dissabte, 21 de juny de 2014

HOMO CONSPIRANOICO

Álex Azkona cumple años el mismo día que mi hijo Gerard. Como me ha dicho que anda en una fase de relativo retiro no lo incomodo felicitándole. Ya me leerá aquí. Es raro, esto de esperar que alguien se considere felicitado leyendo un post ajeno. Pero es que hay muchas cosas raras. La reciprocidad no es lo que reina en este mundo. Si yo mandara, el símbolo de la reciprocidad sería el número 69. Vaya, ese símbolo lo tiene tomado cierto signo del horóscopo. Debería ser libra, por lo del equilibrio, pero no. Esto es como quien, ante la patente constatación de que nadie se acuerda de su cumpleaños, se hace el encontradizo, o llama casualmente diciendo felicítame. Vaya: ahora me pregunto si la raíz fel es común a felicidad y felación por algún motivo. Vaya. Bueno. Ando picarón.

Horacio Aragona seguramente sea una de las mejores personas que conozco. Cada martes, desde que entablamos amistad virtual, me envía un link con el artículo que publica Rodrigo Fresán en Página12. De hecho, el título de este post es un homenaje los tres. A Azkona, a Fresán y Horacio, por orden alfabético un poco peculiar. Ahora me fijo en la semejanza de apellidos entre Azkona y Aragona. Uy. Y ambos tienen alter-egos. Uyuyuy. Bueno: yo había puesto la TV pensando disponer de algún canal donde ver el Argentina-Irán. Pero resulta que no. A cambio, un canal de séptima categoría me regala un delirante programa en el que Steven Seagal va vestido con un uniforme de ayudante de Sheriff y se dedica a acompañar a una patrulla de la policía USA a la búsqueda de casos callejeros de distinta índole, coches robados y eso. Persecuciones, malos tratos, tiroteos. Es uno de esos programas que está doblado pero que se deja que la voz original quede en una especie de segundo plano. Seagal se toma muy en serio ese papel: parece ser que la fuente que parecía inagotable (las películas basadas en el guión tipo que esperaba una vida tranquila tras un pasado siendo una máquina de matar debe resignarse a que esa vida tranquila no va a producirse pues no hace más que encontrar peligrosos criminales donde quiera que vaya) se ha agotado, y Seagal se ha decidido a traspasar la barrera de la pantalla. El programa es de una simplicidad sonrojante: cuando las cosas van bien, creo que ahora han rescatado un perrito que van a dar en adopción, = música alegre; antes han pillado a un nigger que conducía con una lata de cerveza abierta = música solemne.

Mi amistad con Horacio se fundamentó en una primera discusión enconada sobre Eduardo Galeano. En que Dónde Pereira (el hombre antes conocido como Cuándo Pereira y aún antes como Quién Pereira) hincaba una y otra vez sus caninos en la yugular del brillante pero narcisista escritor uruguayo, y Horacio lo defendía. No a capa y espada, pero si intentando que por lo menos no se le linchara. Luego descubrimos ciertas afinidades ideológicas (capas de marxismo matizado, de crítica hacia el capitalismo, de intolerancia ante el totalitarismo, de escepticismo ante el populismo) y futbolísticas (de las que estoy algo en excedencia: he descubierto para mi horror que los valors dejan de serlo cuando dirigentes que han estudiado en escuelas de negocios los convierten en argumentos de venta o en elementos de diferenciación de producto).
Y no es que no discrepemos: aunque nos une una pasión por la música (de distintos tipos, pero siempre a espaldas del mercantilismo), la suya es una actitud de mayor rigor técnico y formativo y yo siempre creo en que cierta pasión puede suplir ciertas limitaciones. Pero son discrepancias sanas y que no van a llegar a la vía diplomática. El caso es que quiero que lo sepa: que aunque suelo contestar pocas veces y suelo ser poco expresivo en mi aprecio en el día a día, porque tiempo es algo de lo que no voy sobrado, eso no quita lo mucho que le aprecio y lo mucho bueno que le deseo. 

