dilluns, 28 de novembre de 2011

LA PALABRA TODOS

Debería ser más meticuloso. Leer más veces los post antes de colgarlos. Por deformación profesional, diría que auditarlos. Pero no. Comprobar la correlación de los tiempos verbales en las frases. La puntuación. Los acentos, las tildes diacríticas. La reiteración de ciertas expresiones, la de ciertas coletillas. La duplicidad de argumentos. El uso a veces gratuito de ciertos términos cuyo estricto significado igual sería incapaz de explicar. Las bromas privadas, las casi onanistas, las diatribas contra los gustos antagónicos en ciertas cosas, que puede ser que en otras sean gustos complementarios. O sea, que hay alguien del PP y del Madrid al que puede gustarle Bolaño y los XX y The Wire, pero que se ofusque, o se enfade, o se contraríe, cuando no perdono esas primeras condiciones y las considero excluyentes. Entonces, zas, borra esta dirección de sus favoritos, si algún día lo estuvo, y restablece cierta cruel reciprocidad, basada en el justo equilibrio de dar y recibir, de sembrar y recoger.
Lo que ocurre es que no sé que sería lo que saldría de un proceso depurativo tan minucioso. Seguramente algo con lo que me costaría identificarme, quizás con posibilidades de que alguien más lo leyese. Apunto he estado de titular (siempre hay títulos alternativos, palabras y párrafos, de todo) este post "ayayay". Seguido y en minúsculas. Porque desde el día 20 pasan cosas raras. El Barça pierde un partido de forma estúpida, por ejemplo. Pero muy posiblemente eso sea la punta del iceberg. El próximo presidente mantiene un silencio incómodo (aunque a mí me resulta todo incómodo de él, silencios, palabras, cánticos, todo), mientras sus medios afines habituales (pronto surgirán más, esto volverá a ser un país de amiguetes, si es que dejó de serlo) ya se llenan de loas y alabanzas por doquier, aplaudiéndole incluso antes de empezar a hablar. Uno en concreto ya ha soltado una soflama sobre la importancia de la palabra todos. Yo ya dije, y como no me solazo tanto en repasar mi obra anterior, no sé exactamente el qué, algo sobre Rajoy y españoles todos. Que puede que sea la frase que oía en casa mientras jugaba con algún cochecito en el comedor familiar mientras la madre tenía puesta la radio. Que actúe (no menciono más a Proust) como el percutor de la memoria a largo. Con voz lánguida, en un castellano con un voluntariamente castrado acento gallego.
El Barça pierde. Los socialistas se desmoronan. ERC, ya casi nada se sabe de ellos. Mas (que me hace declararme minimalista) que saca pecho y dice que si ahora hay que ser de derechas, los catalanes seremos los mejores de derechas, faltaria més. No, no lo dicen sus palabras pero sí sus actos. Una reforma laboral que pretenderá introducir la posibilidad de reducciones salariales. Mientras parece que el frío quiere aparecer, que hay que desterrar ya la manga corta.
Me pasé de emotividad en el post sobre mi hija. Eso hay que corregirlo. También fue excesiva la brusquedad de mi comentario por que John Self pusiera Strings of life como aderezo sonoro al hablar de makina y bakalao. Su excelente educación le empuja a argumentar, lo cual me deja sin palabras ( expresión que, seguro, he repetido demasiado aquí). Mucho desaparecido, antiguos bloggers que han adoptado una pose pasiva, que me dejan a mí el testigo. Cuando yo no puedo correr 400 metros ahora. He desayunado fuerte y ayer moví un montón de cajas y las piernas no responden, y me cae esa enorme responsabilidad, la de dar palmadas para que nadie se duerma, la de tirar de tanta gente. 

The XX han montado un magnífico y curioso blog: xx-xx.co.uk. Donde ponen al día de su existencia y sus experiencias mientras andan con su segundo disco. Cuelgan música que les influye y están demostrando un excelente gusto, tan excelente como dispar. Cuelgan cualquier cosa, imágenes, frases inconexas, puede ser que un día pongan un color en pantalla, plano, y digan que su inspiración del día es el pantone 314. O el estampado de una cortina o de un papel pintado en la habitación de un absurdo hotel de mala muerte. Cómo no voy a permitirles eso, si yo considero que la clave de la música de los últimos cinco años está en el ruido de fondo que empieza en el 1:05, para subir de tono en el 1:17, en Cristalyzed. Que puede que sea un truco de producción, pero que dice muchas cosas, que las palabras no pueden. A The XX se lo permito todo, y los recomiendo con todo el entusiasmo. Quizás anden cerca de los 25 ya, pero siempre serán cuatro mocosos (no sé si siguen siendo tres), opinión irrebatible de este que os escribe, que aman la música, transmiten ese amor, y ya puede ser horrible lo que graben de ahora en adelante. Me da igual, y no lo harán peor que Björk, seguro. Segurísimo.

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