dimecres, 15 de desembre de 2010

ALTERACIONES DE LA REALIDAD

Realmente me siento un poco culpable del caótico funcionamiento del blog en las últimas semanas. No sé dar una explicación coherente pero puede ser un fiel reflejo de su autor. Claro, es éso. Uno transita por épocas en que todo es muy _________ plano, ya mencioné el ritmo __I__I__I__I, pero yo ando ahora completamente __I_I___I_III_II_I__II__ y eso acarrea estos daños colaterales.
En medio de tanto caos, espontáneo o incentivado, la afluencia a la producción cultural, palabra que me parece un pelo odiosa, responde al mismo esquema. Ahora una película en 4 pedazos, ahora empiezo otra que me gusta pero no es el momento, ahora otra pero el DVD le da por fallar, y pequeño regreso a esas series cortas, no muy profundas, pero, que, mira por dónde, veo que me van, en este justo momento, la mar de bién. Mis neuronas estaban sobrecargadas de tanta sesudez. Como The Big Bang Theory . Ya definí, creo recordar pero me da pereza buscar, como refrescante esta serie. Es una de esas sit-com americanas levemente reminiscente de Friends : gente entre los veintimuchos y los treintayalgunos que pasa de convivencia vecinal a convivencia amistosa ( y lo que surja ). En este caso son cuatro cerebritos tan brillantes en sus muy científicas profesiones como completamente incapaces para moverse por el mundo real. Y una vecinita de al lado que penetra en ese mundo y empieza a descuadrarles los esquemas. Las cadenas públicas la han tratado de la manera más despectiva programándola creo que en mediodías o así, hora completamente alejada del prime-time, lo cual le asegura que sólo pueda ser disfrutada en condiciones a través de las descargas o las web de stream. Luego hablo de ella. Removiendo mi trastero hallé varias cosas el otro día, que espero poder enumerar a lo largo de este post ( que, para compensar, y para hacer que alguien se enfade, o se enerve, o tenga reacciones no propias de una mayoría silenciosa y expectante, va a ser muy largo - recomiendo su consumo como si de varios post se tratase, pero creo en el sentido de la unidad - para ésto, no para las naciones del sur de Europa).
Lo primero que me viene a la memoria después de remover entre montones de papeles y libros y revistas es la portada de un número de la revista Muzik ( revista británica dedicada a la música electrónica que empezó a publicarse en 1995 para desaparecer a las puertas de sú número 100 en 2003 ). Resulta que en medio de tanta y tanta música instrumental en boga en esa época se coló un tema ( no recuerdo el título ) de un tal Robert Miles. Acuñaron el término dream house para definirlo. Se trataba de un tema ramplón y repetitivo que se enganchaba, sin ninguna clase de matiz o mérito. Yo le hubiese llamado cheesy house. La portada de Muzik se la dedicaba a Robert Miles, y le llamaban the people's choice. La elección de la gente. Viene a querer decir que hay que aceptar que cosas que se hagan populares no son necesariamente las mejores por ese hecho. También podría decirse de una manera bastante poco políticamente correcta que la masa traga y acepta lo fácil para no complicarse demasiado la vida. La contraposición natural a eso es el snobismo. Yo no sé si soy snob. Podría ser, pero yo diría que no. Esta claro que este blog pretende divulgar cosas que creo que son buenas, y que no son mayoritarias. Pero no renegaría de ningún favorito de aquí si se vuelve superventas y hay colas de manzanas enteras para hacerse con su obra. No, 6Q, no me dan especial repelús los best sellers ( puede que un día de éstos diga que he empezado La sombra del viento). Lo que no me gusta son los escritores que enfocan su obra a vender millones, por criterios exclusivamente mercantilistas. Huir del mercantilismo puede que sea también una estrategia mercantilista, visto lo que vende el malditismo. Está claro que Ken Follett no está entre mis 50 escritores favoritos, pero al menos no es Danielle Steele. Y bueno será reconocerle su influencia. Se trata de que todo el mundo lea, no ??.