Ah: el tipo de la foto no es él. Es Boi Ruiz, actual conseller de Sanitat de la Generalitat, de CiU, partido cuya pose nacionalista de caracter oportunista y ambiguo no va a hacer que olvide que está adscrito en el grupo (ultra)liberal del Parlamento Europeo. Responsable de los recortes en sanidad que hacen que la estancia en hospitales públicos sea, para gente que se ha pasado toda la vida cotizando para pagarlos, menos agradable y menos confortable de lo que debería. ¿Dónde está ese dinero? ¿Por qué hay que traerse el agua de casa? ¿Por qué cosas como las cremas para la irritación cutánea se suministran en dosis claramente insuficientes? Situaciones como esa llevan a la incomodidad y al desánimo. El estado anímico, en ciertos aspectos, es clave en la curación o en la mejoría. El estado anímico conduce a una espiral hacia abajo o hacia arriba a ciertas personas cuya fragilidad física o emotiva esa condición puede permitirles superar momentos difíciles. Recórtense el sueldo, señores altos cargos  de grandes empresas públicas que compatibilizan con cargos o altas cuotas de accionariado en sociedades privadas. No me hagan concebir teorías como la de pensar que, detrás de esos recortes haya meticulosos cálculos sobre los ahorros que un leve recorte de la esperanza media de vida pueda representar para los caudales públicos,por el ahorro de pensiones. No querrán que haga eso.

6 comentaris:

  1. ● Desperezarse, dejar la cama una mañana cualquiera, tomar relajadísima decisión despojada de las tensiones y expectativas desmedidas con que suele teñirla la excepcionalidad.
    ● Ir al placard donde se guardan las maletas, sacar una (ni muy grande ni muy chica), quitar de su interior todo aquello en desuso que suele ponerse en una maleta en desuso. Colocar en ella, con calma que no debe confundirse con desgano, la ropa más imprescindible, no demasiada, allá es verano.
    ● Se abren aquí dos alternativas, igualmente seductoras:
    a) Comentar en el desayuno, como al pasar, que “he pensado en que hagamos un viaje corto, cuatro o cinco días, qué les parece”. Informar a la escuela que la alumna Aragona no asistirá a clase durante, digamos, una semana. Recibir alborozada aprobación de esposa e hija.
    b) Comentar en el desayuno, sobria y cariñosamente, que “salgo por unos días, vuelvo el... a ver... lunes. O martes”. Recibir alborozada aprobación de esposa e hija.
    ● Sea a) o b), resolver displicentemente el cabotaje, pescar un taxi y decir con naturalidad al conductor “A Ezeiza, por favor”.
    Una vez allí (el Prat porteño, por si no se sabía), acercarse a un mostrador y pronunciar la elíptica y cinematográfica frase “El primer vuelo a Barcelona”. Con eso es suficiente.
    (Éste es el momento en que la fantasía trastabilla: basta una consulta al mapamundi de -por ejemplo- flightradar24.com para verificar cuán desértico, aeronáuticamente hablando, resulta ser el hemisferio sur; la respuesta a aquella elipsis acaso podría ser esta otra: “Pasado mañana”. Pero puestos a fantasear, hagámoslo como dios manda y abordemos casi inmediatamente, luego de sencillos y cordiales trámites de emigración).
    ● Volar plácidamente, cena, libro, música, película, sueño.
    ● Conducir hasta Arfa el auto alquilado en el aeropuerto, abrazar al primogénito y a su esposa, jugar con una bellísima nieta de dos años y medio, y quizá –si la fantasía tiene lugar a partir de la segunda quincena de julio- tener en brazos a Àritz Aragona Esparó, catalán flamante.

    Ah, y, por cierto:
    ● Reservar las últimas 24 horas en Barcelona para lo habitual, el Parc Güell, la Familia, la Casa Milá, las esteladas en los balcones, el Camp Nou, y todo aquello que nos enseñe o sugiera visitar el amigo que –finalmente- conoceremos, con quien habremos de tomar unas cuantas cervezas de una buenísima vez.

    - - - - - - -

    De verdad: es una de las contadas (muy contadas) razones por las que, de cuando en vez, me gustaría tener moooooocho dinero.

