dissabte, 18 de desembre de 2010

DESCUBRE LAS DIFERENCIAS

Noche oficial de la cena de empresa : yo calentito en mi casa, mi hígado puede estar agradecido pues se va a ahorrar otra extenuante experiencia este año.
Mis opiniones sobre las cenas de empresa salieron ya en un antiguo post, que sugiero que alguno de vosotros revise si ha obtenido una sensación diferente . Mirad mi entrada del 20 de septiembre y decidme el qué.
Y yo podré acudir al partido de mi hijo sin tirar de cuantiosas reservas de Espidifen®. Este es un post un pelo tramposo pues empezó a ser redactado ayer viernes y hoy sábado lo he retomado, para concluirlo en domingo. En medio, le hemos metido 5 a los pericos, circunstancia que justificaría una nueva aparición del escudo, pero no nos repitamos. Lo del Barça y Qatar Foundation voy a dejarlo para otro día, aunque debo anticiparos que la keyword será ASCO. Por cierto que me resulta extraño el comentario de 6Q en la hora (sábado 20:33) en que lo imaginaba en dos situaciones antagonistas : la dinámica, recorriendo sudoroso la ciudad o la estática, sentado en casa viendo el Barça. Buen comentario (y van...) al que debo decir que sí, me olvidé irresponsablemente de Mancini (otro apellido italiano vinculado a grandes iconos de la cultura yanqui, alguna opinión de Torkemada ?? ), pero que sí, Moon River es una de mis canciones favoritas y no consigo no emocionarme con su melodía aunque suene en un ascensor cualquiera. Sí, son más respetables muchos  best sellers - excluyo los repugnantes y tramposos libros de auto-ayuda - que la música producida industrialmente. Esto me hace pensar en lo mucho que me jode (y Qatar vuelve a venirme a la cabeza) que los intereses económicos, la industrialización que lo contamina todo, siempre acaben aflorando por doquier. Otra clase de planeta debería ser posible.

Hacia 1968 Scott Walker era el apuesto vocalista de los Walker Brothers ( que ni eran hermanos ni se apellidaban realmente Walker ). Eran un grupo pop de gran éxito (al que, igual exageradamente, se comparaba con los Beatles) que se encontraba en una cúspide absoluta de popularidad. De repente en medio de esa vorágine Scott Walker dejó el grupo para lanzarse de una manera completamente suicida a una carrera en solitario basada en la exploración de nuevas sonoridades, la casi voluntaria huída de la búsqueda de hits, las versiones excesivas de clásicos de Brel, de Bacharach, las orquestaciones suntuosas, de esa suntuosidad casi gratuita y, claro, contra mejores eran sus discos mayor era el castigo y la indiferencia del público que, casi lo juraría, quería que volviese a ser el de antes. Pero Scott no quería eso : quería producir discos y sentirse orgulloso de ellos : el dinero no era lo importante. Quería dejar de ser un personaje para intentar ser un creador ( dicho con la menor de las pretensiones ).

Sergio Dalma, que ya anticipo que va a ser por primera y última vez tenido en cuenta aquí, acaba de publicar un disco de versiones de canciones italianas. 

hasta aquí escribí, y desde aquí era como iba a seguir y, de hecho, sigo


De esas canciones italianas entre 1975 y 1982 que todos los de cierta generación acabamos, quisiéramos o no, sabiendo de memoria.

Lo de Italia es como cierra el círculo ya este hombre, igual es que es su último disco. Porque lleva como toda la vida queriendo ser no uno, si no varios cantantes italianos a la vez. Lo sé porque mi simpar esposa me condena con cierta frecuencia a oír sus discos. Miento, hubo una época en que Sergio Dalma no quería ser un cantante italiano, si no Alejandro Sanz, pero se da el caso de que Alejandro Sanz ( esos arreglos, esas producciones ) también ha querido ser ( antes de descubrir el hip hop de baratillo, otro favorito de aquí ) un cantante italiano. Un lío, vamos. Aparte de su impostada voz rota (que alguien le dé un Strepsils, por favor ), estos son los méritos que le otorgo a Sergio Dalma, uno por uno.

Llamarse con ese nombre artístico levemente italiano ( cómo no ) pues su nombre verdadero, Josep Capdevila, ni es vendible ni suena italiano. Si un tío con su nombre en catalán ( Joan Manel Serrat ) ha triunfado tantos años es que había gente que se pensaba que era francés, claro.

