino. No le hago caso, pero con el tercer aviso el mismo día, decido ir al médico.
    Llevo días meando coca cola, pero no duele nada. Así que he ido pasando.
    Diagnóstico: hepatitis con un elevadísimo grado de ictericia. Tres meses sin moverme de mi piso vacío. Las visitas se redujeron a cuatro breves recogidas semanales de ropa sucia y abastecimiento de comida. Descubrí el verdadero significado de la expresión “austeridad espartana”. No existe Internet y la tele no va fina.

    Pasadas décadas, en un blog del que soy habitual leo que el protagonista, al que conocí hace mil años y de mi misma quinta, pasó una hepatitis cuando era joven. En mi entorno no conozco ningún caso. Veo que le pasó a los 26.

    Yendo como cada sábado a las 6:30 de la mañana al mercado de la flor con la misma “novia persistente” (no te cases ¡nunca! con una florista si te gusta dormir), le pregunto si recuerda cuándo me pasó a mí. Tras cuatro cálculos me dice que fue a los 26. Ella nada sabe del blog, así que entenderás que me sentí como la protagonista que acaba de descubrir que se está acostando con el asesino, aunque también cabe la posibilidad de que el asesino fuera yo, o en todo caso, puede que nos mataran juntos.

    6Q

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