dimecres, 29 de febrer de 2012

LECCIONES DE PACKAGING

EL PERSONAJE DE LA PELICULA
Queremos ser inmunes a los trucos del marketing, a las argucias que se traman para vendernos las cosas. Seis horas de nuestra vida, de esa ajetreada vida de la que frívolamente nos quejamos, es mucho tiempo, demasiado, y mucho más del que dedicaríamos a una película. Las películas, cuando superan las dos horas y media, ya son más largas de lo admisible. Sólo pensarlo ya nos da pereza, pensamos en que se llenará la vejiga, que las piernas se agarrotarán, que las palomitas nos darán sed, quien fume no sabe cómo va a aguantar tanto rato. Más de dos horas y media de película se lo dejamos a los eruditos, a aquellos que ya saben, casi siempre, lo que piensan decir de la película aunque  se la pasen durmiendo.
Entonces Olivier Assayas tenía como unas 6 horas de metraje de Carlos, y no veía escenas sobrantes: todo tenía sentido y no sabría de qué prescindir. Hasta una escena de dos minutos, con Carlos durmiendo en el suelo y mostrando la barriga fruto de una temporada de parón en su frenética actividad terrorista, era completamente necesaria para comprender las seis horas en su conjunto.
Tal como funciona la colocación de productos culturales, la decisión no pudo ser más sencilla. Convirtamos una inacabable película de seis horas, terror de salas de cine que sólo podrían facturar una entrada por tarde, en una asequible mini serie en tres capítulos, que una cadena puede emitir tranquilamente en una tour de force de dos o tres días, incluso, aprovechando que Carlos sigue vivo, encarcelado en Francia a perpetuidad, se puede incluir un debate sobre el personaje y el mito que lo ha acabado rodeando.
Y vendido (bueno, regalado) de esta manera es como degusto Carlos. Con lo cual, mediado el último de los tres episodios en que se ha dividido para su consumo más asequible, debo animar a todos a ver este poco convencional producto europeo. Que seguro que ha provocado más de un dolor de cabeza: Carlos despide, como personaje, un poder de seducción que pudo generar reacciones; parece que no haya nada más cool que ser un terrorista en esa Europa de los 70 (o como él dice, un revolucionario) que mata y folla, mata y folla. Cualquier revolucionaria de buen ver que se pone a tiro pasa por el catre: son como groupies que van directas a por el solista. En medio, las operaciones que se van ejecutando. Secuestros de cumbres de ministros. Matanzas de agentes de policía en pisos. Bombas en restaurantes. Intentos de asesinatos de empresarios. Todo es cierto y todo ocurrió. El propio Carlos, o alguien sumamente informado, mantiene un blog : ilichramirez.blogspot.com, donde se describe con suma precisión la mayoría de los hechos que suceden en la serie. Donde se proclama a los cuatro vientos el espíritu revolucionario con el que justificaban sus acciones.
EL AUTENTICO
Terroristas con traje y corbata, o con abrigos de piel de solapa ancha, con pantalones pata de elefante. Revolucionarias ligeras de cascos y de gatillo. Una fotografía gris y centroeuropea. Una progresión (la misma que va de su salto de cama en cama a lo que parece un enamoramiento) donde Carlos pasa de ser un activista, un mercenario, a ser un pensador, un ideólogo de la causa, de sentarse en sofás destartalados de pisos francos de los que en cualquier momento hay que salir corriendo, a cómodas butacas en despachos ocultos bajo siglas crípticas: los servicios secretos de naciones del bloque anti-imperialista, locos por conseguir no sólo su servicio, también la pátina de glamour que allá por los 70 parecía acarrear ser el enemigo público número 1. No un árabe desencajado y con cara de chalado. Todo un señor capaz de hacerse el nudo de la corbata y peinarse para mirar a la cámara. Gran serie.

Web de RDL : Entrevista de Kiko Amat a ¡Pelea!. Extracto :

¿Qué opináis del 15-M y la primavera caliente de 2011? (Marçal): Me acabo de terminar de leer un libro en el que se hablaba de un término muy chulo: la Violencia Divina. Walter Benjamin describió así la violencia con la que se utilizó la guillotina en la Revolución Francesa. Algo de esa violencia es lo que desató lo ocurrido en Londres, el asesinato de Gaddafi a pedradas y lo acaecido en las barriadas de París en 2007... Lo bárbaro puede que asuste de buenas a primeras, pero es mucho mas “útil” y drástico que las asambleas ciudadanas. 



3 comentaris:

  1. Breaking Bad, Carlos, The Wire, The Sopranos... Tanto que ver y no he comenzado! No paso de una cosa y caigo encerrado en otra. Mi central preocupación, ahora, es escribir otra vez.
    La Violencia Divina, es buena o mala? Yo creo que sólo ES. Si no ocurre, cómo juzgarla? Cuándo sucede y produce cambio, cómo contradecirla? No sé explicarme, pero creo que hablar, los comités que allí se mencionan, la democracia es sí, es limitante, y produce un avance social mediocre, tibio. Somos, en muchos aspectos, gente "término medio" difícil lanzarse al fuego por una idea. Las cosas que se hacen pueden no ser buenas o malas, pero deben SER sino no hay continuidad, espacio de comprensión, raciocinio, extrapolación, mejoría o arrepentimiento. No sé explicarme bien, Francesc, se comprende?
    Saludos.

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  2. Menos Carlos, todas las demás requieren una exhaustiva temporadita de dedicación. Así que tú sabrás el tiempo de que dispones para organizártelo. Pero desde luego no descuides lo de escribir, aunque a mí es, de lejos, lo que me tiene más enganchado.
    Sobre la violencia divina : tenemos muy claro contra quien ir (banqueros, políticos, etc...) pero no hay cabezas visibles que tomen la iniciativa. Porque no nos hace la más mínima falta cargarse a unos líderes para sustituirlos por otros que se corromperán tarde o temprano. Lo que hay que cambiar es la estructura del poder en el planeta entero. Así de sencillo (así de sencillo decirlo, claro).
    Gracias por leer !!

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  3. De decirlo, lo hemos dicho bastante, todo el tiempo. Quizá estamos fallando al querer cambiar una estructura de poder por otra, aunque esta sea más leal a nuestro bienestar. Estoy, hasta ahora, convencido, de que todo entra en deterioro. Lo más honrado, sino se daña a sí mismo con el paso del tiempo, termina por ser quebrado por otros. Socialismo, Anarquía, Comunismo, la más simple ley de convivencia se ve afectada (y nos cae encima) si un grupo decide que no le conviene.

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