dilluns, 25 de juliol de 2011

LA LLUVIA DORADA

Los Boomtown Rats fueron un grupo de fama efímera a finales de los 70 cuyo gran éxito fue una pomposa balada de piano titulada I don't like mondays, cuya letra se basaba en la historia real de los crímenes de una adolescente inglesa. Al margen de esta canción, incluida en su segundo disco, el grupo no tuvo gran repercusión, a pesar de algunas canciones medianamente decentes, rock-pop de medio tempo sin excesivas pretensiones ni inspiración. Su tercer disco iba a ser titulado Golden shower pero, tras una serie de disputas, acabó llamándose Mondo bongo. Era un disco horripilante, inescuchable salvo por tres o cuatro canciones apenas defendibles, y ya no sé si hubo otros discos. A pesar de esa corta y mediocre carrera, Bob Geldof, vocalista y lider, consiguió un status de celebridad cuando empezó a convertirse en una especie de promotor de eventos relacionados de una u otra manera con la beneficiencia, todos aquellas historias del Band Aid y el Live Aid. Una especie de antecesor de ese pesado líder global de las causas desgraciadas que es Bono (y no sé si alguien recordara que antes se hizo llamar Bono Vox). Del que, al igual que David Bowie, se dice que es un astuto inversor. Supongo que eso significa que gana mucho dinero, especulando, o no, pero mucho, con sus inversiones. Cuando alguien gana dinero, alguien ha perdido dinero. Funciona así.
Por cierto, el fallido título del disco de los Boomtown Rats significa ducha dorada, o lluvia dorada.

Hace meses me chocó un cartel de publicidad de CatalunyaCaixa, esa entidad que antes se llamaba justo al revés. Decía en catalán TENS PIS. O sea, puede traducirse (pues pis es una palabra con dos significados: piso y pis) como TIENES PIS. El cartel no tenía ninguna imagen de apoyo. A mí me hacía mucha gracia que, tratándose de una entidad cuya imagen y campañas publicitarias deben ser objeto de sesudas decisiones, hubieran permitido que se colase semejante slogan, tan dado al equívoco, y a un equívoco tan escatológico. Bién, lejos de retractarse, el equipo de imagen de esta entidad (entidad que, por cierto, va a tener que recibir un sustancial aporte de fondos públicos para superar los test de stress a que se someten los bancos) ha decidido firmemente redoblar la apuesta por la ambigüedad y, en un todo o nada, ha confeccionado una nueva campaña. Esta sí tiene una imagen. Se trata de una cara femenina en primerísimo plano, emborronada con palabras escritas en ella. A mí me recuerda cierta portada de un maxi de Björk.

La nueva campaña publicitaria de CatalunyaCaixa (lo de invertir el orden de las palabras en su nueva denominación  me parece tan estúpido...) vuelve a ceder la iniciativa a los pérfidos y mal pensados, que, como el que aquí escribe, están a la que salta para sacar los colores a los chapuceros.

Emporta't un pis per la cara : Repitiendo la malintencionada segunda acepción de la palabra pis, traducido queda Llévate un pis por la cara. Hay que joderse. Los Boomtown Rats tienen problemas hace 30 años con su discográfica pues quieren titular un mal disco Lluvia dorada, y una respetable entidad financiera lo hace con todos los honores. La cara de la modelo utilizada, con los ojos cerrados, la actitud servil, las palabras pis y cara remarcadas, en fín, todo el pack. A mí me parece alucinante que nadie en una entidad de ese tamaño haya aportado el sentido común de hacer un comentario sobre lo poco apropiado de esta campaña.
Porque en una cadena de radio un cómico que hace de marroquí integrado hasta el independentismo (Mohamed Jordi) habla e insiste hasta la extenuación en ese dicho tan catalán de se'ns pixen a la cara i ens diuen que plou.
Porque son constantes las noticias sobre el maltrecho estado de instituciones financieras y la necesidad de que el dinero público acuda a rescatarlas de las comprometidas situaciones en las que opulentos y caros directivos las han hecho meterse. Bastante se percibe eso como para ponerlas a huevo.
Porque,por simple educación básica, hay que evitar poner las cosas tan fáciles para comentarios escatológicos y encarnizados con demasiada información. Aunque todo se explicaría por el hecho de que la campaña hubiese sido pensada y concebida en castellano, sin tener en cuenta lo que pasaría al traducirla. Mal hecho, más con ese nombre (aunque parezca que CatalunyaCaixa haya que pronunciarlo con un ligero acento british).
Entonces saltan estas coincidencias. De la banda sonora de Times Square. Encima es una rendida fan de Bolaño.




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