Segundo item en mi trastero : un libro que se empeñaba en caerse de cualquier pila donde lo pusiera : En busca de la excelencia, manual de management de los primeros 80 donde un par de enteraos analizan los logros de grandes corporaciones americanas que les han permitido auparse a la cima de las grandes empresas mundiales, y, de paso, convertir a sus fundadores/creadores/accionistas en millonarios hasta las cejas. Como ya hace tiempo que me he cansado de esas lecturas ( encabezadas por el ominoso Quien se ha llevado mi queso ), y nunca he tirado libros, opté por desprenderme de él dejándolo descuidadamente en un banco público en media calle. Espero que al que se lo haya encontrado le sirva más para encumbrarse que a un servidor. Salvo los más técnicos, los libros de management son unos de los peores inventos de la humanidad : una sarta de obviedades y mentiras que no llevan a ningún lado. Llenan los estantes de los despachos de pretendidos gerentes-cracks. No sé por qué motivo.

The Big Bang Theory : creo, visto lo visto, que cualquier serie que sea capaz de arrancarte un mínimo de tres o cuatro carcajadas por capítulo merece ser muy tenida en cuenta. Son capítulos de 20 minutos que pasan en un suspiro y donde no hace falta estar constantemente pendiente. Es ligera y hace reír. Está llena de hallazgos y todos conocemos a alguien vagamente reminiscente de esos colgados.

Tercera referencia a los trasteros : qué añeja se vé ya una cinta de VHS. Te la miras, haciendo el enorme bulto que hace ( y ciertas cajas con cierto aire de libro : qué armatostes !!) y piensas en una triste llave USB de 4Gb ( que viene a costar unos 12 euros y es capaz de albergar 6 películas completitas en buena calidad de compresión ), y no dudas. A la basura. Como 400 o 500 con todo tipo de contenidos que no he tenido ningún reparo ( si me ha interesado ) en descargar tranquilamente y ahora mismo reposan, junto a otros miles de cosas, en un HDD multimedia de 1,5 TB que viene a ocupar algo más que una sola de estas cajas. Y nos quejamos de la tecnología. Que nos hubiesen explicado en los 80 que esas cajas que alucinábamos con que pudiesen contener una película enterita nos iban a parecer ahora pasto de museo.

Wikileaks : este territorio feudal que es el blog es un pequeño reducto donde aún se cree, a ratos, y a altas horas de la noche, en la autogestión y en la acracia. Así que Assange me cae bién. Si los documentos que el pone en conocimiento público, si eran tan secretos, pues que quién los custodiaba lo hubiese hecho correctamente, no ??. Secretos, como decían los Smiths, todos los tenemos. Si quieres que lo sigan siendo no los desveles, para empezar. En el entorno de la empresa, del cual ya tengo unos añitos de experiencia acumulada para poder tener una opinión, cuando hay un secreto, a más grande el secreto, mayor número de personas que van a salir perjudicadas . Gran secreto, enorme jodienda. En las empresas se usan para mejorar el efecto sorpresa. Así, el sujeto pasivo de la jodienda no tiene espacio ni tiempo alguno de reacción. Las cosas, y más en estos tiempos, son así. Quien decide se esconde su baza hasta el último momento. Enternecedor. Volviendo a Wikileaks, los miles de documentos que se desvelan, y habrá quien tendrá paciencia de irles echando vistazos, lo único que revelan es lo manchadas que tienen las manos prácticamente todos los gobiernos y gobernantes del planeta. Me viene otra vez a la mente el desolador paisaje en The Road ( vamos a ponerle un 5,7 ) y no me extrañaría que los de a pie ( los civiles ) siempre acaban pagando el pato de gobernantes inestables y megalomaníacos, que siempre se escudan en el bién común para acabar justificando el mal menor. Es curioso lo difícil que es esquivar cierta demagogia.

Cuarto ítem del trastero : Hace muchos posts hablé de Malgrat y de cierta carta a Monzó. Lógicamente mi pequeña parcela de ego también me hizo guardarla, no fue tan grande como para enmarcarla, pero la revista ( de diciembre de 1994 ) salió por ahí, ayer entre muchas otras. Ahora forma parte de un imaginario muy privado, el de las señales, el de los guiños y la predestinación, y los cafés que ya no se hacen, y los sacrificios y las pequeñas traiciones que uno hace para no traicionarse a lo grande a sí mismo. Y a veces es al revés. Te traicionas a tí mismo para no traicionar a alguien más. Quizás la palabra traición es fea, suena a muerte y a deseo de venganza, a sangre y a heridas y a fetidez. Sustituyámosla por decepción.



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