Haberse popularizado por la impagable balada lacrimógena, azucarada, pastelera, Bailar pegados. Que se me ha quedado indeleblemente asociada a uno de esas programas presentados por Bertín Osborne ( por favor, eso ya es demasiado ) y con un repelente niño de unos 6 años cantando la canción rodeado de parejas de niños de 2 o 3 años bailando agarrao a  modo de coreografía. Los padres del niñín cantante no deberían salir de la trena en la vida. Eso sí era hardcore.

Haberse casado ( por tanto brindándole su primer trampolín a la fama más fatua ) con Maribel Sanz, a la que cuando conocí cuando, con apenas 15 o 16 años ya se la veían unas maneras de trepa de las que tienen ésas que se van ( desde Sant Cugat ) a Madrid a triunfar porque allí está el glamour. Consiguiendo que la susodicha se encumbre a esa fama evanescente que llena todo Telecinco : mujeres que se quedan plantadas en los 36 ( lo sé: tiene 45 ) y van saltando de casa en casa de pretendiente millonario, que a la que lo dejan vuelven a saltar a la fama. Por el catre a la eternidad.

Haber abandonado de la noche a la mañana el Grecian2000 del cual ya abusaba claramente para pasar a ser  el típico canoso interesante pero igualmente rompecorazones , al ver que eso les funciona a Connery, Gere y Clooney ( por favor !!).Con el loable propósito de alcanzar otro tipo de público ( pues con el pelo tan negro empezaba a parecer Camilo Sesto ).

Haberse cargado , de una tacada en el último disco perpetrado, la ingenua gracia que ciertas canciones de Tozzi, Baglioni. Cocciante, Giacobbe conservaban para los que fuimos adolescentes en esa época ( que ahora vemos como puras canciones de pre-apareamiento, o de pre-conatos de apareamiento). E intentar ( o no dejar lo suficientemente claro ) que haya incautos que piensen que él ha escrito una sola línea de ellas.
Encima, salir en GH12, sacando pecho de semejante despropósito.

Y la guinda, es merengue. Siendo catalán ( si él aún se considera catalán, claro ) me saca de quicio.

Despues de tanta profundidad, no he dicho los adjetivos que iba a destinarle ( 6Q me ha influído aquí ), pero la lista estaba compuesta entre otros por :

Liante, mangante, pedante, petulante, carroñero, cantantillo, carente de talento, arribista, cargante, impostado, impostor, renegado.

Comprendo que los cantantes melódicos deban existir. Comprendo que cierto sector del público necesita ese tipo de música : quizás, como los best-sellers, más vale eso que nada ( aunque hay aquello de callarse si uno no puede mejorar el silencio ). Comprendo que, igual que yo, hombre, he soñado despierto con que una voz como la de, no sé, Lauryn Hill, esté meciendo mi lecho, esta figura sea anhelada al revés por cierto público femenino. Pero uno puede tener alguien en concreto con el que no pueda, no ??. Quien se dedica a la música para conseguir dinero y mujeres ( Sinatra, o mucho más abajo, Julio Iglesias ), no será mi plato, pero ahí está. Pero no puedo con tanta fachada. Y Dalma, o Capdevila, epitomiza todo lo que yo detesto de alguien que usa la música para beneficiarse de ella.

Y por eso ( y también 6Q, porque de los Walker Brothers a este link hay tres años de un artista sufriendo por crear algo que trascienda ) esta canción de Scott Walker debería estar en el top 5 de cualquiera que aprecie la sinceridad del artista frente al pentagrama, y la suntuosidad de un glorioso arreglo de cuerda. Con esa letra sugerente y evocadora y retorcida.

2 comentaris:

  1. Buenaaaaaas,
    tres cosas:
    1. He echado en falta un link. Pongo la que recuerdo: http://www.youtube.com/watch?v=2eAxCVTMJ-I&feature=related
    2. A partir del 0-2, recien enviada la entrada, me he ido al bar de borrachos del barrio. Y yo uno más.
    3. Sergio Dalma....!Ah!¿Pero no es italiano?. Bromas aparte, aunque nunca me compraré un disco suyo, siempre he visto a este tio como un currante de la música.
    6Q

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  2. ¿Mancini? Un genio, evidentemente, de esos que revolucionan el panorama musical en su campo. Lo mismo que Morricone en su misma época.
    Por cierto, nunca he podido con los cantantes italianos. Así que, encima hacer un disco de sus ¿éxitos? me parece hacer apología de lo peor.

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