dissabte, 29 de desembre de 2012

EL ARTE DEL DESPRECIO VOLÁTIL DERROTA A LA SENSACIÓN AHOGANTE DE INDEFENSIÓN

¿Hay belleza sin crueldad?

¿Cuánto hace, seis, ocho meses, que recomiendo la librería Ópera en Sitges?. No voy a mirarlo. Lo recuerdo con cierta claridad. Una mesa sobre la que reposaban buenos libros y un librero hablando entusiasta sobre El jardín colgante de Javier Calvo, libros de Blackie Books, Kapitoil, las habituales pilas de libros de las editoriales por las que siempre me siento atraído, y ese desfile de señoreo algo decadente dispuesto a escuchar con amabilidad las recomendaciones para acabarse llevando aquello en lo que ya pensaban.
La calle donde estaba la librería trazaba una pronunciada pendiente hacia la playa.
Sí: he dicho estaba.
Posiblemente Sitges no sea el lugar más idóneo para que sobrevivan muchas librerías. De todas las que hay, Ópera era la de mejor selección. O sea: la que no pondría los tres libros de la infecta trilogía de Grey en su escaparate. Ya veis de qué ha servido. Para que ayer mirase a través de su cristal, sucio por el paso de los días, y viera las estanterías desmontadas, alguna pila de libros que parecen no haber triunfado en un remate de stocks, y una triste nota con un número de teléfono anotado, que miré con aire de melancolía pensando si sería el librero que buscaba un último contacto para dar una última explicación o el propietario del local ávido de encontrar otro comerciante de ropa o calzado que acabe de saturar la oferta de la calle y certifique el cadáver de cualquier esperanza de salvación a través de la cultura. Sitges, donde ya sólo se conciben las hordas de gays cada vez más corporativistas adueñándose de la noche, paseándose ante burguesía conservadora y bienestante, dos comunidades tan antagonistas en según qué cosas y tan parecidas en una: ser incapaces, por entrega a la diversión más carnal y hedonista o al esfuerzo más arduo y materialista, en conseguir que una buena librería pueda seguir adelante.

15 comentaris:

  1. Home , potser tens part de raó ..però als petits pobles ( i no tan petits ) ja pasa açò. En tot cas conec molts hedonistes lectors i lectors hedonistes.
    Altra cosa es poder comprar llibres.
    salut i lectura.

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    1. Desespera: vaig a Sitges cada certs mesos i sempre hi anava a donar una ullada. Un altre agradable costum a oblidar.

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  2. Había 2 buenas librerías en Sitges (Ópera y Tramontana), ambas han cerrado. Qué lástima.

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    1. Gracias Lleonard por el comentario. Recuerdo la Tramontana, pues alquilábamos un apartamento en la calle Sant Sebastià, hace años, y nos quedaba cerca (aunque yo entonces no estaba tan obsesionado con la literatura). Lo de la Ópera me indignó: hay otra medio decente en una de las calles que bajan a la playa de La Fragata (creo que es la misma calle donde mis hijos siempre me hacen parar a comprar gofres). Un desastre: un sitio que debería ser un bastión de la cultura como abrelatas de mentalidades, condenado a los best séllers que venden en los kioscos.
      Por cierto: bestial tu blog, me extraña no haber visto reseñas de Kenzaburo Oé, aunque no me ha dado tiempo de mirarlo todo. Y un detallazo la reseña del libro de Sakamoto, al que no acabo de encontrarle el momento pues opto más a menudo por la ficción. Pero está en casa: Sakamoto es un referente en lo musical. Espero que te guste el disco de Frank Ocean. Sobre todo a partir de Sierra Leone, donde deja de ser un amago de disco de hip hop para ser un decidido disco de soul.

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  3. Vaya! Sitges resta con esta pérdida, sin duda. Por cierto Francesc ¿alguna libreria recomendable en Bcn donde se encuentren auténticas delicias? Gracias!

