diumenge, 24 d’octubre de 2010

THE QUEEN IS DEAD

La Vanguardia : periódico barcelonés al que soy fiel hará como unos 25 años, aunque sigo recriminándole dos cosas : me sobran, y mucho, sus imparciales páginas de religión, y me sobra, aún más, que una cabecera tan transversal ideológicamente mantenga la rancia costumbre de recordar constantemente el título nobiliario que su editor, Javier Godó, ostenta. Eso no me cuadra. Me gustan otras muchas cosas, eso sí : su tratamiento de temas económicos ( aunque mi desapego últimamente me hace saltarme esas páginas, sobre todo el fin de semana ), su suplemento Cultura/s de los miércoles, el suplemento Es del sábado, sus críticas de música del domingo, su crítica de TV del sábado.
Este fin de semana me ha ayudado a aclarar una pequeña errata que contenía mi post sobre el pintor Paul Klee ( por cierto, bárbaro el eco de mis posts sobre libros y arte...sólo sabemos poner música y videos, gentecilla ?? ). Los nazis llamaron al arte de Klee ( y al de otros pintadores de monigotes como Picasso, Ernst, Van Gogh... ) "arte degenerado". Leer el artículo de ayer sobre esas 20.000 obras de arte robadas y vejadas, muchas de ellas destruídas y desaparecidas me puso los pelos de punta. Recordemos cada día o cada semana ese episodio de horror, no lo olvidemos por si accedemos a ciertos caminos que puedan acercarnos a repetirlos.
6Q : no me da urticaria el cine añejo. Me dan mal rollo esos doblajes con voz en off que recuerda al No-do. Me cuesta, pero lo intento. Ahí me das sopas con onda, lo sabes, y que lo sepa todo el mundo. Así que de planos secuencia te puedo aconsejar dos, seguramente falsos pues deben ser gracias a la edición digital, de cine contemporáneo ( el inicial de La habitación del pánico de David Fincher, y el también inicial de Moulin Rouge de Baz Luhrmann ). Sobre Moulin Rouge ( que imagino le gusta a Mademoiselle Burlesque, a ver si este comentario la anima de una vez a mostrar indicios de su presencia y a zurrarme por mis comentarios sobre Millenium ) debo decir que comprendo la división de opiniones que suscita. Yo mismo diría que me parece una muy buena película con varias secuencias ( la del can-can a ritmo de Nirvana ) completamente insoportables. Pero su trasfondo de romanticismo ochocentista, y el hecho de que Paris es mi ciudad favorita del planeta, decantan la balanza. Más : La nuit americaine ( nombre de un recurso cinematográfico ), Fahrenheit 451... cómo te gusta Truffaut ( tengo para ver Les 400 coups, y no sé por qué me encantó L'homme qui amait les femmes y Vivement le dimanche ( lo habré puesto bién??)).
Más turnos de réplica : cada uno tiene sus propios gustos, que hay que respetar, claro. Estoy seguro que no sintonizar con los míos, pues reconozco que tengo una auténtica amalgama de prejuicios y muchas veces puedo venerar tanto a un artista por sus buenos discos como odiarlo por los que no lo son. Lo único que aquí es roja directa es la basura de OT y derivados. Esa es la puerta para ir a la calle ( pero analizaría cada caso).
Por qué The Queen is Dead ??. Llevo unos cuantos días con comentarios sobre grupos y artistas realmente ya maduritos. Nada en contra, pero hay que renovarse ( programada para mañana una entrada de grandes promesas ). Así que hoy hablaré, y corto por unas semanas ( o no, voy a hacer lo que me apetezca, claro ) con los mitos de los 80.
The Queen is Dead (que me va al pelo como doble sentido, pero que ya de paso aviso que algún día también hablaré también de lo mucho que adoro la monarquía y a los borbones ) es el gran disco conceptual de The Smiths, banda británica que entre 1983 y 1990, o por ahí, cuando se disolvieron, dominó el espectro pop tanto a nivel artístico como comercial : eran la trilogía dorada del indie : Smiths, New Order y Depeche Mode. The Smiths eran un grupo dominado casi despóticamente por el sonido de guitarras, sobre todo rítmicas, gracias a Johnny Marr, acompañando al quizás excesivamente amanerado Stephen Morrissey ( que luego empezó una carrera en solitario que no me ha interesado para nada... ). Yo me compré, en 1985, un cassette en Andorra con Hatful of Hollow, recopilatorio de todos sus primeros singles y caras B. Tenía un aparato con auto-reverse y lo ponía y me lo zampaba todo de una sentada. No tenía mucho dinero para comprar muchos discos así que los pocos que me compraba los devoraba con fruición. El disco empezaba con William, it was really nothing y acababa con las mandolinas de Please, please, please, let me get what I want. Tenía como unas 18 canciones, la mayoría de ellas ( excepto How soon is now ) píldoras inmediatas de pop enérgico y nervioso, a veces rápidas, otras veces más introspectivas. Me las sabía casi todas de memoria, con su espartana producción y la voz de Morrissey al 100 %, en plenitud y en esos un pelo irritantes grititos. Y nunca unas guitarras habían llegado ahí.
En esa época ( 21 añitos, pero qué esperábais ) tenía claras bien pocas cosas, y ese disco me ayudaba a coger el tono : rabia en las rápidas, reflexión en las sosegadas. Lo puse tantas veces que cuando se me pasó la tontería, quedó asociado al momento, y cada vez que he intentado ponerlo seguido desde entonces, simplemente no ha funcionado. Será el perro de Pavlov, será la magdalena de Proust, los mecanismos y asociaciones de la memoria funcionan así. Es un gran disco, enorme, que en el cajón de mi cerebro está en un rincón criando polvo, quizás al lado de algún veraneo, quizás encima ( o debajo ) de alguna novia en la que a veces piensas. Pero me temo que va a seguir ahí.






