dimarts, 28 de juny de 2011

POR QUINCE CENTIMOS : CANCIONES DE BURT BACHARACH CANTADAS POR DIONNE WARWICK

Llevo, ya lo mencioné, una nota de texto en la BB con ideas que me apunto para el blog. Pueden ser frases que se me ocurren, puede ser una simple palabra que hará que busque el primer pretexto para intercalar. Puede ser una idea. Cuando la uso, la borro de la lista. Así que la primera de las palabras de la lista podría llevar allí como un año, y parece que hoy va a tocarle, al fín, su turno. Amistad. Más adelante están fidelidad y lealtad. Parecen una trilogía para crear el lema de una nación, pero no lo son. Ni siquiera sé si las borraré porque con este post puede que no acabe con ellas.A raíz de este blog y del curioso empleo del concepto en Facebook, ciertas amistades que iban atrás en el tiempo (muy atrás, tanto como el momento en que amigo es sinónimo de compañero de juegos) han resurgido. En un curioso (pero significativo) efecto de compensación, algunas amistades no tan arraigadas (cuando amigo ha pasado a significar compañero de trabajo), pero tan recientes que, como esos discos de hace tres meses cuya novedad te hace pensar, engañosamente, que son mejores que algunos que llevan décadas acompañándote, de repente pierden ese status. 
Es una estúpida ecuación matemática imposible de resolver (pues su resultado sería a la vez otra ecuación o un número irracional o un complicado enigma que incluiría tardes en parques y corrillos al salir de la escuela), la que nos dice : llevo treinta años sin ver a gente, la veo una hora y hacen oscurecer a otra a la que llevo una década viendo de una manera constante. Sería de ayuda pensar que, salvo ciertos casos, la relación en la adolescencia y la infancia rara vez queda estigmatizada por la presencia de traumas. En la edad adulta la cosa se complica. No. Mejor digamos que la complicamos. Y ahora a qué viene esa nostalgia, Francesc ??. Fases que uno pasa, una frase muy parecida a una con la que titulé un post (título que tendría mucho menos que ver que el de hoy, que es claro cual agua de manantial).
Friends podrìa ser un precedente de muchas series de hoy, ya no únicamente comedias de situación americanas como muchas de aquí, comedias o no. Algo que tendrían en común las series influídas por Friends es el uso de ese absurdo recurso de la risa enlatada (la que te obliga a pensar que no has pillado algo). Ahora reponen Friends en un canal al mediodía. Hace unos 15 años no me hubiese perdido ni un minuto. De hecho, si hace esos mismos quince años hubiese escrito el blog puede que me hubiese puesto pesadito con Friends. Pobre 6Q, no le hubiese dejado en paz.
Entonces rsulta que sí han pasado esos quince años. Ya sabía que los peinados encrespados y voluminosos iban a parecerme caducados. Los jerseys metidos por dentro, los pantalones largos de talle, las americanas de paño. Las patillas a rán de mejilla. Todo eso estaba muy claro. Pero los diálogos, las tramas, la mojigatería acerca de la cuestión sexual, tratándose de treintañeros en plenos años 90, todo me parece ya tan terriblemente desfasado. Demasiado amable, no se habla de drogas, apenas escuetas menciones al alcohol. Seguramente Friends cumplió su función (puede que Sex and The City también unos años más tarde) de hacer creer a las grandes productoras en series de muchas temporadas. De ese convencimiento han surgido muchas maravillas. Pero hoy, siendo repuesta como si de un Verano azul se tratase, sus carencias se revelan de una manera, casi, aterradora.


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