diumenge, 4 de març de 2012

SALVEMOS EL MUNDO CON MUSICA

Recuerdo, vagamente, cosas que hacía en la era pre Emule. Sí: ya sé que ya estamos en la era post Emule. Pero me he anclado en esa especie de paciencia acomodada. Si usara otros mecanismos de descarga estaría aún más abrumado de lo que estoy. Recuerdo que acudía casi todos los miércoles a la tienda que Discos Castelló tenía en la muy canalla calle barcelonesa de Nou de la Rambla. Día en que se recibían los discos de importación, y algunas revistas, Muzik al frente, que me interesaban y me guiaban. Hasta el 2004 o así. Los números mensuales de Muzik eran una absoluta biblia de seguimiento casi obligado. En Muzik le dieron cinco estrellas a Felt mountain de Goldfrapp, y joder si lo merecía. En Muzik le dieron también cinco estrellas a discos de grupos como Obo o los Icons, y aún es un enigma para mí saber qué narices tenían esos discos para ser considerados obras maestras. Muzik hizo crecer las carreras de los Orbital o los Underworld hasta las cúspides más elevadas (en todo caso, las más elevadas de esa escena musical).  Seguramente la misma constatación de que la caída de esa cumbre se precipitaba, que la inspiración se había evaporado, empujó a la revista a su autoinmolación, justo en el número 99. Otra fiebre propia de la época, que aún perdura residualmente, fueron los recopilatorios. Las series que se acuñaron, algunas sujetas a estilos determinados (sí, ni yo sé por qué narices tengo tantos recopilatorios de house, de drum'n'bass o trip hop), otras con una mayor amplitud de miras renunciaron a restringirse a un estilo o a un sello determinado, y esas son las pocas que, a duras penas, sobreviven. Las que han pasado por encima de la figura del DJ y han ido a buscar músicos de todo tipo y a pedirles que relaten sus referencias, y que junten los discos que más les han gustado o les gustan. En un algo naif blog amigo, allthingspassintothenight.blogspot.com, se mencionaba hace unos días la cuestión de las cassettes de varios. Endemoniado invento, debería decirle, si lo fuera. Los auténticos yonkies, muchos de los cuales estamos hoy en día dedicados a la labor de zapa de la recomendación compulsiva de música a través de la red, hace años no teníamos esa posibilidad. Así que acudíamos a esfuerzos algo patéticos: hacer compilaciones para distribuirlas entre amistades y amores potenciales y reales. Era una época en que se pensaba que se podía seducir a alguien poniéndole buena música. Tan ingenuo que resulta entrañable. Entregábamos esas cintas, esos CDs (hoy ya no hay ni entrega física, ese campo ha quedado yermo), y esperábamos impacientes unos días, antes de preguntar algo sobreexcitados aquello de qué tal te pareció). Cuánta decepción ha seguido a esas preguntas, madre mía. Con un reparto prácticamente equilibrado entre tres respuestas, a cual más descorazonadora : no la he oído aún (interpretábamos, ni la va a oír, ni sabe ya dónde la ha metido), me ha gustado mucho aquella canción de... (le gustaba la canción que conocía, pasaba de las otras,agua) o, la peor, está bién, sin concreción (la más deprimente: no habíamos conseguido ni el premio de honor de la indiferencia o el desprecio que instiga o estimula algún tipo de discusión).- En cualquier caso, ciertos sellos fueron avispados en pedir a músicos, no necesariamente DJs, por sus favoritas del momento o de toda la vida. Con excelentes resultados, pues incluso músicos nada brillantes creativamente han hecho grandes aportes cuando han revelado las influencias que les empujaron a la creación. Son, básicamente, cuatro series mis favoritas, algunas de las cuales se extienden por más de diez años, demostrando riesgo y cintura a la hora de elegir a quién pedir que les haga una sesión:

DJ Kicks, que empezaron en un plan muy purista con Kenny Larkin, Stacey Pullen o Carl Craig, para rápidamente transformarse en un ejemplo de eclecticismo : desde la orgía dub-reggae de la sesión de Daddy-G de los Massive Attack hasta la excelente sesión casi espiritual de Motor City Drum Ensemble (que ilustra este post y os recomiendo encarecidamente).
Back to mine, con un temperamente más introspectivo, pero igualmente recomendables, con sorprendentes reconversiones como la de Everything but the Girl o extraños giros como los Orbital (que si no recuerdo mal incluyeron a Jethro Tull).
Late night tales, donde la calma y la mirada hacia atrás reinan, con espectaculares sesiones de Air o los MGMT, o Zero 7.
Y las series Fabric o Fabriclive, algo más orientada la primera al puro background musical (John Peel !!  : genuflexión) o a la pista, la segunda.

Debo decir que prácticamente cualquier disco de estas series es una absoluta garantía de satisfacción para la persona que se acerca a la música con curiosidad e inquietud. Descubrir música desconocida es, para mí, una de las cosas más gratificantes que existe, en un mundo donde vamos todos tanto a lo seguro y a no asumir riesgos en modo alguno. En poner la canción y ver la película y leer el libro que pensamos, casi seguro que nos gustará. Que no hay tanto tiempo para vivir y no es cuestión de perderlo.
Y digo todo ésto bajo la influencia de dos capítulos apenas vistos de Treme. Serie que guardaba en la alacena y que un post de John Self sobre Dr. John acabó empujándome a ver. Para comprobar que no es The Wire. Lo cual hace más grande a The Wire. Qué hubiese resultado de intentar imitar esa estructura y esa genialidad que ya se sabe que es difícil alcanzar ??. Treme es diferente, es colorista y vital dentro de esa triste desesperación de quien vuelve asustado a su casa a ver qué ha dejado el paso del Katrina de ella. De quien en medio del caos reacciona tocando el trombón para alegrar a la gente y ganarse la vida. Treme no parece una serie para todos (como no lo era The Wire). Pero tanta música y tan variada me están haciendo pensar que, para empezar, sí es una serie para mí. Luego ya me pondré pesado. Ya sabéis.



2 comentaris:

  1. Senyor Bon, jo Sempre, sempre, he seduit amb música, amb k7's amb cd's, amb discs, amb tota mena d'artefactes sonors, fins i tots amb concerts. I sense problemes ni fracassos de cap mena. Al bote (de colón)
    He dit

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  2. Ostres !! Hauràs de donar el cos a la ciència per que esbrinin. Servidor, naranjas de la China.

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