2 comentaris:

  1. Hola F! ya se que me has echado de menos pero hasta día de hoy a los sres de Timofónica no les ha dado la real gana de darme línea;no lo pienso que me enervo...Pues para ser sincera Moulin Rouge no me gustó nada de nada; creo que la actriz no acompaña al papel y si tengo que elegir un musical Chicago me hizo más gracia.Pero no soy muy dada a esto de los musicales...nosé siento como algo parecido a la verguenza ajena cuando veo alguno. No os pasa?slds!!

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  2. No me linchéis. Al menos dadme ventaja…………Me gustan los musicales.
    He visto un montón. Cine y teatro. Es una debilidad. No puedo evitarlo.
    En el caso del teatro, creo que a fuerza de verlos, algunos dos y tres veces, he desarrollado cierto criterio. Ni los más conocidos son los mejores, ni los más trabajados los más populares, ni los más caros los más buenos…

    En cine y sobre Moulin Rouge (tengo el dvd) reconozco tanto lo de algunas escenas “rollo”, la poca voz de Ewan McGregor (uno de mis actores preferidos desde Trainspotting), y muchos (muchísimos)otros defectos, pero si te dejas llevar hay tres o cuatro números chulos (Roxanne, los del elefante,..) que creo que validan la peli. Por gustarme, me gustan hasta los de la Disney.

    En mi opinión, uno de los mejores tanto en cine como en teatro: CABARET.

    En teatro, creo que lo que llaman la “magia del teatro” puede verse en el personaje del maestro de ceremonias. Un fulano que resulta moral y estéticamente repulsivo. Que no cambia en ningún momento su actitud, pero que a base de talento consigue vayas variando esa repulsión hasta llegar a la empatía.
    Aunque comprendo que para muchos sea un peñazo, no puedo evitar incluirte este momento “angelical” de la película:

    http://www.youtube.com/watch?v=ZMVql9RLP34

    Saludos,
    6Q

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