dijous, 2 de febrer de 2012

SEGUNDAS OPORTUNIDADES

Si tuviera que inclinarme por un sitio al que, ni en el mejor de mis sueños, hubiera concebido que llegaría mi blog es éste: Ushuaia, ciudad más austral del mundo situada en Argentina. Ciudad cuyo nombre evoca necesariamente alguna civilización anterior a 1492. Civilizaciones con palacios de mujeres-tigre. Encantador lugar, por lo que parece, aunque estos sitios extremos siempre condicionan el carácter de quien allí vive. Sé que es verano allí y por tanto no debe ser tan extraño que la temperatura allí sea de 11 grados centígrados (ahora caigo que no sé si en Argentina se usa la escala Celsius o la Fahrenheit para las temperaturas, algún lector podría aclarármelo pues prefiero escribir algunas líneas más a tomarme las molestias de documentarme por Google). Superior a los 5 grados que tenemos hoy en Barcelona, donde la previsión es a que haga unos cuantos días de frío (quizás se llegue a 4 o 5 grados bajo cero), frío sin nieve ni lluvia, frío seco y áspero que hace que nuestros políticos corran a impedirnos hacer cosas o a recomendarnos encarecidamente no hacerlas. Tomándonos por tanto a todos los ciudadanos como niños de apenas 6 años. Porque tienen mucho miedo de gastar más dinero de la cuenta rescatando a algún pobre incauto que ha quedado atrapado regresando del trabajo, o del cine, o de aprovechar para subirse a una montaña y contemplar el poder de la naturaleza. Las autoridades  nos dicen una vez más qué hay y qué no hay que hacer. TV3, la televisión oficial catalana, (para quien tenga dudas de mi ideología no hay más que leer los posts con la etiqueta Catalunya), va a dar un paso más, dirigido por supuesto oficialmente, y va a emitir un programa de una serie llamada Mestres donde Ferran Soriano, máximo responsable del hundimiento de Spanair (si no quieres frases así no aceptes la presidencia, nen), se va a dar el festín ególatra de enseñar matemáticas a una serie de niños. Parece ser que no aprecian que el momento no sea el oportuno para tal despropósito. Oh my god. No veo apenas televisión, veo cosas que se han televisado pero no me siento ante la pantalla y consumo lo que estén dando. Si dan el programa de Soriano, el lapiz estará afilado esperándole.

No puedo dejar de hablar de lo de ayer en Egipto. Que parece que tiene severas implicaciones políticas, tanto en la inacción de la policía como en el propio desarrollo de los acontecimientos entre aficiones. Justo ayer me fijé en el final del partido entre Barça y Valencia, con jugadores de ambos equipos saliendo del terreno de juego en un clima de máxima cordialidad : Albelda con Puyol, Sergi Busquets rodeando con el brazo a Jordi Alba, Abidal abrazando a Rami y Mathieu. Aquí he hablado de Valencia y, creo que tras una prolongada época de equívocos y enemistades azuzadas y malintencionadas, valencianos (parece que una parte significativa) y catalanes nos damos cuenta que el enemigo no está en justo el otro (no especularé cual es un enemigo común de catalanes y valencianos). Oír lo de los más de 70 muertos en ese Egipto post Tahrir, post Mubarak, saber que eso está asociado a algo quizás trascendente y pasional, pero en el fondo lúdico y festivo, como es un partido de fútbol, hace que un escalofrío recorra mi columna. No puedes salir de casa a ver a tu equipo y no volver jamás. 

5 comentaris:

  1. Estimado amigo, usamos grados Celsius. Espero que cuando vengas a Ushuaia, te des una vueltita por Orsai Bar. Besos!!

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  2. Gracias Kari!! Pues no dijo Hernán que abriría bar en Barcelona ? Con la de locales que quedan vacíos por la crisis... y lo que debe costar una licencia...

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  3. Esperemos que a el le funcione a pesar de la crisis. Y que aparezcan los inversores como aparecieron en Buenos Aíres!! Nada es imposible.

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  4. Hola!! pasé por aquí y me gustó la estética de tu blog. Leí algunas notas pero me llamó la atención ésta. Por favor, no lo tomes a mal, pero es que a veces no llego a entender esa enemistad en general con Madrid. Escribes que jugadores del Barcelona y del Valencia se van del campo abrazados y que se superan ciertas enemistades azuzadas hace un tiempo. Escribes, sin salir del fútbol, de que tienen un enemigo en común, y luego ese escalofrío por ir a un estadio y quizás no regresar. Cuando hablas de "enemigos" y no de "adversarios" o "contrincantes" cualquier escenario de violencia es posible. Podemos estar de acuerdo o no en los sentimientos nacionalistas, pero creo que no deberían tener nada que ver con un partido de fútbol.
    Abrazo!

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  5. Muchas gracias Germán por leerme !. Procuraré pasar por tus blogs y averiguar qué es eso del queso y el jamón. Soy poco dado a editar lo que escribo, tal como sale normalmente así se queda. Por lo que puede ser que en ese post el hooligan culé y catalanista disfrutase de más cancha de lo correcto. Nunca tomo a mal la opinión de quien se molesta en leer y opinar, por supuesto. En todo caso, pues mi énfasis pretendía ponerlo en la mejora de las relaciones catalanes-valencianos, te diría que allá por los primeros 80 hubo un súbito empeoramiento de éstas, por cuestiones políticas, y que el sentido común de ambos bandos lo superó completamente.

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