dilluns, 30 d’agost de 2010

LAS CONSECUENCIAS DE SER INCONSECUENTE

Pelín pretencioso este título, lo sé. Creo que la coherencia y la integridad empiezan a estar sobrevaloradas, cuando no quizás sean completamente obsoletas, en este mundo de hoy. Diría incluso que forman parte de ese imaginario catolicista tan obsesionado en seguir una línea. Ser coherente quizás signifique ser previsible, pues todo el mundo puede extrapolar qué va a hacer El Señor Integro : El bién. Pensándolo bién, quizás el diablo, encarnación de maldad creada para contrapesar, también debe ser la mar de coherente : siempre hace el mal. Puede que sea un mal consejo para las generaciones venideras, pero creo que a veces es mejor dejar ciertos de esos valores a un lado. La coherencia puede que sea la tumba de la improvisación, de la fantasía, y de la imaginación. La planificación puede que esté muy bién para políticos y empresarios y sesudos estrategas de márketing. Para los seres humanos individuales, es la puerta segura a la rutina.
Por eso a lo mejor alguien pueda recriminarme comportamientos tan erráticos que puedan resultar un poco desorientadores. Si tengo un precio, espero poder decidirlo.
Sons of anarchy : Deglutí las dos primeras temporadas, pues tiene cierta trama con cabos sueltos que te apetece descubrir. Punto positivo. Ciertos perfiles de personajes ( hay una matriarca, hay un guaperas que lucha contra su destino, hay un padrastro con un oscuro secreto ) le dan una cierta pátina de tragedia a la griega. Punto positivo. La estética es indudablemente innovadora en un mundo tan esteticista con Gossip Girl, Sex and the City, Sexy Money et al. Punto positivo ( van tres ). Recomendaría a quien quiera series entretenidas que la vea, aunque sea por oposición a las más sesudas The Wire o The Sopranos o las más ligeras The Big Bang Theory o My name is Earl o las más agridulces The Office o The It Crowd. Cuarto punto positivo. Pero : no voy a perder el culo por bajar la tercera temporada. La suma de esos factores no lleva a la gloria, y uno (llamadme de todo pues me lo merezco pero avisé sobre la incoherencia ) lo ve todo como preparado. Lo que decía de la falta de espontaneidad.
6Q : debo rendir tributo a quien, agazapado tras una tupida maleza sí se ha dado cuenta de cuán grande son The Sopranos. Compartidos ciertos lugares ( parafrasearé a Bolaño : lugares más mentales que físicos ), debo decirte, dado que confluímos ( salvo en esta mala uva que ha establecido su residencia en el blog ) en muchas cosas : The Wire. No perderás ni un minuto de lo que emplees en verla : todo es chicha, no hay relleno. Por cierto, a la vista del fotomontaje de Fahrenheit 451 que engalana tu perfil en FB, debo poner al día en la lista de escritores de referencia que acumulé en un cierto período de mi vida un pelo obsesionado por la sci-fi y lo fantástico. Bradbury (para que se sepa de dónde salió eso de Crónicas Marcianas ), Wells, Philip K. Dick, Clarke, Lovecraft, Bloke, Orwell, Huxley, Asimov.
Mademoiselle : total respeto a tu forma de ver Inglourious bastards. Puede ser que la perspectiva que mencioné ayer ( la misma que hace que cada vez oiga música - en promedio - más lenta ) , haga que yo prefiera, hoy, ese Tarantino más clásico, menos transgresor, menos provocateur. Cosas de esta edad, middle-age crisis, hay libros ( Houellebecq, Hornby ), discos , y seguramente algún tratado médico sobre éso.
En 1986 yo tenía 22 añitos. Había empezado a trabajar y mi presupuesto tenía un gran porcentaje para comprar discos de vinilo. Compré Please, de los Pet Shop Boys, pues West end girls ( el hit por antonomasia de los PSB ) me hacía viajar cuando la oía. Me veía en un vehículo, recorriendo una gran ciudad, de noche, observando a la gente andar por las aceras, yendo o volviendo a clubes o bares o restaurantes. Es cierto. Me volví un fan irredento, me gustaba esa combinación de electrónica, pop, eran un dúo que me recordaba a Soft Cell ( la voz ligeramente nasal ), enlazaron cuatro discos ( Please, Actually, Introspective y Behaviour ) completamente magistrales. El de 1990, Behaviour, es un disco otoñal, que me acompaña desde hace 20 años. Antes de que en 1993 grabasen un cover de Village People ( Go west ) y se transformasen en unos íconos gays casi casi de parque temático, cosa que será respetable, pero, para mí, los encasilló en exceso, ese portentoso disco, lleno de medios tempos y baladas electrónicas, se abría con esta magnífica canción, para mí un himno vital de como puedes ser relativamente joven y ya haber dejado algunas cosas atrás. Como estoy contento, en el fondo, ahí os lo dejo. Por cierto : en el vídeo también salen chicas.

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