    ResponElimina
  2. A ver si don Horacio tiene a bien imaginarme también. Solo para habitual, el Parc Güell, la Familia, el Museo de cera, Dyango, Cornellà-El Prat, y todo aquello que nos enseñarían o sugerirían visitar los amigos que —finalmente— lograría conocer, con quienes habré de tomar unos cuantas cervezas de una vez, hostia ya.

    ResponElimina
  3. Yo escuché Galeano y me entró la morriña. Antes pensaba en la moraleja/ina de sus textos, pero ahora solamente puedo relacionar al hombre con aquel encuentro virtual tan lindo que tuvimos. Perdonen si me pongo pelotuda, ando sensiblona últimamente.

    Por cierto, un día antes del cumple de Álex cumplió mi Axel. Y de paso nos casamos.

    Horacio, te extrañaba!

    Snif, los quiero.

    ResponElimina
  4. A todos: también les quiero. No debí repetir la palabra aprecio en dos frases tan seguidas y nadie me ha recriminado un error tan obvio y tan de principiante. Que es lo que soy. Bolaño dijo ¨moriré inédito" y yo digo ¨moriré principiante". Sí: parece que aquella ya lejana discusión sobre Galeano y por qué acariciaba a su perro mientras leía, entre otras cosas, fue una especie de hito de este blog, o un zenit que dicen los cursis, y los lloricas. Eso podría representar que a partir de ahí solo queda la decadencia y no soy muy de resignarme a las cosas. Sería sencillo, pero resignarse es renunciar a la lucha, incluso a la que se puede hacer cómodamente sentado ante un teclado. No contéis conmigo para eso. Mis ganas de tocar los cojones superan a mi pereza. Ahora mismo, le llevan tres vueltas de ventaja.

    ResponElimina
  5. Álex: queda usted formal y oficialmente imaginado.
    No lo había incluido antes porque por alguna razón –cosas de la virtualidad extrageográfica- más lo suponía a usted por la costa Norte, en el País Vasco. O en cualquier otro punto de la corteza terrestre, no en BCN. Pero vamos, que cerveza habrá para todos.
    No me queda claro si aparecería usted entre los sugerentes/enseñantes o entre los enseñados/sugeridos; de hecho, su listado de enseñanzas/sugerencias incluye algunos items no mencionados en mi comentario previo (entre los cuales aparece Cornellà-El Prat, un lugar a cuyo estadio –supongo- F. preferirá no acercarse, siquiera).
    Como fuere: la imaginación es otro lugar virtual en el que cabe cualquier número de personas. Aunque uno muestre cierta marcada tendencia a los números pequeños; suenan más auténticos. No quiero tener un millón de amigos.

    Aprovecho para señalar –ya que ha sido usado- que el post en Wikipedia bajo mi nombre no lo hice yo; de hecho, contiene algunos errores de información que alguna vez pensé corregir, idea que descarté casi de inmediato: se trata de errores tan irrelevantes como el mismísimo post en sí mismo, y por lo tanto decidí que no vale la pena ni siquiera eliminarlo, si es que fuera esto posible.

    Pueden ir ustedes eligiendo la terraza en que perpetraremos las susodichas imaginarias cervezas.
    Y, Talita: ¿considerarías la posibilidad de interrumpir tu luna de miel para integrarte a la mesa?

    (P.D.- Corrijo un incomprensible error en mi imaginación del 24/juny: supuesta inagotable la provisión de dinero, ¿para qué conducir 180 Km. hasta Arfa –o Arfà, ¿?-, teniendo el aeropuerto de La Seu d’Urgell a sólo unos pocos centenares de metros de la casa de mi hijo, en la otra ribera del Segre? Taxi aéreo, entonces).

    (Maldita imaginación: sólo tropieza con sus límites cuando de escribir algo pretendidamente importante se trata...)

    ResponElimina
    Respostes
    1. Bueno, Horacio, lo de añadir Cornellà-El Prat es otra más de las provocaciones gratuitas que tanto disfrute procuran al amigo Álex. Yo no puedo descartar de entrada el acudir allí. Uno nunca sabe donde se presenta una urgencia a la hora de vacíar los intestinos.

      Elimina

Segueix a @francescbon