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    1. Bueno: La Central(Mallorca entre Balmes y Rambla Catalunya) está muy bien surtida, con criterio. O sea, no hay que ir apartando las pilas de best sellers para encontrar algo decente.
      + Bernat (Buenos Aires entre Urgell y Comte Borrell) apunta maneras si se quitan ese estigma de librería para que señoras ricachonas de la zona y aledaños se hagan las cultas mientras hacen un cafetito al lado de libros para pirados.
      Pequod (Milà Fontanals, cerca de Travessera de Gràcia) es fenomenal, con gran atención a editoriales de distribución limitada.

      Sin olvidar a Cercles (Bailén, 201) donde en libro de segunda mano Gustau es capaz de sacarte tres maravillas de sus baúles y que la cosa no te salga ni por un billetito de los de color naranja.

      Aunque naturalmente los pirados de verdad entramos en cualquier rincón que huela a papel en busca del libro que nos cambie la vida, otra vez.
      Saludos, anónimo, y gracias por el comentario.

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  4. Gracias! me falta por conocer Cercles y ahora no puedo resistirme, me encantan las librerias de segunda mano.

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    1. Es muy pequeñita, pero pocos como Gustau conocen de lo que venden. Y los precios son una broma, sencillamente. Hace días que no me da tiempo de ir, salúdale de mi parte !!

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  5. Lo haré, me pasaré esta misma tarde he visto que no me pilla lejos del curro, apenas 10 minutos a pie.

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  6. Fui, saludos transmitidos....una maravilla de sitio. Gracias.

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    1. Muchísimas gracias: un sitio pequeño, pero es difícil que no tenga algo de cualquier autor que se te ocurra. Acostumbrado a otras librerías de antiguo que sobre todo tienen enciclopedias del año de la picor, lo que tiene este hombre en novela es una maravilla.

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    2. Hoy me he cruzado un par de mails con Gustau y me ha dicho algo de cierta visita que llegó a coincidir con Kiko Amat (he escrito de Kiko Amat aquí. El caso es que con esto de los anónimos no sabía por quien preguntarle: pero si te he ayudado a encontrar algún buen libro que te impacte, ya estoy más que contento. Con este comentario y el de Martín sobre Plataforma me habéis llenado el depósito de gasolina para varios meses.

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  7. Hola! con un poco de retraso te leo, perdona por de no firmar los comentarios pero soy poco ducha con la nformática y lo más fácil que me sale es la opción de anónimo...prometo dedicar unos minutos ( u horas) en averiguar como poner ahí mi nombre que, por cierto, es Ana. Saludé a Gustau de tu parte pero la verdad es que no sé si por las fechas navideñas o por costumbre la tienda estaba a rebosar.
    Por cierto y al hilo de la conversación inicial...en breve tendremos otro Macdonals en nuestra city..que guay!!

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    1. Bravo Ana, me siento más cómodo dirigiéndome a un nombre. No sé si Gustau tiene siempre tanta gente, pero su cariño por los libros se lo merece. Supongo que él comprenderá que deba recomendarte a algunos de sus competidores, ya que sabe que los yonkis literarios escarbamos cualquier pila a la búsqueda de tesoros. Supongo que las paradas de libros del Mercat de Sant Antoni las conoces. Y en la C/Casanova, en las paradas que hay detrás del mercat del Ninot, cerca del Clínic, hay una paradita de libros de segunda mano que acostumbra a tener cosas apetitosas. No pueden compararse con Cercles, pero nuestro apetito es insaciable.

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    2. Tamaña empanada arrastro, Ana, que tengo que ver por Twitter lo de McDonalds tomando el local de la libreria Catalònia para comprender tu mención. Deprimente aunque así está el centro de nuestra ciudad: un parque temático destinado a que los turistas salgan de vuelta a sus países con la calderilla justa para pagar un taxi desde el aeropuerto. A veces me arrepiento de lo de las Olimpiadas, mira tú.
      Gracias por seguirme.

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