divendres, 21 de gener de 2011

LOS IDOLOS CAIDOS

Aunque conserve algún rescoldo, ya hace años que dejé de idolatrar en exceso a las personas, ni mucho menos a los dúos o a los grupos. Demasiado complicado. Conservo, eso sí, lo de Bolaño, pero siempre expuesto, vulnerable a poder leer algo que no me despierte el mismo entusiasmo que lo leído hasta ahora. Puede ser que pase ahora que sus archivos son analizados y reagrupados para dotarles coherencia y poderles llamar nuevas novelas. Aún así, siempre tendrá la coartada de haber fallecido y no ser responsable de lo que se haya hecho después.
Así que otro de mis Robertos idolatrados ( el tercero sería DeNiro y soy muy consciente de que un actor no puede arreglar toda una película, al igual que un delantero no gana solo los partidos ) corre serio riesgo de ser puesto en duda en los próximos días.
Bob Marley desplegó un imaginario en sus canciones donde Babylon ( Etiopía ) y Haile Selassie ( su emperador ) eran figuras destacadas, realzadas hasta alcanzar el status de paraíso al que volver y casi-divinidad, respectivamente.
Merced a una recomendación que he decidido tomarme en serio, guiado por la intuición ( esa cualidad cuyos espaciados aciertos te entusiasman hasta hacer olvidar sus numerosos errores ), voy a conseguir una copia de El emperador, del periodista y escritor polaco Riszard Kapuscinski (que alguien me perdone no añadir todos los extraños acentos que los nombres polacos poseen cual topping de helado ). Se trata de un reportaje periodístico ( según parece de gran valor literario ) con testimonios sobre el regimen que Selassie impuso en su país. Todo parece indicar que las opiniones van a distar bastante de ser unánimemente favorables. Y entonces puede que cuando haya acabado el libro, una vez lo cierre y ponga esa trascendente mirada al horizonte que todos ponemos cuando pasamos la última página, mi opinión sobre Selassie ( de la cual hoy carezco ) no sea buena, y, como consecuencia, eso afecte a la que tengo sobre Marley. Hará eso que la poderosa línea de bajo de Running away afecte menos a mi organismo, o el órgano en el interludio de  Crisis deje de parecerme uno de los remansos de paz y gloria más acusados de toda la música de los últimos 50 años ?? Puede que altere mi percepción de ciertos mensajes de optimismo y fe presentes en muchas de sus canciones. Puede que piense que Marley estaba engañado y desconocía ciertos detalles. O puede que el saber que era capaz de errores, de grandes errores, como lo somos todos, agrande su figura, pues deje de ser una deidad para ser un ser humano, simplemente, capaz de escribir algunas de las canciones más eternas de la historia, y de paso, como quien no quiere la cosa, situar a su país ( que sería de Jamaica sin Marley y los rastafaris ?? ) en el mapa.

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