diumenge, 12 de desembre de 2010

SEMILLAS

Mal cuando necesito tres, cuatro sesiones para acabar una película. Y es lo que me pasa con The road. Ya debí prever que habiendo leído antes el libro, la cosa iría así. Entonces ves que los guionistas empiezan a tomarse eso que se llama licencias creativas. En el libro, por ejemplo, la aparición, real o en sueños, de la esposa, no tiene ningún tipo de importancia en la trama. Se trata de una elipsis absoluta que ayuda a ocultar el orígen de la catástrofe. En la película ( supongo que para amortizar el cuantioso caché de Charlize Theron ) sale constantemente. Veremos como sigue. Aunque claro, ya sé el final. O lo habrán cambiado también ??. Con el manido tema de un apocalipsis global me queda muy presente el reportaje gráfico de hoy en el suplemento de LV. Sobre un almacén cerca del polo norte al que se han enviado muestras de semillas de millones de especies vegetales. Parece ser que no es la única instalación de este tipo en el planeta. La intención es disponer de la opción de poder regenerar todas las especies vegetales (especialmente las que nos sirven para alimentarnos ) por si a esta especie nuestra un día ( pero no lo estamos haciendo ya ??) se le va la mano con el planeta y nos pasa algo GORDO. Doy por sentado que, viviendo en zonas céntricas de núcleos urbanos densamente poblados, como la mayoría de nosotros, en casos así lo tenemos crudo. Somos, seríamos esa infantería que primero se pulen. Me vienen a la cabeza tres escenas más o menos arquetípicas con casas aisladas donde los ocupantes viven a espaldas de un mundo donde pasa algo peligroso: los granjeros franceses en Inglourious basterds, los de Mars attacks y la familia de Mel Gibson en Señales... curioso como en dos de estas películas los que toquen las narices sean los alienígenas...como si no hay en este planeta suficientes paisanos que representan un claro peligro (mirad en los periódicos y no hace faltab que vayáis más lejos de las páginas de política ) para la integridad de la raza humana. Con esto me viene a la cabeza lo muy olvidadas que, con el pequeño detalle de la feroz crisis global, están las investigaciones en busca de vida extraterrestre. Y lo muy escépticos con esta posibilidad que están los fundamentalistas de todas las religiones. Yo también soy poco confiado de que exista esa vida, pero lo mîo es más bien un convencimiento matemático. Pero me gustaría que existiera. Y a ver que dirían viendo algunos de los especímenes destacados de este nuestro querido planeta azul. Como el que actuó en Barcelona el día siete.

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