dijous, 24 de novembre de 2011

CATORCE AÑOS Y MUCHAS CANCIONES

A las seis y cuarto de a mañana Jordi Basté me recordaba que hace veinte años, hoy, que murió Freddie Mercury. Deja sonar, en homenaje, los seis minutos enteros de Bohemian Rhapsody (bueno, corta algo el inicio), y yo la oigo atentamente, como si no la hubiese oído otros cientos de veces. Oigo los cambios de tono en la vez de Mercury, una cierta rabia tras un tono más suave. Como entra y sale el piano, y la guitarra, que me suena una guitarra aflautada. Pienso que no sobra ni falta nada en esa canción, por mucho que Queen sea ya un estereotipo y una especie de paradigma de ciertos aspectos del rock que no me interesan demasiado. Por mucho que los heavies, aquellos antiguos heavies a los que la alopecia no les hace cortar la melena, suban y bajen la cabeza al ritmo del arranque guitarrero. Una magnífica, extraordinaria canción, y recuerdo haber hablado en un post de Queen, casi disculpándome, pues aquí eso parecería como un preámbulo a hablar de los Dire Straits, o de algo mucho peor.
A las seis y veintiuno no hacía falta que Basté me recordase que mi hija Mònica cumple hoy 14 años. Que ando pintando su habitación, poco a poco, sin montar estropicio, y que hace más de catorce años también lo hice, algunas semanas antes de que naciese. Que en 1997 fue Ok computer de Radiohead el disco que me acompañaba compulsivamente mientras lo hacía, y que, sí, el disco es genial de todas las maneras, muy posiblemente el mejor disco de todos los tiempos, pero encima le asocias ese momento mágico y... dije que no emplearía aquí un tono emotivo y sensiblero, narices. No surprises todavía es la canción de cuna del tercer milenio que nunca pudo ser.
Cuando Mònica tenía meses, empezó a mostrar ya empatía, pues decidió que si ella no podía dormir los demás no teníamos por qué hacerlo. Yo había leido en algún número del NME que los Kruder & Dorfmeister habían aprendido a tocar la guitarra (no recuerdo una sola canción de Kruder & Dorfmeister donde suene una guitarra), gracias a Wave, sublime obra de Antonio Carlos Jobim, que el 99 por ciento, o más, de la humanidad definiría como música de ascensor, que el 99 por ciento, o más, de la humanidad, criticaría porque todas las canciones son muy parecidas (no!! algunas parecen incluso variaciones de cualquiera de las otras!!). Ese disco permitió que bailase con mi hija noche tras noche hasta que se dormía, aunque sería más justo decir que éramos los dos quienes caíamos dormidos. Discos que mecen niños y adultos.
Pintando, de nuevo, su habitación, hoy oía Behaviour de los Pet Shop Boys, disco crepuscular e introspectivo (aunque los Pet Shop Boys eligieron Introspective para titular su disco más expansivo). Discos que te hacen sentir en casa.
Yo sé que Mònica hereda cosas buenas y malas de su padre. Mil errores que he cometido, de todos los tamaños y repercusiones, y muchos más que puede que cometa, por los que debo pedirle perdón, y lo hago en este medio tan curioso que es el blog, donde uno puede hablarse sin mirarse a los ojos ni ponerse ñoño estúpidamente, debo hacerlo. Los padres somos de miles de maneras, y esos miles incluyen términos como iracundos, desproporcionados, enigmáticos, escépticos, pragmáticos, y sobreprotectores a ratos, y algo despreocupados al rato siguiente. También influyentes, pretenciosos y dogmáticos. Le enseño a mi hija a amar la música, la literatura (me enorgullece que sus compañeros le pidan su opinión sobre las redacciones) y a ser un montón de cosas poco recomendables, en los tiempos que se avecinan : fan de Bob Marley, por su espíritu y por su música al margen de lo que fumase en las portadas de sus discos; de izquierdas; poco amiga ( o amiga poco convencida) de las religiones; orgullosa de ser catalana, y de ser barcelonista, y de ser alguien que acaba el día con una sonrisa. 
Ahora ella me enseña, ya, algo a mí. Alguien decía que lo de educación para la ciudadanía era como la formación del espíritu nacional. Mònica se piensa que no la oía cuando hablaba hoy de empatía y de compasión. Pero sí, lo hacía. Empatía es lo que mostró, hace dos noches, cuando comprendió que no era el día ni la hora de que yo pudiese recuperar de mi memoria lo que había aprendido sobre sistemas de ecuaciones lineales a resolver con matrices. Que otro día sí, pero entonces no. Lo comprendió, y yo me dí cuenta de que ahora, ya, me toca empezar a aprender a mí.
T'estimo, petita.


2 comentaris:

  1. hola amigo, soy Pedro el padre de Àlex,Me encanta lo que escribes. Los teléfonos que tengo tuyos están muertos. Como te fué todo el día 23?. Si puedes contacta conmigo. Un abrazo cordial.

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  2. *_______________________________________________*
    Com mola papi! Si, sóc concient de que ha passat més d'un mes però...algún dia ho havia de llegir! Jajajajaja m'encanta! PD: Amb no saber fer les matrius et vaig demostrar que et supero en algo :P jajajajajajaja pero seguiras sent fenomenal! T'estimo<3

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